21/4/15

TALLERES GRATUITOS SOBRE CONSERVACIÓN & RESTAURACIÓN DE LIBROS
EN LA FERIA DEL LIBRO

Invitación a las actividades dictadas por el Taller de Conservación y Restauración de la Biblioteca Esteban Echeverría, en el stand de la Legislatura Porteña en el Pabellón Ocre de la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires.



La Biblioteca Nacional de Maestros (BNM) en el marco del Programa Memoria de la Educación Argentina (MEDAR), y dentro de las acciones del Programa Nacional de Archivos Escolares y Museos Históricos de Educación, desarrollará en el próximo 29 de abril del corriente año, la “V Jornada de Preservación del Patrimonio Escolar: Cultura material e inmaterial: el libro objeto”.

La misma se desarrollará en el horario de 14:00 a 18:00 hs, por el sistema de videoconferencias a través de las sedes de OSDE. Se encuentra abierta la inscripción al evento.

Invitamos a participar a los miembros de las comunidades educativas que se encuentren involucrados en proyectos de preservación del patrimonio histórico educativo, como también a todos los responsables de archivos, museos y bibliotecas interesados en la temática.

Los esperamos.

La participación es gratuita y se entregarán certificados de asistencia.
Consultas: bnmmedar@me.gov.ar

         

Jornada por Videoconferencia 
V Encuentro Virtual de preservación escolar: 
cultura material e inmaterial – libro objeto en 
las bibliotecas escolares, los archivos escolares y los museos históricos de educación 

29 de abril de 2015 

La Dirección de la Biblioteca Nacional de Maestros, el Programa Memoria de la Educación Argentina (Medar), el Programa Nacional de Archivos Escolares y Museos Históricos de Educación organizan este encuentro virtual donde se presentan actividades que nos llevarán a recuperar y poner en valor el patrimonio histórico educativo de las escuelas de nuestro país. 

Programa 
14:00 a 14:45 
Apertura a cargo del Lic. Gabriel Brener, Subsecretario de Equidad y Calidad Educativa del Ministerio de Educación. 

Presentación a cargo de la Directora de la Biblioteca Nacional de Maestros, Lic. Graciela Perrone: El libro objeto hoy en las bibliotecas escolares, los archivos escolares y los museos históricos de educación. 

14:45 a 15:30 
Presentación a cargo de la Lic. Alexandra Murillo Madrigal, Coordinadora de Procesos Técnicos de la BNM: El facsímil en las bibliotecas escolares, los archivos escolares y los museos históricos de educación

15:30 a 15:45 Pausa 

15:45 a 16:45 
Presentación a cargo del Dr. Gustavo Bombini, Coordinador de Materiales del Ministerio de Educación de la Nación: Objetos inesperados en las bibliotecas escolares, los archivos escolares y los museos históricos de educación. 

16:20 a 16:45 
Ronda de preguntas desde las diferentes sedes. 

16:45 a 17:30 
Presentación a cargo de Bib. Cinthia Sánchez, Área de conservación de la BNM: Proteger el libro objeto en las bibliotecas escolares, los archivos escolares y los museos históricos de educación. 

17:30 a 18:00 
Ronda de preguntas de las sedes.

22/3/15

ROSA ANGÉLICA MURNO de MEREDIZ
¡PRESENTE!

Homenaje a los bibliotecarios desaparecidos durante la última
 dictadura militar


https://www.youtube.com/watch?v=Sko9mATud-0


“No quiero que me arruinen mi futura historia con mensajes de odio, ni tampoco mensajes de olvido. Yo quiero que me permitan no odiar. Quiero que me dejen perdonar (...) Quiero saber la verdad.
Quiero que me dejen pedir justicia. Quiero que me digan dónde están los huesos de mis viejitos”.

Fragmento de una carta de lectores de Julia Merediz (hija de desaparecidos)


Véanse nuestras entradas de las siguientes fechas: 28/03/12; 29/03/12; 11/11/12; 18/03/12; 02/11/14 y 11/12/14.

20/1/15

QUILMES EN UN LIBRO DE LECTURAS DE 1930
por Chalo Agnelli

Desde la infancia sentí un placer casi sensual en recorrer librerías de viejo, hurgar entre libros hasta perder la noción del tiempo.

