5/4/20

Marta Cora Noziglia


 Por Graciela Linari




Casi nonagenaria - dicho con ad­miración y respeto - Marta Cora Noziglia enfrenta su "primera vez".

Maestra egresada en 1947, de la Escuela Normal Nacional de Quilmes, esta abuela varelense, emprendedora y acti­va, disfruta de la publicación de un libro. Su primer libro. Un hijo de papel en el que recoge retazos de sus más de treinta años de trayectoria docente. 

"Historias de pupitres", tal el tí­tulo, aclara desde el comienzo que "no es un libro, sino que quien vuelve sus páginas descubre a un ser humano con sus dudas, aciertos y errores", como acla­ra un breve texto manuscrito que inserta en la primera página, texto que, además, permite admirar la caligrafía prolija y nor­malizada de las maestras de antaño.


Iniciada en la docencia hace se­tenta años en una escuela privada cerca­na al Aeropuerto Internacional de Ezeiza - que aún estaba en construcción - debu­tó al frente de un sexto grado con un "ho­rror" ortográfico. Los nervios del primer día le hicieron escribir en el pizarrón la primera consigna: tema "Los Berbos", consigna que raudamente, ante la ver­güenza del momento, transformó en propuesta educativa. Dirigiéndose a los alum­nos que le habían señalado el error les dijo que había sido intencional para veri­ficar si estaban atentos y descubrían la equivocación.

Cuenta la autora en esta primera anécdota que allí descubrió una herra­mienta útil para involucrar a los estudian­tes en el aprendizaje, incentivándolos a involucrarse en la búsqueda del conoci­miento.

“SOY NADA MÁS Y NADA MENOS QUE MAESTRA...”

Página a página del breve librito, Marta va enhebrando historias... su pri­mer día como maestra, cuando al dirigirse hacia la escuela le pareció "que el sol bri­llaba más que nunca", también cuando al concluir otra jonada entendió que los términos del aprendizaje se habían inver­tido y que era ella quien había recibido enseñanza ese día, lo que la llevó a com­prender que "en toda duda siempre hay una esperanza oculta".

Jugar con las palabras... iniciar­los en la versificación... narrarles cuen­tos para ayudarlos a encontrar en ellos líneas de conducta... preservar la ino­cencia de aquellos pequeños de guarda­polvo blanco que abrevaban en sus pala­bras y en su ejemplo... Y al llegar la tarde, “la hora de. dar a los niños el último adiós” [1], la despedida... Tema, esta vez, "Los Verbos". Aprender, ayer aprendie­ron, mañana otros aprenderán; amar, tan­to como aquel pequeño que un día, dis­traído, en vez de «señorita» le dijo «mami»; dar, alegría, belleza, sangre; re­cordar, hacer memoria cuando la vida los llame a pasar al frente; partir, acción difí­cil, decir adiós y triunfar, lograr lo que ambicionamos: ser felices.

Quedan en esas páginas algunos momentos de su larga vida, escritos so­bre antiguos pupitres, testigos mudos de ya envejecidos guardapolvos blancos...

Marta, feliz, triunfadora. Nada más y nada menos que una maestra.

Graciela Linari

Tomamos esta página de la revista “Palabras con historia” de Graciela Linari, de marzo de 2018, que fue publicada en el Blog "El Quilmero" el 2 de abril de 2020 y el 3 de agosto de 2019

NOTA
[1] Del poema «Adiós a la maestra», de Pedro B. Palacios.

ADDENDA

Obrera sublime,
bendita señora:
la tarde ha llegado
también para vos.

¡La tarde, que dice:
descanso!…la hora
de dar a los niños
el último adiós.

Mas no desespere
la santa maestra:
no todo en el mundo
del todo se va;

usted será siempre
la brújula nuestra,
¡la sola querida
segunda mamá!

Pasando los meses,
pasando los años,
seremos adultos,
geniales tal vez…

¡mas nunca los hechos
más grandes o extraños
desfloran del todo
la eterna niñez!

En medio a los rostros
que amante conserva
la noble, la pura
memoria filial,

cual una solemne
visión de Minerva,
su imagen, señora,
tendrá su sitial.

Y allí donde quiera
la ley del ambiente
nimbar nuestras vidas,
clavar nuestra cruz,

la escuela ha de alzarse
fantásticamente,
cual una suntuosa
gran torre de luz.

¡No gima, no llore
la santa maestra:
no todo en el mundo
del todo se va;

usted será siempre
la brújula nuestra,
¡la sola querida
segunda mamá!

Pedro Bonifacio Palacios 1854-1917 (Almafuerte)

********************************

ENTREVISTA PUBLICADA EN "CIUDAD EN LÍNEA" 
EL 1 DE ENERO DE 2018
 Por Alejandro César Suárez



Nacida el 9 de agosto de 1929 en Villa Vatteone, Florencio Varela, Marta Noziglia tuvo seis hermanos: dos mujeres y cuatro varones. Todos ellos estudiaron piano, que una profesora iba a enseñarles a domicilio, pero el más destacado fue «Chiquito»: el recordado Alberto, escritor y jurado de los Premios Mi Ciudad. También estudió Humanidades pero abandonó la carrera al casarse con Eduardo Cerullo, con quien tuvo tres hijos: Gustavo, Sergio y Esteban. Tiene nueve nietos y cinco bisnietos. Su vocación fue la docencia y la ejerció durante más de tres décadas. Su memoria asombra y su vitalidad es una alegría para su familia. Hasta no hace mucho, manejaba la moto de agua de uno de sus hijos, y a los 88 años, acaba de editar su primer libro, «Historias de Pupitres», donde reúne vivencias de su paso por las aulas, aunque reconoce que siempre fue una gran lectora y la literatura y la poesía la apasionaron desde muy joven. En su charla, nos cuenta que cuando Gabriela Mistral ganó el Premio Nobel alguien le preguntó en forma despectiva: «¿Usted es nada más que maestra?» Y ella contestó: «Nada más ni nada menos que maestra». Marta también es así: ni más ni menos que eso.

