21/10/14

Archivo Cossettini, “un ejercicio para apropiarnos colectivamente del pasado educativo”
Desde los documentos y hacia la comunidad científica y docente, este reservorio activo interpela la posibilidad de una enseñanza diferente.
Por Lucila Espósito


La investigadora Javiera Diaz en el 
Archivo Pedagógico Cossettini. Foto: gentileza J. Díaz.

“Si esta historia tan pequeñita que casi no se la ve, pero cuyo hálito se siente, consigue dar el mismo tono de gracia que fluye de las creaciones, de las impresiones, de las imágenes fotográficas y de los claros dibujos de los niños, sabremos que nuestros brazos tendidos hacia la luz se encontrarán con los vuestros”. 
Leticia Cossettini, “Teatro de niños”, 1935.

Javiera Díaz, psicóloga y profesional principal del CONICET, es además guardiana de un legado: coordina el Archivo Pedagógico Cossettini en el marco del Instituto Rosario de Investigaciones en Ciencias de la Educación (IRICE – CONICET). Este archivo es una colección de documentos que resguarda la trayectoria docente de Olga y Leticia Cossettini, quienes junto a un grupo de maestras crean un proyecto educativo innovador en la escuela “Dr. Gabriel Carrasco” de Rosario.

¿Quiénes eran las hermanas Olga y Leticia Cossettini?

Ambas fueron maestras a principios de 1900, Olga nació en 1904 y a partir del ‘20 ocupó un lugar relevante en la educación en la provincia de Santa Fe. Eran mujeres con una formación muy profunda en pedagogía y en filosofía, incluso aprendiendo bastante por su cuenta. Estuvieron influenciadas por las corrientes de la época, la italiana particularmente y por las ideas de divulgación cultural infantil españolas.

¿Cuál era el enfoque pedagógico de las escuelas Cossettini?

Ellas eran parte del movimiento de la escuela activa, y su experiencia fue la más importante que tuvo nuestro país en la primera mitad del siglo XX. Esta postura significaba darle una centralidad al niño y a su subjetividad. La escuela debía pensarse como un espacio de expresión del alumno en todos los ámbitos posibles, ya fueran las ciencias, el arte o el desarrollo del lenguaje y la escritura.

¿Cuál debía ser, para ellas, el rol social de la escuela?

En principio para las hermanas la institución educativa tenía que estar abierta a la comunidad, en contacto con la gente. Pensaban que todo lo que el niño aprende en la escuela es por un lado un saber que se comparte en el ámbito familiar, pero al mismo tiempo es la base de un compromiso democrático y solidario con su entorno.

¿Qué experiencia de las Cossettini destacaría?

Creo que la Escuela Serena es la imagen más cabal de su historia. En el año 1935 Olga asumió la dirección de la escuela “Dr. Gabriel Carrasco” en el barrio Alberdi, de Rosario. Junto a su hermana y un grupo de maestros dieron sentido a esta “Escuela Serena”, que perduró hasta el año 1950. La experiencia pedagógica estaba centrada en de respeto por los niños, basado en la solidaridad, en el acercamiento del alumno a la naturaleza y a su mundo circundante, con la convicción de que sólo se aprende lo que se vive. Era una escuela de puertas abiertas, que dio libertad a los chicos para trabajar y a los maestros para desarrollarse.

Olga implantó clases de teatro, danzas, hasta un coro de pájaros
(los chicos los imitaban), aprendían oficios y debatían en asambleas.
¿Por qué se llamó Serena?

Olga Cossettini pensaba que la escuela debía ser un ámbito sereno que favorezca los procesos de desarrollo propios de los niños y que los maestros debían ofrecer un ambiente propicio para que el niño encuentre su expresión personal y única. Por ello la escuela, de manera sencilla, disponía de laboratorios de ciencias, de talleres de carpintería, de huerta, animales y de una nutrida biblioteca.

¿Qué particularidades tenía esta “escuela de puertas abiertas”?

La institución salía a la calle con funciones de teatro, títeres y danzas y con exposiciones de trabajos de ciencia, que llamaron Misiones Infantiles de Divulgación Cultural. También tuvo una revista, “La voz de la escuela”. Los alumnos de la primaria se organizaron en un Centro Estudiantil Cooperativo, en el que los niños elegían a sus propios representantes en elecciones abiertas y las mujeres votaban cuando no existía aún el voto femenino. Pero además muchas personalidades de la época, ligadas a vanguardias artísticas y culturales se acercaron y compartieron jornadas de trabajo con los niños, como por ejemplo Javier Villafañe, Gabriela Mistral, Margarita Xirgú, Ernesto Sábato y Juan Ramón Jiménez.

¿Cómo nació el Archivo?

El archivo está enmarcado en el IRICE gracias a que ellas mismas donaron el material a finales de los ochenta. El archivo fue declarado en 2005 patrimonio del CONICET y empezó una tarea muy importante de conservación y digitalización del fondo documental de las fotos, cuadernos, notas y libros que dejaron las hermanas Cossettini. Luego hicimos la digitalización de gran parte de estos documentos.

¿Qué materiales reúne el archivo?

Es una colección muy variada. Por un lado tenemos fotos de la vida de Olga y Leticia, pero además compilamos una serie de la experiencia de la Escuela Serena entre 1935 y 1950. Pero además tenemos materiales didácticos como cuadernos de alumnos, diarios de maestros, planificaciones de las áreas de ciencias naturales y sociales; luego una serie epistolar que contiene cartas de personalidades de la cultura y la educación. Asimismo hay otra serie de fotografías, libros, material filmado, manuscritos inéditos y parte de la biblioteca personal de ambas.

¿Cuál es el objetivo de este archivo pedagógico?

Por un lado es resguardar y conservar este patrimonio del CONICET. Pero además, la idea de Olga y Leticia al donar el material fue contribuir a la investigación, y por eso para nosotros es fundamental que el archivo esté disponible para ser investigado y difundido. El objetivo finalmente es promover a través de estos documentos la posibilidad de pensar experiencias innovadoras en la escuela, acercándonos a los docentes.

¿Qué tareas llevan adelante en ese sentido?

A partir del material digitalizado, y con todas esas reproducciones hicimos las valijas pedagógicas y creamos la actividad “La Escuela Cossettini viaja”. Lo que hacemos es visitar instituciones educativas de todo el país con los materiales. El objetivo es acercar esta experiencia histórica a los docentes, y retomar desde el presente esta pedagogía innovadora. También es un ejercicio para apropiarnos colectivamente del pasado educativo que nos pertenece.