Hace varios años atrás, en un subsuelo de la Avenida de Mayo en la Capital Federal, encontré un libro de lecturas para la escuela primaria y curioso lo hojeé interesado en la didáctica de los libros de lectura -varios de ellos, de la colección de la Goyena fueron publicados en este blog-, de persistente presencia en la educación argentina, desde el “Silabario Argentino” del Dr. José Antonio Wilde y “El Tempe Argentino” de Marcos Sastre, hasta los escritos por Juana Manuela Gorriti y Juana Manso.

El titulo, “Nuestra Arcadia”, con un agregado que no podría llamar subtítulo, que dice: “Texto de lecturas artística para alumnos de 6º grado”, el autor fue José P. Barros, de quien en la portada agrega “Inspector técnico de escuelas particulares de la Capital”.

El uso de la Arcadia, intenta un paralelo entre nuestro país y la provincia griega de ese nombre, la prefectura más grande de la península del Peloponeso, su capital es Trípoli. Pero también nombre de un país imaginario donde reina la dicha eterna, la sencillez y la paz en un ambiente idílico habitado por una población pastoril que vive en comunión con la naturaleza. José P. Barros deposita ese ideario en la República Argentina.

Las lecturas refieren a nuestros paisajes y nuestra geografía, al hombre y la mujer argentinos, nuestra cultura, folklore y tradiciones, relatos breves, descripciones de plantas y animales, etc., y entre esa fronda de 74 textos más un glosario de regionalismos y palabras autóctona, el número 73 se titula “Quilmes”.

Sugestivamente es la única lectura referida a una localidad de la provincia de Buenos Aires que contiene el libro y la última “La Gran Urbe”, es una descripción veloz y laudatoria de la ciudad de Buenos Aires.

El Sr. Barros, catamarqueño, si no vivió en Quilmes debió pasar algunas temporadas en estas costas; quizá visitando a su coprovinciano el profesor José Sosa del Valle, o en alguna quinta de fin de semana o en el Balneario de los Fiorito que en esos años estaba en su apogeo. Y “la ciudad bonaerense de los molinos”, le debe haber despertado entusiasmo por su sereno transcurrir o por un amor temprano o tardío.

El estilo, como el título, carga con elementos de la retórica modernista que a un lector del tercer milenio le resulta denso o ampuloso, defectos que no tiene para nada, a mi modesto entender literario y lingüístico. Incluye circunstancias históricas sobre los quilmes, su epopeya y su derrota.

Pero como la divulgación de la cultura y la historia de esta localidad y “sus dos hijas vecinas” es un camino que vengo andando desde hace algunos años, vale pararse en este recodo y transcribir este texto que posee algunos errores de tiempo y origen de la localidad y su pueblo fundador.

El libro se publicó en 1930, por F. Crespillo, Editor, que por la lista de libros que figuran en la contratapa se dedicaba a editar libros escolares. Ese año en que el 23 de abril, se estableció el Día Internacional del Libro, fecha escogida por la Conferencia General de la UNESCO.

Hoy el libro está en la Goyena para consulta de quienes gusten de hurgar en viejos textos. Y se sumará al Museo Bibliográfico que la Biblioteca inaugurará este año. Chalo Agnelli 


QUILMES
La ciudad bonaerense de los molinos. [1]