-¿Qué trabajo tenían sus padres?
-Mi papá era ferroviario y mi mamá, ama de casa.
-¿Cómo eran?
-Papá era muy católico y faltar a misa era un pecado. A la noche recorría las habitaciones a ver si habíamos dicho las oraciones. Mi hermana Amelia dirigía el Rosario. Íbamos caminando desde Villa Vatteone a la Iglesia de la Plaza, que era la única que había. Yo le pedía a Dios vivir cerca de la Iglesia… Ahora vivo a dos cuadras y no voy más. Mi papá murió a mis 18 años, y yo le preguntaba a mi hermano Pepe por qué no íbamos más a misa. Me contestó: «porque papá era la sustancia y nosotros la cáscara vacía». Como mi marido era evangélico me hice evangélica. Me gustaba leer la Biblia. Pero después nos hicimos ateos. Y más tarde, agnósticos. Finalmente volví al catolicismo.
-¿Quién cocinaba?
-En casa el que más cocinaba era mi papá, que ya estaba jubilado. Como buen italiano hacía polenta, fideos. Teníamos muchos árboles frutales, y yo me la pasaba arriba de los árboles comiendo naranjas y mandarinas.
-Parece que le hizo bien…
-Sí. Nunca me resfrié en mi vida, nunca tuve una gripe.
-¿Cómo era aquel Florencio Varela?
-Nos conocíamos todos. En las noches de verano nos sentábamos en las puertas de las casas con los vecinos, los mayores conversaban y los chiquitos jugábamos… Pasaba el panadero de la panadería de los Rodríguez con la jardinera, casa por casa.
-¿Recuerda alguna anécdota?
-En los terrenos de Mayol había muchas historias. El campo era enorme. Llegaba hasta Progreso, desde la Avenida Sarmiento. Él era de la sociedad de Buenos Aires y tenía estancias en otros lugares. Tuvo varios hijos con una mujer que vivía ahí, aunque nunca los reconoció. Una de esas hijas era Teresa Selva, que era bellísima. Y como no la había anotado no podía conseguir empleo. Pero un escribano la terminó inscribiendo, calculando su fecha de nacimiento, que no sabía. Esa mujer fue mi madrina y con ella andábamos a caballo. Mayol tenía un burro que se llamaba Pitágoras y era bravísimo. No podías tocar el alambrado porque se venía como loco, porque era guardián… Uno no se podía ni asomar. Un día lo mataron y Mayol estaba enloquecido. Nunca se supo quien lo mató. Mayol hizo el primer cine de Varela, el Cine Palais, en la calle Sallarés. Y quería construir un túnel desde su casa hasta Sallarés, para ir al cine. Una vez había un hombre arreglándole un molino, subido a la punta, con una pipa en la boca. Y Mayol le apuntó desde abajo y le sacó la pipa de un tiro. Era así de loco. Otra anécdota… Antes a los muertos los llevaban en una carroza, con caballos, por la avenida Sarmiento, que era de barro. Dos por tres los cajones se caían. Una vez un cajón se cayó tantas veces que lo terminaron enterrando en la avenida. Y los familiares iban a ponerle flores ahí. Después el asfalto le pasó por encima.
-¿A qué escuela fue?
-Fui a la Escuela 10. Tuve maestras muy exigentes, sobre todo respecto a la Educación. Nos enseñaban a dejar pasar a los ancianos primero, a darles el lado de la pared, a levantarnos cuando entraba una persona mayor… Y también se enseñaba mucha Historia Argentina.
-¿A qué jugaba?
-Jugábamos mucho en la calle, que era de barro. A la escondida, a la mancha, a las figuritas… Fue una infancia muy linda, no había peligros. Y a la noche nos gustaba hablar de la luz mala, de los fantasmas. Yo vivía en 3 de Febrero y Florida. La Directora nos hacía firmar a los alumnos pidiendo que asfaltaran la calle… La calle Progreso se llamaba así porque era la única empedrada. Después asfaltaron todas las de alrededor y esa quedó con las piedras…
-¿Quiénes eran los amigos del barrio?
-Los Vaccaro, los Cerignale: Nelly y Chola eran muy buenas. La mayor era Elvira, que era muy linda, y Rosita. Nair era de mi edad. Yo las quería muchísimo. Y los hermanos, Pedrito y Pilo.
-¿Tuvo algún juguete especial?
-Un triciclo que le había pedido a los Reyes y me lo trajeron.
-¿Dónde hizo la Secundaria?
-Como no había donde estudiar en Varela, a mi hermana Matilde la pusieron pupila en un colegio de monjas en Quilmes. Cuando yo terminé sexto grado quería estudiar, pero tuve que esperar que se recibiera Matilde, porque no se podía pagar. Di examen en una escuela normal de Quilmes que era gratuita, e ingresé. Iba con Susana Albarellos. Ella siguió bachillerato y después fue una muy buena médica. Y yo seguí para maestra. Me recibí a los 18 años. Era vanidosa y me creí que era algo extraordinario.
-¿Cómo tuvo su primer trabajo como docente?
-Mi hermano Héctor que trabajaba en La Plata como Inspector del Instituto de Menores le pidió a la esposa del Ministro Pistarini un empleo para mí. Y me nombraron en una escuela privada que era de ella, cerca del Aeropuerto de Ezeiza. Íbamos en un colectivo a buscar alumnos de varios lados. Yo tenía quinto y sexto grado. Vivía ahí de lunes a viernes. Los sábados me llevaban a Temperley y de ahí viajaba a Varela.
-¿Cómo fue su historia con Evita?
-Un día nos mandaron un montón de afiches de Perón y Eva Perón, porque la señora Eva Perón venía de visita a la escuela. Hicimos engrudo y los pegamos por todos lados. Cuando llegó, iba subiendo y dijo «qué alegría me dan, chicas, es el único lugar del aeropuerto donde veo fotos mías»… Era muy linda, muy blanca, un poco más baja que yo. Entonces se le acerca el Ministro de Educación, que era Menéndez de San Martín y tocó los afiches y le dijo a ella que estaban recién pegados… Después entraron a la Dirección y vio ahí un gran retrato de Pistarini y de su esposa. Y se ve que se enojó. Como nosotras éramos todas maestras jóvenes, queríamos ser maestras del Ministerio de Educación, y le decíamos: «Señora ¿Nos nombra?». Nos preguntó si estábamos afiliadas y le dijimos que sí, aunque no era verdad. Cuando se fue, fuimos a afiliarnos y no pudimos por el domicilio. Resulta que después nos citaron desde el Ministerio y fuimos diez maestras. Ni bien entramos el ministro nos dijo: «confiesen, ¿Cuánto hacía que habían pegado las fotos?». «Es que quisimos engalanar la escuela», le respondimos. A los pocos días nos citó Eva Perón, al Ministerio de Trabajo. Ahí conocí a Hugo del Carril y a Juan Duarte. Cuando entré, ella tenía un cuaderno de un alumno mío y en él estaba un parangón entre Sarmiento y Pistarini que me habían pedido que hiciera en el colegio, que redactó mi hermano «Chiquito», y yo le había hecho copiar a todos. Cuando Eva lo vio me preguntó: «¿Y esto?» «Yo recibo órdenes», le contesté. Y me dijo: «la única figura que hay que resaltar es la de Perón»…
-¿Dónde siguió su carrera?
-Cuando la escuela pasó a ser del Estado enviaron dos interventores y a nosotras nos tomaron en el Ministerio de Obras Públicas. Ahí estuve un año y medio. Y un día me llegó un telegrama para que me presente en la residencia de Olivos. Asustada, fui, con mi hermano «Chiquito». Ahí me recibió un tal Renzi , que era el Secretario de Eva Perón, para decirme que me había nombrado en una «Escuela Láinez». Láinez era un ministro que creaba escuelas en distintas provincias. El 31 de octubre de 1951 me llegó el nombramiento en una Escuela Láinez de Monte Grande, con una carta del Secretario de Eva Perón donde decía que ella me había nombrado. La carta no le gustó mucho a la directora. Al principio se creían que yo era una espía, pero después se dieron cuenta de que no. Con mi trabajo le pude comprar un lavarropas a mi mamá que era algo no muy usual en esa época. Tuve los dos puestos hasta que renuncié al Ministerio.
-Hubieron otros colegios…
-Sí. Después pedí traslado a Varela. Y me nombraron en la Escuela 10. Por un tiempo tuve los dos trabajos. Corría a tomar el tren y me iba a Monte Grande. Mis hijos se acuerdan de que les cocinaba apurada y les ponía la ropa sin planchar. Y que les decía que «se les iba a planchar con el calor del cuerpo». Y también trabajé en la Escuela 2, en la 19, fui directora en la 10 y vicedirectora en la 14, donde me jubilé.
-¿Dónde conoció a su marido?
-En el cumpleaños de María Rosa Rocafull. Yo tenía unos 22 años. Me vio y parece que le gusté. Tiempo después hubo un baile, y María Rosa iba a ir con el novio pero no la dejaban si yo no iba con ellos. Me llevó y ahí lo volví a ver, aunque tenía novia y me quedé toda la noche sin bailar. Después, la novia se fue y nos acompañó hasta Constitución. Cuando se peleó con ella empezó a venir a Varela y nos pusimos de novios. Decía que se enamoró de esta ciudad, más que de mí…. Me llamaba «Alemana»…
-¿Cómo empezaron con la imprenta?
-El padre de mi esposo era encargado de una imprenta. Y él trabajaba en el mismo lugar. Cuando el padre murió lo echaron. Así que construimos en Villa Vatteone un galponcito, nos compramos una máquina y una tipografía. Era el año 1953 y yo todavía trabajaba en Monte Grande. Yo acomodaba los volantes que se imprimían. Más tarde Eduardo, gracias a Fonrouge, pudo entrar a la imprenta del Congreso, donde había una máquina que sólo él sabía manejar. Se jubiló ahí.
-¿Está contenta con la vida?
-Sí. Pero sufro mucho la soledad. Todos están muy ocupados. Las épocas cambiaron, y la tecnología hizo que la gente en lugar de tener más tiempo, tenga menos. Desde que me mudé a este departamento, tengo que estar sentada o acostada, así que salgo mucho a caminar. Pero acá no viene nadie… Me vienen a buscar mis hijos y me llevan a comer o a pasear. Siempre soy optimista. Pero al cumplir 88 años me doy cuenta lo poco que me falta.
-Nunca se sabe…
-No, nunca se sabe pero lo pienso. Y no me asusta la muerte. Creo en la reencarnación. Yo pienso que rige el libre albedrío y uno elige hasta dónde nacer. Yo les digo a mis hijos que en el futuro me voy a llamar Indira. Y que voy a nacer en el campo. Cuando encuentren una nena que se llame Indira, esa voy a ser yo… Yo no quiero que me entierren un un cementerio parque, sino en el cementerio de Florencio Varela. Mi marido siempre me llevaba a ver ahí una lápida muy graciosa que decía «A mi querida, abnegada y obediente mujer»… Yo nunca fui obediente. Antes las mujeres eran sometidas, ahora eso cambió.
-¿Qué le diría a Dios si lo tuviera enfrente?
-Le pediría consejos para ser una buena persona. Que me guíe. Es un ser superior y tiene que guiarme. Y lo voy a obedecer.

