6/2/16

LOS ARCHIVOS COMUNALES Y MUNICIPALES 
 UNA FUENTE DOCUMENTAL INSUSTITUIBLE PARA LA HISTORIA LOCAL Y REGIONAL
Willams N. Alcaráz
Gálvez (Sta. Fe), 2002

INTRODUCCIÓN

La vida institucional de los pueblos y ciudades está reflejada en la documentación que produce el gobierno local para ordenar y atender las necesidades de los vecinos asentados dentro de los límites territoriales de su jurisdicción.

Cuidar ese patrimonio documental que se fue depositando a lo largo de los años es un imperativo de nuestro tiempo a pesar de los contratiempos de la economía, es obligación no sólo de las autoridades sino también de la ciudadanía.

Esa es la fuente documental que sirve al historiador para estudiar los hechos del pasado en el lugar; para interrogar sobre lo que se hizo y lo que no se logró hacer. Para facilitar esa tarea se deberán ir mejorando y organizando los archivos de Comunas y Municipios para la mejor conservación de los documentos a lo largo de los años venideros en sus diversos soportes; en papel y electrónicos, como también la fotografía, periódicos relacionados con la localidad y la región; pudiéndose agregar otros archivos provenientes de instituciones oficiales y privadas de la ciudad o pueblo.


Los Gobiernos Comunales y Municipales

Exceptuadas las ciudades de Santa Fe y Rosario, en la mayoría de los pueblos del interior de la provincia de Santa Fe el gobierno comunal hace ya bastante tiempo que ha superado la centuria de existencia. Desde las primeras designaciones en 1883 de las Comisiones de Progreso Local, y luego a partir de 1885 como Comisión de Fomento, designadas aquellas y éstas a propuesta del Jefe Político del departamento.

Recién en 1913, se realizan las primeras elecciones para elegir el gobierno local donde intervenía en la organización de dichos comicios una comisión compuesta por los 25 mayores contribuyentes del distrito y luego en forma más directa por el padrón electoral nacional.

Otras poblaciones más favorecidas por el crecimiento poblacional y su actividad productiva fueron accediendo a la categoría de ciudad. Allí hay una etapa con una serie de documentos que concluyen (como los libros de actas de la Comisión de Fomento) y comienza una nueva modalidad administrativa, por un lado está el Departamento Ejecutivo Municipal (DEM) y por el otro el Honorable Concejo Municipal (HCM) se encarga de aprobar las ordenanzas que se requieren para la buena marcha del gobierno local.

La cantidad de poblaciones existentes en la provincia es de 363 de las cuales 48 son municipalidades y 315 comunas; con una variada conformación poblacional por lo que se deberá establecer una escala mínima de requisitos para mejorar u organizar el funcionamiento del archivo comunal o municipal según la producción documental de cada lugar en base a una categorización por la cantidad de población del distrito.



EL ARCHIVO

Como parte de una política de conservación del patrimonio documental, aparte de la localización física en el edificio comunal o municipal también se deberá entrenar al personal para atender a la organización del archivo, la limpieza del fondo documental que se encuentra guardado con diversos grados de conservación; la preparación de los índices de los períodos de tiempo que abarca el material existente en el repositorio y el que ingresa periódicamente de manera que permitan al consultante, tanto interno como externo, obtener una respuesta rápida a su requerimiento.

De todo ese material que existe en el archivo y el que ingresa permanentemente, una parte de esa documentación, pasado el tiempo reglamentario, deberá ser expurgada y el resto pasará a un período intermedio y finalmente incorporada como testimonio histórico de consulta.

En los pueblos, a lo largo de su existencia del gobierno comunal, hay una sola unidad productora, la Comisión de Fomento y sus secciones administrativas según el desarrollo del lugar.

Para el caso de los que han accedido a la categoría de ciudad, ahí se produce una división; por un lado está el archivo municipal que corresponde al Departamento Ejecutivo Municipal y que también contiene la documentación del antiguo gobierno comunal.

Por la otra parte está el archivo del Honorable Concejo Municipal, que nace a partir de la declaración de ciudad y recibe la documentación que produce el cuerpo deliberativo.

En el material que guarda el archivo comunal o municipal no está la historia cronológicamente desarrollada, sólo están los documentos producidos por la institución y sus diversas áreas a lo largo de los años; que son la fuente primaria que el investigador interesado consultará para tomar las referencias de los mismos para desarrollar luego su trabajo como producto de la investigación efectuada.


Qué documentación compone un archivo

Aparte del material consistente en legajos que se archivan temporariamente, la parte documental que se considera histórica está comprendida entre otros por:

· Libros de actas de la Comisión de Fomento
· Libros de contabilidad
· Libros copiadores de notas
· Biblioratos con notas recibidas
· Libros de Ordenanzas
· Libros de Decretos
· Libros de Resoluciones
· Legajos varios
· Legajos de obras completadas
· Legajos de proyectos
· Informes de auditorías
· Documentación referida al personal que desarrolló tareas en la comuna o municipio
· Planos y mapas catastrales, de rutas, etc.
· Censos varios
· Guías
· Fotografías
· Períodicos locales
· Publicaciones referidas al quehacer municipal

Y la información más reciente que está contenida en soporte magnético y electrónico: cintas, videocasetes, diskets y C.D. (material que requiere un cuidado de conservación más especial).

Una propuesta

Para el caso de poblaciones pequeñas y medianas el archivo comunal o municipal podrá aparte de la conservación de su documentación propia; incorporar donaciones de particulares e instituciones del pueblo, fotografías de diversos acontecimientos sociales, de edificios, maquinaria y de familias. En una ampliación al aporte destinado a la conservación del patrimonio documental del lugar, en caso de no existir repositorios destinados a tal efecto como un museo.

Una situación a tener en cuenta

Dada la existencia de numerosos distritos con una fuerte disminución poblacional, en el futuro las comunas en tal situación podrán ser desafectadas y sus jurisdicciones territoriales anexadas a otras limítrofes en su totalidad o fragmentadas. En tales casos el archivo comunal será incorporado al de la nueva configuración territorial como un archivo cerrado (que no se agregan nuevos documentos).

CONCLUSIÓN

Para lograr estos objetivos destinados a la conservación del Patrimonio documental de los archivos comunales y municipales, es necesario que se establezca una clara política provincial al respecto, promovida por el Archivo General de la Provincia mediante el Sistema Provincial de Archivos (SIPAR), la adhesión de comunas y municipalidades, el apoyo del gremio de empleados municipales, la Universidad y otras entidades, junto con la población de cada lugar.

Todos consustanciados en el valor de la documentación preservada y a preservar como pilar de nuestra identidad local integrando lo regional, provincial y nacional.

Fuente: Mundo Archivístico, Boletín Semanal Nº 199.
Fotografías:  www.diputacionalicante.es - http://www.museodelaciudad.gob.ar/

27/1/16

MÉXICO

LAS ESCUELAS NORMALES REGIONALES
 Breve reseña

Una vez que los gobiernos posrevolucionarios lograron la estabilidad política iniciaron el proyecto de la transformación de las masas campesinas que seguían en la producción de autoconsumo para generar la transformación hacia el México capitalista en el marco de las exigencias y promesas revolucionarias. Estando Álvaro Obregón en la Presidencia de la República sustituye en 1921 el viejo Ministerio de Instrucción Publica por la Secretaria de Educación Pública (SEP) poniendo al cargo a José Vasconcelos [1] quien de inmediato efectuó su plan de fundación de escuelas rurales, escuelas de artes y oficios, bibliotecas, así como formación de nuevos maestros. Sin embargo la apertura de las escuelas normales regionales realmente se ejecutaron con los secretarios de educación pública Moisés Sáenz y Rafael Ramírez.


La primera Escuela Normal Regional fue la de Tacámbaro, Michoacán [2], actualmente Normal Rural “Vasco de Quiroga” de Tripetío, con la finalidad de formar maestros que se convirtieran en líderes de las comunidades, empleando para ello la propuesta pedagógica de John Dewey. [3] Su nacimiento fue complicado y tuvo que cambiar la sede de Tacámbaro a Erongarícuaro, Huetamo, Zitácuaro y, en 1949, en la tenencia de Tiripetío, donde prosigue con la labor que proyecto el entonces secretario de Educación federal, José Vasconcelos, en tiempos del gobierno de Álvaro Obregón. El señor Ignacio Chávez Villegas, padre del doctor del mismo nombre y ex-Rector de la Universidad Michoacana, cedió una casa en Tacámbaro para que allí se estableciera la Normal Rural. 

Las primeras normales trabajaron un plan de dos años combinando materias académicas con el aprendizaje de labores agrícolas y oficios. Debido a la falta de experiencias con el normalismo la SEP permitió que cada director de las nuevas escuelas normales trabajaran con base a esquema de trabajo que consideraran más conveniente hasta que en 1926 se diseñó un Plan de estudios de manera formal. En la legislación de 1927 se estipuló que todas las normales tendrían internado y que los alumnos contarían con becas. [4]

Para 1928 Sáenz declaraba que las Normales Rurales eran un gran acierto la construcción del México moderno. Las bases de organización de las escuelas normales rurales eran configuradas desde el discurso de la SEP como una familia donde el Director era el padre, su esposa la madre, los maestros los hermanos mayores, todos ellos al cuidando de los hermanos menores los alumnos. El interés de estas instituciones se centra en la formación de maestros normalistas rurales, en las cuales se ponían especial énfasis a la autodisciplina, la formación del autogobierno y las formas de convivencia democrática.

"En su inicio, el combate de los normalistas rurales fue en contra del poder de los hacendados y el clero, quienes veían amenazados sus privilegios y prerrogativas propias del Porfiriato. Los curas las llamaban “escuelas del diablo”, amenazaban con excomulgar a las familias de quienes allí se inscribieran y divulgaban rumores sobres presuntas inmoralidades que se cometían en su interior. Para contrarrestar lo anterior la Normal en Tacámbaro impartió clases con ventanas y puertas abiertas, para que todos los habitantes pudieran saber qué y cómo se enseñaba." (PávelUliánov)

En 1932, las Escuelas Normales Rurales pasaron a depender del Departamento de Enseñanza Agrícola y Normal Rural. De inmediato surgieron las Escuelas Regionales Campesinas que eran la fusión de todas las Normales Rurales y las Centrales Agrícolas e incluso Misiones Culturales. Debido a que en los años treinta la preocupación oficial era incrementar la producción y los medios de supervivencia del campesinado en el proceso civilizatorio iniciado en la década pasada. Otro cambio fundamental fue que en 1934 se estableció un nuevo reglamento que estipulaba que el gobierno y dirección de la escuela estaba a cargo del Director de la escuela así como la figura de Consejo Técnico quien valoraría las faltas al reglamento y aplicaría las sanciones correspondientes; con esto se terminaron por derrumbar las prácticas democráticas que habían surgido en el incipiente crecimiento normalista y fueron sustituidas por prácticas autoritarias; debido a estas circunstancias los estudiantes normalistas se agruparon y formaron en 1935, la “Federación de Estudiantes Campesinos Socialistas de México” (FECSM), dicha organización protegía y defendía a los alumnos de las injusticias que cometían los directores y maestros de dichas instituciones. En esta etapa del normalismo mexicano, los Gobiernos posrevolucionarios estaban impregnados de una ideología jacobina y marxistas que se develó expresamente en el sexenio del Gral. Lázaro Cárdenas quien dio impulso a la educación socialista la cual dio pocos resultados por la aversión generada por el alto clero mexicano y durante la Guerra de los Cristeros.

A mediados de la década de 1940 con Jaime Torres Bodet en la SEP, se promovió una tendencia educativa que se conoce con la expresión de escuela de la unidad nacional. A partir de entonces comenzó a desarrollarse lo que llegaría a ser la política de modernización educativa. Las Normales Rurales dejaron de tener un lugar importante en el discurso educativo reduciéndoles el presupuesto y, al igual que en otras dependencias, la SEP depuró al profesorado y al estudiantado calificado de "comunista”. En 1945 se adoptó un nuevo plan de estudios que constaba de seis años en dos ciclos: el primero equivalente a la secundaria y el segundo con materias profesionales. A partir de 1946 de las 18 Escuelas Normales Rurales que quedaban fueron separadas en nueve para mujeres y nueve para varones.

En 1953 las normales dependían de la Dirección General de Enseñanza, la cual tenia registradas 64 Normales; y en 1957 incrementaron a 72 Normales, de las cuales 14 eran Normales Rurales. Durante los años setenta se dio una etapa de persecución política y represión de los líderes estudiantiles de las Normales Rurales por sus vínculos con movimientos políticos radicales y la guerrilla por lo que día a día era latente su exterminio. A pesar de la persecución oficial y debido a presiones políticas regionales, se crearon las últimas dos Normales Rurales, la de Morelos y la de Tamaulipas.