Grupo de Alumnos Escuela N° 379 (Sunchales). Alumnos: Sara Charovsky, Miguel Banus, Oscar Girard, Juan Cecchini, Teresa Manera, Inés Marquinez, Juan Zanabria, Miguel Montemurri, José Gastiarena, Corinto Marchini, A. Scaletta, Nelida Bertetto, Teresa Almada. Profesora: Olga Cossettini. (1919) - MAHBMD


Chivilcoy, Agosto
Señorita Olga Cossettini.
De mi mayor consideración:

He leído “El Niño y su expresión”, y sentí de inmediato la necesidad de escribirle, para que supiera Ud. de mi admirado reconocimiento ante la obra que se lleva a cabo en la Escuela de su dirección. Obra que- y es triste tener que afirmarlo en esta tierra joven donde todo parece viejo- se alza como un excepción, como un ejemplo solitario que ignoró si será escuchado. Su libro, Señorita Cossettini, donde junto a su palabra claras y llanas se nos muestra la pura poesía de esos poemas y esos cuadros, duerme acaso ya en anaqueles olvidados. Yo no puedo olvidar a sus chicos y a Ud. Leí y vi esos milagrosos frutos de la espontaneidad bien encaminada, y creí comprender la viva lección que de todo ello surge. Por eso, no vea Ud. En esta carta un elogio circunstancial; créame íntimamente ligado a todos los que, con Ud. a la manera de guía, intentan un escuela que no mutile a los niños que ayude a su creación purísima.

No sé si esta carta, alejada de cánones retóricos, le expresará a Ud. mi aprecio y mi admiración. Pero pienso que sí, porque Ud. vive plenamente, y busca que sus alumnos logren esa total expresión del ser, virgen de postulados y preconceptos. Por eso, que queden estas frases más como claro testimonio de amistad y comprensión. Para Ud., para las maestras que han comprendido y la acompañan, y para todos esos chicos admirables- que quisiera poder nombrar uno a uno- el saludo y la gratitud de un colega a quien la distancia no aleja de tanta bellaza y tanta claridad.

Julio Florencio Cortázar.
Escuela Normal
Chivilcoy, F.C.O.


Fuentes: http://www.conicet.gov.ar/archivo-pedagogico-cossettini-un-ejercicio-para-apropiarnos-colectivamente-del-pasado-educativo-que-nos-pertenece/
http://historiasunchales.blogspot.com.ar/p/fotografias-educacion.html
http://www.centrocultural.coop/blogs/practicaseducativas/2014/09/carta-de-julio-cortazar-a-olga-cossettini/

20/10/14

ESTA SEMANA CELEBRAMOS
102º ANIVERSARIO

Diario Perspectiva Sur, pág. 4


17/10/14

GABRIELA MISTRAL
MAESTRA

Ayer, 16 de octubre, en Chile se celebró el Día del Profesor y el Archivo Nacional, saludó a todos los profesores del país y en especial a los docentes que día a día los visitan. Por tal motivo, compartió un documento del 24 de marzo de 1908, correspondiente al Decreto N° 1082, que nombra a una joven de 19 años llamada Lucila Godoy Alcayaga, como Preceptora Interina en la Escuela N° 17 Rural de Coquimbo, testimoniando los inicios como profesora de la gran poetisa “Gabriela Mistral”.

(El documento se encuentra actualmente resguardado en el Archivo Nacional de la Administración ARNAD)


Gabriela Mistral, seudónimo de Lucila de María del Perpetuo Socorro Godoy Alcayata (Vicuña, 7 de abril de 1889 - Nueva York, 10 de enero de 1957), fue una destacada poeta, diplomática, feminista y pedagoga chilena. Una de las principales figuras de la literatura chilena y continental, fue la primera latinoamericana y, hasta el momento, única mujer iberoamericana, premiada con el Premio Nobel (1945).

Hija de Juan Jerónimo Godoy Villanueva, profesor, y de Petronila Alcayaga Rojas, de ascendencia vasca, Gabriela Mistral nació en Vicuña, ciudad en la que hoy existe un museo dedicado a ella en la calle donde nació y que hoy lleva su nombre. A los diez días sus padres se la llevaron a La Unión (Pisco Elqui), pero su "amado pueblo", como ella misma decía, era Montegrande, donde vivió de los tres a los nueve años, y donde pidió que le dieran sepultura.

Sus abuelos paternos, oriundos de la actual Región de Antofagasta, fueron Gregorio Godoy e Isabel Villanueva; y los maternos, Francisco Alcayaga Barraza y Lucía Rojas Miranda, descendientes de familias propietarias de tierras del Valle de Elqui. Gabriela Mistral tuvo una media hermana, que fue su primera maestra, Emelina Molina Alcayaga, y cuyo padre fue Rosendo Molina Rojas.

Aunque su padre abandonó el hogar cuando ella tenía aproximadamente tres años, Gabriela Mistral lo quiso y siempre lo defendió. Cuenta que «revolviendo papeles», encontró unos versos suyos, «muy bonitos». «Esos versos de mi padre, los primeros que leí, despertaron mi pasión poética», escribió. 

A los 15 años se enamoró platónicamente de Alfredo Videla Pineda, hombre rico y hermoso, más de 20 años mayor que ella, con el que se carteó durante casi año y medio. Después conoció a Romelio Ureta, un funcionario de ferrocarriles. Este sacó un dinero de la caja del ferrocarril donde trabajaba con el fin de ayudar a un amigo; como no lo pudo devolver, Ureta se suicidó. Más tarde -a raíz de su triunfo en los Juegos Florales con Sonetos de la muerte, versos que relacionaron con el suicida- nació el mito, que tuvo amplia difusión, del gran amor entre ambos.

En 1904 comienza a trabajar como profesora ayudante en la Escuela de la Compañía Baja en La Serena y empieza a mandar colaboraciones al diario serenense El Coquimbo. Al año siguiente continúa escribiendo en él y en La Voz de Elqui, de Vicuña.

Desde 1908 es maestra en la localidad de La Cantera y después en Los Cerrillos, camino a Ovalle. No estudió para maestra, ya que no tenía dinero para ello, pero posteriormente, en 1910, convalidó sus conocimientos ante la Escuela Normal N° 1 de Santiago y obtuvo el título oficial de Profesora de Estado, con lo que pudo ejercer la docencia en el nivel secundario. Fue nombrada profesora en la Escuela de Barrancas, actual comuna de Pudahuel en Santiago en 1910. Este hecho le costó la rivalidad de sus colegas, ya que este título lo recibe mediante convalidación de sus conocimientos y experiencia, sin haber concurrido al Instituto Pedagógico de la Universidad de Chile. Posteriormente su valía profesional quedó demostrada al ser contratada por el gobierno de México para asentar las bases de su nuevo sistema educacional, modelo que actualmente se mantiene vigente casi en su esencia, pues solo se le han hecho reformas para actualizarlo.

Inicios literarios

El 12 de diciembre de 1914 obtiene el primer premio en el concurso de literatura de los Juegos Florales organizados por la FECh en Santiago, por sus Sonetos de la Muerte.

Desde entonces utilizó el seudónimo literario Gabriela Mistral en casi todos sus escritos, en homenaje a dos de sus poetas favoritos, el italiano Gabriele D´Anunzio y el francés Frédéric Mistral. En 1917 Julio Molina Núñez y Juan Agustín Araya publican una de las más importantes antologías poéticas de Chile, Selva Lírica, donde Lucila Godoy aparece ya como una de las grandes poetas chilenas. Esta publicación es una de las últimas en que utiliza su nombre verdadero.