La Estrasburgo argentina, por su vieja fábrica de rubia y espumosa cerveza.
¡Cuántas veces hemos evocado el génesis de este pueblo mirando el hormigueo de sus habitantes en el moderno ajetreo de su vida ciudadana.
¡Y cuan pocas serán las personas que, con la inquietud espiritual que a nosotros nos hunde en históricas y lejanas revivencias, hayan pensado alguna vez en la posibilidad de que en su sangre pudiese haber vestigios de la raza secular de los Quilmes, cuyo nombre y cuyo bravo prestigio, como esas corrientes que desaparecen en el desierto para surgir de nuevo en luengas tierras, parecen haberse hundido en la montaña tras del cataclismo de la heroica estirpe, emergien­do con nuevos bríos en las serenas márgenes del Plata.
¡Qué extraordinaria transfusión han verificado los siglos!
¿Como ha podido fecundar la torva planta de las cum­bres en la mansa llanura que acarician las brisas húmedas del Atlántico? ...
La raza que se aferra al solar donde ha nacido, como el chaguar a la peña, como la flor del aire al cardón, como la parásita liana al elevado y elegante visco... la heroica raza de la leyenda de Marte, cuya resistencia, de siglo y medio pone una nota fantástica en la historia de las conquistas de la humanidad... la raza hermana de los huracanes y los cóndores, transfundiéndose en la virgen pradera de la llanu­ra bonaerense y ahogándose en el turbión de nueva sangre y costumbres diferentes, explica el misterio de la aclimata­ción materna en cualquier sitio donde nazcan sus hijos.
Quilmes fue fundado en 1670. (sic)[2]
Para darle vida a este pueblo, fue necesario matar la raza que puso en jaque al poderío español.
Conviene, siquiera sea para mentar su origen, recordar a grandes rasgos la sombría tragedia.
Fueron los indios Quilmes originarios de Chile,[3] probablemente de las regiones de Copiapó y La Serena, que se encuentran en línea con los famosos valles calchaquíes. Antes que humillarse subyugándose a los ejércitos invasores de los incas, emigraron en masa al valle de Yocahuill, hoy de San­ta María, en la provincia de Catamarca.
Recibidos por los yocahuiles y hualfines con las armas en las manos, fueron luego aceptados, asignándoseles como definitiva morada las fragosas montañas de aquel legenda­rio valle.
Los conquistadores españoles, al penetrar en Calchaquí, les encontraron fusionados ya con las razas nativas. Toda la epopeya les mantuvo en armas.
Desde Diego de Almagro a Núñez del Prado, de Zurita a Castañeda, de Gerónimo Luís de Cabrera a Don Alonso de Mercado y Villacorta, es decir, desde 1535 a 1669, año en que, traicionada la raza por los tolombones que se unieron a los castellanos, termina con la deportación de los valerosos quilmes, la gloriosa epopeya de la conquista del Tucumán.
Como ya se ha dicho, la historia de la humanidad no registra otro caso de valor semejante. Ni las glorias de Cartago, ni la conquista de las Galias, ni la expedición de Cortés ni la famosísima y estupenda travesía de Álvar Núñez, pue­den resistir un parangón con esta grandiosa brega de la con­quista de Calchaquí, tanto por el tesón y la temeraria auda­cia de los castellanos como por lo heroico y sangriento de la defensa nativa, que cobra con los quilmes el aspecto fantásti­co de una guerra de mitos.
"Pasma el valor de los castellanos - dice el cronista - subiendo a las cumbres más escarpadas, donde se había pa­rapetado el león como en su postrer baluarte. Miles de ata­ques les fueron llevados y miles de veces retrocedieron los atacantes o quedaron destrozados por los incendios del pasto de las cumbres, el derrumbe de pircas y peñascones colosales, elementos a los que se sumaba el frío y el hambre".
Mercado y Villacorta decidió abandonar por un tiempo esas regiones, avergonzado por la impotencia de sus ataques contra el salvaje, aferrado a sus rocas como el filón a la peña.
Poco duró esta tregua, porque vuelto Mercado y Villacorta al Tucumán, obsesionado por la idea de vengar sus derrotas y terminar para siempre con los quilmes, que ya habían minado demasiado su prestigio, aquellos se encontra­ron de nuevo con las hogueras encendidas.
Cruenta y larga fue la lucha y cuando todo Calchaquí fue domado y atado el brazo del último guerrero indio, el gobernador desparramó a todos los vientos los restos de aquella terrible raza.
Doscientas familias fueron entregadas al Maestre de Campo Don Gerónimo Funes para que los trajese a Buenos Aires en tiempos de la Real Audiencia presidida por Salazar.
Con las familias de quilmes vinieron mil seiscientos indios calianes. (acalianos)
Desde entonces, Calchaquí quedó convertido en una in­mensa necrópolis, pero en Quilmes, a orillas del Plata, se levantó como una flor de holocausto la nueva raza heredera de sus glorias.


EDICIÓN Y AUTOR
El autor, educador, era descendiente de José Antonio Barros, funcionario catamarqueño, secretario del cabildo en 1816, quien firmó en 1821, el acta de la autonomía de Catamarca separada desde entonces de la provincia de Tucumán. José P. Barros es autor, además, de “Siembra platónica - Admoniciones reservadas. Sátira, amor, filosofía, crítica”; publicado en 1939.

