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20/9/15

OTRAS ESCUELAS 
EL MISMO HORROR

Identificaron los restos de otro de 
“los pibes del Santa”
18 sep, 2015

El Instituto Santa Lucía es una de las escuelas privadas de Florencio Varela de mayor injerencia en la sociedad local. Durante años manejada por el rector Modesto Evaristo Rodríguez y el cura Francisco Motta. Rodriguez, un hombre que venía de ser docente en “correccionales de menores” en épocas en que en Argentina había intermitentes momentos de democracia, manejó el colegio con mano de hierro. Amigo del genocida Videla, siempre reivindicó el accionar de la dictadura. Con los años se conocieron sus maniobras de inteligencia para la Junta y las delaciones que hizo sobre alumnos y ex alumnos del colegio que dirigía. El libro y el documental “Los pibes del Santa” responden a esas revelaciones de la democracia. Recientemente uno de esos jóvenes fue identificado por el Equipo Argentino de Antropología Forense en una fosa de uno de los centros clandestinos de detención. Rodríguez, o “Tino” como lo llamaban, murió en 2003, refugiado en Mar del Plata.



Hace pocos días se conoció la noticia de que fueron identificados los restos de Julio Gushiken, uno de los “Pibes del Santa” de Florencio Varela desaparecido durante la dictadura militar. Los de su primo Horacio habían sido hallados en 2004.

La información fue revelada por Hugo Gushiken al programa “Entre Todos” de la radio de la Universidad Arturo Jauretche de Varela, y confirmada a Argenticias por otra hermana de Julio quien además destacó que los restos fueron identificados durante el transcurso de este año y que ahora la familia pudo recuperarlos.

El domingo se hará una misa en la iglesia San Juan Bautista de la misma localidad para dar cierre a un duelo que parecía interminable. Hugo Gushiken le contó a este portal de noticias que su hermano tenía 22 años al momento de ser secuestrado.

El cuerpo de Julio fue hallado en el Centro Clandestino El Banco gracias al trabajo del Equipo de Antropología Forense. Este domingo luego de la celebración religiosa en la Parroquia San Juan Bautista será sepultado en el cementerio local.

En tanto Horacio Gushiken, su primo, había sido enterrado en una fosa común en Mar del Plata con signos de haber sido acribillado por la espalda. Y otro de los jóvenes del grupo de 10 de “los pibes del Santa”, Claudio Zurita, intentó refugiarse en la misma ciudad en 1979 escapando de los militares. Pero desde entonces, nada se sabe de él.

Un poco de historia

Quienes para 1987 estaban bien muertos, según Rodríguez, eran diez ex alumnos que entre 1977 y 1979 fueron secuestrados por las Fuerzas Armadas bajo las órdenes de Jorge Rafael Videla. En el año 2009, Néstor Denza, Rafael Britez, Eduardo Cartoccio y Julio Kaler, con la colaboración del Centro Monseñor Enrique Angelelli, realizaron un documental al respecto, Los pibes del Santa.

Teodosio Acuña, Daniel Demaestri, Angel Iula, José Lépore, Horacio y Julio Gushiken, Silvia Schand y los hermanos Gustavo, Sergio y Alejo Zurita habían comenzado allí su militancia estudiantil. Al momento de sus secuestros –cinco de los cuales ocurrieron en una redada entre el 23 y el 26 de mayo de 1978– los diez muchachos repartían su tiempo entre el trabajo social y la fábrica.

El Santa Lucía, enmarcado en una población con escasas posibilidades de acceso a la educación media, se había caracterizado por abrir sus puertas tanto a las familias más acomodadas como a los hijos de los trabajadores de las zonas rurales.

Sin embargo, pese a su apertura en este sentido, su rector era irreductible en lo ideológico. Tanto es así que en medio de un enfrentamiento con los alumnos, la siguiente leyenda apareció una mañana de 1974 frente al aula de 5º año: “Fuera perros comunistas Lépore y March”.

La frase venía a cuento del reclamo del Grupo de Resistencia Estudiantil Secundario (Gres) y la Unión de Estudiantes Secundarios (UES) por la conformación de un centro de estudiantes. Por ello, los chicos habían distribuido en la puerta del colegio volantes solicitando un espacio en donde poder expresarse sin ser víctimas de persecuciones. Es que Rodríguez gustaba llamarlos “forajidos, irresponsables y subversivos”. Además se pedía el apartamiento del profesor Tamburo, sospechado de pertenecer a Coordinación Federal, el servicio de inteligencia de la Policía Federal.

“Tino” había ordenado la expulsión del alumno Horacio Gushiken.

Lo cierto es que los pibes eran todos buenos alumnos y muchos de sus docentes los recuerdan con gran afecto. Ángel Iula fue abanderado de la promoción 1974 y su nombre fue omitido en el homenaje que la institución hiciera en su décimo aniversario. El propio Rodríguez dio esta sintomática argumentación: “No sabemos dónde está, no sabemos si está de viaje, si está desaparecido o si se fue a vivir a otro lado”.

Pero sí se supo. Lépore, Acuña, Alejo Zurita y el matrimonio Iula-Schand fueron vistos en el centro de detención clandestina El Banco. Silvia Schand llevaba un embarazo de tres meses. Hasta hoy no hay datos acerca del paradero de ese bebé. Sergio Zurita fue visto en La Cacha y luego asesinado. Nunca pudo saberse nada de los secuestros de Claudio Zurita y Julio Gushiken. Daniel Demaestri fue conducido hacia lugar desconocido en el mismo automóvil en que iba Antonia Oldani de Reggiardo. Su historia se cruza con la de otro varelense desaparecido, Francisco Bartucci. Los restos de Horacio Gushiken fueron encontrados en una fosa común.

Fuentes: Radio Universidad Nacional Arturo Jaurtche y Miradas al Sur (Laura Lifschitz)
http://www.argenticias.com/2015/09/18/identificaron-los-restos-de-uno-de-los-pibes-del-santa/
VÉASE https://www.youtube.com/watch?v=NPDRTt8ZA7E
Película completa http://filmlospibesdelsanta.blogspot.com.ar/

14/11/14

HOMENAJE A ALUMNOS DESAPARECIDOS
EN LA FACULTAD DE CIENCIAS SOCIALES
- UBA -

Entre todos esos jóvenes de los que poco o nada se sabe sobre su destino, se menciona a Rosa Angélica MURNO, recibida en la Escuela Normal de Quilmes en 1964. En varias ocasiones ha sido nombrada en este Blog por la misma y única razón: cursó sus estudios de Magisterio en este establecimiento y años más tarde sufrió el cruel y delznable terrorismo de Estado que enloda la memoria de nuestra Nación.