Gabriela Mistral en sus días como directora y profesora
de castellano del Liceo de Niñas de Punta Arenas (1918-1920).
Desempeñó el cargo de inspectora en el Liceo de Señoritas de La Serena. Además, como destacada educadora, visitó México, Estados Unidos y Europa estudiando las escuelas y métodos educativos de estos países. Fue profesora invitada en las universidades de Barnard, Middlebury y Puerto Rico.

El hecho de haber vivido desde Antofagasta, en el extremo norte, hasta el puerto de Punta Arenas, en el extremo sur, donde dirigió su primer liceo y estimuló la vida de la ciudad, la marca para siempre. Su apego a Punta Arenas también se debió a su relación con Laura Rodig, que vivía en aquella ciudad. Pero la escritora de Elqui no soportaba bien el clima polar. Por eso, pidió un traslado, y en 1920 se mudó a Temuco, desde donde partió en ruta a Santiago al año siguiente. Durante su estancia en la Araucanía conoció a un joven de 16 años llamado Neftalí Reyes Basualto, quien posteriormente sería conocido mundialmente como Pablo Neruda.

Gabriel Mistral con las niñas del Liceo de Temuco
Gabriela Mistral aspiraba a un nuevo desafío después de haber dirigido dos liceos de pésima calidad. Opositó y ganó el puesto prestigioso de directora del Liceo Nº 6 de Santiago, pero los profesores no la recibieron bien, reprochándole su falta de estudios profesionales.

El 23 de junio de ese año Gabriela Mistral, en compañía de Laura Rodig, zarpa hacia México en el vapor Orcoma invitada por el entonces ministro de Educación José Vasconcelos. Allí permaneció casi dos años, trabajando con los intelectuales más destacados del mundo hispanoparlante en aquel entonces.

En 1924 publicó en Madrid Ternura, libro en el que practicó una novedosa "poesía escolar", renovando los géneros tradicionales de la poesía infantil (por ejemplo, canciones de cuna, rondas, y arrullos) desde una poética austera y muy depurada. Petronila Alcayaga, su madre, murió en 1929, por lo cual le dedicó la primera parte de su libro Tala.

Su vida fue, en adelante, una continuación de la errantía incansable que conoció en Chile, sin un puesto fijo en que utilizar su talento. Prefirió, entonces, vivir entre América y Europa. A partir de 1933, y durante un periodo de veinte años, trabajó como cónsul de su país en ciudades de Europa y América. 

Premio Nobel

La noticia de que había ganado el Nobel la recibió en 1945 en Petrópolis, la ciudad brasileña donde desempeñaba la labor de cónsul desde 1941 y donde se había suicidado Yin Yin (Juan Miguel Godoy Mendoza) a los 18 años, su sobrino según se decía, hijo de un hermanastro y al que, con su amiga y confidente Palma Guillén, había adoptado y con el que vivía por los menos desde que este tenía cuatro años.

La motivación para entregarle el premio fue "su obra lírica que, inspirada en poderosas emociones, ha convertido su nombre en un símbolo de las aspiraciones idealistas de todo el mundo latinoamericano".

A finales de 1945 regresó a Estados Unidos por cuarta vez, ahora como cónsul en Los Ángeles y, con el dinero ganado con el premio, se compró una casa en Santa Bárbara. Será allí donde al año siguiente escribiría gran parte de Lagar I, en muchos de cuyos poemas se observa la huella de la Segunda Guerra Mundial, y que será publicado en Chile en 1954.

En 1946, conoció a Doris Dana, una escritora estadounidense con quien estableció una controvertida relación sentimental, y de quien no se separaría hasta su muerte. Fue nombrada cónsul en Nueva York en 1953, cargo que consiguió para estar junto a la escritora y bachiller norteamericana Doris Dana,  quien fue receptora, portavoz y albacea oficial.

Poema ilustrado por Laura Rodig
En 1954, Gabriela Mistral fue recibida con honores tras la invitación del gobierno de Chile encabezado por  Carlos Ibañez del Campo. En esa ocasión la acompañó Doris Dana, a quien la prensa nacional identificaba como la secretaria de Mistral, y que pisaba tierra chilena por primera y última vez. En Santiago, que había declarado día festivo, la esperaban las autoridades de la capital, mientras su auto descubierto era escoltado por patrullas de carabineros seguidas de huasos a caballo y escolares destacados de diferentes colegios portando banderas. En su trayecto, Gabriela Mistral pasó por un arco de triunfo hecho con flores frescas en la Alameda con España — «El buen sembrador siembra cantando», se podía leer en él—; a su paso la gente le lanzaba flores. En la tarde, fue recibida en La Moneda por el presidente Ibáñez y al día siguiente, se la honró con el título de Doctor honoris causa por la Universidad de Chile. Posteriormente volvió a EE UU., "país sin nombre", según ella. 

Muerte, homenajes póstumos y legado 

Mistral tenía diabetes y problemas en el corazón. Finalmente murió en el Hospital de Hempstead, Nueva York, a causa de un cáncer de páncreas, el 10 de enero de 1957, a la edad de 67 años, estando Doris Dana presente.

En su testamento, Mistral estipuló que el dinero producido por la venta de sus libros en América del Sur debía destinarse a los niños pobres de Montegrande, donde pasó sus mejores años de infancia, y el de la venta en otras partes del mundo a Doris Dana y Palma Guillén, quien renunció a esa herencia en beneficio de los niños pobres de Chile. Esta petición de la poeta no se había podido realizar debido a un decreto (Decreto nº 2160) que derivaba los fondos a editoriales e intelectuales. Este decreto fue derogado y actualmente los ingresos producto de su obra llegan a los niños de Montegrande en el valle del Elqui.

La sobrina de Doris Dana, Doris Atkinson, donó finalmente al Gobierno chileno el legado literario de Mistral —más de 40 000 documentos, custodiados actualmente en los archivos de la Biblioteca Nacional de Chile, incluidas las 250 cartas escogidas por Zegers para su publicación—. 

Sus restos llegaron a Chile el 19 de enero de 1957 y fueron velados en la casa central de la Universidad de Chile, para después ser sepultados en Montegrande, como era su deseo. Una vez mencionó que le gustaría que bautizaran un cerro de Montegrande en su honor; lo consiguió póstumamente: el 7 de abril de 1991, en el que hubiera sido su 102º cumpleaños, el cerro Fraile pasó a llamarse Gabriela Mistral.

Documento diplomático
Para mayores detalles de su obra literaria, visitar:
Gabriela Mistral en el portal Memoria Chilena, además de una semblanza, cronología, bibliografía, fotos y artículos, desde ese sitio se pueden descargar gratuita y legalmente varios libros de la autora.