22/3/20

Mabel Beatriz Harsich

MABEL BEATRIZ HARSICH 
 SU PARTIDA
 Por Ana María de Mena 

Hija del autonomista Rodolfo Harsich, fue vecina de Bernal durante muchos años, y de Ranelagh hasta que el martes 17 de marzo se detuvo el corazón de Mabel Beatriz Harsich de Slingo. 


Se había graduado en Quilmes como Maestra Normal Nacional (promoción 1959) y solía recordar con una sonrisa el revoltoso conflicto por la educación de 1958 de “laicos y libres”.

Ejerció la docencia y luego ingresó a la Municipalidad de Berazategui donde desarrolló la carrera administrativa. Era Jefa de Despacho de la Secretaría de Bienestar Social, cuando fue nombrada Directora de Cultura en 1976.

Armó un equipo de trabajo rescatando empleados de otras áreas municipales y logró la incorporación del Prof. Pedro C. Costa. Con él y el maestro Gerónimo Narizzano, emprendió un itinerario novedoso e inolvidable para ella y para quienes entonces nos desempeñamos en Cultura.

Poco después empezó la historia del Centro Cultural “León F. Rigolleau”, cuya apertura la tuvo como una de las protagonistas.

Por la inconsciencia, por ignorancia de los horrores militares de esos años, cometimos muchas imprudencias de las que, por azar, no tuvimos que arrepentirnos. Y ella lidió con el viento en contra de quienes gobernaban.

Asistió a cursos y seminarios y obtuvo el Master en Cultura Argentina de Presidencia de la Nación, dictado por Sara Facio, Alicia Terzian y Oscar Barney Finn, entre otros. También fue Secretaria del Circuito Cultural del Gran Buenos Aires.

Esos primeros años de entusiasmo, buenos tratos, sin presupuesto ni nepotismo, pero apasionados y con imaginación, sentaron las bases de un crecimiento imparable. El tiempo fue dispersando el grupo inicial y fue sumando nuevos valores.

Mabel siguió afrontando desafíos. Se capacitó, creció, viajó y más de una vez las arbitrariedades le dieron ganas de dar un portazo. Pero la sostuvo la familia que siempre fue su prioridad, y no claudicó.
La había formado con Santiago Slingo, con quien tuvo tres hijos: Fernanda, Gabriela y Pablo. 

A ellos y a los deudos, va el abrazo a la distancia, el propio, el que se sumará a aquel equipo formado por ella y muchos otros, y a quienes desean acompañar su despedida.


Dino Pazzelli, Martín Castro, Ángel Palmero, Mabel Harsich, Ana María de Mena, Félix Berdyszak, y un Prefecto, funcionario municipal, escuchando al Maestro Gerónimo Narizzano, en una muestra (diciembre de 1976) 


Ana María de Mena/Marzo 2020
Foto: Centro Informativo Berazategui 

Ver en EL QUILMERO del jueves, 17 de mayo de 2018, El Centro Cultural “León Fourvel Rigolleau” 1978 - 24 de mayo - 2018 (Colaboración)


Fuente: Blog El Quilmero, 20/03/2020

9/3/20

Irene Dora Leanza

IRENE DORA LEANZA
 Promoción 1957

Semanario La Palabra
15 de junio de 2012

Recordatorio divulgado por el Ing. Rodolfo Cabral

27/2/20

Rubén Darío Roche

RUBÉN DARÍO ROCHE
 ESCRITOR
 Por Raquel Gail ©

Fotografía Clarín

El niño que egresó de 6º grado del Departamento de Aplicación de la Escuela Normal de Quilmes en 1960 es hoy un reconocido escritor de prosa y poesía que continúa radicado, como en aquel entonces, en la localidad de Villa España, en Berazategui, aunque nació en la ciudad de Buenos Aires.

Cuatro son los libros que salieron de la imprenta, casi todos ellos agotados: el primero se titula “El Compromiso”, cuya trama se desarrolla a mediados de los setenta, una historia de amor y desamor, con el trasfondo de los gimnasios culturistas [1], actividad ésta a la que también se ha dedicado como instructor. Una obra costumbrista, prologada por el recordado Jorge Montes, autor de quizá la más grande obra de ese estilo, "Jeringa".

Tito y Roby son dos jóvenes veinteañeros, que a mediados de la década del setenta se conocen en un gimnasio culturista de Buenos Aires. Comienzan a forjar una sana amistad donde sus disímiles personalidades se complementan, y ambos transitan la noche porteña tratando de "levantarse" a cuanta señorita pulposa se les cruce en el camino. Tito es simple y rápido, Roby poeta y soñador, una simbiosis perfecta para el "levante" en pareja. Sus vidas transcurren plácidas y divertidas, sin mayores preocupaciones que "llegar" con el sueldo a fin de mes y pasarla bien. Todo parece marchar sobre rieles en sus vidas, hasta que ambos conocen a la "chica de sus sueños" y comienzan sus respectivos noviazgos. En ese momento es cuando empiezan sus problemas. Poco a poco la trama de la novela va enredando las situaciones y llevando a los personajes hacia un final imprevisible. En el transcurso de la narración, sin llegar a saturar se puede apreciar el trasfondo de los gimnasios fisicoculturistas , hace un cuarto de siglo, cuando esa actividad no estaba tan difundida como ahora y quienes la practicaban eran mirados como "bichos raros". En un desfile incesante, transitan personajes de todo tipo que muestran la idiosincrasia de los habitantes de una gran urbe como es Buenos Aires, sus diálogos, sus códigos, la amistad, el amor, los desengaños, todo ello con el sabor de la nostalgia. 

Luego los relatos fantásticos, “La Misión/The Mission”, en edición bilingüe. El cuento principal narra en forma fantástica el primer combate en Orán (1791) -actual Argelia- del cadete del ejército español José de San Martín. [2] Esta obra tiene 5 distinciones oficiales y el aval escrito del Instituto Nacional Sanmartiniano. [3]



Su segunda novela “El León y la Cruz”, que enfoca la Guerra de Malvinas desde la visión de dos soldados nacidos y educados en Berazategui, enviados a combatir en las islas cuando estaban haciendo el servicio militar obligatorio. [4] Esta obra fue declarada de “Interés Provincial y Cultural” por el gobierno de la Provincia de Buenos Aires.