Durante el sexenio de Adolfo Ruiz Cortines se dio la explosión demográfica en casi todos los niveles educativos expresando la SEP la necesidad de planificar el desarrollo educativo. Sin embargo con Adolfo López Mateos (1958-1964) y en su segundo período de Bodet en la SEP, se elaboró el primer plan nacional de educación denominado Plan de Once Años, con una clara influencia de los trabajos de la OCDE y de la UNESCO, en particular del Proyecto Regional Mediterráneo, denotando tintes neoliberales.

En 1959 se integró una Comisión preparatoria para la revisión de los planes y programas de la educación preescolar y primaria, la cual determinó que dicho curriculum estaba sobrecargado y que, en lo general, conducía -cuando se cumplía- a una enseñanza más verbalista que activa y más atenta a manifestar su ambición teórica que a responder adecuadamente a las necesidades concretas de los alumnos en el campo y en la ciudad. Debido a esto se instrumentaron los nuevos programas en 1960 en educación básica; en cambio para la educación normalista se resolvió aplicar dicha reforma a manera de plan piloto en nuevas instituciones que denominaron Centros Regionales de Educación Normal que tendrían como finalidad principal mejorar la calidad de la formación docente de los futuros maestros para que sus estudios fueran realmente los más apropiados a su función, además de que reflejaran un costo operativo mucho menor que las Normales Rurales del país, que llegaron a ser 29 en toda la República mexicana. Lo característico de los egresados de las Normales Rurales era su pronta identificación e integración a los diversos movimientos rurales y urbanos que se han generado desde la fundación de estas instituciones (presuntamente debido a su adhesión a la ideología de la internacional de corte marxista), por lo que no era de extrañae que en 1968 muchos normalista participaron abiertamente en dichos movimientos, lo que tuvo como represalia el cierre de 14 Normales Rurales. 

Para 1975 se generalizó en toda la República mexicana y en todas las instituciones formadoras de docentes el nuevo plan y programa de estudios de la educación normal, en el cual los jóvenes después de haber estudiado su educación secundaria ingresaban a la educación normal que se cursaba en tres años de estudio con la finalidad de propiciar un desarrollo intelectual y moral de los futuros docentes.

En el sexenio de Miguel de la Madrid (1982-1988) las políticas educativas se plasmaron en el Programa Nacional de Educación, Cultura, Recreación y Deporte 1984-1988. El Programa planteaba una revolución educativa con seis objetivos, siendo el primero elevar la calidad a partir de la formación integral de docentes que, aunado a las exigencias de profesionalización del magisterio, dio origen al plan de estudios 1984 que exigía para el ingreso estudios del nivel medio superior, y estaba diseñado para cuatro años durante los cuales se generarían docentes capacitados para la investigación educativa y al mismo tiempo se les preparaba para su labor áulica.

La reforma más reciente a la educación normalista se realizó con el plan y programas de estudios 1997 en donde se generan normalistas capacitados para su labor áulica y además de realizar investigaciones acerca de los aprendizajes de sus alumnos en un lapso de cuatro años para el sistema escolarizado y de seis para el sistema semiescolarizado.

Actualmente persisten 16 Normales Rurales en su resistencia por sobrevivir bajo la constante persecución oficial, gracias a su tradición de lucha, que se mantienen aglutinadas en la FECSM enarbolando como desde su fundación una ideología de la internacional y -ante todo- teniendo como principal misión de los maestros rurales "enseñarle a la gente cuáles son sus derechos". En cuanto al resto de las normales no podemos afirmar la existencia total a pesar de que la ANUIES publica una relación de aproximadamente 120 normales en el país, sin embargo los datos no son confiables debido a que para el caso de Oaxaca aparecen solamente 3 escuelas normales cuando en realidad son once normales del sistema escolarizado y la ENSFO del sistema semiescolarizado.



Tacámbaro podría ser declarado Cuna del Normalismo Rural 
en México y América Latina 
Rogelio Rico
11 de agosto de 2014

Tacámbaro, Michoacán.- El gobierno municipal, a través del secretario Francisco Javier Alcaraz Chávez, ha iniciado las gestiones para que el Congreso declare a Tacámbaro Cuna del Normalismo Rural en México y América Latina, para lo cual se ha solicitado el respaldo de las autoridades directivas de la Normal Vasco de Quiroga de Tiripetío para que apoyen en la gestión.
Lo anterior debido a que en Tacámbaro, el 22 de mayo de 1922, fue fundada la primera Normal Mixta Regional para Maestros Rurales, que fue única en ese tiempo en México y América Latina.
Francisco Alcaraz Chávez, secretario del Ayuntamiento y egresado de la Normal Vasco de Quiroga, entregó a los actuales directivos de esta institución el acta de Cabildo en la que el órgano colegiado avala que inicie las gestiones ante el Congreso de Michoacán para que Tacámbaro obtenga tal distintivo, donde deberá incluir un amplio expediente que contenga los antecedentes históricos.
No se precisa una fecha probable de cuándo Tacámbaro pudiera obtener este nombramiento, pero el trámite está en gestión ante el Congreso del Estado. De obtenerse, la ciudad sería reconocida ampliamente tanto en el país como en América Latina.
Aún se conserva el inmueble donde se fundó la casa que dio vida a la Escuela Normal Mixta Regional para Maestros Rurales, mismo que se ubica sobre la calle Benito Juárez del primer cuadro de la ciudad. En la fachada externa se encuentran cinco placas, una de ellas develada el 22 de mayo de 1972 en el marco del L Aniversario, dicta: “En esta casa fue fundada el 22 de mayo de 1922 la Escuela Normal Mixta Regional para Maestros Rurales, siendo ministro de Educación Pública José Vasconcelos. Este plantel de función tan específica fue el primero en México y en América Latina”.
Otra placa colocada diez años después cita, “La Secretaría de Educación Pública, el gobierno del estado de Michoacán y el Ayuntamiento de Tacámbaro, en ocasión del LX aniversario de la fundación de la primera Escuela Normal Rural de México, rinde homenaje a los maestros y alumnos con cuyo esfuerzo se ha realizado la educación rural del país”.
Esta escuela, por cuestiones políticas que imperaban durante ese tiempo, tuvo que ser trasladada a Erongarícuaro, posteriormente a Huetamo, La Encarnación y finalmente a Tiripetío, donde actualmente se conserva adoptando el nombre de Vasco de Quiroga. Por este hecho, los estudiantes de la institución cada año en el marco del aniversario se trasladan a Tacámbaro, donde realizan eventos culturales y visitan el inmueble donde entonan “Las mañanitas”.
Es importante mencionar que el edificio con valor histórico ha sido propiedad de particulares, por lo que hace algunos años el Ayuntamiento intentó negociar para instalar la Casa de la Cultura y así conservarlo como parte importante de la historia del municipio; no obstante, no fue posible por el alto costo.
Los textos históricos plasman que los alumnos fundadores de la Escuela Normal fueron María del Carmen Leal, Consuelo León, Socorro Armenta, Pedro López Segovia, Amalia Pimentel, Adolfo Rivera, Moisés Zamora y Fausto Tavera, de Tacámbaro; de Zitácuaro, Demófilo Maldonado Nateras, Carlos Borunda Avilés, Saulo Benítez y Melquiades López; de Parácuaro, Leonardo Nava y de Cruz de Caminos, Julia Corona Rodríguez y Enrique Sánchez; quienes posteriormente se convirtieron en los primeros maestros egresados.



NOTAS
[1] José Vasconcelos Calderón (Oaxaca, 27 de febrero de 1882 - Ciudad de México, 30 de junio de 1959) fue un abogado, político, escritor, educador, funcionario público y filósofo mexicano. Autor de una serie de novelas autobiográficas que retratan detalles singulares del largo proceso de descomposición del porfiriato, del desarrollo y triunfo de la Revolución mexicana y del inicio de la etapa del régimen post-revolucionario mexicano que fue llamada «de construcción de instituciones».
Fue nombrado primer Secretario de Educación Pública del país; además fue rector de la Universidad de México y condecorado como Doctor Honoris Causa por la misma institución y por las de Chile, Guatemala y otras latinoamericanas. Fue también miembro de El Colegio Nacional y de la Academia Mexicana de la Lengua.
Tras reorganizar la estructura de la Universidad Nacional, Vasconcelos fue nombrado Secretario de Instrucción Pública, y desde esa posición inició un ambicioso proyecto de difusión cultural en el país, con programas de instrucción popular, edición de libros y promoción del arte y la cultura. El objetivo era integrar a México de manera más amplia en las grandes transformaciones que siguieron al fin de la primera Guerra Mundial. Vasconcelos, un personaje carismático y capaz de entusiasmar a sus colaboradores, hizo de los maestros rurales un ejército de paz y de cada profesor, según su propia metáfora de raíz católica, inspirada en el sacrificio de los misioneros del período colonial, un «apóstol de la educación». Al trabajo de los maestros rurales sumó el apoyo, nunca antes visto en México, de la edición masiva de algunas de las más grandes obras del pensamiento europeo y occidental, que fueron distribuidas por todos los rincones del país en lo que Vasconcelos no dudó en calificar como Misiones Culturales.
Además, inició un ambicioso programa de intercambio educativo y cultural con otros países americanos, las llamadas «embajadas culturales», que llevaron a algunos de los más brillantes estudiantes mexicanos de la época a entrar en contacto a edad temprana con sus pares de Argentina, Brasil, Colombia, Perú y otros países de América Latina.
Apoyó, además, a multitud de artistas e intelectuales. A algunos de ellos los convenció para que se establecieran en México y -con ellos- ideó nuevas fórmulas de expresión artística, masiva, que a pesar de sus tintes políticos y propagandísticos tienen un valor estético exento de duda. Tal fue el caso de muralistas como David Alfaro Sequeiros, José Clemente Orozco y Diego Rivera. El apoyo de la Secretaría de Instrucción Pública de Vasconcelos no se limitó, sin embargo, a los artistas mexicanos, como lo demuestra su relación con la chilena Gabriela Mistral, ni tampoco al campo de lo artístico; un ejemplo entre otros muchos es su relación con el político peruano Víctor Raúl Haya de la Torre.
[2] Según Tejera, el fundador de esta Escuela Normal fue Isidro Castillo. Tejera, Humberto. Crónica de la Escuela Rural mexicana. SEP, 1963, p. 37-38.
[3] El caso de "Tacámbara es particularmente representativo en lo tocante  a las dificultades que surgieron para este tipo de instituciones, cuya importancia comprendían muy bien los funcionarios de la Secretaría de Educación, preocupador por la escasez de educadores en el medio rural. Un maestro misionero, el profesor Leonardo Parra y Marquina, fue enviado para fundar en esa región de Michoacán, casi totalmente desprovista de infraestructura escolar, una escuela normal regional destinada a formar educadores que emprendieran la tarea de escolarización de los niños y adultos de las comunidades rurales de la zona. Leonardo Parra hizo llegar a los jefes de familia y a los representantes de la administración local una circular en la que exponía las razones para la fundación de la escuela normal regional y los beneficios que la región recibiría de ella.
Pero esta circular provocó una oposición violenta por parte del [primer] Obispo de Tacámbara, monseñor Lara y Torres, quien manifestó que la futura escuela normal tendría `un efecto pernicioso en el sistema social de Tacámbaro´y que `destruiría los dogmas de la religión´. Esta reacción muestra explícitamente las razones profundas -de origen social- de la hostilidad que a menudo manifestaban las autoridades religiosas locales (en particular en los Estados del centro de México) ante la llegada de los maestros misioneros y la implantación de las casas del pueblo o de las escuelas normales regionales." (Claude Fell)
[4] Antes de la creación de las Escuelas Normales. No fue sino "hasta 1882 cuando Michoacán tuvo un Reglamento de Instrucción Pública, en el que se declaró este servicio obligatorio, gratuito y laico, dependiente del gobierno. Aunque, en general seguía la tradición, se vislumbraba alguna esperanza de cambio. "El sistema que por ahora se seguirá... será el lancasteriano, entre tanto se pueda plantear en el Estado el sistema objetivo". Algunas entidades de la Federación habían adoptado ya el acuerdo del Congreso Higiénico Pedagógico de 1872, en el que se recomendó el método pedagógico objetivo, basado en los principios del positivismo. Sobre el personal docente, aunque se hablaba en el Reglamento de estímulos económicos para los maestros que realizaran una buena labor, nada había sobre su debida formación profesional. Se destacaba la dignidad de esa forma de trabajo, pero: "Mientras no se establezcan las Escuelas Normales... los directores de las escuelas de cabecera de distrito foráneos podrán recibir cursantes que aspiren al profesorado de instrucción primaria, previa autorización del gobierno... Dichos cursantes tendrán obligación de auxiliar las labores del director". (Raúl Arreola Cortés)