Fuentes: http://es.wikipedia.org/wiki/Gabriela_Mistral (fragmentos)
http://www.mgmistral.cl/Vistas_Publicas/publicContenido/contenidoPublicDetalle.aspx?folio=7261&pagina=1
(Gracias Arch. Vilma Castro)

15/10/14

INAUGURACIÓN OFICIAL 
E IMPOSICIÓN DE NOMBRE

ARCHIVO HISTÓRICO
"SILVIA MANUELA GORLERI"


Cómo digitalizar nuestras fotos y documentos antiguos
Por Antonio Alfaro de Prado

Apreciamos los documentos antiguos, clamamos por la digitalización de los archivos para poder consultarlos y evitar que desaparezcan algún día, pero ¿qué ocurre con nuestros propios fondos y los que tenemos a nuestro alcance? Con un equipamiento medio, un escáner estándar o una cámara digital al uso, es posible hoy en día obtener magníficas digitalizaciones de documentos de todo tipo. Veamos algunas recomendaciones y ¡prediquemos con el ejemplo!

Primera decisión: Escáner de mesa o fotografiado digital

El escáner de mesa es siempre la mejor opción para la obtención de imágenes perfectamente encuadradas, enfocadas y sin interferencias de la luz ambiente, factor éste último que puede llegar a ser una pesadilla en el caso de las fotografías digitales. En su contra debemos señalar que es un método notoriamente más lento y que no siempre podemos o debemos colocar determinados documentos en un escáner, ya que acomodarlos en la pantalla de barrido puede ser imposible o perjudicial cuando manejamos elementos encuadernados o en general susceptibles de deterioro al realizar esta maniobra.

Las ventajas e inconvenientes del fotografiado digital podemos deducirlos a la inversa de lo antes expuesto, resaltando la libertad que la cámara nos ofrece para digitalizar cualquier documento, sea cual sea su tamaño, estado o forma. También es importante la autonomía de este sistema, ya que no siempre podremos disponer de los documentos para tratarlos en nuestro lugar de trabajo o trasladar el escáner al lugar donde se encuentren; la cámara nos convierte en digitalizadores universales.

En principio, siempre que dispongamos de medios y tiempo, optaremos por el escáner de mesa, especialmente en el caso de fotografías o documentos que precisen la mayor calidad posible. No obstante, cuando se trate de un conjunto voluminoso de documentación escrita, la fotografía digital es una opción mucho más ágil que nos proporcionará unos resultados adecuados.

Escáner, cámara y… ¡nuestro móvil! 
Ante situaciones imprevistas, no descartemos esta opción.

Formatos de imagen: TIFF, JPG, RAW

Debemos ser conscientes de que todos los formatos no son iguales. Un estándar muy extendido es JPG cuya gran ventaja es también su punto débil ya que genera imágenes que consumen poco espacio mediante la aplicación de un algoritmo de compresión. Cada vez que editemos una imagen JPG y la grabemos, aunque sea para efectuar sólo una rotación, se realizará una nueva compresión. Algo inapreciable si se realiza un par de veces pero que puede llegar a ser notorio en sucesivas ediciones. Ahora bien estos archivos se pueden abrir sólo para consulta indefinidamente sin que sufran merma alguna.

TIFF es un formato ya veterano que ha sido recomendado reiteradamente por los profesionales y organismos públicos para almacenar las imágenes digitales ya que cuando éstas se generan no se aplica compresión o es muy leve, mientras que posteriormente se puede editar una y otra vez sin que se deteriore la calidad. La contrapartida es que los ficheros tienen peso notablemente más alto que los JPG.

Por último, en el caso de las cámaras digitales profesionales o semiprofesionales cabe la opción de almacenar las imágenes en formato RAW, literalmente formato de imagen sin modificaciones, conocido también con el negativo digital. Es una opción que no aconsejamos ya que nos volcará la foto tal como se realizó, sin los filtros de mejora que aplican las cámaras, por lo que sería necesario posteriormente tratarlas. Es sí, es muy apto para usuarios avanzados en fotografía que busquen la mejor calidad.

Estos son los formatos de referencia que deberemos manejar. Si se es consciente de las posibles compresiones que realiza JPG, creemos que puede ser la mejor opción para realizar todo el proceso ya que realmente se obtienen muy buenas imágenes con un tamaño más que razonable. Eso sí, recomendando siempre guardar un fichero maestro de las imágenes originales por si necesitásemos recurrir a ellas ante cualquier daño o deterioro de las copias. Sólo para los casos en que nos preocupe obtener la máxima calidad y fidelidad creemos que sea adecuado recurrir al formato TIFF en escáneres o RAW en cámaras digitales, conociendo las necesidades de espacio y el tiempo que posteriormente necesitaremos para adaptarlos a otros formatos más manejables.

Configuración del escáner

El parámetro básico al escanear será la resolución que queramos obtener, medida en puntos por pulgada (dpi en inglés). A más resolución podremos ampliar en mayor medida las imágenes sin deterioro, pero a la vez generaremos ficheros más voluminosos, llegando un punto en que la mayor resolución no aportará ventajas sustanciales.

En el caso de documentos antiguos, tamaño folio o A4 la recomendación estándar es fijar entre 200 y 300 dpi. Si se trata de documentos muy nítidos, efectivamente 200 dpi puede ser suficiente, pero recomendamos adoptar como norma 300 dpi para asegurar el resultado. Incluso en documentos de mediana o difícil lectura se puede aumentar hasta 500 ó 600 dpi. Aunque se trate solo de documentos escritos siempre es aconsejable escanear a color.

Escáner aéreo, la solución profesional para archivos. 
Imagen procedente de Wikipedia, digitalización 
de un rollo manuscrito en la Biblioteca Británica.

Para la digitalización de fotografías, planos, pergaminos con ilustraciones, etc obviamente escogeremos siempre la opción de color y la resolución base la elevaremos a 600 dpi, pudiendo incrementarse hasta 1200 dpi para óptimos resultados.

La luz y las fotografías digitales

Como ya avanzamos, la luz es un elemento crucial para la fotografía digital de documentos, aunque nuestro ojo no pueda apreciarlo, una iluminación artificial no adecuada puede generarnos marcadas sombras en las imágenes.

Siempre que contemos con suficiente luz natural decantémonos por esta opción pero, en caso de duda, es conveniente realizar pruebas previas. Nos puede ser de ayuda fijar la posición de flash automático en la cámara para observar si se dispara, en cuyo caso sabremos que no se detecta suficiente luz ambiental para tomar las fotografías.

Si debemos realizarlas con luz artificial lo ideal es contar con un sistema de iluminación múltiple, desde diferentes ángulos, para proporcionar un efecto lo más uniforme posible. Podemos fabricarnos una plataforma de escaneado mediante la colocación de dos, o mejor cuatro, focos fijados con una orientación de 45º sobre el documento.


Otras consideraciones sobre las fotografías digitales

La calidad de las fotos digitales dependerá de varios factores tales como la lente, el sensor, el procesador de la cámara y la resolución (megapíxeles, mpx) así como la propia configuración de la cámara, convendrá conocer y aprovechar todas estas características. Eso sí, estimemos que para una buena fotografía de un documento A4 conviene fijar una resolución de 6 mpx.