Roche explicó: "mi novela... narra la historia de dos muchachos que nacen en una clínica de Berazategui, van a la misma escuela primaria, se hacen amigos, posteriormente ingresan al Politécnico... donde cursan sus estudios secundarios, después su servicio militar y su traslado a las Islas Malvinas, donde cruzan sus vidas con un ex oficial del Ejército Argentino, dado de baja, quien va a combatir como voluntario y un oficial de la Royal Navy. Todos los personajes entrecruzan sus vidas y marchan hacia un trágico destino."

"... no es una novela de guerra, sino una novela contra la guerra y su inutilidad para solucionar conflictos. En ella se puede ver el Berazategui de los sesenta, de los setenta y principios de los ochenta. Los primeros bailes de los protagonistas en el Club Ducilo, el politécnico de Berazategui, la Clínica Tiscornia, la fábrica Rigolleau, en fin, todos los lugares importantes de nuestro querido partido."


El libro fue presentado en la 5ª Feria del Libro de Berazategui por el conocido   historia-
dor quilmeño Chalo Agnelli que elogió la obra de Roche; sobre todo el trabajo  de  investi-
gación histórica que el autor debió realizar, para darle el marco real a la novela.

Entre otros conceptos el profesor Agnelli destacó: "Este libro debería ser texto de lectura en las en las escuelas secundarias por su significado local y por el contenido nacional de aquel desafortunado 1982. El relato acompaña la historia de los últimos 50 años de la historia de Berazategui y del país; y hoy esta novela es uno de los broches que se agrega al quincuagésimo aniversario de la Autonomía de Berazategui".

Chalo Agnelli, Rubén Darío Roche y Juan José Mussi
Por último, su poemario “Ciudad de Calles sin Nombre”, cuyo título es el nombre de un poema dedicado a la Ciudad de Berazategui, obra declarada de “Interés Cultural y Municipal” por el Honorable Consejo Deliberante de esta ciudad [5]. En ese libro está incluido el poema “Necesito”, con el cual el autor ganó el primer premio del ciclo de verano 2006 del Café Literario Almafuerte, auspiciado por la Secretaría de Cultura y Educación de la Municipalidad de Berazategui.


Dice Roche en una nota para el matutino Clarín: “Hace 58 años que vivo en Berazategui. En este libro expreso con el alma lo que siento y me transmite este lugar”. 
“Ciudad de las calles sin nombre. De trabajo y de sudor. De picados de potrero, de duración infinita. Ciudad de fábricas varias. De hilados, autos y cristal. De tres películas continuadas en el Cine Gran Rex. Desprendimiento de Quilmes, su gran hermano mayor, que en los años sesenta se independizó de su tutor. De los bailes del Club Ducilo con Sergio Denis y sus fans, de los discos de vinilo de Sandro, Favio y Palito. De las tardes en la vereda mateando con los vecinos (...)”. Así es como define Rubén Darío Roche (70) a su amada Berazategui en el poema “Ciudad de calles sin nombre”, que da título al libro donde además de éste, hay otros 20 del escritor. “Lo escribí en una noche de inspiración. Yo creo que con este poema le pongo el alma a Berazategui. La vi cuando era solo una aldea y ahora se está convirtiendo en una gran urbe”, afirma el vecino. 

Licenciado en Ciencias de la Información por la Universidad de La Plata, Roche ejerció el periodismo durante 12 años. Recientemente participó en el Proyecto Distrital “EDUCARTE” que se realizó el 8 de noviembre en la Escuela Benito Quinquela Martín, en el Partido de Berazategui. La Escuela Thomas Alva Edison, cuya directora es la profesora Silvana Bocca, realizó una exhaustiva investigación, sobre la obra literaria del escritor Roche. En el stand de la Escuela Edison, los alumnos y docentes mostraron trabajos realizados sobre la obra del escritor; con dibujos y explicaciones detalladas, con preferencia sobre su novela de Malvinas. Junto con Roche, estuvo en el stand José Recalde, ex combatiente en Malvinas, condecorado por su valor.

Escuela Thomas Alva Edison
NOTAS:

[1] El culturismo es un deporte consistente en la realización de un programa de entrenamiento con pesas con la intención de desarrollar y controlar la musculatura. La mayoría de veces el culturismo consiste en un programa de entrenamiento con pesas en un gimnasio en el que se realizan diversos tipos de ejercicios de fuerza, orientados a generar hipertrofia muscular.
[2] "Su foja de servicios detalla: En 1791 se destacó en Orán –actual Argelia–, solicitando actuar como voluntario en acciones de riesgo. El 30 de mayo de aquel año regresó por pocos días a su casa en Málaga para volver a sitiar Orán a fines de junio. `Sufriendo el fuego que hicieron los moros en los 33 días de ataque contra la Plaza de Orán haciendo el servicio con la Compañía de Granaderos´. De allí pasó al almacén de pólvora de Santa Ana en la fortaleza de Ros alcázar, donde resistió el asedio de los moros por más de un mes. Pero el batallón de San Martín permaneció siete meses más en la zona hasta que se ordenó la evacuación el 27 de febrero de 1792, dos días después de su cumpleaños número 14."
[3] Agotada en la República Argentina la primera edición de "La Misión/The Mission" y finalizado el contrato de venta y distribución con la Editorial Longseller, solamente se pueden comprar los pocos ejemplares que quedan en las librerías virtuales de: www.amazon.com de Estados Unidos, www.amazon.ca de Canadá, www.indiaplaza.in de La India y www.amazon.co.jp de Japón.
[4] La novela histórica "El León y la Cruz", primera edición de octubre del año 2010 de la editorial EDIBER, se podía comprar exclusivamente en el Centro Cultural Municipal "León F. Rigolleau" Calle 15 N° 5675, Complejo Municipal "El Patio" Calle 149 e/15 y 15 A, Complejo Municipal "San Francisco" Calle 23 y 149 y la librería "El Aleph" en Berazategui. Actualmente está agotada.
[5] Ordenanza N° 5643/18.

Fuentes: 
Revista "Cultura Física" Nº 193, Mes de Enero, Año 2000.
Pigna, Felipe. 12/11/17, Revista VIVA, Clarín.

10/2/20

Para la primera Promoción - 1916

Exámenes de promoción 1916



Circular Nº 17

Buenos Aires, Octubre 24 de 1916

Señor Director de la Escuela Normal

Para su debido cumplimiento, comunico a Vd. [sic] la resolución tomada en esta fecha que dice:


"Buenos Aires, 24 de Octubre de 1916

"Correspondiendo a las diversas consultas formuladas por los Directores de las Escuelas Normales acerca de la forma en que han de llevarse a cabo los exámenes de promoción de los alumnos de las Escuelas Normales y vista la nota que precede de la Inspección General del ramo,


SE RESUELVE


Art. 1º - Los exámenes de fin de curso, serán exclusivamente orales, de acuerdo en un todo con la práctica establecida en los años anteriores por Circular de la Inspección General del ramo de 4 de Septiembre de 1914.

Art. 2º - Los alumnos que obtuvieran un promedio final menor de cuatro puntos, quedarán eliminados del examen oral de fin de curso, y eximidos de el cuando dicho promedio sea por lo menos de siete puntos.

Art. 3º - Los alumnos aplazados en tres materias podrán rendir examen en febrero. Los que, resultaran aplazados en cuatro o más, repetirán íntegramente el curso como también los aplazados en práctica de la enseñanza.

Art. 4º - Podrán inscribirse en el curso superior los alumnos que deban una materia, con la sola excepción apuntada en el artículo precedente.

Art. 5º - Las clases funcionarán hasta el 15 de Noviembre, debiendo comenzar los exámenes del 20 en adelante como está establecido.