Fuentes:
Civera Cerecedo, Alicia. "La trayectoria de las Escuelas Normales Rurales: algunas huellas para estudiar". El Colegio Mexiquense A.C. Recuperado del la web el 27-01-2016 en historia.fcs.ucr.ac.cr/congr-ed/mexico/ponencias/civera_cerecedo.doc
Civera Cerecedo, Alicia. "El internado como familia: las escuelas normales rurales en la década de 1920" El Colegio Mexiquense A.C. Recuperado de la web el 27-01-2016 de la dirección 
Civera Cerecedo, Alicia. La escuela como opción de vida: la formación de maestros normalistas rurales en México. 1921-1945. El Colegio Mexiquense, C.A., Gobierno del Estado de México, 2008. Segunda edición 2013.
Martínez Rizo, Felipe: "Las políticas educativas mexicanas antes y después de 2001", en 
http://www.cambiodemichoacan.com.mx/nota-231418
http://queaprendemoshoy.com/los-origenes-de-la-educacion-normal-rural-la-lucha-por-el-poder/
http://pavelulianov.blogspot.com.ar/2012/06/la-mil-veces-combativa-normal-rural-de.html
http://www.rotativodigital.com.mx/index.php?option=com_content&view=article&id=499:escuela-normal-rural-de-tiripetio-cumple-90-anos&catid=40:cultura-categ&Itemid=58
Fell, Claude. José Vasconcelos. Los años del águila (1920-1925). Universidad Autónoma de México, 1989.
https://es.wikipedia.org/wiki/Jos%C3%A9_Vasconcelos
http://www.economia.umich.mx/eco_old/publicaciones/EconYSoc/ES06_03_02.html

22/1/16

CUBA


Resolución 146 
Declaración de Monumento Histórico
Escuela Normal para Maestros de Oriente


POR CUANTO: En 1899, durante el gobierno interventor norteamericano se decide construir una escuela en Santiago de Cuba. Con este propósito el gobierno dona un terreno en la parte alta de la zona este, conocido como Loma de Santa Ana, desde donde se contempla una de las vistas más bellas de la ciudad.
POR CUANTO: Con el apoyo financiero de ciudadanos del estado de Massachussetts, y teniendo como proyectista principal al ingeniero W. M. Black del Cuerpo de Ingenieros de Estados Unidos quedo inaugurada en 1902 la escuela Nº 1 o Modelo de Santiago de Cuba.
POR CUANTO: Inspirada en los modelos arquitectónicos de las instalaciones educacionales norteamericanas, se caracteriza por ser una edificación apaisada, bien articulada volumétricamente, con planta en forma de H y dos niveles; disposición planimétrica y espacial que facilita la iluminación y ventilación de los locales, la cual constituyó una novedad en su época. Constructivamente se destaca el uso de la piedra en bloques encuadrados que imprimen a la fachada y muros perimetrales una textura singular, así como el empleo de la madera.
POR CUANTO: La unidad de estos elementos conforman una impresionante edificación, que se inscribe en el estilo neocolonial, como una vertiente especial, influida por corrientes foráneas, constituyendo una construcción única de su tipo en Santiago de Cuba.
POR CUANTO: E1 10 de octubre de 1916 la instalación pasa a ser la Escuela Normal de Oriente, institución que influirá en la formación patriótica, moral y cultural de decenas de jóvenes maestros a través de su excelente claustro de profesores entre los que podemos citar al Dr. Francisco Henríquez y Carvajal [1], amigo de José Martí y expresidente de República Dominicana, a Rafaela Tornés [2], Max [3] y Camila Henríquez Ureña [4], Enrique Hernández Miyares [5] y el pintor Rodolfo Hernández Giró [6].
POR CUANTO: Ante las nuevas funciones como Escuela Normal de Oriente la  construcción original resultaba insuficiente, siendo sometida en el transcurso de los años a sucesivas ampliaciones. En los primeros años de la década del 20 se construyó la Escuela Anexa, construcción de estilo ecléctico, así como un área deportiva. En 1929 se ejecuta otra edificación muy semejante formalmente al edificio principal, la cual estuvo destinada a aulas. En la década del 50 se amplia la escuela con dos nuevas construcciones. Un nuevo módulo, el cual se corresponde con los códigos racionalistas y que rompe un tanto con la unidad estilística del conjunto, y el Local para los Estudiantes, construido con el financiamiento de los estudiantes normalistas y en el que tuvo una participación destacada Frank País.
POR CUANTO: El estudiantado normalista desempeñó una destacada actitud revolucionaria en las diferentes etapas de nuestra lucha de liberación nacional. Jóvenes como Floro Pérez, Frank País, Pepito Tey, Enma Rosa Chuy, Alberto Montes de Oca (Guerrilla del Che), José N. Causse, Arturo Duque de Estrada, entre muchos otros, inscribieron sus nombres para siempre en nuestra historia.
POR TANTO: En uso de las facultades que le están conferidas por el inciso 3) del artículo 4 de la Ley No. 2 de la Asamblea Nacional del Poder Popular, Ley de los Monumentos Nacionales y Locales, de fecha 4 de agosto de 1977, la Comisión Nacional de Monumentos:

RESUELVE

PRIMERO: Declarar Monumento Nacional ante los innegables valores arquitectónicos e históricos, el conjunto de edificaciones que conforman la Escuela Normal de Oriente, localizada en la ciudad de Santiago de Cuba en las manzanas que limitan al norte con la calle Trinidad, al este con los terrenos del Acueducto y el Hospital Materno Sur, al sur con la calle San Gerónimo y ave. V. Garzón y al oeste con la calle Nueva, en el municipio Santiago de Cuba de la provincia del mismo nombre.
SEGUNDO: Orientar a la Comisión Provincial de Monumentos de Santiago de Cuba para que, de acuerdo a los lineamientos de la Comisión Nacional de Monumentos se realicen las coordinaciones pertinentes para que dicha construcción civil sea inscrita en el Registro Nacional de Monumentos Nacionales y Locales para su debida protección.
TERCERO: Notificar la presente Resolución al Ministro, Viceministros y Directores de Cultura, al Presidente de la Asamblea Provincial del Poder Popular correspondiente, a la Comisión Provincial de Monumentos y Dirección Provincial de Cultura de Santiago de Cuba, así como a cuantos organismos más deban conocer la misma.

Dado en la Ciudad de la Habana a los 8 días del mes de abril de 1997,  ¨Año de la Caída en Combate del Guerrillero Heroico y sus compañeros.¨

Antonio Núñez Jiménez
Presidente
Comisión Nacional de Monumentos

Marta Arjona Pérez
Secretaria Ejecutiva
Comisión Nacional de Monumentos 


NOTAS:
[1] Francisco Hilario Henríquez y Carvajal (14 de enero de 1859 – 6 de febrero de 1935) fue un médico, abogado, escritor, pedagogo, político y presidente interino de la República Dominicana en 1916. 
Nació en Santo Domingo, hijo de la pareja compuesta por Noel Henríquez Altías, curazoleño de origen judío sefaradí, y Clotilde Carvajal Fernández, descendiente de los últimos indígenas que permanecieron en el dominio concedido al cacique Enriquillo. Hermano menor del también ilustre escritor y pedagogo Federico Enríquez y Caravajal. 

Realizó sus primeros estudios bajo la tutoría del insigne educador puertorriqueño Román Baldorioty de Castro y, años más tarde, estudió Derecho Romano bajo la orientación de Félix María del Monte. El Derecho Constitucional lo estudió con el sabio educador Eugenio María de Hostos, realizando, además, estudios de Filosofía en el Seminario Conciliar de Santo Tomás en Santo Domingo. 
A los 26 años se graduó de licenciado en Derecho en el "Instituto Profesional" y fue diplomado como Maestro Normal algo más adelante. Poco tiempo después se recibió como licenciado en Medicina y Cirugía. 
En 1887 se marchó hacia Europa, radicándose en París, Francia hasta el año 1891. En la Universidad de París obtuvo el doctorado en Medicina. 
De regreso a República Dominicana ejerció su profesión de Médico, orientándose luego hacia el magisterio. Durante unos seis años fungió como profesor de la "Escuela Normal", fundada por Hostos, y en el Instituto de Señoritas que dirigía su esposa, la educadora y poeta, Salomé Ureña. 
También se dedicó al periodismo y fue Director del periódico "El Maestro". Al entrar en contradicción con la dictadura del general Ulises Heureaux, decidió abandonar el país, residiendo durante cinco años en Cabo Haitiano, donde estrechó su amistad con Juan Isidro Jimenes, regresando junto con él al país tras la muerte de Heureaux. Jimenes, designado presidente de la República lo nombró Ministro de Relaciones Exteriores. 
En 1901 viajó a los Estados Unidos comisionado por el Gobierno para concertar un acuerdo con los acreedores externos de la República, pero este acuerdo fue rechazado por el Congreso Nacional. 
A la caída de Jimenes en abril de 1902, Francisco Henríquez se marchó voluntariamente a Cuba donde fijó residencia, revalidó su título de doctor en Medicina y pasó a ejercer su profesión. Al término del gobierno provisional de Horacio Vásquez en 1903, regresó al país pero volvió a salir siete meses más tarde, resuelto a no regresar. En 1907, sin embargo, aceptó del presidente Ramón Cáceres la misión de delegado ante la IIa. Conferencia de Paz, en La Haya. 
En 1911 fue designado por el presidente Cáceres como Ministro Plenipotenciario en Haití, a raíz de las diferencias fronterizas dominico-haitianas. Permaneció en esa nación sólo el tiempo necesario para la concertación de un acuerdo, marchando de nuevo a Santiago de Cuba, donde residía. 
Al alcanzar nuevamente la presidencia Juan Isidro Jimenes, este lo designó, junto a Federico Velásquez y el Lic. Jacinto B. Peynado, en una misión diplomática en Washington. 
De allí pasó a Buenos Aires como delegado dominicano a la "Conferencia de la Alta Comisión Financiera Panamericana", en abril de 1916. Es en esa ciudad donde le llegó la noticia del primer desembarco de tropas norteamericanas en su país. Salió inmediatamente hacia los Estados Unidos y, presentándose en el Departamento de Estado de los Estados Unidos, protestó contra la ocupación. Luego regresó a Cuba. 
Al renunciar el presidente Jimenes en mayo de 1916, el Consejo de Secretarios ocupó el poder ejecutivo provisionalmente, hasta la elección de un nuevo presidente. Los Estados Unidos exigieron que dicho gobernante sustituto debía tener la aprobación del Departamento de Estado. Luego de algunos meses, el 25 de julio se eligió al Francisco Henríquez Carvajal como presidente interino por un término de 6 meses, quien a la sazón se encontraba en Santiago de Cuba, donde recibió un telegrama informándole que, frente a la crisis gubernamental, había sido designado a unanimidad por las cámaras, Presidente de la República, solicitándosele su inmediato regreso a la patria. Regresó para ocupar la presidencia el 31 de julio de 1916. 

"Francisco Henríquez Carvajal 
defendiendo la bandera 
dijo: «¡No pueden mandar 
los yanquis en nuestra tierra!»" 
- Merengue tradicional dominicano - 

Las tropas norteamericanas y los agentes intervencionistas impidieron, sin embargo, el normal funcionamiento del nuevo gobierno. Tras una serie de dificultades que Henríquez y Carvajal resistió dignamente, y frente a la resistencia oficial y popular contra las pretensiones norteamericanas, finalmente y por orden del presidente Woodrow Wilson, el país fue puesto oficialmente el 29 de noviembre en estado de ocupación, y sometido al ejercicio de la ley militar de las tropas invasoras. 
Tras su derrocamiento, Henríquez y Carvajal salió del país el 8 de diciembre e inició, desde el mismo territorio estadounidense, un peregrinaje de protesta contra la odiosa intervención. Este intenso peregrinaje lo llevó a Cuba, Francia, Dominicana (por breve tiempo en 1921) y Estados Unidos. 
Durante el gobierno de Rafael Leónidas Trujillo fue designado Ministro Plenipotenciario en Francia, pero aquejado por sus dolencias, se retiró a Santiago de Cuba, donde falleció el 6 de febrero de 1935 a los 76 años. Una Universidad dominicana lleva su nombre.