Compilación e investigación Chalo Agnelli

Comisión Administradora de la Bibl. Popular P. Goyena



REFERENCIAS

[1] Hasta las dos primeras décadas del siglo XX a Quilmes se la 
apodaba "el pueblo de los molinos", por la cantidad de molinos 
de  viento para extraer agua de fuentes subterráneas y 
luego bombearla.
[2] La Reducción de la Santa Cruz de los Quilmes se creó entre 
los meses de julio y noviembre del año 1666.
[3] Una de las teorías que en los últimos años se está

3/1/15

Patrimonio arquitectónico educativo quilmeño

Un tesoro de los ingleses
Por Sergio Kiernan

Suplemento m2, Página 12, SÁBADO, 3 DE ENERO DE 2015

El Colegio St. George de Quilmes guarda en su campus una hermosa capilla centenaria, un pabellón escolar digno de cualquier condado y una idea de conjunto que es una alegría encontrar preservada.

El edificio de Sydney Follett inaugurado en 1929 como dormitorios del internado.

(Imagen: Bernardino Avila)
Si un país como el nuestro es un palimpsesto, una hoja escrita y vuelta escribir hasta que el texto final es una superposición de palabras, gestos e ideas, el lector atento lo podrá entender si mira los detalles. Como un país es más que una hoja o un texto, también son los edificios y los lugares construidos los que funcionan como palabras. La suerte argentina es tener tantas de estas buenas palabras en lenguas de polacos, de gallegos e italianos, de alemanes y judíos, de franceses. Y también de los que participaron de lo que Andrew Graham-Yooll llamó “la colonia olvidada”.

En este siglo XXI, parece un sueño que en Argentina hubiera una colonia británica que fue enorme, influyente y cotidiana. Además del ferrocarril, los servicios públicos, la carne y los seguros, y la tan condenada influencia política, estos ingleses, escoceses, galeses e irlandeses vivieron entre nosotros. Por eso nuestro mapa está marcado de nombres –Claypole como Wilde, Hudson y Trevellyn, por no hablar del célebre por mal pronunciado James Craig– y por eso jugamos a tantos deportes que son, ellos también, ingleses.

Y por eso es costumbre aquí que una estación de trenes tenga el techo a dos aguas agudas, el muro de ladrillo, la galería de maderas tramadas y un aire eduardiano o victoriano. Y también que una terminal comparta, como las de Retiro, la variante clasicista a la inglesa, claramente reconocible para un argentino en cualquier parte del viejo imperio, de Johannesburgo a Sydney, de Alberta a Bombay.

Menos conocidos son ciertos artefactos arquitectónicos que se construyeron en los suburbios o en el campo, y que servían a comunidades discretas. Estos edificios no eran en rigor públicos sino pensados para sostener una identidad o formarla, y por eso eligieron un lenguaje profundamente vernacular, de lo más inglés posible. En Quilmes, en un sector que fue campo abierto y hasta hace poco era suburbio hacia la costa, se alza perfectamente conservado uno de esos conjuntos, el que forma el Colegio Saint George. Son unas cuantas hectáreas ahora rodeadas de casas, más verde, canchas y árboles que otra cosa, con una notable colección de edificios que van cubriendo el siglo XX y sus estilos. Y con un conjunto de edificios realmente únicos en Argentina.

El St. George arranca en 1898 por una necesidad muy simple de tanto estanciero, chacarero, ferroviario y comerciante inglés desparramado por el enorme país de los argentinos, el que hablaba castellano y era católico. La idea era tener una escuela que formara ingleses en su cultura y en su religión, un internado que evitara la angustia de mandar a los chicos a Gran Bretaña para verlos años después, como ocurría en la India imperial. El canon Stevenson, que ya dirigía la iglesia anglicana de Quilmes, arrancó con la idea en una quinta de ingleses.

Con lo que en 1898 empieza lo que llaman allá una escuela “pública” que, perversamente, es en realidad privada. La explicación es simple, porque esas escuelas en el Renacimiento eran públicas en el sentido de no ser canónicas, no estar afiliadas a una parroquia y enseñar algo más que teología. En el St. George de hoy se preservan algunos de los muy modestos y encantadores edificios de este comienzo, unas casitas que servían de servicios a la quinta original –perdida en un incendio– o se construyeron para alojar a los primeros alumnos.

Estas casitas son un ejemplo de integración de vernaculares muy típica. Así como existe un estilo español colonial y un francés de las Antillas, existe un estilo inglés “tropical”, el que toma materiales locales, piensa en el clima reinante y da lugar a inventos como la casa de campo australiana, con sus galerías panzonas, y a un neotudor de ventanas grandes, que te salven de la asfixia. Las casas más viejas que adornan el St. George son claramente inglesas y criollas, y uno se queda pensando si la mixtura salió así por la mezcla de diseñadores y constructores, o fue pensada de antemano. Como sea, son un encanto.