Art. 6º - No se hará efectiva en las Escuelas Normales la última parte del Artículo 47 del Decreto de 30 de Junio de este año.

Art. 7º - Comuníquese por Circular a las Escuelas Normales y archívese.


Firmado - J.S.SALINAS


Saluda a Vd. atte.
(hay una rúbrica que dice Juan José Chillán)


Nota: se han respetado la ortografía y sintaxis del original.

24/1/20

Bibliografía quilmeña

Por Chalo Agnelli

Prodigiosos hallazgos bibliográficos nos deparó este enero 2020, gracias a esa noble hermandad que tenemos los investigadores, historiadores de nuestro Quilmes y sus Tres Fundaciones, del antiguo Pago de La Magdalena, por nuestros predecesores quilmes y acalianos, su historia.

Primero, el amigo Alejandro Gibaut, el de “Bernal, su historia y su gente”, actual coordinador general de la Junta de Estudios Históricos le pasó el dato a la coordinadora del Archivo Histórico de la Escuela Normal de Quilmes,[1] Prof. Raquel Gail (con quien próximamente “los quilmeros” publicaremos un libro) [2] que Juan Manuel Huerga, investigador de la historia de Avellaneda, a su vez le participó que Héctor, un bibliófilo, bibliólatra, anticuario y librero del microcentro porteño (en un sótano abarrotado, atestado de libros en todos los rincones posibles y encima de todos los muebles y pilas de volúmenes que se elevan hacia el techo) tenía un ejemplar, inhallable en cuantas bibliotecas quilmeñas, porteñas y bonaerenses hemos hurgado, de ese documento: “Comunicación del Pueblo de Quilmes A La Honorable Cámara de Diputados de la Nación - Solicitando la creación de una Escuela Normal y un Colegio Nacional”. Impreso en los talleres tipográficos de “La Voz del Pueblo”, ubicado en la calle Mitre 712 de Quilmes. Es un folleto u opúsculo de 1911 (109 años) de 21 páginas. Documento que engrosará no sólo el patrimonio de la Biblioteca Popular Pedro Goyena, sino también las notas del blog EL QUILMERO y una deseada tercera edición de “Historia para un Centenario” [3] libro en el que trabajamos algunos ex alumnos de la Escuela Normal de Quilmes, a la luz de dicho Archivo, con la historia y promociones de esa Institución Educativa, y que publicó nuestra Comisión, EXANQUI, en el año del Centenario, 2012; con una segunda reimpresión en 2013 y una nueva edición ampliada y corregida en 2018.



SIEMPRE UN LIBRO 

Pues entre historias e investigaciones, Héctor me manifestó que Quilmes tiene una asombrosa movida de adictos a nuestro transcurrir, a nuestra gente de ayer y de siempre, a autores salidos de nuestros barrios y esquinas como ninguna otra localidad bonaerense, y me mostró un libro que me pasmó: “La Importancia del aceite de hígado de bacalao, especialmente en la tisis pulmonar”. Tesis presentada y sostenida en la Facultad de Medicina por nuestro prócer don José Antonio Wilde, para optar al grado de DOCTOR [4] en dicha Facultad, editado en Buenos Aires en la Imprenta de Mayo, calle Defensa N° 73, en 1858 (161 años atrás). 



Por supuesto que no pude evitar, con mi clásica verborragia histórica, contarle los avatares de esa tesis, de la llegada de Wilde a Quilmes (1852) tan solo con un botiquín que había usado en la batalla de Caseros, sin título habilitante, del Dr. Cueli, el primer médico de la antigua aldehuela, de su denuncia, etc. [5] Resultado, Héctor me dice que me lo lleve y que se lo pague como pueda. Dos grandes halagos para mí, el primero e inusual, en estos tiempos, la confianza de un hombre hacia un desconocido, y el segundo, por supuesto para mí, adicto ‘wildeano’, tener en mi poder “La Importancia del aceite de hígado de bacalao, especialmente en la tisis pulmonar”; algo que me faltó cuando hice la biografía de esta figura señera de aquel Quilmes del siglo XIX y se publicó hace 12 años atrás con gran éxito. Todavía me faltaría obtener un ejemplar del "Silabario Argentino", un libro escolar que Wilde publicó en 1845, y el único ejemplar existente, hasta hoy, después de una larga y amplia investigación, lo hallé en la Biblioteca del Museo Cornelio Saavedra (Crisólogo Larralde 6.309, CABA), otro de sus libros "Higiene Pública y Privada" lo obtuve gracias a la Lic. Graciela Perrone, ex directora de la Biblioteca Nacional del Maestro, quien tuvo la gentileza de enviármelo escaneado en un CD.


UN LIBRO DE EVARISTO IGLESIAS 

El tercer valor obtenido, a través de Javier Osvaldo Martínez, es “La Escuela Pública Bonaerense hasta la caída de Rosas” del educador Evaristo Iglesias, vecino de Quilmes, de larga trayectoria en la docencia quilmeña, fundador de la Junta de Estudios Históricos, ex Inspector General de Escuelas en la provincia de Buenos Aires (de quien nos hemos ocupado largamente en este blog) [6] Este libro de 326 páginas fue editado en Avellaneda el 22 de octubre de 1946, por la “Librería ‘El Ateneo’ Editorial”, una empresa que publicó a algunos otros autores locales como “Estampas de antaño” de Marcelo Traversi en 1949. Un documento que infructuosamente busqué desde 1998 hasta 2003, en cuanta biblioteca local, del gransurbonaerense y capitalina, cuando trabajé con el libro “Maestros y Escuelas de Quilmes”, editado por JARMAT en julio del 2004 (hay un ejemplar en Rosario). Mi amigo José Abel Goldar, promotor de esa publicación, me había hablado de ese texto, que tampoco poseía pues lo había prestado fatalmente, y me instigó a su búsqueda. No estaba ni en la Biblioteca Nacional, ni en la BNM ni por casualidad en la Sarmiento. Bien, ahora, cuando se haga una nueva edición de ese libro agregaré como apéndice lo más trascendente de esta publicación para la historia de la educación en Quilmes y el antiguo Pago de La Magdalena.


Y SIEMPRE LOS QUILMES

“QVILMES” es un importante libro de arqueología y etnohistoria editado en 1981, por el gobierno de la provincia de Tucumán. Son sus autores Norberto A. Pelissero, Director del Instituto Interdisciplinario Tilcara y Horacio A. Difrieri, Director del Instituto de Geografía “R. Ardossone” con la colaboración de María Cristina Guisande en ecología y geografía y Raúl Gordillo en las ilustraciones y planos. Trata sobre el rescate del valioso campo de ruinas prehispánicas de Quilmes en 1977. Con una valiosa y hasta ahora desconocida información sobre la Ciudad Sagrada, la información sobre nuestro pueblo originario que nos dan esas piedras y su reconstrucción sin alterar la conformación original. El libro consta de 208 páginas con fotos, dibujos, planos y croquis que precisan la información. Llegó a mis manos gracias al señor Enrique Pose y confirma mi ‘latiguillo’ que ¡NO TODO ESTÁ EN INTERNET! todavía, los libros son instrumentos imprescindibles para completar el saber y la cultura.



Toda esta bibliografía está a disposición de quienes se interesen en estos temas en la Biblioteca Popular Pedro Goyena, previo aviso por correo electrónico.

Chalo Agnelli
chaloagnelli@yahoo.com.ar
bibliotecapopularpedrogoyena@yahoo.com.ar

NOTAS

[1] Ver en EL QUILMERO del domingo, 26 de julio de 2009 “Archivo Histórico de la Escuela Normal de Quilmes” www.archivo104.blogspot.com
[2] “Quilmes, 14 miradas para hacer historia” Ed. Buenos Aires Books.
[3] Ver en EL QUILMERO del viernes, 26 de octubre de 2018 "Historia para un Centenario" 3ᵃ Edición.
[4] Ver en EL QUILMERO del lunes, 6 de abril de 2015, “José Antonio Wilde - Cronología biográfica” // 6 de abril de 1814 - 14 de enero de 1885"
[5] Idem ant.
[6] Ver en EL QUILMERO del viernes, 7 de septiembre de 2012 “Los Iglesias - Dinastía de Educadores y Científicos”.