[2] Rafaela Tornés, “Fela”, bibliotecaria de la Escuela Normal de Oriente, mujer  de  elevada  cultura  y  de  gran  sensibilidad  artística, de profundos sentimientos patrióticos que  cultivó desde su juventud, dirigía también el Club José Martí. Fela Tornés tuvo gran influencia sobre los estudiantes de la Normal. Frank País García, alumno de la misma institución, sostenía con ella largos intercambios sobre las ideas del Apóstol que ella amaba tanto como él. Fela, que era una gran poetisa, reunía en su casa a un grupo de revolucionarios ya en 1931, en su casa de San Gerónimo y San Félix, en el corazón de Santiago de Cuba; había sido luchadora contra la tiranía de Gerardo Machado y había quedado decepcionada por la actividad de los gobiernos de turno después de la caída del tirano,  que no emplearon los fondos estatales y gubernamentales para transformar la Cuba dependiente del imperio norteamericano al que ella odiaba profundamente. Desde su puesto en la Escuela Normal continuó regando la semilla con cautivadora sugerencia, las sesiones allí constituían una fiesta de la literatura: "Rubén Darío llegó por ella, junto a Herrera Reissing, Santos Chocano y otros poetas escoltados por la rúbrica modernista", relata Gladys Horruitiner Oleaga, ganadora del concurso "Caridad Pineda In Memoriam", 2012. Al producirse el ataque al Cuartel Moncada ella estaba ya junto a los conspiradores contra la dictadura batistiana, con Vilma Espín, Carmelina Palasi, Amalia Dos Reyes y otras compañeras del movimiento revolucionario 26 de Julio, organizaron la manifestación del Silencio.


[3] Max Henríquez Ureña. (Santo Domingo, 1885-1968). Escritor y abogado dominicano. Era hijo del médico y político Francisco Henríquez y Carvajal, que llegó a presidente de la República Dominicana; su madre era la poetisa y pedagoga Salomé Ureña de Henríquez; su hermano mayor fue el filólogo, político, educador y escritor Pedro Henríquez Ureña, uno de los mayores humanistas hispanoamericanos del siglo XX.
Al igual que su hermano mayor, Max Henríquez Ureña trabajó durante toda su vida de forma intensa para dotar a su país -y, en general, a todo el ámbito geográfico antillano- de la instrucción y el desarrollo cultural que debería conduci a su nación la modernidad. En su faceta docente, impartió clases en la Universidad de Santo Domingo (donde llegó a ocupar una cátedra) y en la Escuela Libre de Derecho, en Santiago de Cuba, de la que fue fundador y director. Sin salir de la isla vecina, realizó una eficaz labor cultural en Chiba, donde se dedicó a la enseñanza y fundó con Jesús Castellanos la Sociedad de Conferencias (1910).
El rumbo de su vida cambió realmente al subir al poder en la República Dominicana el dictador Trujillo, en cuya larga etapa de gobierno representó a su país en el Tribunal Internacional de La Haya, ocupó el cargo de Secretario de Relaciones Exteriores (1931-33), fue delegado ante la Sociedad de Naciones (1936-39), embajador cerca de Brasilia (1943) y Buenos Aires (1945-46), y, tras una brillante ejecutoria, delegado de la República Dominicana en las Naciones Unidas (1950). 
Fue en un principio poeta modernista de tono menor, según podemos apreciar en el volumen titulado Ánforas, que publicó en 1914; no cultivó después con mucho ahínco la poesía y recogió sus versos en 1958 con el titulo Garra de luz. Tradujo al castellano Los Trofeos, de José-María de Hérédia, en 1936. 
Tiene interés, desde el punto de vista literario, además de como poeta, como ensayista y crítico: Rodó y Rubén Darío (1918); El ocaso del dogmatismo literario (1919); Los Estados Unidos y la República Dominicana (1919); Panorama de la República Dominicana (1935); El Continente de la Esperanza (1939); El retorno de los galeones; Breve historia del modernismo, y De Rimbaud a Pasternak y Quasimodo: ensayos sobre literatos contemporáneos (1960). No son desdeñables sus estudios históricos: La Independencia efímera (1938), La conspiración de Los Alcarrizos (1941), El Arzobispo Valera (1944), El ideal de los Trinitarios (1951) y Episodios dominicanos (1951). También intentó el teatro: La combinación diplomática (1916).

[4] Salomé Camila Henríquez Ureña fue una escritora y humanistadominicana. Fue una de las mejores intelectuales de Latinoamérica y el Caribe del siglo XX. Camila provenía de una estirpe familiar de literatos, pensadores y educadores; tanto sus padres como sus hermanos Pedro y Maxfueron prominentes escritores.
Camila nació en Santo Domingo, República Dominicana el 9 de abril de 1894. Fue la cuarta hija (la única mujer) del matrimonio entre el intelectual y ex presidente dominicano Francisco Henríquez y Carvajal y la prominente poeta y educadora Salomé Ureña. Su madre Salomé murió en 1898 cuando Camila tenía cuatro años, por lo que su hermano Pedro tuvo que ser su mentor e inculcarle el legado de su madre.
En 1904, a la edad de nueve años se trasladó con su padre y su madrastra Natividad Lauranson a Cuba. En 1917 recibió su doctorado en Filosofía, Letras y Pedagogía en la Universidad de La Habana. Su tesis "Las ideas pedagógicas de Eugenio María de Hostos" la realizó en honor al ilustre educador puertorriqueño y mentor de su madre Eugenio María de Hostos. Desde 1918 hasta 1921, Camila tuvo una breve estadía en Minnesota, donde estudió y fungió como profesora en la Universidad de Minnesota. En 1922 regresó a Cuba, convirtiéndose en ciudadana cubana en 1926. Vivió en París y estudió en La Sorbona desde 1932 hasta 1934. 
En la década de 1930, durante su estancia en Cuba, formó parte de organizaciones feministas, así como de instituciones culturales y eventos. La más notable de sus actividades fue su papel como cofundadora y presidente de Lyceum, una organización cultural feminista, y de la Institución Hispano Cubana de Cultura.
En 1941, realizó varios viajes como conferencista hacia algunos países de América Latina (Panamá, Ecuador, Perú, Chile, Argentina y México). En 1942 se mudó a los Estados Unidos y se dedicó al magisterio hasta 1959 en la Universidad de Vassar en el Departamento de Estudios Hispanos, donde se desempeñó dos veces como presidente y fue profesora titular. Durante varios veranos entre 1942 y 1959 en su residencia en los Estados Unidos, Camila también estuvo en la facultad de idiomas y literatura en el Middlebury College, especialmente dando clases de español. En su año sabático de 1948, Camila aprovechó para viajar a México que trabajar en el Fondo de Cultura Económica. A través de la década de 1950, también viajó a España, Italia y Francia.
Su pensamiento agresivo y feminista ponía en peligro su permanencia en los Estados Unidos, pero su fama de educadora y filósofa, y los títulos ganados en varias universidades estadounidenses la salvaron del  ostracismo. Comulgando con los ideales de la Revolución cubana, Camila, sin embargo, renunció a su pensión como profesora emérita en el Vassar College para regresar a Cuba y participar en la reestructuración de la Universidad de La Habana, donde enseñó en el Departamento de Literatura Latinoamericana hasta su jubilación en 1970. Esos años fueron decisivos en su permanente preocupación por el papel de la mujer en la cultura y en la creación. Precisamente sus ensayos sobre la presencia femenina en el romanticismo y en sus estudios dedicados a la poesía de mujeres, como el caso de Delmira Agustini, se orientan a este propósito.
En los días previos a su muerte, durante una visita a su país natal, República Dominicana, Camila ostentaba el título de profesora Emérita de la Universidad de La Habana, así como de Vassar College, un caso raro si no único, digno de resaltar. Además fue vicepresidenta del Pen Club de Cuba. Fue profesora en su país hasta su muerte en Santo Domingo el 12 de septiembre de 1973, a la edad de 79 años.
Camila se destacó en el género ensayo; sus obras tenían un fuerte sentimiento feminista que abogaba por los derechos de la mujer. Entre sus ensayos más notables se encuentran:
- "Ideas pedagógicas de Eugenio María de Hostos" (1932)
- "Curso de apreciación literaria" (conferencias, 1935)
- "Feminismo" (1939).
- "La mujer y la cultura" (1949).
- "La carta como forma de expre­sión literaria femenina" (1951).
- "Cervantes" (1963)
- "El Renacimiento español" (1963)
- "Cantares de gesta" (1971)
- "William Shakespeare" (1972)
- "Dante Alighieri" (1974)- Póstumo
En su ensayo "Feminismo", Camila Henríquez Ureña reseña el papel que las mujeres han desempeñado en la sociedad desde la prehistoria.
Una de sus citas más famosas es: "El verdadero movimiento cultural femenino empieza cuando las excepciones dejan de serlo." Camila Henríquez Ureña, 1939
También colaboró con varias revistas latinoamericanas, y muchas de sus obras fueron prologadas y publicadas varios años después de su muerte.
Los amplios conocimientos que se encuentran en los escritos de Camila Henríquez Ureña prueban su erudición y compromiso en vida para el aprendizaje. Camila fue una mujer de muchos y variados intereses. En las cartas de Pedro Henríquez Ureña, recogidas en las epístolas de la familia, da constancia de su asombro ante la capacidad de su hermana menor para el aprendizaje y de su curioso intelecto. Además, Camila cantaba óperas en varios idiomas; su habilidad con la música y su fina y distinguida manera muy caribeña de bailar; su trabajo como educadora y en los movimientos feministas; y su capacidad para aprender idiomas extranjeros, aparentemente para poder leer las obras originales de algunos de sus autores favoritos (Dante, Ibsen, Racine, Shakespeare, entre otros). Por otra parte, una selección de sus ensayos, recogidos póstumamente, fue editada por Mirta Aguirre, una de sus alumnas más distinguidas y más tarde, su colega en la Universidad de La Habana. En resumen, su capacidad intelectual es evidente en los temas que eligió: su tesis doctoral sobre Hostos, su introducción a una versión en español del Infierno de Dante publicado en Cuba en 1935, su colaboración en "Poesía" del galardonado poeta español Juan Ramón Jiménez en 1936, y sus estudios del género pastoril en España y en el teatro de Lope de Vega, por nombrar solo algunos de sus trabajos más conocidos.
Por ser mujer en esa época no tuvo la misma notoriedad que sus hermanos Pedro y Max, siendo eclipsada por estos. El ambiente intelectual y la libertad de ideas que rodeó la vida de Camila Henríquez Ureña fueron decisivos en su formación de conciencia como mujer.
En 1992, el narrador y ensayista dominicano Andrés L. Mateo escribió un ensayo titulado "Camila Henríquez Ureña: la virtud del anonimato".
En el año 2000, Julia Álvarez publicó (In the Name of Salomé (En el nombre de Salomé), una narración ficticia sobre la vida de Camila y su madre Salomé Ureña. Además el libro "Camila y Camila" de la escritora cubana Mirta Yáñez gira en torno a la vida de Camila Henríquez Ureña.

[5] Enrique Hernández-Miyares (Santiago, 1859 - La Habana, 1914). Poeta y periodista cubano. Muy activo en la vida cultural cubana de la segunda mitad del siglo XIX, sobresalió por su constante dedicación al periodismo, género en el que llegó a convertirse en una de las figuras más destacadas de la prensa escrita de su tiempo. Destacó tanto por sus composiciones poéticas como por sus escritos en prosa, en una línea deudora de tradición clásica de la lírica hispánica, pese al contexto modernista. Su producción, dispersa en rotativos, revistas y colecciones privadas, vio la luz con carácter póstumo: Poesías (1915) y Prosas (1916). Dado que su fallecimiento se produjo antes de la creación de la Escuela Normal de Oriente, consideramos un error haberlo incluido entre los miembros de su profesorado.

[6] Rodolfo Hernández Giró nace en Santiago de Cuba el 18 de abril de 1881; fue su padre un profesor y compositor santiaguero, que por herencia familiar se aficionaba también a la pintura. Hermano del pintor Juan Emilio Hernández Giró, y por la rama materna, emparentados con los hermanos Tejada y con  Guillermo Collazo Tejada. Formado en el seno de una familia amante de las artes, hizo varias incursiones en el teatro y aprendió flauta, clarinete y guitarra con su padre, y en no pocas ocasiones se presentó con su orquesta.
Cursó los primeros estudios en  Santiago de Cuba. Obligados por la guerra a emigrar hacia Haití, recibió allí clases de pintura y colorido con el puertorriqueño Ramón Frade. A su regreso a la patria continuó estudios en la Academia Municipal de Bellas Artes que recién se fundaba bajo la dirección de los hermanos Tejada; y más tarde, en 1907, junto a su hermano Juan Emilio logró continuar los estudios artísticos en Barcelona, bajo la dirección del artista Ricardo Martí.