Ahí nomás está el lugar más querido del colegio, la capilla inaugurada en abril de 1914, originalmente anglicana y hoy simplemente cristiana. Los primeros alumnos del colegio iban a misa en Quilmes, donde el director Stevenson era también pastor. Para 1906, los servicios se improvisaban en el colegio mismo, pero la idea de tener capilla propia iba creciendo y en 1913 Stevenson logró poner la piedra fundamental de la capilla. Todavía se comenta lo que costó juntar los fondos en un país donde no existía –¿no existe?– la tradición de donar para este tipo de cosas. La cosa es que en abril de 1914 se consagraba el lugar.

Lo que construyó Stevenson es una pequeña iglesia con espacio para 180 personas, en planta de cruz latina y en un estilo gótico muy inglés, muy tradicional y muy tranquilo. El edificio tiene un garbo muy superior a su tamaño real gracias al maduro truco de perspectivas que crean los techos atiplados. La fachada se proyecta en un ángulo pronunciado y logra una altura suficiente para sostener tres ventanales altos y góticos. La nave central se alza también altísima por seguir el ángulo cerrado de la cumbrera, con lo que uno se encuentra con metros y metros de buena madera allá arriba y, en el exterior, un rotundo techo de tejas viejas, maceradas por el tiempo.

El frente tiene una entrada proyectada, un pórtico para salirse de la lluvia muy apto para el clima británico y sostenido ya por la necesidad de la tradición arquitectónica. Pero lo que le da real gracia a la capilla, lo que la salva de parecer una casa bien hecha adaptada a un nuevo uso, es la torre del reloj donada posteriormente por los hermanos Agar. La torre tiene una rara ochava rotada, que le da movimiento al conjunto y crea una rotunda asimetría en el frente. Además, no hay manera de no encantarse con el remate con almenas, allá arriba del reloj. Que, dicho sea de paso, funciona perfectamente.

Las naves laterales que forman la cruz salen con solvencia del cuerpo principal por otro recurso afiladísimo del vernacular inglés. De muros de idéntica altura al cuerpo principal, los laterales tienen la cumbrera un buen par de metros por debajo, con lo que ni compiten ni crean problemas estructurales de fondo. Es un caso más de la capacidad infinita de aceptar con elegancia agregados y más agregado que tiene este estilo que “ensombrera” cualquier edificio con tejados tan jugados.

El interior de la capilla fue reuniendo tesoros muy queridos por alumnos y ex alumnos, por sus significados. Hay seis vitrales recorriendo la vida de Cristo, hay cuatro ángeles de piedras de buena factura, hay seis santos y profetas de la misma mano, y hay un órgano de Plymouth que es una belleza. En dos muros hay otro artefacto imperial, éste de memoria terrible: las placas que recuerdan a los casi 500 alumnos y ex alumnos que cayeron en las dos guerras mundiales luchando por el viejo país.

Materialmente, la capilla es llamativa porque, al contrario que tantos edificios británicos, sus materiales son locales. Ciertas infraestructuras ferroviarias, como los puentes de Palermo o de Barracas, nos acostumbraron a ver la arquitectura inglesa delineada en ladrillos de un tono y una nitidez de líneas nunca repetida. Esos ladrillos eran importados, traídos absurdamente desde Gran Bretaña en verdaderas flotas. No es el caso de la capilla de San Jorge, construida con ladrillos locales –probablemente, por cercanía, los que producía Ctibor [1] para La Plata– y con las líneas más irregulares y el color más claro de nuestra arcilla. La madera, de muebles y de estructura, es local o paraguaya.

Si se vuelve a la entrada principal del colegio desde la capilla, se pasa por una serie de viviendas y antiguos dormitorios de impecables líneas eduardianas. Sencillos, de ventanas de guillotina, dos pisos, pechos a 60 grados, chimeneas marcando el ritmo y falsos half timbers, estos edificios tienen cada uno un encantador porche de entrada, sostenidos por columnas medievalizadas y con buenas maderas. Son más vivienda que otra cosa, pero es un raro eco de Lutyens entre nosotros.