9/12/19

Dora Cristina Greco - Homenaje

 Por Chalo Agnelli

Por el pájaro enjaulado,
por el pez en la pecera,
por mi amigo que está preso,
porque ha dicho lo que piensa.

Por la flores arrancadas,
por la hierba pisoteada,
por los árboles podados,
por los cuerpos torturados:

¡YO TE NOMBRO, LIBERTAD! 

Por el beso clandestino,
por el verso censurado,
por el joven exiliado,
por los nombres prohibidos:

YO TE NOMBRO, LIBERTAD
(fragmentos)



Dora Cristina Greco era oriunda de Berazategui donde nació el 28 de octubre de 1947, apodada "Chochi". Su padre fue un prestigioso facultativo que llegó a intendente de Berazategui en 1963, presidente de la Comisión Directiva de la Biblioteca Popular "Manuel Belgrano" e historiador de su localidad, autor de "Historia de Berazategui" edición Muncipal de 1971.

Dora Cristina egresó de la Escuela Normal Superior de Quilmes en 1963, de la división de 5° 3ᵃ. Luego hizo la carrera de odontología. Como tal trabajó en el Hospital de Quilmes; tenían un programa en el que iba de manera voluntaria a buscar en una ambulancia a los pibes de barrios carentes de Quilmes como Villa Los Eucaliptus (antes San Perón) y los llevaba al Hospital para hacerles controles bucodentales. Se casó con Armando Prigione, médico anestestesista. 

Militaba en el Partido Comunista Marxista Leninista, fue secuestrada el 1 de Octubre de 1976, llevada a la ESMA y liberada tras seis meses. Fue nuevamente secuestrada el 26 de febrero 1978 a medianoche en Mar del Plata, en presencia de su hija Victoria y embarazada de 8 meses. Fue llevada nuevamente a la ESMA, donde fue sometida a condiciones inhumanas de vida, dando a luz a María Isabel en febrero de 1978, en el cuarto donde eran alojadas las detenidas-desaparecidas embarazadas. El parto fue atendido por Jorge Luis Magnacco. 

Las niñas fueron entregadas por los marinos al Tribunal de Menores de Mar del Plata y el 30 de marzo de 1978 a sus abuelos maternos, María Isabel apenas tenía dos meses.

Dora Cristina continúa desaparecida. María Isabel y Victoria lucharon todos estos años para reconstruir su historia familiar y para llevar legalmente el apellido de su padre, también militante del PCML y detenido desaparecido en los CCD “Club Atlético” y “El Banco”. 

El jueves 6 de marzo de 2014, María Isabel Prigione Greco y su tía Susana dieron su testimonio en el Juicio ESMA III. Con su máximo jerarca, Emilio Massera, muerto impune, y tras 10 años de anuladas las leyes de impunidad, son sólo 36 los integrantes de la Armada condenados en todo el país. Y de los 30 partos clandestinos sucedidos en la ESMA, hasta la fecha señalada, sólo 12 llegaron a juicio y obtuvieron sentencia.

La causa por el primer secuestro de Cristina no está incluida en este juicio de hechos de ESMA. Y el proceso por su secuestro y posible permanencia en algún lugar ilegal de detención en Mar del Plata está estancado.

El Colegio de Odontólogos de la provincia de Buenos Aires distrito 2 con sede en Alberdi 59 Avellaneda realiza el lunes 9 de diciembre de 2019 un homenaje a la colega detenida desaparecida Dora Cristina Greco.



Comunicado de HIJOS La Plata http://juicioesma.blogspot.com
Ver en Archivo Histórico de la Escuela Normal de Quilmes "Silvia Manuela Gorleri" del viernes 23 de marzo de 2012 “Jóvenes estudiantes de la Escuela Normal de Quilmes detenidas desaparecidas durante la última sangrienta dictadura” – 1976/1983 (Colaboración de Chalo Agnelli – EL QUILMERO).
Y del 29/3/12 “Nuestros Desaparecidos - Los que hasta ahora hemos podido identificar”
Pablo Bruno, 16/2/2017 facebook “Menos mal que existen”
EXANQUI (2018) "Historia para un Centenario" 1912 - 23 de octubre - 2012 Ed. Jarmat 3a Ed. Pág. 179
Colaboración Viviana Buscaglia y Mary Leyes
MEGACAUSA ESMA - 6/3/2014 |http://correos.espaciomemoria.gov.ar

EL TESTIMONIO DE SUSANA MATILDE GRECO, HERMANA DE DORA

"Soy hermana de Dora Cristina Greco, nacida en 1947", comenzó. "Cristina es odontóloga, está desaparecida, fue compañera de militancia de Armando Prigione, también desaparecido". Susana contó que antes de María Isabel, Dora y Armando tuvieron otra hija, María Victoria, quien nació el 24 de marzo de 1976. Cristina y Armando conformaron una familia y ambos permanecen desaparecidos.

Cristina desaparece por primera vez el 1º de octubre de 1976. Una llamada telefónica anónima dice que fue secuestrada en un departamento de Capital Federal, en la calle Viamonte al 1600. Mi padre era médico por elección y político por convicción, un tipo honesto en la profesión en la función pública. Intenta hacer la denuncia de la desaparición de Cristina, pero no es tomada. 

En diciembre de 1977 suena el timbre y al abrir la puerta estaba Cristina. La habían liberado, porque decían que querían capturar a su compañero, Armando Prigione. Dijo que la habían traído en auto y le dijeron que se bajara. Dijo que su primer pensamiento fue que la mataban. Cuando pudo, contó acerca del cautiverio, los grilletes, la cabeza cubierta, los guardias. Llegó en un estado físico y anímico lamentable. Estaba delgada, se le marcaban las clavículas, estaba encorvada hacia adelante y tenía un temblor continuo en su cuerpo. Llegó con miedo, terror, tenía miedo a la oscuridad, reaccionaba ante los ruidos intensos. Tuvo una crisis tremenda. Ella sólo quería reencontrarse con María Victoria". Relató la testigo.

Dora Cristina se fue con su hija y su compañero. Tiempo después le envió una carta a su familia para avisar que estaba embarazada otra vez. A fines de febrero de 1978 ocurre el segundo secuestro. La familia fue convocada por el Juzgado de Menores Nº 2 de Mar del Plata para retirar a María Victoria y Sofía Roncoroni. En el Juzgado les dijeron que las niñas habían sido encontradas en la vía pública. Luego supieron la verdad. 

LA VIDA

"El 30 de marzo de 1978 suena el timbre de casa y, al atender pensando que era un paciente, aparecen hombres de civil con un moisés en la mano. Lo dejaron en la casa. Cuando mi papá pregunto si era la hija de Greco le dijeron que si no la quería recibir no lo hiciera. Un pariente pediatra comprobó que la nena estaba sana y que tenía pocos días de vida. Tenía alrededor de la muñeca una pulsera con el nombre María bordado", contó Susana, y agregó que le explicaron a María Victoria la aparición de su hermana sin su mamá. La familia llevó a la beba al Juzgado de Menores de La Plata, donde determinaron el 21 de marzo de 1978 como la fecha de nacimiento de María Isabel González "sin filiación, lo que fue un duro golpe de dolor y humillación para nosotros. Debimos aceptarlo como tal". Después de varios trámites lograron la tenencia de la niña y se agregó el apellido Greco, hasta ser el único.

"Las chicas deciden reconstruir la historia de sus padres, no sólo con datos familiares, sino que se entrevistan con amigos de ellos, compañeros de militancia y también con hijos. Así ellas conocen la militancia, compromiso social e integridad de sus padres".