Fusilamiento a Perucho Figueredo

Complementa su formación profesional la estancia en París donde estudian en la Academia Colarossi, La Grande Chaimiére y recibe clases particulares de escultura con Paul Loisseau-Rousseau y sus viajes a Bélgica, Suiza, Holanda, Amberes, Italia, Inglaterra y los Estados Unidos.
Regresa a su ciudad en 1912, y desde el 20 de octubre de 1917, forma parte del claustro de profesores de la Academia Municipal de Bellas Artes de esa ciudad, con la categoría de Profesor Titular Interino; impartió las asignaturas de Dibujo, Caligrafía y posteriormente Pintura, la manifestación que más cultivó en su carrera artística, además de como profesor de Dibujo de la Escuela Normal de Maestros de Oriente, aparejada a su producción escultórica y pictórica, en la que se especializó en paisajes.
Su vasta formación cultural: literaria, musical, en Artes plásticas y escénicas, le permitió desarrollar una amplia labor de promoción dirigida a la formación integral de los nuevos pedagogos, interviniendo algunas veces como Diseñador de obras de Teatro y Ballet, adaptador de comedias preferiblemente del teatro francés en las que actuaba y dirigía a la vez, y escritor de comedias picarescas: El Otro, El Picador, La carta de Paco, Ese crimen no es mío y La Soprano calva; entre otras.
Creó además un ballet titulado "Primavera, juventud y amor" - que representaba las distintas estaciones del año -, en el cual asumió la dirección; compuso la letra de una melodía escrita por su padre y diseñó el vestuario y la Escenografía junto al artista Ismael Espinosa Ferrer. Muere en su ciudad natal el 27 de agosto de 1970.
Sus obras más prominentes son:
Monumento a Perucho Figueredo que se levanta en la antigua Plaza de Marte de Santiago de Cuba.
El relieve en bronce sobre La Invasión para el obelisco levantado en Los Mangos de Baraguá.
Un busto de José de la Luz y Caballero realizado para la Escuela Normal de su ciudad.

Fuentes:
https://es.wikipedia.org/wiki/Francisco_Henr%C3%ADquez_y_Carvajal
www.maestroysociedad.rimed.cu/temp/vol4_n2/maritza.pdf
http://www.ecured.cu/
http://www.haciendo-almas.org/2013/01/10/premiados-ganadores-del-i-concurso-caridad-pineda-in-memoriam/
http://www.biografiasyvidas.com/biografia/h/henriquez_urena_max.htm
http://www.mcnbiografias.com/app-bio/do/show?key=henriquez-urenna-max
https://es.wikipedia.org/wiki/Camila_Henr%C3%ADquez_Ure%C3%B1a
http://www.biografiasyvidas.com/biografia/h/hernandez_miyares.htm
http://www.ecured.cu/Rodolfo_Hern%C3%A1ndez_Gir%C3%B3

21/1/16

CUBA


 M.Sc. Miguel A. Gaínza Chacón (ampliado)


Desde ahora y hasta diciembre venidero en esta ciudad se celebrará una jornada por el centenario de un centro pedagógico emblemático en Cuba: la antigua Escuela Normal para Maestros de Oriente. En la actualidad la Escuela Normal es un centro formador de Maestros para la Educación Primaria

El 19 de enero, a las 14:00 horas, tuvo lugar allí mismo, la primera actividad relacionada con los 100 años de la institución, mediante un panel que trató el tema “Nuestros profesores inolvidables”. La “Normal” contó siempre con un claustro de profesores sobresalientes que ocupan un sitio en la historia de la pedagogía cubana.

El panel estuvo integrado por el profesor Armando Labaceno Labaceno [1], presidente de la Comisión Organizadora del Centenario de la Escuela; el ingeniero Octavio Portuondo, hijo de Octaviano Portuondo [2], quien fuera profesor y director del centro, y el Dr. Israel Escalona [3], jefe nacional de investigaciones de la UNIHC (Unión de Historiadores de Cuba).

La jornada con diversas acciones se extenderá hasta el 7 de diciembre, cuando se cumpla el aniversario 81 del natalicio del inolvidable joven revolucionario Frank País García, asesinado por la dictadura de Fulgencio Batista el 30 de julio de 1957, quien se graduó allí como maestro en 1953.

Para finales de febrero, en la sede de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC), en la calle Heredia, y dirigido por Alcibíades Poveda, tendrá lugar también, un taller cuyo tema central será, precisamente, la historia de la Escuela Normal santiaguera.

En lo que se refiere a la enseñanza primaria, uno de los primeros problemas con que se tuvo que enfrentar el Gobierno Americano fue el de la carencia de maestros debidamente capacitados. Inicialmente se les dio autorización a las Juntas de Educación para que contrataran libremente como maestros a personas que ellas consideraran honorables y competentes. Desde luego, esta medida fue de corta duración, porque muy pronto se decidió convocar a exámenes para maestros, resultando aprobados más de mil aspirantes. Poco después se estableció un sistema por el cual los maestros ya aprobados y designados debían someterse a exámenes periódicos de capacitación, en los que se les certificaba para continuar ejerciendo la enseñanza por uno y tres años sucesivamente. A pesar de la ventaja que el sistema ofrecía de obligar a los maestros a mantenerse al día en las cuestiones de la enseñanza, en definitiva fue abandonado en 1909, para aliviar la constante preocupación que ocasionaba la posibilidad de no recibir una nueva certificación.

Durante los primeros años de la República, la enseñanza se realizó en forma un poco desordenada, porque se les daba a los maestros gran libertad para llevar a cabo su labor. Sin embargo, en el año 1905, la Junta de Superintendentes aprobó los primeros cursos de estudio. A pesar de la innegable existencia de cierta desorganización, los primeros maestros de la República tuvieron un éxito extraordinario, porque suplieron las deficiencias que tenían con un grado muy elevado de entusiasmo y de dedicación.  Como consecuencia, el analfabetismo se redujo considerablemente, y la instrucción primaria se extendió a un por ciento de la población mucho más elevado.

Con el transcurso del tiempo se hizo evidente que el sistema de nombramientos por exámenes de competencia no era el más adecuado, y se llegó a la conclusión de que era necesario crear escuelas para la preparación de los maestros. Ya desde el año 1900, al hacerse la Reforma Universitaria, se había creado la Facultad de Pedagogía, la cual preparaba a estudiantes de nivel superior para enseñar en las escuelas de la República a todos los niveles. Sin embargo, no era posible esperar que esta Facultad preparara a la enorme cantidad de maestros que la República necesitaba. En lo que se refiere a la enseñanza a nivel de Kindergarten, en 1902 se fundó en La Habana una Escuela Normal de Kindergarten, con el objeto de preparar maestros para que impartieran este tipo de enseñanza. Más tarde, en el año 1915, se creó en La Habana una Escuela Normal de Maestros para varones y otra para señoritas. Posteriormente se crearon Escuelas de este tipo en las demás capitales de provincia. La primera Normal para Maestras del Hogar se creó en Cuba en 1918. Esta escuela comenzó a preparar Maestras de Trabajos Manuales y de Economía Doméstica en 1927.

En cuanto a la Escuela Normal de Oriente, referencias históricas señalan que en 1899, durante el Gobierno Interventor norteamericano, se decide erigir una edificación para este tipo de escuela en Santiago de Cuba, y el sitio escogido para su construcción fue la conocida Loma de Santa Ana, donde estuvo el torreón nombrado El Palomar, donde la ciudad de Santiago de Cuba rinde sus guarniciones como resultado de los combates establecidos en las afueras de la urbe contra las tropas cubano-norteamericanas.

“En 1899 nos visitan unos ciudadanos norteamericanos del Estado de Massachussets y uno de ellos, encaramado sobre “El Palomar”, frente a la atalaya, sugiere la idea de destruir este torreón y en su mismo lugar, implantar una escuela pública, sustituyendo en esta forma un edificio de guerra por otro de enseñanza elemental y cultural.” (Leopoldo García)

Apuntan las referencias, que en 1900 el gobernador donó los terrenos que pertenecían al Estado. Explican, además, que la ejecución del inmueble tardó dos años y que el proyectista principal fue el ingeniero W. M. Black, del Cuerpo de Ingenieros de las tropas norteamericanas.

El apoyo financiero de la obra corrió a cargo de ciudadanos del estado norteamericano de Massachussets, quienes aportaron $10.000, y $ 30.000 por parte de los Fondos del Tesoro. Señala la tradición, que las personas que hicieron esas donaciones eran padres y familiares de soldados norteamericanos caídos durante el sitio y toma de Santiago de Cuba, en ocasión de la Guerra Hispano-Cubano-Norteamericana. 

La placa de bronce empotrada sobre la entrada de la Escuela, hace referencia a la creación de esta obra en los siguientes términos:

“Construido 1900-1902—Leopoldo Wood, USA— Gobernador General de la Isla de Cuba.— Col. S.M. Whitside, USA.—Comandante Militar—Mayor W. M. Black, USA.—Mayor H.F. Hodges, USA.—Jefe de Ingeniería del Departamento de Cuba.—Capt. S.D. Rockenlach, Ingeniero del Distrito.— Lugarteniente M.F. Hanna, USA –Comisionado de Escuelas Públicas.– G.W. Armitace, arquitecto. – Algunos individuos del Estado de Massachussets han donado $10.000.00 para esta obra.”

En 1902 se inauguró la Escuela Nº 1 Modelo que funcionó hasta principios de 1916, cuando el local fue reparado y adaptado para Escuela Normal para Maestros de Oriente, centro que tuvo su apertura el 10 de octubre de 1916.

La Escuela Modelo se mantuvo en funcionamiento hasta el 10 de octubre de 1916, cuando en sus instalaciones, y las del edificio anexo (que había quedado listo el 15 de julio de 1902), se estableció la Escuela Normal para Maestros de Oriente. En sus Crónicas de Santiago de Cuba, Carlos E. Forment recuerda esta fecha y brinda algunos detalles sobre la constitución del claustro:

“…En horas de la mañana se efectuó la inauguración de la Escuela Normal para Maestros, cuyo primer director fue Enrique J. Molina y Cordero, doctor en Pedagogía y Derecho Civil y notario público a quien acompañaban la señora María L. de Deas de Mancebo; Dr. César Cruz Bustillo y Libia Escanaverino de Beltrán, médicos ambos; Isabel Lora Yero, maestra de instrucción pública y Daniel Serra Navas, profesor de trabajos manuales, secretario de la escuela.

En el curso siguiente, año escolar 1917 a 1918, ingresaron los profesores: Max Henríquez Ureña y Esperanza Quesada Villalón, doctores en Filosofía y Letras y Derecho Civil; Rodolfo Hernández Girón, pintor y escultor, y Serafina Portuondo Dolman, profesora de piano.”

La primera graduación de la escuela se llevó a cabo en 1920 y consistió de treinta y dos muchachas y tres varones. Ya para la década del cincuenta, las matrículas sobrepasaban los cuatrocientos alumnos entre hembras y varones.

En el uniforme típico de las (los) estudiantes de La Normal, sobresalía la corbata, cuyos colores identificaban el año cursado. Así, las (los) estudiantes de primer año usaban corbata azul, los de segundo roja, en tercer año se portaba una corbata de color marrón, y el cuarto año se distinguía por el color verde.

Para el año 1947 (en que se escribió el artículo de Acción Ciudadana) en el piso alto funcionaba un aula con su laboratorio de Física y Química; otra de Trabajo Manual Económico-Doméstico y otra de Trabajos Manuales en general para hembras y varones (en una de las fotos mostradas en la exposición del lobby de la edificación en la actualidad, se pueden ver a los alumnos durante una clase de manualidades). Como resultado de estas últimas clases se exhibían, en ese entonces en una sus aulas, dos maquetas hechas a la perfección por los alumnos. En una de ellas se representa el antiguo torreón El Palomar, y la otra a la Escuela Normal de Oriente.

En su Planta Baja funcionaban cuatro aulas destinadas a cada uno de los cuatro cursos que representan los estudios superiores correspondientes a la graduación de Maestro Normal, según Leopoldo García, estaban distribuidos de la siguiente forma: “en la parte sur del edificio están los de primer y segundo año, y en la parte norte, las de tercero y cuarto año”

Otras áreas que conformaban la escuela eran: el Aula Magna “Floro Pérez”, destinada a la música y con una capacidad de 8×16 metros; la Escuela Superior Anexa, donde se preparaban los estudiantes que aspiraban a ingresar a La Normal y cuya primera directora fue Elisa González, según consta en una pequeña tarja de mármol colocado en la base que soporta el asta de una bandera; la Biblioteca, con su admirable colección de textos en lengua castellana; y los amplios terrenos deportivos en los cuales se practicaba fundamentalmente baloncesto.

Numerosos intelectuales y patriotas inscritos con letras doradas en la historia de Cuba pasaron por las aulas de la “Normal” de Santiago de Cuba, y muchos alcanzaron allí el título de maestro. 

Luego de una restauración en 1998, dirigida por el arquitecto Pedro Saro Romero, de la Oficina del Conservador de la Ciudad, el centro fue declarado Monumento Nacional.