Pero el premio está en el edificio junto a la entrada, el mayor y más impactante, y el único con firma de arquitecto famoso. El hall de la escuela primaria fue construido y diseñado en 1929 por Sydney G. Follett, un inglés buen mozo y simpático que fue uno de los tres arquitectos de la estación Mitre de Retiro, se fue quedando construyendo bellezas por aquí y por allá, y se dio el gusto de crear este pabellón como si todavía estuviera en las Midlands.

El hall fue originalmente un dormitorio, es hoy un conjunto de aulas y, paradójicamente, está en obra para volver a ser dormitorio, ya que cada vez más familias piden internados. Largo y sombrerudo, con techumbres de gran superficie, el conjunto gana ritmo por los extremos más anchos que el centro, formando plantas cuadradas, y por los detalles de chimeneas dobles, un dormer protuberante y un jardín de invierno de pequeño tamaño. La entrada es señalada por un quiebre en el agua principal que forma un tímpano donde se protege una placa con el año de inauguración, por un portal con columnas que sostienen un balcón oval y por una coqueta torre de reloj que remata un poquito a la Hawksmore y sostiene una veleta. Los muros son revocados a la gruesa, muy rusticados, y el ladrillo asoma sólo encima de las ventanas y en una línea continua marcando las plantas todo a lo largo del frente.

En los interiores se puede ver la idea de orden escolar de la época, poco superada hasta ahora. Las aulas se abren a un amplio pasillo central, lo que permite que todas tengan luz y miran a algún sector del parque. En cada extremo hay una escalera y en el centro, frente a la entrada, hay una mayor. El hall preserva una alegre cantidad de elementos originales, de los pavimentos a las rejas de herrería, de las maderas a los matafuegos de bronce, hoy puestos como adorno. En el St. George prometen que la intervención será mínima y respetuosa de la tradición y la fábrica del lugar.

El resto del campus depara sorpresas como una casa –este tipo de colegios abunda en residencias para sus profesores– neogeorgiana de líneas depuradas, muy modernas, y edificios de enladrillado a la americana pensados en ese modernismo clasicista de los años cincuenta. Es un estilo raro por aquí, con un ejemplo notable en el Instituto Evangélico Americano de Simbrón al 3000, en Villa del Parque. El contraste entre los edificios originales y los realizados en el modernismo actual es vívido, por decirlo cortésmente.

Pero nada puede llegarle al poder de encontrarse con los conjuntos del St. George, bien conservados y en su entorno original, con los prados y las arboledas que los contienen, los esconden y los demarcan. Es un raro placer que hasta trasciende ver la gema de capilla que le dedicaron al santo patrón de Inglaterra.


Foto cortesía de la Universidad de San Jorge Archivos.
NOTA

[1] El Sr. Francisco Ctibor compró la propiedad de Mitre 364 para instalarse con su familia cuando adquirió la fábrica de ladrillos en La Plata. Esa casona pocos años después fue alquilada al ministerio de Educación de la Nación para que funcionara en ella la Escuela Normal de Quilmes (1915) hasta que en 1957 fue expropiada con ese fin. Ya por ese entonces la ocupaban también el Colegio Nacional (turno tarde) y la Escuela Técnica (turno noche).
La fábrica de ladrillos Ctibor proveyó los materiales para la construcción de Puerto Madero, además de gran parte de la ciudad de la Plata -especialmente los edificios públicos- y otros muchos en diversas localidades.
Véase nuestra nota del 5/7/2010.

Foto cortesía de la Universidad de San Jorge Archivos.
Para más información sobre la historia de la institución educativa, véanse:
http://www.stgeorges.edu.ar/quilmes/historia/
http://www.stgeorges.edu.ar/chapel/index.html



21/12/14

MÁS ESCUELAS QUIEREN RECUPERAR SU PARTIMONIO HISTÓRICO
ESCUELA 
"PRESIDENTE BARTOLOMÉ MITRE"
Ciudad de Buenos Aires


 
Arquitecto Carlo Morra (1) / Pueyrredón y Sarmiento  
Escuela Presidente Mitre 
Fuente: "Gli italiani nella Reppublica Argentina"

La directora Prof. Susana Salvioli, de la escuela Nº 16 Distrito Escolar 2° “Presidente Mitre”, del Área del Adulto y Adolescente, se contactó con el Programa Huellas de la Escuela para formar parte de las escuelas que recuperan patrimonio.