Hay que centrar siempre la cámara para que enfoque al centro del documento. Además es aconsejable anclar la cámara a un trípode o soporte para agilizar el proceso y evitar que haya imágenes movidas. En procesos masivos también nos será de gran ayuda un disparador remoto.

En lo posible, veamos algunas imágenes de prueba en un ordenador antes de realizar una sesión completa de fotografiado. No siempre una imagen nítida en la pantalla de la cámara muestra después suficiente calidad.

Descartemos siempre el uso del flash ya que siempre desequilibrará la luz de la imagen por tanto dará lugar a pésimos resultados.

Si vamos a realizar una prolongada sesión de fotos fuera de nuestra casa preveamos los aspectos logísticos; contar con pilas o baterías de repuesto y llevar cargador, así como disponer de un amplio espacio de almacenamiento, bien en tarjetas de memoria o pudiendo descargar las fotos durante la sesión en algún otro medio de almacenamiento.

Asimismo, cuando vayamos a realizar cientos de fotos recordemos identificar en lo posible qué es cada documento y dónde acaba uno y empieza otro. Una solución sencilla puede ser intercalar una foto en blanco entre cada conjunto de imágenes, de modo que posteriormente sabremos identificar rápidamente las agrupaciones.

Almacenamiento final

Un sencillo sistema de carpetas nos permitirá 
almacenar el fichero maestro de fotos originales

Una vez realizado el escaneado o fotografiado, debemos almacenar ordenadamente las imágenes originales y para ello podemos valernos de las carpetas de archivos, utilizando cuantas subcarpetas sean precisas para aclarar el contenido. Hecho esto, seamos prudentes, no dejemos pendiente la tarea de crear una copia íntegra y almacenarla en algún otro lugar seguro para prevenir pérdidas.

Entonces llegará el momento de considerar si hay que procesar las imágenes, si es conveniente agruparlas en ficheros tipo PDF o similar, estudiarlas con detalle, compartirlas, etc. pero ya habremos hecho el trabajo de campo que nos lo asegure.

Antonio Alfaro de Prado

Fuente: http://www.genealogiahispana.com/tecnologia-y-software/como-digitalizar-nuestras-fotos-y-documentos-antiguos/

14/10/14

Iª JORNADA
LIBROS DE LECTURA HISTÓRICOS
31 de octubre de 2014
Museo Bernasconi



6/10/14

CONCLUSIONES JOBAM 2014
VI JORNADAS NACIONALES DE 
BIBLIOTECAS, ARCHIVOS, MUSEOS 

Conclusiones de las VI Jornadas Nacionales de Bibliotecas, Archivos y Museos – JOBAM 2014 
2, 3 y 4 de octubre Comodoro Rivadavia, Provincia del Chubut.


En el acto de cierre de estas VI Jornadas y luego de un breve intercambio de opiniones y repaso de las distintas mociones, conclusiones y propuestas, se elabora el presente documento final de las mismas cuyos puntos son:

a- Impulsar la profesionalización de quienes se desempeñan laboralmente en bibliotecas, archivos y museos y la incorporación de profesionales en éstos ámbitos de competencia, sin afectar derechos adquiridos y promoviendo la legislación necesaria, en general. En particular, en el caso de la Provincia del Chubut y acerca de la continuidad de la formación Profesional en el Instituto Sup. Nº 802 de Comodoro Rivadavia, peticionar a las autoridades reabrir la carrera de Bibliotecología y la apertura con un mismo tronco curricular pero con contenidos adecuados de la Tecnicatura Superior en Archivística y la Tecnicatura Superior en Museología, adoptando los recursos necesarios para el dictado semipresencial o a distancia para toda la región patagónica.

b- Impulsar una Red Nacional para la integración de Archivistas Bibliotecarios y Museólogos, Archivos, Bibliotecas y Museos.

c- Recomendar la labor conjunta e integración en trabajos interdisciplinarios, interinstitucionales de Archivistas, Bibliotecarios y Museólogos con el fin de lograr el reconocimiento, afirmación y expansión de las profesiones. Incorporar en la labor sobre aspectos de incumbencia a profesionales de distintas ramas del saber.

d- Recomendar la incorporación de contenidos curriculares en Conservación Preventiva a las carreras de grado y post-grado de Archivología, Bibliotecología, Museología y de Ciencias de la Información.

e- Generar estrategias de difusión permanente acerca de un alerta de riesgo patrimonial a nivel país en un discurso común de las 3 profesiones. Planificar e impulsar una campaña nacional de concientización sobre la conservación del patrimonio.

f- Recomendar la presencia de profesionales Archivistas Bibliotecarios y Museólogos y entidades representativas de las mismas en las distintas Comisiones de Patrimonio.

g- Conformar un grupo de trabajo interdisciplinario para la elaboración de un anteproyecto de ley nacional, orgánico, integrador y superador, sobre Patrimonio en Argentina.

h- Recomendar a los estados municipales, provinciales, al estado nacional e instituciones públicas y privadas el otorgamiento de becas, subsidios y/o viáticos al personal que se desempeña en ámbitos de competencia para facilitar su asistencia a cursos, jornadas, congresos, formación, actualización y perfeccionamiento profesional.

i- Aceptar por unanimidad la propuesta de realización de las VII JOBAM 2015 en la ciudad de Rosario, provincia de Santa Fe y que sean convocadas por la Federación de Archiveros de Argentina.

j- Se recomienda y agradece la difusión del presente documento.

Comodoro Rivadavia, 4 de octubre de 2014.

Prof. Rosa Monfasani
Bibliotecaria

5/10/14

AVATARES DE LA PROPIA HISTORIA 
Las dificultades iniciales para ubicar la 
Escuela Normal de Quilmes
Investig. Raquel Gail

  Esta nota está especialmente
dedicada a Cristina e Ivana

La Ley de Presupuesto de 1912 prescribia la creación de cuatro Escuelas Normales, una de las cuales habría de ser la de Quilmes. Su Director fue designado, así como la totalidad del personal necesario. Entre las primerisimas tareas del Director estaba la de encontrar el local adecuado para su funcionamiento.

No fue sencilla su labor.

Cuando tuvo el ofrecimiento de la Directora de la Escuela Nº 1 que le cedía parte del flamante edificio, se suscitaron las diferencias de opinión entre las autoridades nacionales y las provinciales, que objetaban la cesión.

Escuela Nº 1 de Quilmes

Pueden leerse en las páginas de la Revista de Educación las discusiones libradas en el seno del Consejo General de Educación bonaerense.

En la sesión del 2 de abril de 1913, presidida por el Consejero Dr. M. Gascón, se registró la siguiente acta:

[...] "A esta altura de la sesión se entró a considerar el punto relativo a la cesión temporaria de edificios en Lomas de Zamora y Quilmes, al Consejo Nacional de Educación, quien instalaría en ellos establecimientos de enseñanza normal.
Requerida la presencia del señor Director General, y mientras este funcionario llegara, se resolvió pasar a cuarto intermedio, siendo las cuatro y cinco pasado meridiano.
A las cuatro y veinte pasado meridiano y bajo la presidencia del Dr. Urien, con la asistencia de los mismos señores Consejeros, se dispuso entrar a considerar el asunto de que se habla en el párrafo anterior, a cuyo efecto la Secretaría dio lectura al siguiente despacho de Comisión:

Expediente 1487, año 1913 Consejo Nacional de Educación pide edificios en Quilmes y Lomas de Zamora.