Posteriormente la escuela se convirtió, hasta la fecha, en la Escuela Pedagógica "Floro Regino Pérez Díaz", igualmente para la formación maestros primarios.

Dotada de una arquitectura exclusiva, la escuela se encuentra ubicada en un lugar ideal de la ciudad, entre las calles Trinidad, Calle Nueva y San Jerónimo.

Dice el sitio EcuRed, que el proyecto del edificio está inspirado en los modelos arquitectónicos de las escuelas norteamericanas, con plante en forma de H y dos niveles: el primero para aulas, y el segundo, inicialmente, a patio cubierto, que posteriormente se transformó en salones para aulas. Con un acentuado estilo neocolonial, la “Normal” de Santiago de Cuba constituye un ejemplar único en su tipo en la ciudad. 


“Fue construida con piedra traída de Río Grande, confeccionada en grandes bloques escuadrados que le imprimen a la fachada una textura singular; las maderas de puertas, ventanas, escaleras del vestíbulo y techo son de ciprés, diferentes tipos de pinos, cedro, sabicú… La carpintería de los dos niveles es sencilla y funcional, en el primero es de pivotes verticales con paños de cristal; en el segundo presenta una secuencia de arcos de medio punto con lucetas fijas y batientes encristalados. Los planos de cubierta inclinada en los corredores y el segundo nivel están conformados a partir de tejas francesas que le imprimen una roja coloración a esta sobria edificación. Otros cuerpos del edificio fueron creados para dar respuestas al incremento de matrículas y áreas deportivas.”

Nombres inolvidables de la Patria aparecen en la historia de la Escuela Normal para Maestros de Oriente: Floro Pérez [4], dirigente estudiantil y político, asesinado por la dictadura de Gerardo Machado; Frank País García [5], José (Pepito) Tey Saint-Blancard [6], Alberto Fernández Montes de Oca [7], el “Pachungo” de la guerrilla del Che en Bolivia, caído precisamente en el combate donde es herido y posteriormente asesinado el Guerrillero Heroico; Rubén Bravo [8], asesinado en Holguín; Huber Matos, al principio partidario de la revolución castrista y luego opositor [9]…

A lo largo de 2016 se cumplirá una agenda de conmemoraciones por los 100 años de este centro que por la actividad patriótica y pedagógica desarrollada en sus aulas, y también por su arquitectura, es considerado un referente histórico en Cuba.

Himno de la Escuela Normal de Oriente
Hosanna Normalista
cantemos a la escuela
que rauda el alma vuela
de suave ritmo en pos.
Hosanna, Hosanna, Hosanna
cantemos sin demora
que llegó la hora,
de levantar la voz.
De la escuela en las aulas austeras
recibimos la luz del saber,
y en las pruebas de examen severas
nuestra dicha es el triunfo obtener.
Juveniles los ecos llevemos,
de las aulas al son del laúd
al probar que aprendimos cantemos
del maestro la ciencia y virtud.

NOTAS:
[1] Armando Labaceno Labaceno. Maestro normalista, alfabetizador y dirigente de la educación desde los primeros años de la Revolución Socialista Cubana.
Se inició en 1953 como profesor de Segunda Enseñanza y como maestro en diversas escuelas primarias rurales del municipio de Baracoa y Sagua de Tánamo. Difundió hábitos de cuidado de huertos escolares, y así contribuyó a mejorar la cultura alimentaria en la zona. Dirigió la Escuela nocturna "Félix Pena" para obreros.
Al triunfo de la Revolución, fue cofundador de los centros de instrucción para soldados del Ejército Rebelde y como Delegado Especial del Ministro de Educación, organizó y dirigió la Campaña de Alfabetización en los municipios de Sagua de Tánamo y Cayo Mambi y alfabetizó soldados del Ejército Rebelde. Como delegado al Primer Congreso Nacional de Educación Rural colaboró con la propuesta de Fidel para la creación de diez mil aulas con el pago inicial de medio salario a sus maestros. Estuvo entre los que renunciaron a sus aulas en la ciudad y aceptaron nueva aula en las condiciones propuestas por la Revolución. Es miembro fundador de la Primera Brigada de Maestros de Vanguardia "Frank País", iniciándose en la formación de maestros en el Centro Vocacional para Maestros Primarios "Sierra Maestra", en San Lorenzo, Niquero, y llegó a ser jefe de cátedra en la sede de Minas del frío.
Es coautor del primer programa de estudios de la asignatura Estudios Sociales para la formación de maestros. Ocupó diversas responsabilidades en instituciones docentes y fundó en todas la sala de historia con el objetivo de conservar y difundir la historia de Cuba.
Ha impartido varios seminarios y cursos sobre la Historia Local de Santiago de Cuba, asimismo, ha impartido en diversas instituciones, conferencias magistrales sobre temas históricos diversos. Creador y promotor de numerosos círculos de interés difusores de la Historia ejecutó por varios años proyectos que posibilitaron la comunicación vía radio entre estudiantes de secundarias, preuniversitarios y de magisterio movilizados en la agricultura en el Plan la Escuela al Campo. Elaboró y puso en práctica nuevos métodos para el aprendizaje de la radiotelegrafía y elementos de la técnica y comunicación por radio.
Ha participado en numerosos eventos, en los que ha expuesto diferentes ponencias sobre la historia nacional, es miembro del grupo gestor que dirige los maestros del Movimiento de Vanguardia en las Montañas. Asesor técnico principal de la redacción del libro con la historia de ese movimiento.
Condecoraciones recibidas:
- Orden "FRank País" de I Grado.
- Orden "Frank País" de II Grado.
- Medalla Conmemorativa "De la Alfabetización".
- Distinción " Rafael María de Mendive".
- Distinción "Por la Educación Cubana".

[2] Octaviano Amaury Portuondo Moret. Conocido popularmente como Cuquito Portuondo. Profesor  cubano, investigador y activo revolucionario en contra de las dictaduras de Gerardo Machado y Fulgencio Batista. Es el autor del libro El Soviet de Tacajó. Experiencia de un estudiante de los años 30 (1979).
Nace en Mayarí, norte de la provincia de Holguín, el 12 de diciembre de 1914. Hijo noveno del matrimonio del cubano Luis Manuel Portuondo y la dominicana Celia Moret. A los seis años se traslada a Antilla donde vivió hasta los catorce. Posteriormente se muda a Santiago de Cuba para comenzar sus estudios secundarios.
Su vida transcurre entre Santiago de Cuba y Antilla. Se gradúa de maestro en la Escuela Normal de Oriente y pasa dos años trabajando como maestro rural en el caserío “La Juba”, Banes (norte de la provincia de Holguín). Es allí donde conoce la realidad de la educación en los campos de Cuba y esas experiencias le sirven para su futura Tesis.
El día 12 de agosto de 1933 el pueblo de Tacajó conoce la noticia con muchos detalles sobre el abandono del país del dictador Gerardo Machado. En horas de la noche se celebra una reunión convocada por el Partido y el Sindicato en un pequeño local del pueblo. En esta reunión se acuerda la declaración de estado de huelga general y se constituye el comité de la misma.
Octaviano, como miembro activo del Directorio Estudiantil de Antilla fue parte de este proceso, que dio inicio a su vida política en 1930. A los treinta y nueve años de los hechos regresa a Tacajó como profesor e investigador de la Universidad de Oriente, revive la historia y escribe El Soviet de Tacajó. Experiencia de un estudiante de los años 30. Recibe Mención en el género testimonio en el Concurso 26 de Julio. La Habana, Julio de 1973 “Año del XX Aniversario del Asalto al Cuartel Moncada” el libro fue impreso por Editorial Oriente, Santiago de Cuba en 1979.
Se presenta a examen y gana por oposición una plaza de Profesor en la Escuela Normal de Oriente, comienza a trabajar en 1939. Fue profesor de la misma durante veinte años. Tuvo el honor y la satisfacción de dirigir la formación cultural, científica e ideológica de numerosos estudiantes, que luego con el tiempo fueron ejemplo de la comunidad santiaguera. Entre ellos, Arturo Duque de Estrada, Carlos Saravia, Electra Fernández, Frank País, José A. Tey (Pepito), Emma Chuy y Rubén Bravo Álvarez.

Octaviano junto a colegas profesores y alumnos de la Escuela Normal de Oriente

Se prepara y en 1941, discute en la Universidad de La Habana (10 y 11 de enero) su tesis de grado para el Doctorado en Pedagogía. En 1951 comienza los estudios en la Facultad de Derecho de la Universidad de Oriente y  se recibe como Licenciado en Derecho el 26 de noviembre de 1956. Fueron sus compañeros de estudios Jorge Sarguera Riveri (Papito), Carlos Amat Torres, Thalía Fung, Jorge Ibarra P y muchos más.
Diplomado en Derecho pasó a ser profesor de la Facultad de Derecho de la Universidad de Oriente hasta su extinción, en que ocupó cátedras en la Facultad de Educación, el Instituto Pedagógico y en la Escuela de Historia y Ciencias Jurídicas, de la Facultad de Humanidades de la Universidad de Oriente.
Octaviano, cariñosamente conocido como Cuquito Portuondo, fue designado jefe de la Célula No 3 del Movimiento 26 de julio dirigido por Raúl Almenares y como activista Thalía Fung. Entre las actividades que realizaba estaba la de facilitar al Movimiento 26 de Julio una serie de autos para realizar sus actividades revolucionarias. Para ello usaba el encubrimiento a través de una compañía de financiamiento de automóviles. Cuando se compraron las primeras pistolas para el Movimiento, fue seleccionado por Frank junto a un grupo de profesores para proporcionarle la ayuda financiera.
El mismo día 2 de enero de 1959, fue designado interventor del Banco Cubano de Comercio Exterior (café) de la Provincia de Oriente, con sucursales en Sagua de Tánamo y Guisa. Simultáneamente, es nombrado auditor de los tribunales revolucionarios que juzgó y sancionó a la pena de muerte a 70 esbirros de la tiranía batistiana. Durante todo el año 1959 desempeño las actividades indicadas, siendo luego designado interventor del Colegio La Salle, durante el periodo de la nacionalización de la enseñanza privada. También ocupó el cargo de inspector provincial de la Segunda Enseñanza en la Provincia de Oriente; más tarde profesor de la Universidad de Oriente. Fue miembro de la UNEAC e integrante del primer ejecutivo de la Unión Nacional de Historiadores de Cuba en Santiago de Cuba.
Cuando se crearon los Tribunales Populares, 23 de diciembre de 1973, fue elegido como Juez Técnico, de la Sala de lo Civil de la Provincia de Oriente manteniendo una conducta intachable de acuerdo con sus principios revolucionarios y martianos.
Muere el 4 de octubre de 1991 de causas naturales, a los 77 años.
Distinciones:
El Consejo de Estado le otorgó por acuerdo Nº 1648 de 1 de junio de 1991 la "Medalla Combatiente de la Clandestinidad".

[3] Israel Escalona Chadez. Graduado de Licenciado en Historia en la Universidad de Oriente (1985). Doctor en Ciencias Históricas (2000). Curso Básico de Pedagogía (febrero-julio 1987). Escuela de Idiomas (Inglés) (Septiembre 1987-Junio 1989). Curso Básico de Computación. Curso Básico de Sistema Internacional de Unidades (Enero 1992). Tratamiento al lenguaje y la figura biográfica de José Martí para niños y jóvenes. El Humanismo Martiano en su práctica. Entre 1986 y el 2000 fue profesor en el Instituto Superior Pedagógico “Frank País”. Desde el 2000 se desempeña como profesor en el Departamento de Historia de la Universidad de Oriente. Elaboró programas de asignaturas que impartió. Tutoreó trabajos de curso y diploma e integró tribunales evaluadores. Historiografía de Cuba. 
Publicaciones

[4] Floro Pérez Díaz. Combatiente revolucionario, mártir de la lucha antimachadista. Nace en Velasco, Gibara, antigua provincia de Oriente. Siendo muy joven se enfrenta a la tiranía machadista, en la ciudad de Holguín, cuando es dirigente estudiantil en la Escuela Normal para Maestros de Oriente. En Santiago de Cuba entra en contacto directo con la masa estudiantil, en el momento de la reelección del tirano Machado y de la grave crisis económica que azotaba el país. El 10 de enero de 1929, al caer asesinado Julio Antonio Mella en México, por orden de Machado, Floro Pérez coloca en uno de sus brazos una cinta negra en señal de duelo y, sin importarle las consecuencias, se pasea por las calles santiagueras. Se destaca por su enfrentamiento a aquellos miembros del claustro profesoral dóciles a los dictados de la dictadura machadista. En el año 1930 se desempeña como director de la revista “Capdevila”, órgano estudiantil de Oriente en la que publica una fuerte denuncia contra el régimen machadista. El  30 de setiembre de 1930 dirige las protestas estudiantiles en su provincia, por el asesinato, en una manifestación estudiantil en La Habana, del estudiante Rafael Trejo. Detenido el 10 de noviembre de 1930, el pueblo se lanza a las calles en señal de protesta exigiendo su libertad, en las cuales pierde la vida, ante la salvaje represión policial, el obrero Víctor Kindelán. Junto a sus compañeros, Floro Pérez se declara en huelga de hambre en protesta al horrendo asesinato. El 23 de diciembre de 1930 es puesto en libertad junto a sus compañeros pero el notorio asesino del régimen, Arsenio Ortiz, supervisor de la provincia de Oriente, no cesa de perseguirlo, obligándolo a pasar a la clandestinidad, desde la cual continúa su actividad revolucionaria en Santiago de Cuba, Holguín y Gibara. Organiza un fallido atentado contra Ortiz, conocido por sus crímenes como El Chacal de Oriente. Logra escapar al acoso de los esbirros de la tiranía, trasladándose alternativamente entre los poblados de Velasco, su pueblo natal; las salinas de Gibara y en diversas refugios en Santiago de Cuba. En ese período se une como hombre de acción al Directorio Estudiantil Universitario y junto a ellos participa en acciones en la calle y diversos sabotajes. Es herido de bala, cuando participa en un atentado contra el propio Machado y el capitán Miguel Calvo, jefe de la sección de expertos de la policía de La Habana. Éste es detenido el 4 de setiembre de 1932 junto a su hermano Antonio y su amigo y compañero de lucha Rafael Batista Nápoles, al ser sorprendidos en una casa de La Habana donde se escondía. Salvajemente torturados son finalmente asesinados por militares al servicio de Arsenio Ortiz.