Esta tradicional escuela, enmarcada en el barrio de Once, sufrió en la década del ’90 la modificación de su planta baja que se destinó a comercio. La gestiones realizadas para la recuperación de los espacios escolares (2), se vieron concluidas a principios de este año, con la creación del Jardín de infantes y final de obra de remodelación y puesta en valor del edificio escolar. El equipo de Huellas, realizó una recorrida por la escuela donde se pudo observar parte del patrimonio edilicio recuperado.

El área de adultos de la escuela Presidente Mitre, cumplirá sus 100 años el próximo año. Esta escuela ha promovida y contribuido a la alfabetización de adultos y adolescentes durante un siglo. Su directora ha iniciado los primeros pasos para recuperar la memoria histórica de la educación para adultos. En los avatares de los cambios sufridos ediliciamente, se ha perdido el mobiliario, sus documentos de archivo, sus fotos. (3)




Las fotografías pertenecen al programa "Huellas de la Escuela".

Fuente: https://huellasdelaescuela.wordpress.com/2014/12/20/a-fin-de-ano-huellas-vista-la-escuela-presidente-bartolome-mitre/

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LAS PERSPECTIVAS MEDIÁTICAS

Después de 20 años
La escuela Mitre no es más un shopping
2 de febrero de 2011

Por Angeles Castro y Mauricio Caminos | LA NACION

Tuvieron que transcurrir 20 años para que se revirtieran los efectos de una polémica concesión, otorgada durante la intendencia de Carlos Grosso: una escuela pública porteña de la zona de Once recuperó su planta baja, cedida en 1990 por el Concejo Deliberante para la explotación de locales comerciales.

El caso, conocido como "escuela shopping", fue investigado por la Justicia durante casi 16 años, sin encontrar responsables. Todo terminó en 2007 con la prescripción de la causa.

En medio de quejas de los damnificados, el gobierno porteño logró desalojar ayer los 14 locales comerciales que funcionaron por dos décadas en la planta baja de la escuela primaria Presidente Bartolomé Mitre, situada en Pueyrredón y Sarmiento.

El ministro de Educación de la ciudad, Esteban Bullrich, prometió que para el ciclo lectivo 2012 estarán construidas allí siete aulas y un salón de usos múltiples, de manera que el establecimiento pueda volver a ofrecer el servicio de jardín de infantes para entre 250 y 300 alumnos, que perdió cuando se concesionaron sus instalaciones.

El escándalo se desató en 1990 cuando, en la última sesión del año, el Concejo Deliberante porteño aprobó la cesión por 20 años de la planta baja del inmueble al empresario Salomón Salem, para explotar allí locales comerciales. Salem luego subalquiló las tiendas a los inquilinos que ayer quedaron en la calle, tras el vencimiento de la concesión original.

La medida fue denunciada ante la Justicia al año siguiente por el entonces concejal Aníbal Ibarra, en la que fue una de las primeras acusaciones por corrupción contra la administración del intendente menemista. La presentación derivó en el procesamiento de Grosso, que había enviado el proyecto al Poder Legislativo; de los ediles que habían firmado el despacho de comisión previo a la llegada de la iniciativa al recinto; de empleados del Concejo Deliberante presuntamente involucrados en la maniobra, y del mencionado empresario.

Según Ibarra, en el expediente quedó constancia de que la maniobra había sido elucubrada por el entonces concejal radical Miguel Herschberg, cuando a Salem primero le entregaron la explotación de un Centro de Abastecimiento Municipal (CAM) frente a la escuela en cuestión y le rescindieran luego el permiso.

"A Salem lo fue a visitar Herschberg y le dijo que el Concejo Deliberante le iba a entregar locales comerciales en la planta del edificio educativo, pero que él tenía que ceder los puestos del CAM a una determinada empresa. Paralelamente, a cambio de votarle a Grosso el presupuesto de ese año, le pidió respaldo para aprobar esta concesión; por eso, el proyecto fue remitido por Grosso. Cuando investigamos los datos de los dueños de la empresa a la que debía ceder los puestos Salem, descubrimos que eran todos empleados del despacho de Herschberg en el Concejo Deliberante", explicó ayer Ibarra a La Nacion.

Pese a la fraudulenta maniobra, el legislador recordó que no hubo condenas judiciales y que la causa prescribió tras pasar por distintos fueros, incluida la Corte Suprema, en los que el expediente acumuló recusaciones y apelaciones.