Publicado en un matutino de CABA el 13 de noviembre de 2014
La Facultad de Ciencias Sociales convoca a las familias de los estudiantes ennumerados para hacerles entrega de los respectivos Legajos.

Sobre el caso de Rosa Angélica Murno de Merediz, pueden verse nuestras entradas de fechas: 28/3/12, 29/3/12, 11/11/12, 18/3/13, 2/11/14.

25/9/14

HAROLDO CONTI
 REPARACIÓN HISTÓRICA

Se realizó el acto de reparación histórica sobre el legajo docente del escritor y militante desaparecido Haroldo Conti en el que figuraba “cesante por abandono de tareas” luego de su desaparición forzada en el año 1976.


El 5 de mayo de 1976 el escritor, periodista, docente y militante del Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT), Haroldo Conti, fue secuestrado de su departamento de Fitz Roy al 1205, Ciudad de Buenos Aires. Sobre su escritorio de trabajo vacío después de la irrupción de las bestias al servicio de la dictadura militar quedó un cartel que decía “este es mi lugar de combate y de aquí no me moverán”. Pero sus captores no supieron lo que decía ese letrero, porque estaba escrito en Latín, escribió Gabriel García Márquez en un artículo aparecido el 20 de abril de 1981.

Sin embargo, para las autoridades escolares de la época el dato de su desaparición era irrelevante, lo importante era que no estaba asistiendo a dar sus clases, por lo que su legajo docente concluye con la leyenda “cesante por abandono de tareas”.

El acto de reparación histórica de este martes en el Centro Cultural Haroldo Conti, en la ex ESMA, el ministro de Educación Alfredo Sileoni le entregó a los hijos del escritor, Alejanda y Ernesto Conti, el legajo de su padre finalmente corregido. En vez de la cínica frase final, ahora dice “desaparición forzada”.

El acto de reparación simbólica de este legajo docente fue planteado como el primero de una larga lista, ya que más de 600 docentes y 200 estudiantes fueron secuestrados y desaparecidos durante la dictadura cívico-militar.

Copias del legajo reparado fueron entregadas al director del Centro Cultural Haroldo Conti, Eduardo Jozami, al titular del Archivo Nacional de la Memoria, Ramón Torres Molina, y a los integrantes de la Comisión de Trabajo por la Restitución de la Identidad.

Además de escritor y periodista, Conti fue maestro en escuelas rurales y profesor de Latín, Literatura e Instrucción Cívica. Durante la ceremonia el locutor Tom Lupo recordó una anécdota de sus épocas de estudiante en el colegio Juan José Paso. El primer día de Conti como docente de Instrucción Cívica el escritor le planteó a sus sorprendidos alumnos: “Yo vine a enseñarles Instrucción Cívica, pero no sirve para nada. Así que si ustedes no me traicionan yo les voy a leer literatura latinoamericana y están todos aprobados”.

En su intervención, Alejandra Conti planteó “La propuesta de la Comisión me recordó, incluso a mí, que soy su hija y docente, la labor de mi viejo en las aulas. Fue impactante y emocionante”. Su hermano Ernesto Conti destacó que la reparación del legajo “tiene una lectura simbólica y política que convergen en rescatar lo que realizó este gobierno en políticas de Memoria”.

Por su parte, Sileoni leyó el sumario del 27 de junio de 1979 con la resolución del Ministerio de Educación a cargo de Juan Rafael Llerena Amadeo, que declaraba cesante a Conti por las ausencias sin aviso a sus tareas docentes en el Liceo Nacional 7 y el Liceo N°11 “desde el 5 de mayo de 1976”, un día después de su secuestro. Y concluyó: “Estamos ante otra Argentina, de la verdad, la memoria y la justicia y es muy importante llamar a las cosas por su nombre: no hablar de abandono de cargo sino de desaparición forzada, y tampoco trazar una raya roja en el legajo cuando alguien desaparecía y nadie preguntaba”.

Durante el acto se leyó el prólogo de una de las más famosas novelas de Conti, Mascaró, y se proyectó un video con imágenes del escritor en uno de sus paisajes favoritos, el delta del Tigre, realizado por alumnos del Liceo Nacional 11.

Haroldo Conti había nacido en Chacabuco, Pcia. de Buenos Aires, el 25 de mayo de 1925. Era hijo de Petronila Lombardi y de Pedro Conti, quien fue el fundador de la Unidad Básica del Partido Peronista en Chacabuco. Estuvo internado en el Colegio Don Bosco de Ramos Mejía, donde cursó sus primeros estudios, luego fue maestro en una escuela primaria de Gral. Pirán y en 1944 ingresó en el Seminario Metropolitano Conciliar de Villa Devoto, donde desarrollaría su veta creativa pintando y dibujando las tapas de la Revista Solidaridad, editada por el padre Hernán Benítez y organizando obras de teatro. En el segundo año, descubrió que había cosas muy opuestas a las que para él implicaba el sacerdocio, se rebeló y abandonó el seminario. 

"...Estudié de sacerdote, con sotana y todo. Leía muchos libros misionales, libros escritos por misioneros. Me imaginaba en algún confín del mundo redimiendo infieles. (...) Finalmente, todo eso acabó: tuve una gran crisis religiosa y volví a mi pueblo. Cada persona tiene destinado un paisaje y debe coincidir con él."  

Luego de esa decisión fue empleado bancario, aviador civil, y camionero, llevando una vida bohemia alternada con sus estudios en la Facultad de Filosofía y Letras. Por esta época conoció las islas del Tigre, lugar que no abandonaría jamás y fue escenario de muchas de sus historias. 

En su formación debe considerarse una fuerte influencia de la cosmovisión jesuita a través del asiduo contacto con el Padre Castellani como asimismo del socialista Doll. Estos contactos lo acercan a una identificación temprana con la organización de ultraderecha ALN (Alianza Libertadora Nacionalista).  Fue profesor en el Colegio Nacional Mariano Moreno y en el Liceo Nº 7; estudió en la Facultad de Filosofía y Letras en la Universidad de Buenos Aires, se graduó en 1954 y trabajó como asistente del director de la película "La bestia debe morir". En 1955 se casó con Dora Campos y juntos tuvieron dos hijos: Alejandra y Marcelo. Luego con Marta Scavac tuvo otro hijo, Ernesto, que tenía 3 meses en la fecha del secuestro. Militó en el Partido Revolucionario de los Trabajadores por lo que fue perseguido políticamente. Cada año se conmemora en la fecha de su desaparición el Día del Escritor Bonaerense en honor a su memoria.