[5] Frank País nació el 7 de diciembre de 1934, en Santiago de Cuba. Su padre era Francisco País Pesqueira, un pastor protestante casado con Rosario García Calviño, ambos de Marín, provincia de Pontevedra, Galicia (España), que emigraron a Cuba. Francisco Pais Pesqueira figura como primer converso y bautizado de la Iglesia Evangélica de Marín y fue uno de los miembros fundadores de la primera Iglesia Bautista de Santiago de Cuba.
Al morir su padre, su madre se hizo cargo, en solitario, de él que contaba 5 años de edad y de sus hermanos Agustín de 3 años y Josué de 2. Dejó sus estudios de arquitectura para ingresar a la Escuela Normal de Maestros de Oriente en donde se graduó el 6 de julio de 1953.
Se destacó como dirigente estudiantil, fue uno de los principales cabecillas de la Asociación de Estudiantes, y partidario del movimiento latinoamericano de Reforma Universitaria, integrando el Bloque Revolucionario Estudiantil Normalista (BREN), constituyendo la Federación Local de Centros de Segunda Enseñanza y participando en el Directorio Estudiantil Revolucionario. En 1952, cuando se produjo el golpe de estado que llevó a Fulgencio Batista al poder, concurrió con otros jóvenes al Cuartel Moncada para pedir armas con el fin de defender al gobierno democrático de Carlos Prío Socarrás. Este hecho supuso el punto de inflexión que le convertiría en un luchador por la libertad y contra la dictadura batistiana.
Comenzó a trabajar como maestro en 1954 en el Colegio del Salvador, donde se destacó por la pasión con que difundía las ideas nacionalistas, democráticas y cristianas, especialmente el pensamiento y la obra de José Martí, mostrando una aparente contradicción entre la religiosidad que profesaba y los ideales revolucionarios que se solventa en la reducción a su creencia en el Hombre y en el futuro así como su deseo de conseguir una sociedad mejor sin abandonar sus creencias cristianas. Creó el Centro La Flor Martiana y puso en práctica la República Escolar, basada en conceptos de democratización de la escuela y participación de los estudiantes.
En 1954, Frank País, Pepito Tey y otros jóvenes del Oriente cubano crearon Acción Revolucionaria Oriental (ARO) con el fin de organizar la lucha armada contra la tiranía de Batista. Pocos meses después cambian el nombre de la organización por Acción Nacional Revolucionaria (ANR). En 1855, cuando Fidel Castro, recién amnistiado, y el grupo que había asaltado el Cuartel Moncada formaron el Movimiento 26 de Julio, Frank País solicitó y obtuvo el ingreso de los miembros del ANR al M-26-7. Su paso a la clandestinidad lo realizó con el seudónimo de David.
Inicialmente País integró la dirección del M-26-7 en Oriente, y en 1956 fue designado Jefe de Acción y Sabotaje del M-26-7 en todo el país. El 30 de noviembre de 1956 dirigió el levantamiento armado en Santiago de Cuba en apoyo al desembarco del yate Granma desde el que habrían de desembarcar Fidel Castro y un grupo de guerrilleros con el fin de instalarse en la Sierra Maestra.
El 9 de marzo de 1957 fue detenido y enjuiciado con los sobrevivientes del Granma y los combatientes del levantamiento del 30 de noviembre, siendo absuelto en mayo de 1957, en medio de una gran agitación popular. Desde ese momento fue uno de los principales organizadores del apoyo a la guerrilla de Sierra Maestra y la extensión de la insurrección a toda la isla. El 30 de junio de 1957 fue asesinado su hermano Josué Pais y exactamente un mes después resultó él mismo asesinado en el Callejón del Muro de Santiago de Cuba, junto con Raúl Pujol. Algunas voces indican que fue traicionado por dirigentes revolucionarios, opositores a su prédica religiosa.
En respuesta al asesinato, se declaró una huelga general en toda Cuba y su entierro se organizó como un desafío a la dictadura de Batista y alcanzó una convocatoria masiva que la hizo la más grande manifestación popular conocida hasta entonces por esa ciudad. El cuerpo de País fue vestido con el uniforme verde olivo y el brazalete negro y rojo del Movimiento 26 de Julio. La movilización del 30 de julio de 1957 está considerada como una de las fechas decisivas de la Revolución cubana y la caída de la dictadura de Fulgencio Batista. Ese día ha sido instituido en Cuba como Día de los Mártires de la Revolución.

[6] José (Pepito) Tey Saint Blancard. Joven revolucionario cubano que consagró su vida a la lucha por la patria. Integró el Movimiento 26 de Julio y cayó combatiendo en el Levantamiento del 30 de noviembre de 1956 en Santiago de Cuba.
Nació el 2 de diciembre de 1932, en la ciudad de Santiago de Cuba. Se destacó como dirigente estudiantil y en las actividades deportivas. En 1947 logra, mediante exámenes, el ingreso a la Escuela Profesional de Comercio, plantel que abandona por problemas de salud, convertiéndose más tarde en alumno de la Escuela Normal para Maestros de Oriente.
La bochornosa situación que vivía el país, radicalizaría día por día sus actividades revolucionarias. Primero manifestaciones estudiantiles por el aumento de plazas en la escuela, la matrícula gratis, la construcción de nuevos edificios educacionales, la oficialización de escuelas politécnicas y de artes plásticas, a la vez que denuncia la venta de títulos y nombramientos. Su activa participación en esas luchas, lo hace merecedor de ser electo como uno de los tres delegados a la Federación de Centros de la Enseñanza Media. Pronto es fichado por la dictadura batistiana como uno de sus peligrosos opositores.
En la Escuela Normal para Maestros de Oriente, el joven luchador había demostrado sus cualidades para unir voluntades y desarrollar acciones. En unas elecciones estudiantiles, se postula para la presidencia de ese plantel, comicios que pierde ante otro excepcional condiscípulo: Frank Pais García. Pero lo que algunos vieron como un antagonismo entre ambos, selló para siempre su unión en la lucha. Frank fue el presidente, Pepito, vicepresidente. Juntos en la formación de Acción Revolucionaria Oriental, luego Acción Nacional Revolucionaria, organizaciones creadas por Frank para combatir por la libertad cubana. Luego, juntos en la integración al Movimiento Revolucionario 26 de Julio.
La lucha entraría entonces en una nueva fase, con nuevas proyecciones y mayores responsabilidades. Ya en 1955, Pepito Tey participa en el asalto a la estación de policía de El Caney, dirigido por Frank. Se prepara con rapidez en el manejo de armas y la técnica de explosivos, asumiendo luego el entrenamiento de los futuros protagonistas del 30 de noviembre de 1956-
Junto al propio Frank Pais y Léster Rodríguez organizó el Movimiento 26 de Julio en Santiago de Cuba y la antigua provincia de Oriente, y continuó liderando a la juventud universitaria como presidente de la Federación Estudiantil Universitaria Oriental.
Sobre esa relación, afirma Josué de Quesada, combatiente de esa gesta, ya jubilado: “No se puede separar la personalidad de Pepito de la de Frank País. Son dos elementos paralelos, dos amigos, dos compañeros, dos combatientes. Antes del 30 de noviembre, se constituyó un Estado Mayor Militar para analizar con los jefes de grupos las acciones que se realizarían. Y junto a Frank y Léster Rodríguez, estaba Pepito Tey”
Su casa fue centro de entrenamiento en el manejo de las armas para muchos de los que participarían posteriormente en la acción del 30 de noviembre de 1956 en apoyo al desembarco del yate Granma por la costa sur de Oriente.
La hora escogida para iniciar las acciones en Santiago de Cuba fue las siete de la mañana. El estampido de los tiros inundó la ciudad y en la mañana del 30 de noviembre de 1956, el uniforme verde olivo se hacía dueño de la situación. De acuerdo con el testimonio de Léster Rodríguez, "el plan fue concebido por Fidel en su parte general. Frank País había visitado México en dos ocasiones para entrevistarse con Fidel y coordinar el levantamiento en apoyo al desembarco del yate Granma. Hacía falta que se llevaran a cabo acciones en el resto de la Isla que impidieran al ejército batistiano trasladar sus efectivos con suficiente rapidez a la zona de desembarco. Hubo compromisos de levantamiento en Las Villas y Matanzas; y de otras acciones en parte de La Habana y Pinar del Río. En Oriente debían realizarse de manera simultánea en Santiago, Puerto Padre y Guantánamo; los compañeros de Bayamo y Manzanillo se iban a incorporar al desembarco, que sería por esa zona".
Desde mediados del mes de noviembre, Frank había explicado a los jefes de grupo del Movimiento los objetivos de la acción en Santiago: cercar el Moncada, para neutralizar las tropas acantonadas allí; y acopiar armas, para lo cual se atacaría a la Policía Marítima, a la Nacional y se asaltaría una ferretería en la Plaza Dolores. Según varios testimonios, se generalizó el intercambio de opiniones y se aceptó como fecha del desembarco el 30 de noviembre.
Al respecto, en  1959, Fidel precisó en una conocida intervención: "El Movimiento tenía instrucciones de esperar nuestro desembarco para iniciar la acción revolucionaria en la ciudad de  Santiago de Cuba. Nosotros desembarcaríamos por la zona de Niquro y el Movimiento tendría la tarea de respaldar nuestro desembarco. Ciertamente que las instrucciones eran esperar primero nuestra llegada".
En la acción contra la Estación de Policía participaba la célula de Otto Parellada, cuya misión era atacar por el fondo de la Escuela de Artes Plásticas; y el grupo comandado por Pepito Tey, que acometió por el frente partiendo de la Escalinata de Padre Pico, y que debió tener el apoyo de una ametralladora 30, llevada erróneamente al sector donde combatía Otto. Junto con algunos de sus hombres, Pepito se parapetó detrás del paredón en el tope de la escalera de Padre Pico. Se volvió hacia uno de los suyos: "¿Quieres seguirme?", y avanzó seguido por el subalterno. Subieron la escalera de la jefatura y lanzaron granadas. Ninguna estalló. Los dos tuvieron que retroceder, aunque sin dejar de disparar. Se refugiaron en un murito en la calle Santa Rita y siguieron tiroteando la estación. A Pepito solo pudo silenciarlo un balazo en la frente. Ya había caído Tony Alomá en un momento del combate, en los primeros descansos de la escalinata de Padre Pico. Entretanto, el otro grupo, con puntería beisbolera, lanzaba cócteles Molotov contra la estación. Pero estaban mal hechos, se extinguían rápidamente. Otto Parellada, incluso herido, no cesaba de disparar. Hasta que una ráfaga acabó con su vida. Lejos de amilanarse, sus hombres respondieron con una balacera violenta. Se recrudeció el combate. Alguien buscó un saco de yute y pedazos de tela, metieron dentro de él varios "cocteles Molotov", le dieron candela y lo tiraron sobre el techo, que empezó a arder.