Susana se refirió a su hermana: "Nos amábamos mucho, mucho, nos queríamos, nos respetábamos. Sé que ella supo que iba a cuidar bien a sus hijas. Los apodos familiares eran Petisa y Regordeta. Estoy acá 38 años después de la primera desaparición de mi hermana, buscando justicia, brindando testimonio de la forma más ordenada y concisa posible, para que los responsables sean juzgados y digan dónde están mi hermana, Armando y los nietos apropiados, por la memoria, la verdad y la justicia por los desaparecidos", dijo la testigo para concluir y pidió leer una carta que escribió Cristina el 2 de julio de 1977, tras haberse reencontrado con su hija y su compañero, antes de su segunda desaparición forzada. 


EL TESTIMONIO DE 
MARÍA ISABEL PRIGIONE GRECO

"Juro decir la verdad por la memoria de mis padres y los 30.000 compañeros desaparecidos", dijo la testigo al comenzar y luego pidió que durante su declaración se exhiba la foto de su mamá y papá: "aunque no tuve la oportunidad de compartir o preguntárselos, estoy segura de que mis viejos fueron los padres más felices del mundo".

NACER EN LA ESMA

"Mi mamá me trae al mundo, me da a luz en un centro clandestino, rodeada de médicos torturadores". María Isabel sostuvo que fue Magnacco quien participó en el parto en cautiverio. El imputado no presencia el juicio en la sala, pero ella recordó que "hasta el año pasado se lo veía libre en Barrio Norte, hoy está en prisión", en referencia a la revocación del beneficio del arresto domiciliario, perdido al ser denunciado por la Agrupación H.I.J.O.S. violando las condiciones del régimen.

"Después de que me da a luz, no sabemos qué pasa con mi mamá. Sara Osatinsky contó que el que me retiró de la ESMA fue ´Pedro Bolita´ (Carlos Galián) y que otro de los que sabían lo que pasaba con los bebés era Héctor Febres", contó María Isabel, quien agregó: "a 36 años, no sé qué día nací, nadie me puede dar esta cuenta. Yo hace 36 años cumplo años en mi no cumpleaños. Trato de que pase desapercibido, porque para mí cada 21 de marzo significa revivir el cautiverio con mi mamá".

"Pido Juicio y Castigo a todos los genocidas por todos los compañeros", sostuvo para concluir. 

SON OTROS DESAPARECIDOS EGRESADOS DE LA ESCUELA NORMAL DE QUILMES

Diana Iris García (promoción 1963)
Rosa Angélica Murno de Merediz (promoción 1964)
Amelia Bárbara Miranda (de Lanouscou) (2º año 1968)
María Cristina Lefteroff (promoción 1973)
Rodolfo Antonio Merediz (6º grado 1958)
Tarcisio Pisoni (6º grado 1966)
Elena Rinaldi Sarlo de Pocetti (promoción 1968)
Blanca Ortiz de Murúa (promoción 1969)
Diego Hernando Secaud Merlo (promoción 1969)
Graciela Marina González Marelli (promoción 1969)
PRESENTES AHORA Y SIEMPRE
NI OLVIDO NI PERDÓN

Fuente: https://elquilmero.blogspot.com/ , 4 de diciembre de 2019

5/12/19

La destrucción de archivos

LA DESTRUCCIÓN DE DOCUMENTOS Y ARCHIVOS: UNA TRAGEDIA  SILENCIADA PARA LA SEGURIDAD DE LOS ESTADOS
 Por Josefa Izquierdo Alberca
(Fragmentos)

La destrucción deliberada de los documentos y los archivos es una práctica habitual en las situaciones de conflicto, pero pasa desapercibida frente a la fuerza de las imágenes de la destrucción de monumentos y edificios. A pesar de la normativa jurídica vigente, la comunidad internacional debe prestar más atención a la protección de los archivos como centros custodios esenciales para la seguridad humana y la salvaguarda de la memoria individual y colectiva.

La seguridad de los archivos y los documentos 

La documentación nacional y personal que custodian los archivos también corre el riesgo de destrucción, incautación o saqueo y su seguridad y necesaria protección no pueden quedar al margen de estas recomendaciones y acciones. Destruir los documentos que guardan los archivos es ir más allá que un simple atentado contra la memoria cultural. Se trata de destruir la memoria institucional y personal. La damnatio memoriae [1] documental obedece a una voluntad expresa de reducir a la nada lo que antes fue un testimonio documental con graves consecuencias legales y de protección de derechos y que ha venido acompañando a la casi totalidad de guerras y conflictos. Implica una voluntad aniquiladora para eliminar el valor de prueba que pueden suponer los documentos, registros, escrituras o cartas. Y esto es así, porque en los archivos se recoge y custodia la actividad administrativa, judicial, económica, pero también la personal y privada, de una sociedad y un Estado [2].

Acciones y normativa internacional para la protección de los archivos 

Los archivos están protegidos por la Convención de La Haya [3], que declaró en 1954 la necesidad de proteger los bienes culturales en las guerras. En su artículo 7 se exhorta a los países firmantes a cumplir su compromiso en “inculcar en el personal de sus fuerzas armadas un espíritu de respeto a la cultura y a los bienes culturales de todos los pueblos” y determina el símbolo del escudo azul como identificador de los lugares culturales.

Pero hasta 1966 no se constituye el Comité Internacional del Escudo Azul (ICBS por sus siglas en inglés) y que integra a las cuatro organizaciones internacionales interesadas en la preservación y conservación del patrimonio cultural con el objetivo de asesorar en la protección de los bienes culturales en casos de conflicto [4]: el Consejo Internacional de Archivos, la Federación Internacional de Asociaciones de Bibliotecarios y Bibliotecas, el Consejo Internacional de Museos y el Consejo Internacional de Monumentos y Yacimientos [5]. 

La UNESCO inició su participación en la protección del patrimonio documental en 1993 con la creación del programa Memory of the World e inició una serie de informes sobre los países que habían sufrido pérdidas en sus archivos, sobre todo, por acciones violentas. En estos informes se ofrecen datos del saqueo, dispersión, comercio ilícito, destrucción, así como el almacenamiento y la financiación inadecuados que han contribuido a que gran parte del patrimonio documental haya desaparecido para siempre y otra parte importante está en peligro.

En 1999 se firma el Segundo Protocolo de la Convención de La Haya de 1954 para la Protección de los Bienes Culturales en caso de conflicto armado [6], elaborado en colaboración con la Unesco. Recoge en este documento la creciente importancia que la comunidad internacional atribuye a los bienes culturales e incorpora una referencia explícita a la responsabilidad de los Estados, la nueva definición de la excepción de la "necesidad militar imperativa" y refuerza y detalla el concepto de protección reforzada para algunos elementos [7].

Conclusiones 

Los principales agentes en la destrucción de los archivos continúan siendo los actos de terrorismo, las campañas de limpieza étnica y la guerra. Los conflictos de las últimas décadas en Liberia, Burundi, Ruanda, la ex Yugoslavia, Afganistán, Irak, Mali o Siria han atestado un duro golpe al patrimonio histórico y cultural de los Estados. Durante la guerra de Irak se destruyó el Archivo Nacional de Irak y con él desaparecieron millones de documentos desde el periodo otomano, pero también pereció parte de su patrimonio histórico con la destrucción del Museo Nacional ante la inacción de las tropas norteamericanas (y así lo narró en sus crónicas el periodista Robert Fisk) [8].