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“Tiene gran significación simbólica”
Por Julián Bruschtein

“Esto no es un mero hecho administrativo. Es un hecho de una gran significación simbólica y política. Todos conocemos al escritor de la talla que fue Haroldo Conti, pero estamos recuperando al Haroldo Conti profesor”, destacó el ministro de Educación, Alberto Sileoni, en diálogo con Página/12 después del acto de reparación del legajo docente del escritor (ver nota central). El proyecto surge a partir de un decreto presidencial de 2012 en el que se indica la corrección de las causas de cesantía de empleados públicos y que ahora se está aplicando a los maestros que fueron víctimas de la dictadura.

–¿Cómo se instrumenta la corrección de los legajos de docentes desaparecidos?
–Es una tarea que se está realizando junto con los trabajadores. A través de un programa que está arrancando y que tiene el propósito de poder poner en su lugar y de llamar desaparición forzada lo que antes se llamaba abandono de cargo. En el caso particular de Conti, hay una resolución del 27 de junio de 1979 en la que decía que había abandonado sus tareas desde el 5 de mayo del ’76 y que se lo había intimado para que regularice su situación. También que su hermana había informado que fue secuestrado el día anterior, y en los considerandos de la resolución hacen constar que “no obra en autos ninguna información que permita determinar que el docente se encuentra a disposición de autoridad alguna”. Termina diciendo que lo declara cesante por hallarse en la figura de abandono del cargo.

–¿Ahora se anula el acto administrativo anterior y se elabora uno nuevo?
–A partir del decreto presidencial 1199/2012 se dispone la inscripción de la condición de detenido-desaparecido en su lugar. Aquella disposición canalla la firmó (el ministro de Educación de la dictadura) Juan Rafael Llerena Amadeo, que murió el 13 de enero de este año, y el 14 el diario La Nación sacó una nota diciendo que murió un abogado católico dedicado y preocupado por la educación. Bajo su gestión desaparecieron 600 docentes y aproximadamente 200 alumnos en la Argentina. Por eso hicimos una resolución reparatoria, la 1374 del 4 de septiembre de 2013, en donde se revoca “la resolución anterior que dispuso la baja del profesor Haroldo Conti por abandono de cargo, dado que se encuentra en condición de desaparición forzada desde el 4 de mayo de 1976 y posee el legajo 00077 de la Conadep”. Se expone que la verdadera causa del cese de la relación laboral fue la desaparición forzada.

–La figura de Conti sirve para realzar esta reparación...
–Pareciera que es un dato menor, pero tiene una trascendencia simbólica en términos de justicia. Hoy se recuperó al profesor Haroldo Conti, y esto también tiene alguna significación: la reflexión sobre el profesor Haroldo Conti y su condición como tal. Se hace una reparación que es mucho más que la reparación de un legajo administrativo, es una reparación simbólica que ayuda a cerrar una herida.

–Pero además se trata de difundir esta situación, no es un mero acto administrativo...
–La idea es que esta reparación tenga visibilidad pública, que se haga en sitios de trabajo, donde se pueda exponer ante la comunidad que aquella persona que fue cesanteada por un supuesto abandono de cargo en realidad fue secuestrada y desaparecida.

Fuentes: http://notas.org.ar/2014/09/25/reparacion-historica-haroldo-conti/
http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/subnotas/255992-69812-2014-09-24.html
http://www.vivechacabuco.com/blog/blogs.asp?blog=34&post=51
http://revistaeltranvia.com.ar/?p=2110

25/11/13

LA ESCUELA NORMAL 1 DE LA PLATA
Y LA MEMORIA

En el Normal 1 inauguraron una Galería de la Memoria

Fueron descubiertas distintas placas con los nombres de los 33 alumnos y docentes de la institución que fueron desaparecidos. La biblioteca incorporó documentos biográficos de cada uno de ellos.


El acto en el ex-Normal 1, donde se impusieron placas con los nombres de los desaparecidosAlumnos, ex alumnos, docentes y directivos de la Escuela ex Normal Nº 1 "Mary O. Graham" inauguraron la Galería de la Memoria, como parte de las actividades conmemorativas de la Noche de los Lápices. 

Durante la ceremonia, fueron descubiertas distintas placas con los nombres de alumnas y docentes -33 en total- pertenecientes a la institución, que fueron desaparecidas durante el último gobierno militar. 

“Esta iniciativa es el resultado de un trabajo que comenzó el año pasado, que tiene como eje la memoria, sin la cual no se puede avanzar”, explicó Silvia González, directora de la Unidad Académica. “Las placas con los nombres fueron ubicadas en el primer piso del edificio, donde se encuentran las aulas a las que asistían las estudiantes desaparecidas”.

La institución realizó además un documento biográfico con datos de cada uno de los estudiantes y maestras desaparecidas, que fueron entregadas a la biblioteca para consulta permanente de las nuevas generaciones de alumnos. 

Los alumnos de esta tradicional escuela platense -que este año celebra además el 125º aniversario de su creación- montaron una radio abierta donde difundieron entrevistas realizadas por ellos y presentaron una obra teatral. 

Ellos y sus pares de todo el territorio provincial conmemoran hoy el Día de la Reafirmación de los Derechos del Estudiante Secundario, establecido así en el Calendario Escolar de la Dirección General de Cultura y Educación, con el objetivo de promover “la reflexión y las actitudes favorables en torno del respeto absoluto a los estudiantes secundarios y a su defensa”.

ESCUELA NORMAL Nº 1
 BALDOSAS Y AULAS DE LA MEMORIA


El sábado 9 de noviembre a las 20 hs, en el marco de la Noche de los Museos, Barrios x Memoria y Justicia Balvanera y Recoleta colocaron junto a familiares y amigos, tres nuevas baldosas en memoria de las ex estudiantes detenidas desaparecidas por el terrorismo de Estado de la Escuela Normal Superior Nº 1 “Pte. Roque Sáenz Peña”, Av. Córdoba 1951.