[7] Alberto Fernández Montes de Oca nació en San Luis, una población ubicada en el Oriente de la isla de Cuba, a 19 km de Santiago de Cuba. Fue el quinto hijo de Ezequiel Fernández, originario de las Islas Canarias, y de la cubana Juana Montes de Oca. Realizó sus estudios secundarios en la Escuela Normal para Maestros, donde entabló amistad con Frank Pais y Pepito Tay y participó de la lucha estudiantil revolucionaria contra la dictadura de Fulgencio Batista.
En 1956 se exilió en los Estados Unidos desde donde se dirigió a México para integrarse al Movimiento 26 de Julio. Durante tres años realizó misiones del M-26-7 fuera de Cuba, y regresó a su país el 7 de noviembre de 1958 para integrarse en Escambray a la columna guerrillera Nº 8, comandada por Ernesto "Che" Guevara, donde pasará a formar parte de su grupo de hombres de confianza. Se desempeñó como jefe de pelotón y participó en las acciones militares que culminarían con la Batalla de Santa Clara y la caída de Batista el 1 de enero de 1959.
Luego de la victoria de la Revolución cubana se mantuvo bajo el mando de Guevara en la Fortaleza de La Cabaña, en  La Habana. Cuando Ernesto Guevara fue designado a cargo de Departamento de Industrialización del INRA y luego Ministro de Industria, Fernández Montes de Oca fue designado como administrador del Central Washington y luego director de la industria azucarera en la entonces provincia de Las Villas. En 1961 fue designado Director de la fábrica de Sulfo Metales de Santa Lucía en la provincia de Pinar del Río, desempeñándose simultáneamente como jefe de una división militar. En 1963 fue nombrado Director de la Empresa de Minería.
Luego de la fallida experiencia del Congo, el Che Guevara organizó un foco guerrillero en Bolivia, donde se instaló a partir del 3 de noviembre de 1967, en una zona montañosa cercana a la ciudad de Santa Cruz. A mediados del año 1966 el Che había enviado Bolivia a dos de sus hombres de confianza, Harry Villegas («Pombo») y Carlos Coello («Tuma»), donde ya se encontraba José María Martínez Tamayo («Papi»), organizando los contactos y analizando la situación. Luego se sumarían otros hombres, entre ellos Alberto Fernández Montes de Oca, que tomó el nombre de guerra de «Pacho». El grupo guerrillero tomó el nombre de Ejército de Liberación Nacional (ELN) de Bolivia con secciones de apoyo en Argentina, Chile y Perú. Los enfrentamientos armados comenzaron el  23 de marzo de 1967. El 8 de octubre los restos del grupo guerrillero comenzó a ser perseguido por el ejército boliviano en la Quebrada del Yuro. Guevara separó a sus hombres en dos grupos para dar oportunidad a los enfermos de que avanzaran. Alberto Fernández Montes de Oca permaneció en el grupo que intentó confrontar con las tropas bolivianas, siendo gravemente herido en combate, y muriendo desangrado al día siguiente sin haber recibido atención médica. El Che Guevara fue herido en ese combate y asesinado al día siguiente. Los cinco hombres que integraban el otro grupo finalmente pudieron escapar. El cuerpo de Fernández Montes de Oca fue exhibido al público en vallegrande y luego enterrado clandestinamente. En 1997 se encontraron sus restos enterrados en la misma fosa común con el Che Guevara y otros cinco guerrilleros: Alberto Fernández Montes de Oca (Pacho), René Martínez Tamayo (Arturo), Aniceto Reinaga (Aniceto), Simeón Cuba (Willy) y  Juan Pablo Chang (El Chino). Actualmente reposan en el Memorial al Che Guevara en Santa Clara.

[8] Rubén Bravo Álvarez fue un destacado revolucionario miembro y organizador del Movimiento 26 de Julio en Holguín. Incansable luchador contra la tiranía de Fulgencio Batista. Fue salvajemente torturado y asesinado en Holguín en el año 1957.
Nació el 2 de setiembre de 1918, en la ciudad de Santiago de Cuba. Realiza sus primeros estudios en una escuela pública, ingresando más tarde en la Escuela Normal de Maestros de oriente, donde se gradúa en 1940, a los 22 años. Ya maestro, Rubén Bravo trabajó en La Guira, Báguano, Holguín, San Juan de las Puercas, y luego en Alcalá, donde establece contactos con los elementos más progresistas de la zona.
Radicado en Holguín, labora como director y maestro en una escuela rural y también en la escuela "Julio Grave de Peralta", en esta ciudad. Fue director de la escuela Intermedia de la localidad, impartiendo clases a los alumnos de 6º grado.
Formaba a sus educandos en el más justo sentido del deber y en el análisis consecuente de la situación que reinaba en el país, no escondiéndose para condenar al gobierno por sus desmanes, la corrupción imperante y sus atropellos. Por su resuelta y valiente actitud fue elegido Presidente del Colegio de Maestros de Holguín, desde cuya responsabilidad fustigó a la dictadura, y convocaba a la lucha por los derechos de los maestros así como de las masas populares.
Al reorganizarse el Movimiento 26 de Julio en Holguín a mediados de 1957, integra su dirección, desempeñando importantes tareas. Desde sus filas atendía el trabajo de la organización en el movimiento estudiantil, dado sus nexos directos con este sector.
Su atinada labor en el trabajo juvenil llevó a los jóvenes estudiantes holguineros a una posición de principios firmes, intransigente, valiente y revolucionaria, lo cual fue reconocido en más de una oportunidad por el Movimiento y la fuerzas de dirección de la actividad clandestina e insurreccional.
Su casa, radicada en Cervantes 192 y 194, entre Frexes y Martí, se convirtió en un verdadero cuartel para la proyección y ejecución del trabajo clandestino. Al sucederse la ola de crímenes y terror que el pueblo denominó con toda justicia la Pascuas Sangrientas, en diciembre de 1956, se realiza la reorganización del  M-26-7 en Holguín, reunión que se lleva a efecto en su casa. Autorizado el Movimiento en esta localidad para ejecutar el plan propuesto de vengar el asesinato de aquellos 23 hombres del pueblo, se proyectan, precisan y determinan misiones, actividades a las que se encuentra íntimamente vinculado desde que se gesta la idea. El 23 de noviembre se cumple la sentencia. Muere el jefe del Regimiento, Fermín Cwley Gallegos, en un atentado justiciero de los revolucionarios holguineros. Muere el ejecutor no sólo del horrendo crimen de la Pascuas Sangrientas, sino también el asesino de los 16 expedicionarios del Corynthia, autor de la muerte de varios jóvenes más, de ahí que fuera denominado despectivamente como “La hiena”. La represión que desatan las fuerzas de la tiranía es inmediata. Allanamientos, detenciones, torturas y crímenes matizan este período. Rubén Bravo, maestro de dignidad y decoro, verdadero seguidor de la prédica martiana es hecho prisionero en su casa. Remitido al Regimiento es sometido a un cruento régimen de interrogatorios en vano intento de hacerle hablar para delatar a los ejecutores de la acción popular. Uno de los detenidos informa a los esbirros los nombres de los integrantes de la dirección del M-26-7, motivo por el cual son separados del resto del grupo; les plantean que van a ser trasladados, pero en realidad han sido condenados a muerte. Saben que ninguno de los seis van a decir una palabra que comprometa a sus compañeros.
Su cuerpo destrozado por la tortura, ya casi muerto, ensangrentado, es baleado en el cruce de Güirabo y Carretera Central, en el amanecer del 9 de diciembre de 1957 junto al de sus cinco compañeros de luchas. 
Un amigo al enterarse de la injusta y dolorosa muerte dijo: "Porque sólo esta muerte nacida de la justicia de la guerra puede durar en vida el largo tiempo que los siglos exponen. Siempre Rubén, tendrás un niño liberado de tu tierra, para escribir tu nombre sobre la sombra de los pizarrones."

[9] Huber Matos Benítez nació el 26 de noviembre de 1918 en el poblado de Yara, en la antigua provincia de Oriente. Era el hijo mayor de un agricultor y la maestra del pueblo, lo que le permitió educarse. Desde niño ayudó a su padre en las tareas del campo y para escapar a ese destino estudió Magisterio, graduándose en la Escuela Normal para Maestros de Santiago de Cuba en 1940. Cuatro años más tarde obtuvo un doctorado en Pedagogía en la Universidad de La Habana.
Durante algún tiempo trabajó en varias escuelas rurales del oriente cubano, donde comenzó a adquirir conciencia política. A los 18 años entró en el Partido Revolucionario Auténtico y en 1947, luego de que fue fundado el Partido del Pueblo Cubano (Ortodoxo) por Eddy Chibás, entró a militar en esta organización, a la cual perteneció también Fidel Castro. En 1950 fue nombrado vicedecano del Magisterio Nacional.
La vida de Cuba y de Huber Matos cambiaron radicalmente con el golpe de Estado que dio Fulgencio Batista el 13 de marzo de 1952, a pocos meses de unas elecciones generales en las que Castro se presentaba como candidato al Congreso por el Partido Ortodoxo. En ese momento Matos trabajaba como profesor de la Escuela Normal para Maestros de Manzanillo, una de las principales ciudades de la provincia de Oriente, donde enseñaba Cívica e Historia.
Su oposición a la dictadura batistiana le llevó a exiliarse en Costa Rica en 1956, donde entabló amistad con el presidente José Figueres. Cuando Castro organizó la expedición del yate Granma y se hizo fuerte en la Sierra Maestra, Matos consiguió preparar una expedición con armas y voluntarios y aterrizó con una avioneta en las montañas de Cuba, uniéndose a los barbudos. Terminó la guerra con el grado de comandante, el más alto de la guerrilla, al frente de la columna 9ª Antonio Guiteras.
Tras tomar Santiago de Cuba y entrar triunfalmente en La Habana en el mismo jeep de Castro y Cienfuegos, ocupó diversas responsabilidades hasta que fue designado jefe del Ejército Rebelde en la provincia de Camagüey.
Desde muy pronto Matos se opuso al giro radical de la revolución, y cuando percibió que esta se inclinaba hacia el socialismo y entraban en las instituciones del Gobierno miembros del antiguo partido comunista (el Partido Socialista Popular) escribió una carta personal a Castro renunciando a su cargo. “No deseo convertirme en un obstáculo para la revolución y creo que, teniendo que escoger entre acomodarme a las circunstancias o hacerme a un lado para no causar ningún daño, lo más revolucionario para mí es irme…”, decía en la misiva, enviada al líder cubano el 19 de octubre de 1959.Matos agregaba: “Si se quiere que la revolución triunfe, dígase a dónde vamos y cómo vamos, óiganse menos los chismes y las intrigas, y no se trate de conjurado o de reaccionario al que con criterio honrado plantee estas cosas”. Aunque Matos siempre aseguró que esta carta fue la verdadera causa de su encarcelamiento, Fidel Castro y sus seguidores dijeron que en realidad preparaba un levantamiento en Camagüey y Camilo Cienfuegos fue enviado a detenerle allí. Huber Matos se entregó sin oponer resistencia, y Cienfuegos, al regresar a La Habana, se estrelló en una avioneta debido al mal tiempo. El juicio a Matos se celebró el 11 de diciembre en el antiguo campamento militar de Columbia y allí intervino Castro durante varias horas seguidas para acusar a su antiguo comandante de traición. El Che Guevara y Rául Castro eran partidarios de la pena de muerte, pero Fidel Castro dijo que si se hacía eso se le convertiría en un “mártir”. Finalmente el tribunal lo condenó a 20 años de prisión, de los que no se le perdonó ni una hora.
En presidio realizó varias huelgas de hambre y denunció que estuvo años aislado en una celda, convirtiéndose en uno de los famosos presos “plantados”, denominados así por negarse a vestir el uniforme de reo común. Al salir de la cárcel en 1979 se instaló en Costa Rica y posteriormente se trasladó a Miami, donde fundó la organización Cuba Independiente y Democrática, uno de los grupos anticastristas que con más beligerancia atacó al régimen de Fidel Castro en las últimas décadas y que apoyó la ley Helms-Burton, que hizo extraterritorial el embargo norteamericano, cuando fue promulgada en 1996. En 2001 ganó en España el XIV Premio Comillas por su libro de memorias Cómo llegó la noche. Falleció en febrero de 2014, a la edad de 94 años, exiliado en Miami.

Fuentes: http://www.sierramaestra.cu/index.php/aniversario-500-santiago-de-cuba/5364-escuela-normal-para-maestros-de-oriente-100-anos-de-una-joya-historica-y-arquitectonica
http://www.ecured.cu/Escuela_Normal_para_Maestros_de_Oriente
Leopoldo García: Boletín Acción Ciudadana Nº 84 de octubre de 1947
https://santiagoenmi.wordpress.com/2011/04/01/la-normal-a-pesar-de-los-pesares/
https://sites.google.com/site/escueladehoy/historia-de-la-ensenanza-en-cuba
http://www.hubermatos.org/nuestro-fundador.html
https://es.wikipedia.org/
http://www.ecured.cu/