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22/8/10

Tintas de copiado

Normas aplicables a las tintas para duplicadores


1. Introducción

En años recientes (es decir, antes de 1987), las máquinas duplicadoras han sido prácticamente reemplazadas en los países desarrollados por copiadoras electrostáticas o máquinas de litografía offset. Su utilización está en cambio ampliamente difundida en los países menos desarrollados y en algunas pequeñas organizaciones del mundo desarrollado. Nadie ignora la inestabilidad de las imágenes producidas por estos procedimientos: las tintas de duplicar a base de alcohol están especialmente expuestas a la decoloración.

Ninguna de las normas que se indican a continuación se concibieron en modo alguno para los archivos, y afectan únicamente a la fabricación y el rendimiento de las tintas, más que a su permanencia y durabilidad.

Sólo algunos países habían establecido normas a este respecto cuando se hizo la encuesta del RAMP. Ellos eran:

2. BANGLADESH BDS 146 1961. Tinta de duplicación, para todo clima, para máquinas rotativas.
3. CANADA CGSB-53-7b 1971. Líquido para duplicar, procedimiento directo, alcohol.
4. INDIA.
4.1. IS 1222 1973. Tinta de duplicación para máquinas rotativas bicilíndricas.
4.2. IS 1333 1973-1978. Tinta de duplicación para máquinas rotativas de un tambor.
5. COREA KS M 5953 1076. Tinta de duplicación, negra.
6. MALASIA MS 403 1976. Tinta en pasta, negra (para estarcidor).
7. PAKISTAN PS 146 1961. Tinta de duplicación, para todo clima, negra, para máquinas rotativas.
8. POLONIA BN 8547 1975. Tinta para duplicadores.
9. SINGAPUR SS 107 1974. Tinta de duplicación para máquinas rotativas de dos cilindros.
10. SRI LANKA CS 169 1972. Tinta de duplicación de estarcidos.

Fuente: THOMAS, D.L. - Encuesta sobre las normas nacionales aplicables al papel y la tinta que deben utilizar los administradores para la constitución de archivos: un estudio del RAMP con directrices / preparado por el Dr. D.L. Thomas /para el Programa General de Información y UNISIST.- París, Unesco, 1986 - 47 pp.
30 cm.- (PGI-86/WS/22)
© Unesco, 1987

21/8/10

Tintas de copiado

En esta entrada exponemos algunos de los sistemas de copiado de escritos utilizados antes de la moderna fotocopiadora; sobre este tema ya habíamos presentado una breve noticia el 8 de mayo de 2008.

Para obtener una copia idéntica al original hacen falta tres elementos básicos: el papel o soporte original, el papel copiativo y la tinta copiativa. Y, además, el elemento, mecánico, fotostático o químico, que facilite la transferencia del escrito del soporte original al de destino.

En particular, hoy haremos referencia a las tintas que se conocen como copiativas.

En nuestra antigua entrada dimos detalles acerca de las prensas para copiar, algunos de cuyos párrafos transcribimos a continuación:

Las primeras copias de originales datan de 1778, cuando James Watt hizo la prensa de base plana que confeccionaba una copia a partir de un papel absorbente tratado con una solución fijadora, facilitando mucho el trabajo en oficinas y comercios. La copia quedaba impresa en el copiador, un libro con hojas de papel de cebolla o de papel japonés en blanco, que debía ser previamente diligenciado y sellado en todos sus folios por el organismo competente.

Para realizar la copia se introducía el original, escrito en tinta copiativa, en el libro copiador, detrás de la hoja de papel de cebolla. Encima se ponía una tela húmeda para facilitar la copia. Una vez que el original estaba dentro del copiador, éste se metía en la prensa en la que permanecía algunas horas para que se calcara el original. Este libro copiador actuaba como un registro alfabético de salida de documentos, gracias al índice de sus páginas finales o iniciales.

Las prensas, generalmente, iban colocadas encima de una pequeña mesa con un cajón. Eran normalmente de hierro fundido, y por consiguiente de gran peso. Estaban fijadas con tornillos a la mesa que las soportaba.

Ahora no referiremos a las tintas copiativas. Éstas últimas son "soluciones concentradas de materia colorante, por lo que el depósito que se asienta sobre el papel a escribir, puede ser calcado o copiado por simple presión."

Una fórmula posible para hacer una tinta copiativa es la siguiente:

Ácido tánico: 23,4 gramos
Ácido gálico: 7,6 gramos
Sulfato ferroso: 30,0 gramos
Ácido fénico: 2,0 gramos
Azul solunle (Schultz 539): 7,0 gramos
Glicerina o glucosa: 10,0 gramos
Agua destilada c.s.p.: 1 litro

Se observa que la composición cualitativa es similar a la de las tintas ferrogalotánicas, pero cuantitativamente es doble, amén del agregado de glicerina o glucosa, que actuan como humectante.

Hay otras tintas que son susceptibles de ser empleadas en la copia de textos y/o gráficos. Tal por ejemplo, las tintas hectográficas.
El hectógrafo es un procedimiento para la obtención de copias. Se trata de una mezcla de cola o arcilla con glicerina que presenta una superficie suficientemente húmeda para fijar un colorante. Se pone en contacto con ella la figura, dibujo o escrito a reproducir, que debe estar confeccionado con una tinta especial: se usan soluciones acuosas, concentradas de cristal violeta 516 o similar.
Hasta hace pocas décadas, cuando todavía no se había extendido el uso del mimeógrafo en las escuelas, los docentes utilizábamos este recurso con mucha frecuencia, para repartir entre nuestros alumnos el material didáctico con el que queríamos que trabajaran en tal o cual ejercitación.
Había hojas hectográficas de fabricación comercial, que adquiríamos en las librerías, o bien podíamos maufacturarlas en casa.