Honorable Consejo: la Comisión de Asuntos Técnicos -
"Considerando:
1º Que la provincia necesita maestros normales para sus escuelas, pues el número de los existentes no alcanza a satisfacer las exigencias cada vez mayores de la educación común;
2º Que uno de los medios de conseguir este propósito sería el establecimiento de escuelas normales profesionales a que está autorizado el Consejo General por la ley de educación, así como para contratar en el extranjero los maestros que ellas requieran;
3º Que no bastan las rentas escolares provinciales para la creación de establecimientos de enseñanza normal y es deber imperioso en las circunstancias presentes consagrar el mayor número de recursos a las masas analfabetas que arrojan un porcentaje crecido en la Provincia, todo lo cual se consulta en la propuesta del Consejo Nacional de Educación, que, al par de encargarse de una buena parte de la enseñanza infantil, contribuye a la formación del magisterio sin erogacion para la Provincia;
4º Que así lo han entendido siempre las autoridades superiores, que de veinte años a esta parte han manejado la administración escolar de la Provincia;
5º Que el derecho para la cesión temporaria de los edificios solicitados nace, no sólo de las consideraciones anteriores, sino también del artículo 26, inciso 12, de la Ley de Educación, y artículo 5º, de la ley de reformas de la misma, que confieren al Consejo General la administración de los bienes escolares, sino también del artículo 4º de la Ley de Edificación que la faculta hasta para enajenarlos en condiciones determinadas;
6º Que el argumento hecho respecto al artículo 8º de esta última ley, por el cual se obliga a la Dirección General a entregar al Poder Ejecutivo el importe de los alquileres economizados por la construcción de los nuevos edificios, a medida que estos se terminen, con objeto de servir los títulos del emprestito que los originó, tampoco puede detener al Honorable Consejo, por cuanto en su presupuesto sancionado por la Legislatura existe la partida destinada a eso servicios; 
7º Que aparte de las ventajas de orden intelectual y moral que el convenio representa, las hay también de orden económico, puesto que el Consejo Nacional de Educación gestionará fondos para las reparaciones que de tiempo atrás estos edificios necesitan; 
8º Que conviene, sin embargo, fijar un plazo prudencial que facilite al Consejo Nacional de Educación la manera de satisfacer las exigencias de los vecindarios, en lo relativo al funcionamiento de escuelas normales y a la construcción de nuevos edificios nacionales que les den estabilidad y permitan a la Dirección General, una vez terminados, aumentar los beneficios de la educación con las comodidades que la incorporación de sus propio edificios le traerá. 
Por estas consideraciones, la Comisión Técnica opina que debe aceptarse la propuesta del Consejo Nacional de Educación, pero fijando el plazo de cinco años, para que estos edificios vuelvan a su poder." 
M. Valenzuela, A. Tassi 

Puesto en discusión el despacho anterior y una vez que la Secretaría hubo leído todos los antecedentes relacionados con el asunto, el señor Consejero Gascón manifestó que, según su manera de pensar y basándose en fundamentos de orden legal, el Honorable Consejo no se encontraba en condiciones de proceder a la cesión de los edificios solicitados, arguyendo al efecto disposiciones categóricas del Código Civil, declarando por último que, a su entender, la solución de este punto depende de una expresa autorización legislativa. Agregó que deseaba quedase constancia de sus manifestaciones, a objeto de salvar su responsabilidad personal. 

El señor Consejero Palomeque, entendiendo también que la cesión en tela de juicio, no podría hacerse sin la previa autorización legislativa, fundamentada por el doctor Gascón, declaró que, no obstante suponer beneficiosa para los intereses educacionales la cesión temporaria en cuestión, se veía en la necesidad de no votarla por encontrarse con un obstáculo de carácter legal, cuya regularización sólo podría hallarla una ley que autoridad competente dictase.

El señor Consejero Gascón dijo que, considerada la cuestión bajo el punto de vista de las mejoras educacionales de la república, su opinión sería favorable en todo sentido, pero la faz legal de la cuestión se oponía abiertamente a la resolución que se gestionaba.

El señor Consejero Valenzuela expuso que, consecuente con su manera de pensar, era un respetuoso de la ley escrita y que, estudiando la de educación, había entendido, creyendo darles una interpretación justa, que si el Honorable Consejo ejerce actos de administración respecto de sus bienes, la cesión era factible desde el momento que la Institución, recibiendo, en cambio de aquél, préstamo temporario, beneficios de orden moral y material, ejecutaba un acto de administración que importaba una obra de buen gobierno.

El señor Consejero Meabe fué de opinión que siempre que en el contrato que se celebrara se incluyeran cláusulas categóricas que, fijas en el plazo y la fecha de la devolución de los edificios, quedaba aclarada la cuestión.

Inauguración de la Escuela Normal en la Escuela Nº 1 (1912)
El señor Consejero Hoyo declaró su oposición al dictamen de la Comisión, por el que se recomendaba el traspaso temporario de los edificios escolares de Quilmes y Lomas de Zamora, y a este respecto, abundando en razones de orden circunstancial, económico y legal, manifestó su disconformidad con la cesión referida.

El señor Consejero Tassi dijo que, por razones de interés general, como era la del aumento de inscripción a las escuelas, lo que implicaba la disminución del analfabetismo, se mostraba partidario de la cesión en debate.

 La Presidencia, a su vez, declaró que, teniendo en cuenta la objetividad de los edificios, cuya cesión gestionábase, -objetividad perfectamente aclarada en la Ley de Edificación- se oponía al traspaso aludido, por impedirlo así la faz legal del asunto, que en vista de la argumentación jurídica producida por el doctor Gascón y el examen detallado del caso verificado en el curso del debate, su opinión se decidía en el sentido de negar el concurso solicitado por la autoridad nacional; y que, si bien era cierto, las facultades del Honorable Consejo, respecto a la administración de sus bienes, también lo era que esas cláusulas restrictivas no importaban una libertad de acción, que no había que confundir con prerrogativas citadas en una ley, cuyas limitaciones las establece la ley misma y sus reglamentaciones.

Cerrado el debate y previo un asentamiento general, se dispuso postergar para la próxima sesión la votación de este asunto." [...]

ENRIQUE C. URIEN
Tomás A. Guido

Dirección General de Escuelas en construcción, La Plata

SESIÓN DEL 9 DE ABRIL DE 1913
Presidencia del doctor Enrique C. Urien
Presentes: Dr. M Gascón, Sr. e. Hoyo. Sr. A. Maebe, Sr. E. A. Palomeque, Sr. A. Tassi, Sr. M. Valenzuela, Sr. C. Vega Belgrano

En la ciudad de La Plata, a los nueve días del mes de Abril del año mil novecientos trece, reunidos en la sala de deliberaciones los señores miembros del Honorable Consejo General de Educación que al margen se designan, bajo la presidencia del doctor Enrique cesar urien, se declaró abierta la sesión siendo la una y cuarenta pasado meridiano.