Los documentos que se conservan constituyen un fundamento, puesto que solo la aportación de documentos originales, auténticos y fiables puede garantizar el ejercicio de los derechos ciudadanos y hasta “dotar de contenido a un concepto tan manoseado como el de memoria histórica, entendido como una recuperación del pasado en base a estudios científicos y con voluntad ejemplarizante” [9]. Los archivos y la conservación de sus documentos influyen decisivamente en la vida de las personas y de los países. La evidencia de esta responsabilidad se puede agrupar en tres grandes grupos de archivos:

Los archivos que, como en los países ex comunistas de la Europa central y del Este, han facilitado la producción de una “cosecha historiográfica sin precedentes” [10]; aquellos otros que sirven a colectivos sociales y, finalmente, los que se constituyen como el único medio reconocido para el reconocimiento de derechos y compensación a las víctimas.

Los archivos custodian decisiones, actuaciones y memoria, conservan un patrimonio único e irremplazable que se trasmite de generación en generación y desempeñan un papel esencial en el desarrollo de la sociedad contribuyendo a la constitución, a la seguridad humana y a la salvaguarda de la memoria individual y colectiva [11]. Merecen, por lo tanto, el apoyo en su adecuada conservación y la denuncia de su abandono, destrucción o expolio.

NOTAS:

[1] Se conoce con esta expresión latina a la práctica de borrar el recuerdo de los enemigos del Estado que dictaba el Senado de la antigua Roma. 
[2] NAVARRO, Diego,”Tiempos de memoria, contextos de archivo”, BID, 28, 2012 disponible en http://bid.ub.edu/28 /navarro2.htm
[3] http://portal.unesco.org/es/ev.php-URL_ID=13637&URL_DO=DO_TOPIC&URL_SECTION=201.html
[4] http://www.ancbs.org/cms/en/about-us/about-icbs
[5] ICA, IFLA, ICOM y ICOMOS respectivamente.
[6] http://portal.unesco.org/es/ev.php-URL_ID=15207&URL_DO=DO_TOPIC&URL_SECTION=201.html
[7] MAINETTI, Vittorio ,”Nuevas perspectivas para la protección de los bienes culturales en caso de conflicto armado: entrada en vigor del segundo Protocolo de la Convención de La Haya de 1954”, Revista internacional de la Cruz Roja, 2004, disponible en
https://www.icrc.org/spa/resources/documents/misc/64ch3v.htm
[8] Cruces Blanco, La Guerra Civil y los archivos en la provincia de Málaga: la destrucción de los símbolos, en Junta de Andalucía, abril de 2006, disponible en
http://www.juntadeandalucia.es/culturaydeporte/archivos_html/sites/default/contenidos/archivos/ahpmalag a/documentos/pdf/TXT_-_HIST_-_20061219_-_Axos_convulsos._ECB.pdf). Pág. 58
[9] GONZÁLEZ QUINTANA, Antonio, Actualización y ampliación del informe elaborado para Unesco y Consejo Internacional de Archivos sobre gestión de los archivos de los servicios de seguridad de los desaparecidos regímenes represivos, Paris, Consejo Internacional de Archivos, 2008. Disponible en www.ica.org.
[10] GONZÁLEZ QUINTANA, op.cit., 36
[11] Declaración Universal de los Archivos, en
http://unesdoc.unesco.org/images/0021/002134/213423s.pdf

El destacado en negrita nos pertenece.

Fuente: La destrucción de documentos y archivos: una tragedia silenciada para seguridad de los Estados, Josefa Izquierdo Alberca, Documento de Análisis, 27/2015 (Publicado 15 de mayo de 2015).

El valor de un archivo

El valor de un archivo
 Por Emilia Schijman *



Nací en 1983 en Argentina. Pertenezco a una generación inscripta en una historia fragmentada. Nos quedan una memoria oral y millares de archivos que amenazan hoy con ser destruidos. Necesitamos esos archivos, esos mismos que parte de otra generación considera molestos e insignificantes.

El 1º de junio de 2011 la Suprema Corte de Justicia bonaerense puso en marcha un programa para ordenar y destruir expedientes, con el fin de enfrentar la emergencia edilicia que afecta al Poder Judicial (resolución 1061/11). ¿Acaso la Argentina, en toda su extensión territorial, carece de espacio para archivar los legajos de sus ciudadanos? ¿Acaso el Tribunal Internacional de La Haya, con sede en los Países Bajos, quema sus archivos por falta de espacio? ¿Y qué decir de Inglaterra? ¿Carece ella de historia por su tamaño?

Sin tardar, los magistrados previenen contra toda indignación: “Se empezará por expedientes de casos cerrados sin valor historiográfico”. Y mencionan como ejemplo “los miles de causas por deudas impositivas que fueron archivadas sin posibilidad de reactivación”. ¿Qué es un archivo sin valor historiográfico? ¿Quién decide sobre el valor de un archivo? ¿A quién pertenecen los archivos de una sociedad? ¿Quién puede despojarnos de esta memoria que nos constituye como individuos y ciudadanos?

Tomemos el caso de aquellos expedientes “desechables” que atañen a los deudores impositivos. Los impuestos, ¿no son una historia del Estado ni de sus ciudadanos? Los impuestos tratan de un acto fundacional del Estado, de la propiedad, de la relación de los ciudadanos con la sociedad. Un Estado no existe sin impuestos y sin la impugnación de éstos. Los historiadores lo han demostrado, esta disputa constituye una pieza maestra de las relaciones entre los ciudadanos y el Estado. Mismo las quejas menores importan: permiten analizar cómo las autoridades las absorben, las negocian y las exoneran.

La decisión de la Justicia de la provincia no es un caso aislado. Es la continuación de una política de Estado que, por bienintencionada que sea, no debería constituir jamás una política de la historia. Volvamos sobre algunas de las decisiones recientes. El Departamento Judicial de San Nicolás destruyó los expedientes comprendidos entre 1954 y 1959 de un juzgado, así como aquellos de 1926 a 1930 y de 1944 a 1958 de un segundo juzgado. Asimismo, el Archivo Departamental de Azul procedió a la destrucción de expedientes comprendidos entre 1923 y 1968 de un tribunal civil y los del tribunal de menores que van de 1949 a 1972. Recientemente, el Archivo de la Suprema Corte de Justicia bonaerense comunicó que procederá a destruir expedientes de 1955 a 1957 y 1999, y los expedientes de la Procuración General de 1975 a 1998.

¿Quién puede decidir que se trata de legajos sin interés? ¿Lo son para las familias concernidas? ¿Y qué decir de los investigadores en ciencias sociales que se ven así privados de documentos a los que atribuyen un gran valor? ¿Cómo se puede pensar en suprimir archivos que hacen historia? La historia de los desaparecidos y la historia de tantos anónimos desalojados, encarcelados, abandonados. ¿Por qué los investigadores deberían limitarse a una historia de los casos judiciales pasados por el filtro de las autoridades?

En un Estado democrático, el archivo no pertenece ni al Congreso, ni a los ministerios, ni al Poder Judicial. No les corresponde definir su verdad. Son la historia y los ciudadanos los que deberían hacerlo. Una sociedad sin archivo, sin testimonios, tiene un Estado débil que no puede volver sobre sus procedimientos y decisiones, aquellas que, a un nivel capilar, hacen sociedad. El archivo ofrece clarificación, da lugar a una historia controvertida. Es una referencia para el futuro, un poder de democratización inigualable. Esta memoria viva, mi generación y las que me sucederán la necesitamos. Los archivos de nuestra sociedad nos pertenecen. Son inalienables. Una verdadera discusión sobre la suerte de los archivos administrativos y judiciales se impone.

* Socióloga argentina cuya tesis se titula "Vivre à crédit: pauvreté, économie et usages du droit dans un grand ensemble à Buenos Aires" (Vivir a crédito: pobreza, economía y usos del derecho en un barrio popular de Buenos Aires, París, 2013).

El destacado en negrita nos pertenece.

Fuente: https://www.pagina12.com.ar/diario/universidad/10-170276-2011-06-17.html
Esta nota ya fue publicada el 11 de diciembre de 2016.