Los nombres de:

Cora Cantarelli - Nélida Filgueira - Noemí Jansenson - María Esther Lacroix - Bibiana Martini - Adriana Mosso - Susana Siver - Edith Trajtenberg - Irene Wechsler - Sara Zazulie


Se suman a las baldosas ya existentes de:

PALOMA ALONSO - LIDIA AMIGO - MARCELA GOEYTES - ANA MARIA GUEUVERIAN - CRISTINA NAVAJAS - MONICA PINUS - BETINA TARNOPOLSKY








Fuentes: https://picasaweb.google.com/109373123077922972395/Normal12013BaldosasYAulaDeLaMemoria?authkey=Gv1sRgCNOr3biioNrBYw&feat=email#5944747425334104818
http://movimientoemancipador.org/2013/11/04/normal-1-colocacion-de-baldosas-en-memoria-de-las-estudiantes-desaparecidas/

18/5/13

NUESTROS DESAPARECIDOS

CELICA GARCIA DECLARO EN EL JUICIO ESMA POR LA DESAPARICION DE SU HERMANA DIANA IRIS GARCIA 
La respuesta de la Iglesia fue una postal 

La familia de Diana García fue a hablar con el vicario Emilio Graselli para que los ayudara a encontrarla. Nunca tuvieron respuestas, pero en Navidad recibieron una postal firmada por el cardenal Raúl Primatesta que decía “sin ausencias, sin angustias, sin odios”. 

Por Alejandra Dandan 


La postal fue enviada tres meses antes de la Navidad 
a la familia de Célica García.
En el final de la audiencia, Célica García sacó una tarjeta de Navidad que guardó durante más de treinta años. “Una Navidad feliz y en paz”, decía el cartón con fecha de emisión 5 de septiembre de 1977 y la firma del “Cardenal Raúl Francisco Primatesta, presidente de la Conferencia Episcopal Argentina”. La tarjeta, reveladora del lugar de la Iglesia en la última dictadura y del modo en el que circuló la información, provocó escalofríos en la sala. “El respeto a los derechos humanos es el camino más seguro hacia la paz”, decía en la parte de arriba. Abajo, un pino dibujado y rodeado por siluetas de personas. “Sin ausencias, sin angustias, sin odios”. Y en el final: “Es el anhelo de los argentinos para cristalizar el propósito enunciado por el presidente teniente coronel Jorge Rafael Videla”. 

En la sala de audiencias de Comodoro Py donde se sustancia el juicio por los crímenes de la Escuela de Mecánica de la Armada, alguien expresó en voz alta aquello que la tarjeta parecía estar señalando: “Acá no hay desaparecidos”. Un testigo histórico, sentado poco más atrás, en la sala, se quedó mirando los colores amarillos que todavía se ven detrás del pino: “Esas no son luces, sino llamas”. Las siluetas dando vueltas, en este presente de la sala, no eran otra cosa que la evocación de las siluetas de los desaparecidos. Célica miró a los jueces: “Esto fue lo que mi madre recibió para que tengamos una Navidad feliz”, dijo. 

Célica fue a dar testimonio por su hermana Diana Iris García, psicóloga, recibida en La Plata y para 1976 militante de Montoneros. Diana estaba de novia con Miguel Coronato Paz hijo, de Montoneros zona norte y colaborador de Ancla. A Diana la secuestraron el 15 de octubre de 1976 en Córdoba y San Martín, pleno centro porteño, con otra compañera, Graciela García. Sus secuestros en esta etapa del juicio se leen como parte de la avanzada de los marinos sobre esa área de prensa de la organización. 

Célica y sus padres supieron del secuestro de Diana porque ella gritó su nombre mientras se la llevaban. Pero sobre todo lo supieron porque los trabajadores de prensa de la agencia de noticias NA lograron difundir un cable que replicaron Radio Colonia y el diario La Razón. Célica llevó ese diario a la audiencia como hizo con la tarjeta. El cable dio cuenta del “secuestro” de dos jóvenes y un operativo “de seis o siete hombres armados con pistolas 45”. Mientras las llevaban, “una de las jóvenes gritó que se llamaba Diana García y pidió a quienes la escuchaban que se avisara a la policía, añadiéndolo que no sabía por qué se la llevaban”. 

“Nosotros, que vivíamos en Berazategui, nos enteramos por personas que leyeron el diario y al otro día, gente conocida nos dijo de lo sucedido –explicó Célica–. Ahí comienza la desaparición de mi hermana, hasta el día de hoy, 37 años que se van a cumplir en octubre, no sabemos que sucedió, mas que las cosas que pudimos averiguar.” 

Durante la dictadura, la familia recorrió juzgados, hicieron “infinitos” habeas corpus cuyas respuestas también quedaron atesoradas. Célica las llevó a la audiencia. Ahí están los nombres de los jueces que rechazaron todos los habeas corpus. Poco después, tuvieron una reunión con el vicario Emilio Graselli, una y otra vez nombrado en las audiencias, visitado y preguntón. Célica acompañó a su madre. Lo vieron. Graselli les hizo preguntas, ellas dejaron sus datos, pero nunca obtuvieron respuesta, salvo esa tarjeta de Navidad que empieza a leerse no sólo como una posible contestación, sino como una constatación de los canales por los que circuló la información. 

Otro de los lugares hasta donde se acercó la familia buscando a Diana fue la propia Escuela de Mecánica de la Armada. Fueron a fines de 1976 o principios de 1977, aunque sólo después del año 2000 supieron que Diana había estado en ese centro clandestino. “Nosotras fuimos en un auto, mi mamá y yo”, dijo Célica. “Estacionamos cerca. Nos pusimos en la puerta, llevamos unos papelitos con el nombre de mi hermana que pegamos con cinta sobre la reja de la ESMA. Había unos colimbas o no sé qué, que estaban cerca, entonces mi mamá los llamó y les dijo: ‘Si ustedes saben algo, si ven algo, acuérdense del nombre de Iris Diana García’. Uno se lo decía a cualquiera que pasaba, no sabíamos nada, no sabíamos que estaba en la ESMA ni teníamos la menor idea de que eso era así. Pero bueno, fue justo que encontramos a esa gente, porque en los otros lugares a los que íbamos no nos permitían ni siquiera el paso, ahí era como para decírselo a alguien, como para decirlo, para que alguien supiera.” Años más tarde, supieron que Diana había estado ahí. Primero, a través del Equipo Argentino de Antropología Forense que puso a Célica en contacto con un sobreviviente. “Aparece un señor, no me dijo el nombre, que había estado en la ESMA y que había hecho ese trabajo que los mandaban a hacer, como fotografías. Le presento la foto de mi hermana, él lloró, con congoja y me dijo: ‘Sí, esta persona estuvo en la ESMA y fue trasladada’. Bueno, fue un momento como este mismo momento, como todos los momentos que viví, 36 años parecen muchos para la gente joven, pero para mí es como que pasara ayer. En la piel, cada uno lo sabe.” 