Leída el acta de la anterior, el señor Consejero Tassi manifestó que en el asunto que lleva el número 1, su moción había consistido en que no se fundaran verbalmente los despachos de Comisión, cuando no fueran observados por algún señor Consejero, con lo cual se abreviaría el tiempo en las sesiones. Después de esta obsservación, se dió [sic]  por aprobada y se firmó el acta referida, pasándose a tratar los asuntos en cartera.

1
Expediente 1487, año 1913 Consejo Nacional de Educación pide edificios en Quilmes y Lomas de Zamora.

Habiéndose resuelto considerar el expediente que al margen se designa, el señor Consejero Valenzuela manifestó que, en vista de la argumentación legal, aducida en la sesión anterior, opuesta a la cesión de edificios en Quilmes y Lomas de Zamora, había creído de su deber consultar el caso con abogados experimentados, los que le habían hecho entender que las opiniones vertidas en aquella argumentación no eran aplicables a la presente cuestión, por tratarse de asuntos administrativos y no de relaciones jurídicas entre particulares; pero que la Comisión, seseosa de aunar voluntades, había pensado agregar una pequeña modificación al despacho primitivo, consistente en mantener aquél con una cláusula que estipulase que se haría la cesión por cinco años, previa autorización legislativa.

El señor Consejero Hoyo se opuso a esta modificación entendiendo que el Honorable Consejo no tenía que indicar procedimientos a la autoridad peticionante de la cesión en debate.

La Presidencia, después de un breve cambio de ideas, determinó poner a votación si se cedían o no los edificios solicitados.

El señor Consejero Valenzuela expresó su opinión contraria a esta votación, explicando que lo que debía votarse era el despacho de la Comisión con el agregado propuesto.

Se produjo, con este motivo, un cambio de opiniones respecto al procedimiento a seguirse, disponiéndose, por último, votar el despacho de la Comisión en la forma presentada primitivamente, en contra de la opinión del señor Consejero Valenzuela, que insistía en su manera de pensar, que lo que debía votarse era el despacho de la Comisión con el agregado propuesto en esta sesión.

Puesto a votación el despacho primitivo de la Comisión de Asuntos Técnicos, que consta en el acta de la sesión anterior, se rechazó.

Acto seguido, el señor Consejero Palomeque propuso solucionar el asunto indicando se manifestara al Consejo Nacional de Educación que este Honorable Consejo piensa que no puede acceder a lo que solicita aquél, en virtud de carecer de facultades legales para hacer la cesión de los edificios que se peticionan.

El señor Consejero Valenzuela opinó que podría agregarse a la fórmula anterior un artículo que dijera: que el Consejo Nacional podría dirigirse, si lo estimaba conveniente, a la Honorable Legislatura, solicitando la cesión que gestionaba.

Se dispuso, en definitiva, votar la proposición formuladapor el señor Consejero Palomeque, que obtuvo aprobación, dándose por terminado el asunto."

No obstante, la cuestión no finalizó prontamente de esta manera. En diciembre del mismo año vuelve a tratarse el asunto del edificio que requería la Escuela Normal de Quilmes, y se publica lo resuelto en la Revista de Educación Año LV, Tomo LXV, de enero y febrero de 1914, que en las páginas 125 y 126 dice lo siguiente:

"SESIÓN DEL 10 DE DICIEMBRE DE 1913
 23 

Expediente 8225, año 1913, desalojo de la escuela normal del local de la Nº 1.-

Honorable Consejo:
Vuestras Comisiones Técnica y de Asuntos Legales, en vista de lo resuelto por el Honorable Consejo en 9 de Abril [sic] del corriente año, os aconsejan resolver:

1º Gestiónese del Consejo nacional el traslado de la Escuela Normal de Quilmes del edificio fiscal de la Provincia a otro local.

2º Invítese al Director General a explicar por qué razón funciona la Escuela Normal citada en el edificio de la escuela provincial, cuando el Honorable Consejo resolvió no acceder a la cesión del edificio.

R. A. Palomeque, M. Valenzuela, C. Vega Belgrano, M. Gascón

Apoyando el dictamen que antecede, el señor Consejero Hoyo explicó los inconvenientes que traía el funcionamiento de la Escuela Normal en el edificio de la número 1 y los perjuicios consiguientes a la marcha de las escuelas provinciales.

En definitiva se aprobó el dictamen adoptándolo como resolución y aclarando que el Honorable Consejo esperaría las explicaciones pedidas en el artículo 2º del citado despacho.

Inmediatamente se levantó la sesión, siendo las cuatro y veinte pasado meridiano.

ENRIQUE C. URIEN (1)
Julio D. Urdaniz"

Alumnos del Departamento de Aplicación de la Escuela Normal
en el edificio de la Escuela Nº 1 de Quilmes
(1)  A la sazón, Director General de Escuelas de la Provincia.

VÉASE nuestra nota previa del 26/8/13: "UNA PERLA DE NUESTRA HISTORIA y otras cuestiones relacionadas". Investig. Raquel Gail

LA  MATERIALIDAD DE LA CULTURA ESCOLAR
La cartera para la escuela

Con un inconfundible olor a cuero, la cartera fue por décadas el contenedor de los útiles y libros que todo alumno debía llevar a su escuela. Con el tiempo, llegaron las mochilas para desplazarlas. Pero en esta nota vamos recordar aquellos buenos viejos tiempos del universo escolar.
       
Foto Flia. Stoffel
Entonces no la llamábamos “mochila”. De dónde salió eso de la mochila? Los niños no son ni soldados, ni cazadores, ni excursionistas; en todo caso, sí son caminantes porque van cada día caminando a la escuela. A alguien se le ocurrió empezar a llamarla así y el término quedó pegado al vocabulario. Desde entonces se siguió llamando mochila a ese aditamento necesario e imprescindible para ir a la escuela.

La nuestra era la cartera para ir a la escuela: de cuero marrón fuerte, irrompible; podíamos llevarla colgada a la espalda por dos correas que se cruzaban sobre los hombros, o al costado debajo del brazo con la correa cruzada en banderola, o bien colgada de la mano.

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Sobre todo no me olvido del olor de la cartera porque allí había de todo: desde el olor característico del cuero de la talabartería, olor de cuero crudo mezclado con el inconfundible perfume de los lápices, de la goma de borrar, del sacapunta, de los panes para la merienda del recreo, los caramelos o alguna manzana.

Además, guardaba el transportador, la regla y la escuadra, el compás los cuadernos y los libros. Todo eso en un complejo ordenamiento que siempre nos permitía encontrar lo que buscábamos. Hasta estaba el pedazo de tejo para la rayuela y los pedacitos de mármol blanco que Don Ferpozzi nos regalaba cada tanto para el “ainenti”. Tampoco faltaban algunas bolitas de vidrio para la “arrimadita”.