Para finalizar, haremos referencia al conocido papel carbónico.
El papel carbónico consiste en una fina hoja de papel o plástico recubierto con una mezcla de aceites, ceras y pigmentos. Su manipuleo es desagradable por lo desaseado, las copias se borronean fácilmente, y no son satisfactorias cuando se requieren más de 10, por lo cual siempre se trató de obtener un material superior.

En 1960 apareció el "solvent carbon", en el que la capa cerosa es reemplazada por una capa esponjosa de resina, que contiene en sus poros pequeñas gotas de una tinta semejante a la mecanográfica. Al usarla, la presión del elemento escritor hace que la tinta sea liberada y absorbida por la hoja destinada a la copia. Este papel tiene una larga vida, y las copias no se borronean; las escrituras son bastantes difíciles de borrar. Este papel debe su nombre al método de fabricación, en el que la hoja soporte se cubre con una mezcla de cloruro y acetato de polivinilo en un solvente orgánico en el que se ha suspendido la tinta. El solvente se evapora, dejando una capa que puede ser manipulada mucho más satisfactoriamente que los carbónicos grasosos convencionales.

El primer intento comercial para eliminar el papel carbónico utilizaba hojas copiadoras coloreadas, recubiertas de una cera opaca blanca. La acción del elemento escritor o del tipo de la máquina transfiere la cera a la copia y expone el papel colreado. El procedimiento no tuvo éxito debido a que la capa cerosa era sensible al manipuleo y al calor.

Una solución práctica se obtuvo en 1951 con la introducción del papel "N.C.R.", en el cual la hoja activa está cubierta con una capa de un reactivo químico encapsulado, y la de la copia con una arcilla de tipo especial: cuando se presionan una contra otra, las cápsulas se rompen, y vuelcan su contenido en la arcilla, donde se desarrolla el color.

En octubre de 1962 la compañía "3M" introdujo el "Action Paper", en el que existen ciertos reactivos, que reaccionan produciendo color. Es un papel muy sensible al manipuleo; la copia aparece en ambas fases; no puede borrarse por abrasión.

Bibliografía onsultada: AAVV. Tratado de criminalística. Tomo I, Cap. II, Tintas. (Fragmentos)

8/5/08

¿Qué es un libro copiador?

Prensa copiadora del Normal de Quilmes

El libro copiador es aquél al que se trasladarán íntegramente y a la letra todas las cartas que se escribieran relativas a la actividad propia de la escuela. También se conservarán en legajos y en buen orden todas las cartas que se recibieran, anotando al dorso la fecha en que se las contestara o haciendo constar en la misma forma que no se dio contestación.

Las cartas debían copiarse por el orden de sus fechas en el idioma en que se hayan escrito los originales. Las posdatas o adiciones que se hicieran después que se hubieran registrado se insertarían a continuación de la última carta copiada, con la respectiva referencia. Se impone su archivo en orden progresivo de fechas.

El hacer copias de documentos originales se ha convertido en algo habitual en nuestra vida cotidiana, mediante los recursos que ofrece la tecnología del siglo XXI. El original se ha diluido en nuestro mundo de reproducciones y clonaciones.
Las primeras copias de originales datan de 1778, cuando James Watt hizo la prensa de base plana que confeccionaba una copia a partir de un papel absorbente tratado con una solución fijadora, facilitando mucho el trabajo en oficinas y comercios. La copia quedaba impresa en el copiador, un libro con hojas de papel de cebolla o de papel japonés en blanco, que debía ser previamente diligenciado y sellado en todos sus folios por el organismo competente. [1]
Para realizar la copia se introducía el original, escrito en tinta copiativa, en el libro copiador, detrás de la hoja de papel de cebolla. Encima se ponía una tela húmeda para facilitar la copia. Una vez que el original estaba dentro del copiador, éste se metía en la prensa en la que permanecía algunas horas para que se calcara el original. Este libro copiador actuaba como un registro alfabético de salida de documentos, gracias al índice de sus páginas finales o iniciales. [2]
Las prensas, generalmente, iban colocadas encima de una pequeña mesa con un cajón. [3] Eran normalmente de hierro fundido, y por consiguiente de gran peso. Estaban fijadas con tornillos a la mesa que las soportaba.
Ilustramos esta entrada con la prensa copiadora conservada en la Escuela Normal de Quilmes.

También era forzoso hacer copias de los títulos expedidos por el establecimiento, razón por la cual se conservan en el repositorio una enorme cantidad de libros copiadores. A ellos se acude cuando es necesario realizar un duplicado del original o bien verificar una información.

Son fácilmente identificables por el delgado papel y la coloración violácea de su escritura. Las tintas copiativas son soluciones concentradas de material colorante, por lo que el depósito que se asienta sobre el papel al escribir, puede ser calcado o copiado por simple presión. Su composición cualitativa es similar a las de las tintas ferrogalotánicas, pero cuantitativamente su concentración es doble, además del agregado de glicerina o glucosa, que actúan como humectantes.

Son muchas las fórmulas para preparar tintas de copiar o copiativas. La que encontramos habitualmente en los libros copiadores es de color violeta y ello obedece a uno de sus componentes: violeta de metilo o de metileno BR, mezclado en adecuada proporción con agua y azúcar, glucosa o miel. Las características de la miel hacen que las tintas con ella producidas tengan tendencia a correrse. Si al secarse la tinta se advirtiese que los rasgos toman una coloración bronceada o tornasol, sería señal de haberse excedido en el colorante, por lo cual habría que agregar más agua caliente a la tinta. [4]


[2] ídem
[3] íd.
[4] Puig, Ignacio, S. J. Gran Formulario Industrial. Buenos Aires, Sopena, 1946.