Hacia el final, los jueces le preguntaron si necesitaba decir algo más. “Lo único que quiero decir es que ojalá se haga justicia por mi hermana, por todos los desaparecidos. Que la baldosa que está en la puerta de la casa de mi mamá, donde dice que Nunca Más pasen estos hechos sea algo realmente verídico y efectivo, y que esto que nosotros llevamos dentro, que es un duelo que no acabamos de cerrar nunca, sirva para los que vienen atrás nuestro, que sigan pudiendo luchar.” 

Fuente: http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-220020-2013-05-15.html
(Gracias Ricardo M. por hacernos conocer esta nota)


La noticia del día
MURIO EL DICTADOR JORGE RAFAEL VIDELA
Golpe en el infierno
Falleció en el penal de Marcos Paz, donde estaba preso, condenado por delitos de lesa humanidad. Fue el principal brazo ejecutor del terrorismo de Estado y, como tal, responsable de asesinatos, torturas y robo de niños. (Página12,18/05/13)


Memoria Compartida

Tapa Pagina 12 (18/05/13)
"Le diré que frente al desaparecido en tanto éste como tal, es una incógnita, mientras sea desaparecido no puede tener tratamiento especial, porque no tiene entidad. No está muerto ni vivo... está desaparecido".

Cínica frase pronunciada por el dictador argentino Jorge Videla el 17 de mayo de 1979, exactamente 34 años antes de su muerte en una cárcel donde en condiciones dignas, cumplía condena dictada por la justicia con todas las garantías constitucionales. 

Véanse nuestras notas previas sobre Diana Iris García de fechas 28/03/12, 29/03/12, 6/09/12, 16/10/12, 21/03/13, 24/03/13 y 28/03/13.

31/3/13

NUESTROS DESAPARECIDOS
 TARCISIO PISONI

24 años. Soltero. Estudiante de Ingeniería. DNI Nº: 11005914. Desaparecido el: 27/1/77, Nº CONADEP: 4056, Decl. Nº 356. Fue secuestrado en QUILMES, BS. AS., C. Post: 1878. No hay testimonio de su paso por un C.C.D. **

BREVE RESEÑA ENVIADA POR SU HERMANA:

Nació en Quilmes el 23 de Abril de 1954. Tenía 2 hermanas mayores: Cornelia, que actualmente vive en Italia, de 18 años y yo, Elena que tenía 10. 

Hizo sus estudios primarios en la Escuela Normal Primaria y los secundarios en el Colegio Nacional de Quilmes. 

A su egreso, ingresó en la Facultad de Ingeniería de La Plata, donde estaba cursando el 5º año cuando fue secuestrado el 27 de enero de 1977. 

A los 8/9 años comenzó a practicar natación y judo; fue cinturón negro en la Academia Feijoó, situada en Brown entre Alem y Rivadavia. Siguió practicando ambos deportes durante varios años. 

Creo que a los 10 años comenzó a concurrir a clases de Dibujo y Pintura con la artista quilmeña Ana Pabstleben, cuando aún tenía su estudio en Humberto Iº, entre Lavalle y Moreno, frente a lo que era el Mercado Municipal, hoy Cines Showcase y Carrefour. 

Pintó hermosos cuadros que hoy adornan mi casa en Berazategui. 

Durante su adolescencia, tomó clases de guitarra y nos gustaba oírlo tocar. Su guitarra, también está en nuestra casa para deleite, primero de mis hijos y ahora de mis nietos. 

Habitualmente nos damos cuenta que la vida tiene esas vueltas raras que tejen y urden madejas extrañas de hechos, situaciones y encuentros. 

Justamente, el domingo 17 de marzo, paseando por Capital, fuimos a dar a la Costanera Norte y allí recordé que cerca estaba el Parque de la Memoria, al que me había, inconscientemente, resistido visitar. 

Esta vez no fue así. Entramos, vimos y encontramos el nombre de Tarcisio en la infinita lista de los desaparecidos del 77, tan infinita como la de los del 76. 

Fue sobrecogedor ver nombres, edades y estados (muchísimas embarazadas) de tantas personas cuyas vidas fueron diezmadas por el Estado, sin juicio, sin cuerpo, sin sentido... 

Ocho días después fue el cálido homenaje en nuestra querida primaria. Nada de nada en 36 años y dos hechos relacionados entre sí en un breve intervalo. Las vueltas de la vida...

Le agradezco sinceramente su interés y su atención. 

Muchos saludos. 
Prof. Elena Pisoni

NOTAS:

* El domicilio de Tarcisio Pisoni al momento de su secuestro era Humberto Iº 680, Quilmes, a muy pocos metros de la Brigada de Investigaciones, conocida como "Pozo de Quilmes" y/o "Chupadero Malvinas" donde -desde 1975- cientos de ciudadanos encontraron allí la más tenebrosa de las injusticias; fue uno de los reductos clandestinos del terror en la estructura del Circuito Camps.


La Brigada constaba de dos edificios separados. Uno era un chalet de dos plantas en la esquina de Allison Bell y Garibaldi, donde funcionaban los departamentos judiciales, cuyo acceso principal era por la calle Allison Bell. Esta calle, a la que daba el frente del chalet, se encontraba cortada con vallas que impedían la circulación de vehículos, y con una fuerte guardia apostada. Lindante al chalet, con el frente dando a la calle Garibaldi, había una segunda edificación de cuatro plantas, en la cual se encontraban los calabozos y las salas de tortura.


En este Centro Clandestino de Detención, se sabe, estuvo secuestrada María Cristina Lefteroff junto a su madre desde enero de 1977 (la misma semana de la desaparición de Tarcisio); la joven era egresada de nuestra escuela en 1973.

* El 31 de octubre de 1982 el “Corriere della Sera” publicó una lista de 297 nombres de desaparecidos italianos o de origen italiano comentando que: “Por meses, incluso años, la lista de los italianos desaparecidos se mantuvo en la caja fuerte de la embajada en Buenos Aires”. Entre todos esos nombres, está el de Tarcisio Pisoni. También está incluido en la Lista Parcial de personas desaparecidas (1971-1983) del Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS); esta lista incluye 3585 nombres compilados por CELS y verificados con el anexo en el libro "Nunca más", y en orden de fecha de desaparición.

** La información de la CONADEP indica 24 años aunque en realidad tenía 22 y habría cumplido 23 en el siguiente mes de abril.