Pasaron los años y un día encontré la cartera de cuero, vacía y vieja, tirada por ahí en el cuarto de los trastos. La abrí y de ella salían los mismos olores gratos y placenteros del cuero y con él vinieron a mi mente los recuerdos del aula, del colegio, de algunos compañeros y de los maestros.

El olor del pizarrón y de la tiza hasta el olor de la tinta de aquellos tinteros de loza que había en los bancos y que el portero reponía cada mañana para que pudiéramos escribir en los cuadernos con esas plumas aceradas que cada tanto se rompían se abrían o se doblaban y había que reponer. Comúnmente las llamábamos plumines, o la pluma “cucharita”, que íbamos a comprar a la Librería Coppetti.

Por culpa de ellas cada tanto aparecían manchones de tinta en los blancos delantales almidonados que demandaban una ardua labor para quitarlas, con mucho sol, sal gruesa y limón.

Después aparecieron los tinteros involcables que a pesar de su nombre perdían tinta con las consecuencias previsibles.

Estilográfica escolar
El colmo de los lujos era poseer una pluma fuente que elegante y segura no sólo nos daba cierta categoría especial entre los compañeros, sino que aseguraba un trabajo sin manchones de tinta y sin borrones. Las llamaron después estilográficas pues tenían un mango hueco con un depósito para la carga de tinta. Por supuesto no se parecían en nada a las plumas de ave cortadas y afiladas dotadas de un mango, que se usaban antiguamente para escribir; como las que usaron Belgrano, San Martín, y tantos otros.

Con los tiempos modernos aparecieron otras equipadas con depósitos desechables que automáticamente se cambiaban por nuevos.

También me acuerdo de la Libreta de Ahorro donde debíamos ir pegando las estampillas que comprábamos en el correo que estaba en calle Belgrano esq. Lavalle, al lado de la Casa de Modas Oliveras, hasta que muchos años después se trasladó al edificio de 25 de Mayo y Moreno.

La maestra, Delia Magi de Therisod, nos estimulaba el ahorro encomiando sus virtudes, guardando el dinero que no usábamos, para inversiones futuras: en esa época el ahorro era la virtud de la previsión. Se había creado la Caja Nacional de Ahorro Postal en 1915 y en el país se entregaron miles de libretas que con gran entusiasmo empezamos a llenar con pequeños depósitos. En algún congreso pedagógico de aquellos tiempos hasta llegó a hablarse del ahorro como institución escolar. Y qué satisfacción cuando podíamos mostrar una hoja de la libreta llena de estampillas!


Cuando recuerdo aquella época no dejo de sentir cierta nostalgia por aquella bendita ingenuidad y el sencillo transcurrir de nuestra existencia en donde los auténticos valores eran: la escuela, la casa paterna, la familia, los deberes, los horarios, el cumplimiento de nuestras obligaciones cotidianas y la satisfacción de un bienestar personal que nos daba tranquilidad y contento.

Cómo se hacen plumas fuentes de la compañía Esterbrook.

Fuentes: http://www.diariolaopinion.com.ar/Sitio/VerNoticia.aspx?s=0&i=53021 (Rafaela, Santa Fe)
http://f3comics.com/?p=870
(Se han añadido ilustraciones a la nota original)

LA  MATERIALIDAD DE LA CULTURA ESCOLAR
Herramientas de escritura
Lic. María Cristina Linares


"En aquél tiempo no existían las estilográficas ni las "lapiceras a bolilla", tan comunes hoy, practiquísimas, sin duda, pero que quitaron a la caligrafía la belleza de los rasgos perfilados que entonces se exigía como condición "sine qua non" en las clases de la materia." MESTRONI, Valentín (1965) Los maestros que yo he tenido, Bs.As. Plus Ultra.

Cajas portaplumas o canoplas de madera
Valentín fue a la escuela a principios del siglo XX y en su cartuchera de madera - seguramente importada de Alemania - guardaba su portaplumas con la pluma cucharita (1) o la irinoid, si era el hijo del médico. También llevaba alguna de repuesto cuando, por la fuerza que le imprimía para hacer la letra linda, se le abriera en dos. Acompañando a la pluma el infaltable limpiaplumas que su madre le había confeccionado con retazos de telas y el fiel secante que lo ayudaría a evitar los manchones que probablemente terminaría en agujeros de tanto borronear. Antes de utilizarla era necesario que el portero o el monitor le llenara su tintero de porcelana que estaba en su pupitre, o quizá, él que tenía los medios económicos para comprarlo, llevara su tintero involcable para envidia de sus compañeros.

Tinteros de cerámica
 Aunque las estilográficas ya existían cuando Valentín asistió a su escuela (la primera patente data de 1809), recién entre finales del siglo XIX y las dos primeras décadas del siglo XX logró expandirse su producción y comercialización. En 1943 hizo su aparición el bolígrafo que en poco tiempo desplazaría a la pluma y a la estilográfica de distintos ámbitos, menos del colegio. Muchos alumnos de la década del 50´ y principios de los 60´ siguieron utilizando la ahora "nostálgica" pluma cucharita.


¿Por qué la escuela rechazó por mucho tiempo la nuevas tecnologías y siguió imponiendo el uso de la pluma y el tintero? Esta asincronía no parece responder a razones técnicas como hemos observado. Tampoco a razones económicas ya que había útiles escolares tales como pizarritas, tinteros, cartucheras, etc de diversos valores, algunos inaccesibles para determinados grupos sociales. 


Valentín es quien nos responde. Las nuevas tecnologías borraban la "belleza de los rasgos perfilados".

La escritura escolar estuvo sometida a normas que fueron variando según modas pedagógicas o científicas. La defensa de la "letra derecha" que abarcó desde fines del S.XIX a principios del S.XX obedecía a los beneficios que traería aparejados su utilización tales como evitar la fatiga de la vista, impedir la escoliosis obligando al niño a estar erguido, etc. No obstante, la idea de escritura estética y uniforme, la función "moralizadora" que debía tener "la bella escritura", era el principal argumento defendido por los pedagogos y maestros. 


La escritura también actuó como mecanismo de castigo: escribir 100 veces no debo...; infinitas copias y dictados... Afortunadamente, también fue un mecanismo de goce como medio de expresión o por el placer de la sola impresión. Ese mismo placer que se siente cuando encontramos una pluma cucharita y nos animamos a escribir con ella.

Lic. María Cristina Linares
Universidad Nacional de Luján
Museo de las Escuelas

(1) En la Antigüedad y hasta el siglo XII se utilizaba el cáñamo (caña puntiaguda). La pluma de pájaro comienza a utilizarse en el siglo VII d.C., y la pluma metálica aparece en el siglo XIX.

Fuente: http://www.unlu.edu.ar/~museo/contenidos/utensillos/hescrituras.htm
(Se han modificado las fotografías de la nota original)