28/3/13

NUESTROS DESAPARECIDOS
 CRÓNICA DE LOS ACTOS ESCOLARES 

El lunes 25 se realizaron los actos conmemorativos del Día de la Memoria en la Unidad Académica Escuela Normal Superior "Alte. Guillermo Brown", tal como estaba programado.


En la sede la la Escuela Primaria Nº 84 (ex Departamento de Aplicación), calle Moreno 769 de Quilmes, a las 7:45 se congregaron alumnos, docentes, personal auxiliar e invitados con el objeto de rememorar la luctuosa fecha y descubrir la placa ofrendada por EXANQUI en homenaje a los dos muchachos que fueron víctimas del Terrorismo de Estado y habían discurrido su infancia en estas añosas aulas.

Después del tradicional izado de bandera acompañado por la canción "Aurora", la Vicedirectora dirigió breves palabras al auditorio para dar comienzo a la ceremonia, haciendo referencia al motivo de la misma. La Sra. Myriam Vecchi había sido maestra en primero y en sexto grado de Tarcisio Pisoni, por lo cual recordó al niño que conoció. Contó a los chicos que Tarcisio había sido su alumno, que era “un rubiecito precioso de ojos celestes, que llevaba sus lapicitos muy prolijamente atados a su cartuchera”.


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http://www.youtube.com/watch?v=V-B1rwhtADg

La docente Sra. Nilda Sobrero explicó a los alumnos el alcance y significado de la efeméride de la siguiente manera. Comenzó relatando un pasaje del cuento “Un elefante ocupa mucho espacio” (1) de Elsa Borneman, para luego comentarles a los niños que ese cuento, junto a otros, estuvo prohibido en una época. A partir de allí relató que fue la época más negra de nuestra historia. Un tiempo muy triste donde se secuestraron personas, se las torturó y se las asesinó. También se robaron bienes y -lo más duro- se robaron niños. Se refirió a quiénes perpetuaron este episodio tan oscuro recordando que no sólo los militares fueron los responsables, ya que contó con la complicidad de la parte civil de la sociedad: empresarios, Iglesia, justicia, prensa. Luego hizo hincapié en el significado del día: Memoria, Verdad y Justicia, mencionando los avances a nivel del esclarecimiento de la verdad a través de varios juicios; pero haciendo especial foco en la labor de la escuela en cuanto a la MEMORIA, para que no vivamos perdidos como en el País de No me acuerdo de María Elena Walsh

Finalmente leyó un poema escrito por Alejandro Almeida, hijo de la madre de Plaza de Mayo Taty Almeida, pocos días antes de desaparecer en 1975 a los 20 años de edad, texto que fue encontrado por su madre, luego de desaparecido entre las cosas que quedaron en su cuarto...

"Si la muerte me sorprende lejos de tu vientre,
porque para vos los tres seguimos en él,
si me sorprende lejos de tus caricias
que tanto me hacen falta,
si la muerte me abrazara fuerte
como recompensa por haber querido la libertad,
y tus abrazos entonces sólo envuelven recuerdos,
llantos y consejos que no quise seguir,
quisiera decirte mamá que parte de lo que fui
lo vas a encontrar en mis compañeros.
La cita de control, la última, se la llevaron ellos,
los caídos, nuestros caídos, 
Mi control, nuestro control está en el cielo,
y nos está esperando.
Si la muerte me sorprende
de esta forma tan amarga, pero honesta,
si no me da tiempo  a un último grito
desesperado y sincero,
dejaré el aliento el último aliento,
para decir te quiero."


(Alejandro Almeida)

Maestra Sra. Nilda Sobrero
Poco después la Sra. Susana von Lurzer, docente jubilada hace poco en ese establecimiento e integrante de la Asociación de ex-alumnos se refirió al motivo de su presencia y de los otros visitantes, cual era descubrir una placa recordatoria de los jóvenes Tarcisio Pisoni  y Rodolfo Antonio Merediz, desaparecidos durante los años más tristes y desdichados de nuestra historia.

Sra. Susana von Lurzer
Al efecto, retiraron la cubierta la hermana de Tarcisio Pisoni y la hija de Rodolfo Merediz que se encontraba acompañada por sus vástagos. La Sra. Elena Pisoni de Grassi fue acompañada por su esposo y allí se encontró con antiguos compañeros de estudio de su hermano, tanto de la escuela secundaria como de la Universidad.

Sra. Elena Pisoni, Sra. Julia Merediz y otros allegados
En el nivel medio, EXANQUI participó en el acto del turno tarde, que se llevó a cabo en la sede de Mitre 364 a las 14:40 como se había determinado. Todo el alumnado y el personal se hallaba presente en el patio interno. El Director, Prof. Lavia, condujo la evocación que se inició con la presencia de las banderas de ceremonia y la entonación del Himno Nacional. A continuación explicó por sí mismo el motivo del mencionado acto y cedió la palabra a uno de los integrantes de EXANQUI, en este caso el Sr. Ariel Ghizzardi, quien aludió brevemente a la importancia de que los jóvenes conozcan lo sucedido en nuestra historia para no permitir que tales hechos se repitan.

Director Prof. Lavia
Momentos después se descubrió la respectiva placa, circunstancia que estuvo a cargo de amistades cercanas a algunas de las víctimas allí recordadas, y en compañía de varios miembros de la asociación de ex-alumnos.  Esta sencilla acción despertó reacciones sumamente emotivas entre los invitados. Los jóvenes homenajeados en esta oportunidad fueron Diana Iris García (promoción 1963), Elena Rinaldi Sarlo (promoción 1968), Blanca Ortiz de Murúa (promoción 1969), Diego Hernando Secaud Merlo (promoción 1969)  y Graciela Marina González Marelli (promoción 1969). 

¡ PRESENTES !
Luego, una docente de la institución a cargo del programa Jóvenes y Memoria de la Pcia. de Bs. As.  explicó el desarrollo del mismo durante el año pasado y se proyectaron algunas imágenes recogidas por los chicos en el curso de su investigación. Así mismo, hizo referencia a la contribución del Archivo Histórico de la Escuela en dicha tarea. También aclaró que lo alumnos este año están inclinados a profundizar el conocimiento de otras temáticas que los afectan por su condición de adolescentes.

Inicio del acto (Nº 32)

Vista de la concurrencia (Nº 37)

Representante de Exanqui (Nº 28)

Descubrimiento de la placa (Nº 27)

Allegados a los jóvenes desaparecidos y miembros de EXANQUI (Nº 26)

Proyección de fotos de Rosita Murno (Nº 24)

Programa Jóvenes y Memoria (Nº 23)

Finalización del acto (Nº 22)

(1) "¿Se puede saber para qué hacemos huelga? -gruñó la foca, coleteando nerviosa de aquí para allá.
- ¡Al fin una buena pregunta! -exclamó Víctor, entusiasmado, y ahí nomás les explicó a sus compañeros que ellos eran presos... que trabajaban para que el dueño del circo se llenara los bolsillos de dinero... que eran obligados a ejecutar ridículas pruebas para divertir a la gente... que se los forzaba a imitar a los hombres... que no debían soportar más humillaciones y que patatín y que patatán." (Elsa Borneman)

(A esta nota se agregarán otros documentos gráficos.)

24/3/13

FRAGMENTOS 
PARA ANALIZAR FRAGMENTOS

Egresada Promoción 1963

Los recordatorios de las víctimas
del terrorismo de Estado


“¿A qué género responden estos textos que, con una insistencia inclaudicable, reaparecen día a día en la página de un solo diario?”, se pregunta el autor de este ensayo sobre los recordatorios de desaparecidos que, en Página/12, “solicitan el derecho a la muerte escrita”. 

Por Luis Gusman


[...] los recordatorios publicados en Página/12 utilizan algunos de estos procedimientos fúnebres, pero no se subsumen ni se reducen a ninguno de ellos en particular. Por su fugacidad, forman parte de la esquela, que los diferencia de la inscripción en la piedra del epitafio. Entre estos procedimientos, podemos citar específicamente el código visual y el gráfico. La publicación de las fotos en los recordatorios de Página/12 y lo que se llama el marco austero, con su límite gráfico, recuerda los bordes mortuorios del aviso fúnebre tradicional –marco que con el tiempo se fue reduciendo a una sola línea negra–. Sin embargo, hay una diferencia para tener en cuenta: los recordatorios de Página/12 no toman la dispositivo del aviso fúnebre, su aspecto “caligramático” [...]



Estos recordatorios transmiten cada aniversario la actualidad de esas desapariciones; más que recordarnos a los muertos, nos revelan la evidencia de un discurso que, por más estereotipado y retórico que sea, sigue vivo. Estos textos breves, en muchos de los cuales apenas figuran un nombre, una fecha y una fotografía, son difíciles de clasificar discursivamente.


Escritos en el cruce de géneros, donde se mezclan desde un salmo hasta un poema, los recordatorios exceden a la plegaria, pudiendo incluso llegar a tomar la forma de una carta o de una solicitada. Como puede observarse, no se trata de leyendas que pertenezcan a una organización política; excepcionalmente, pueden aparecer firmados por una entidad sindical. Tampoco podrían reducirse al ámbito de los vínculos familiares. Si bien recuerdan los lazos de amistad, los exceden, puesto que incluyen la categoría política de “Compañeros”. No poseen una única definición, pero como si brotaran del fondo de la tierra, cada día de cada aniversario se multiplican hasta la repetición. ¿Pertenecen a un género inclasificable? Me inclino a pensar que no se trata de una cuestión de catálogo, sino del lugar ectópico que estos impresos ocupan respecto de los textos que podrían incluirse históricamente dentro del género para la muerte.

“¿Quiénes te secuestraron? ¿Adónde te llevaron? ¿Qué hicieron con vos?”, son tres preguntas que afectan a la especie humana, por medio de las cuales muchos de estos recordatorios solicitan el derecho a la muerte escrita. [...]

En el polo opuesto de lo elíptico, la denuncia sigue ocupando un lugar principal, pero sucede generalmente que, junto a ella, la “poetización” ocupa el lugar de cierta manifestación afectiva. Así, es posible encontrar en muchos de los recordatorios un carácter poético, bajo la forma de metáforas tales como las de los sueños y los ideales perdidos. De esta manera, los ideales de lucha también se pueden transformar en una abstracción. En otros textos la muerte adquiere cierta “universalidad” que la torna abstracta y que sólo se vuelve concreta por los objetos cotidianos que nombra y por la contigüidad siniestra que los precede. [...]

La frase de Juan Gelman, “Hay un funeral que resolver”, queda invertida por estos textos que son algo más que un recordatorio, algo más que la sustitución de un epitafio ausente. En ellos, la denuncia conserva un valor genuino que excede la neutralización mediática. Una figura recurrente es la elipsis. Expresiones tales como “ausencia forzada”, “detenido-desaparecido” o “te arrancaron de nuestro lado” son eufemismos cuyo valor crítico o de consigna a veces no es suficiente. Sería más claro decir “asesinado”, ya que en alguno de estos impresos-denuncias se dice “los asesinos” con referencia a los agentes del terrorismo de Estado. [...]

Estos recordatorios nunca son estéticos, aunque a veces utilicen elementos estéticos –poesías, letras de canciones, citas del Evangelio o literarias–. Tienen una estructura monótona, repetitiva y estereotipada. No podría ser de otra manera: si hay algo en ellos de ese real, van a retornar una y otra vez como la marea, aunque el agua del mar o del río devuelva los cuerpos irreconocibles.


Fragmentos del artículo “El derecho a la muerte escrita”, publicado en la revista Conjetural, Nº 42. 


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Los recordatorios ahora forman parte de un libro llamado Poesía diaria. Porque el silencio es mortal. (2007). Recopilados por Virginia Giannoni —que eligió doscientos ocho de los cuatro mil recordatorios que posee—, con prólogo de Adolfo Pérez Esquivel y de las Madres de Plaza de Mayo, la publicación bilingüe de Editorial Retina es un diario íntimo colectivo de un dolor que cambia, pero que no olvida.
















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22/3/13

¿Cómo enseñar la dictadura en el aula?

Compartimos una reflexión de Julia Coria (1), hija de Roberto Coria y María Ester Donza, desaparecidos durante la última dictadura militar. Ella es socióloga (UBA) y magister en Educación (UdeSA). Actualmente la Dra. Silvina Gvirtz dirige su tesis de doctorado en la UBA.


La conmemoración escolar del 24 de marzo*
La transmisión del pasado argentino reciente desafía a la escuela por colisionar contra la forma tradicional de entender y enseñar la historia en el contexto escolar. En la escuela argentina la historia como disciplina cumplió tradicionalmente una función que puede entenderse como “romántica”. Es decir que no estaba destinada a fomentar en los estudiantes el pensamiento crítico sino a incentivar en ellos una adscripción emotiva a lo nacional, a promover un lazo de comunión basado en un relato romántico del pasado. En este tipo de relato el centro estaba en un pasado lejano que se entendía como signo de origen y promesa de un futuro de gloria.
Una serie de procesos han tendido a desplazar esa función tradicional. Cabe señalar los dos más importantes. Por un lado, la reforma educativa impulsada durante la década del ’90 se propuso explícitamente acercar el saber académico al saber escolar. Los Contenidos Básicos Comunes (CBC) prescriptos en ese momento fueron obra de historiadores profesionales, y también este fue el origen de los autores a cargo de la renovación editorial que también se produjo en esa época. Los CBC consistieron en prescripciones laxas que luego debían ser reelabordas en el nivel local e institucional, pero en los hechos los libros resultaron en los más de los casos propuestas curriculares de hecho, orientando lo que efectivamente pasó a enseñarse en las aulas. Así, un saber historiográfico que lejos de centrarse en la función romántica se basaba en el análisis crítico empezó a permear el saber histórico escolar.
El otro proceso que puso en jaque la función tradicional de la escuela fue la tarea persistente de los organismos de derechos humanos, que avanzaron en la instalación de un discurso condenatorio del terrorismo de Estado en la esfera pública nacional. Desde mediados de la década del ’90 una serie de factores (como las declaraciones del ex oficial Adolfo Scilingo sobre los llamados vuelos de la muerte o la creación de la agrupación H.I.J.O.S.) colaboraron con la difusión de ese discurso. En la década siguiente, las políticas de memoria impulsadas desde la llegada del Néstor Kirchner al ejecutivo nacional coronaron dichos procesos.
Así, el abordaje de la historia argentina reciente es cada vez más extendido y más profundizado en nuestras escuelas. Desde el punto de vista curricular, los Núcleos de Aprendizaje Prioritarios (NAP) sancionados en 2004 incorporan la temática en distintos niveles de la escolaridad. En el marco del Ministerio de Educación de la Nación, el programa Educación y Memoria encara acciones de capacitación docente y elaboración de materiales sobre el tema, y algunos ministerios provinciales han replicado esta estrategia. Los libros de texto presentan, como se ha dicho, un relato en el que la última dictadura militar se entiende en términos de terrorismo de Estado. Algunas efemérides se han incorporado al calendario, instalando en la rutina de las instituciones conmemoraciones asociadas con nuestro pasado cercano: el 24 de marzo, aniversario del golpe de Estado; 11 de septiembre, conmemoración de la llamada “Noche de los Lápices”; y 10 de diciembre, recordatorio de la recuperación de la democracia.
El 24 de marzo suscita estrategias muy variadas de conmemoración. Si bien la disposición legal de la que la fecha debe ser conmemorada estrecha los márgenes, existen aún escuelas en las que se intenta pasar por alto. En estos casos se recurre a estrategias como restar importancia a la conmemoración por medio de gestos netamente escolares. Un ejemplo de esto es realizar un acto formal pero desprovisto de los pasos tradicionales, como lo es el ingreso de la bandera de ceremonias o la entonación del himno. En esos casos la evocación suele reducirse a la pronunciación de un discurso por parte de alguna autoridad de la escuela, y la participación estudiantil es prácticamente nula.
Otras escuelas se vuelcan a conmemoraciones que podríamos llamar “intensas”. En estos casos la evocación suele no circunscribirse a la realización del acto sino que involucra actividades asociadas (clases especiales, cine-debate), y buena parte de los actores escolares participan de diversas formas. No es infrecuente la participación de actores de la comunidad que fueron afectados por el terrorismo de Estado, como ex detenidos o familiares de desaparecidos. Es interesante que aquí se recupera algo de la función romántica de la historia escolar, al realizar una reconstrucción emotiva de la década del ’70, un relato poblado de héroes que luchan por sus ideales en un formato que apela a la identificación de los jóvenes como protagonistas de la Historia.
Parece pertinente proponer como hipótesis que la reinterpretación romántica del pasado reciente le abre camino en el marco de la escuela, habituada a esa forma de discurso en lo que a la historia refiere. En la media en que este procesamiento no redunde en lecturas sacralizadas vale aprovechar esta brecha para darle cabida a saberes antes marginados por la transmisión escolar.
*Basado en la tesis doctoral de Julia Coria, en elaboración en el marco del Doctorado en Ciencias Sociales por la Universidad de Buenos Aires.

"Creo que debemos buscar que los alumnos puedan comprometerse y convertirse en productores de contenidos relacionados con la memoria, para reflexionar sobre los años más oscuros del país con quienes serán nuestro futuro.

Este fue el caso de los alumnos de la escuela Normal Superior "Mariano Moreno" de Moreno, que usaron sus netbooks de Conectar Igualdad para investigar y elaborar un proyecto de ordenanza que presentaron en el Concejo Deliberante local. Ellos querían que en las comisarías 1ª y 6ª se colocaran placas para que fueran identificadas como ex centros clandestinos de detención durante la última dictadura.

Más allá del resultado de esta iniciativa, creo que proyectos como éste dejan un gran aprendizaje, y marcan el rumbo. Son un ejemplo claro acerca de cómo educar desde la memoria significa sembrar un futuro mejor." (Silvina Gvirtz)


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NOTAS:
(1) Julia Coria nació en Adrogué (Prov. de Buenos Aires) en 1976 . Es licenciada en Sociología (UBA) y especialista en Educación (UDESA). Es docente de Sociología General en la UBA. Publicó diversos cuentos en varias antologías y la novela Permiso para quererte en el 2003.  Trabajó en el Programa de Derechos Humanos y Educación de la DGCyE durante la gestión de Silvina Gvirtz. Desde diciembre de 2011 lidera el proyecto "Libro Libre", que provee de libros a bibliotecas de escuelas humildes. Se trata, según sus palabras, de un homenaje a sus padres, María Ester Donza y Roberto Coria, desaparecidos el 19 de febrero de 1977. María Ester enseñaba en las escuelas 9 y 21 de Longchamps.

Véase nuestra nota del 23/03/12.
Lecturas sugeridas: su cuento-testimonio "El sentido de la historia", publicado en la Revista "El Monitor" http://www.me.gov.ar/monitor/nro6/elcuento.htm
"Causas del cambio de lo social: las tesis de la ciencia, las tesis de la escuela", en
Artículo periodístico "Legajos docentes que ahora dirán la verdad" en
http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-190254-2012-03-23.html      


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La Dra. Gvirtz entrega a Julia el nuevo legajo de su madre, 
en el que se restituye la verdad histórica.

Fuentes: prensaconectarigualdad@gmail.com
http://www.youtube.com/watch?v=7XKhIucb7s0