Por su parte, el ex legislador porteño de origen radical Alejandro Rabinovich, que fue alumno de la escuela Presidente Mitre, recordó que en la planta baja del establecimiento funcionaban tradicionalmente las salas de jardín de infantes, primero, segundo y tercer grado, el comedor y dos patios. Tras la concesión, la escuela perdió las salas del nivel inicial y debió construir entrepisos en la planta alta para reubicar las instalaciones de primero, segundo y tercer grado, que sufrieron una merma en su dimensión y, por lo tanto, en la oferta de vacantes.

Rabinovich y su colega Raúl Fernández (Encuentro Progresista) impulsaron finalmente en la Legislatura local un proyecto de ley que fue aprobado el año pasado, que impedía renovar la concesión y ordenaba el desalojo administrativo -o sea, por una disposición del gobierno porteño y no judicial- de los locales.

CONTROVERSIA

El jefe de gobierno, Mauricio Macri, esperó al vencimiento de la concesión, el 30 de diciembre último, para luego establecer por decreto el mes pasado el desalojo del lugar, que se desarrolló ayer de manera pacífica.

Si bien los comerciantes no se resistieron a la medida, muchos de ellos se quejaron (ver aparte) y hasta denunciaron penalmente al gobierno. La polémica quedó centrada en cuándo se cumplen los 20 años de la concesión. Sucede que, pese a que la ordenanza del ex Concejo Deliberante autorizó la medida el 30 de diciembre de 1990, el decreto de Grosso que otorgó la concesión se publicó el 26 de marzo de 1991.

"Entonces, hasta el próximo 26 de marzo Macri no podría hacer nada", protestó ayer Emir Norte, abogado defensor de cinco comerciantes. La semana pasada, ese letrado presentó un recurso de amparo ante la justicia porteña para evitar la desocupación, en el que entendió que la fecha impuesta por el gobierno de la ciudad es "ilegal".

Pese a reiterados intentos, La Nacion no logró comunicarse con Salem, pero pudo saber que el empresario argumenta que el fin de la concesión es en 2013, pues la explotación efectiva de los locales comenzó en 1993, dos años después del permiso otorgado por Grosso.

Tras el desalojo, según anunció el ministro Bullrich, el gobierno porteño llamará a licitación por 7 millones de pesos en las próximas semanas para efectuar reparaciones en todo el inmueble de la escuela Presidente Mitre y construir en la planta baja siete salas para niños de 45 días a cinco años y un salón de usos múltiples, que estarán concluidos para el ciclo lectivo 2012.

ANTECEDENTES

El 30 de diciembre de 1990, en la última sesión de ese año, el Concejo Deliberante porteño aprobó una ordenanza para ceder por 20 años la planta baja de la escuela primaria Presidente Mitre, en la zona de Once, para la construcción y la explotación de locales comerciales.

El 26 de marzo de 1991 se publicó el decreto del entonces intendente menemista Carlos Grosso, que entregaba la concesión al empresario Salomón Salem, que antes era permisionario de una feria municipal situada frente a la escuela en cuestión.

Luego de la aprobación de la ley, Salem cedió los puestos de la feria a una empresa, que -según se constató- estaba dirigida por empleados del Concejo.

También en 1991, el entonces recién asumido como concejal Aníbal Ibarra denunció maniobras turbias en torno de la concesión, en detrimento de la escuela pública.

En octubre de 2007, tras casi 16 años de investigación, la causa judicial que investigaba el escándalo prescribió sin que hubiera condenados. Habían sido procesados Grosso, varios ediles y varios empleados del Concejo Deliberante.

El año pasado, ante el inminente vencimiento de la concesión, la Legislatura prohibió que se renovara y habilitó el desalojo administrativo del lugar. El gobierno porteño lo concretó ayer.

Fuente: http://www.lanacion.com.ar/1346447-la-escuela-mitre-no-es-mas-un-shopping

La "escuela shopping" ahora funciona como jardín de infantes
En el barrio de Once
9 de abril de 2014

De un día para otro, en diciembre de 1990, la escuela Presidente Mitre de Once pasó a llamarse “escuela shopping”, cuando en su planta baja construyeron una veintena de locales. Ahora, después de 23 años, el ciclo lectivo 2014 comenzó ya con el jardín de infantes que tanto se prometió y que tanto demoró, donde asisten 213 nenes de tres a cinco años.

La novedad quedó opacada por los conflictos educativos porteños que se estiraron hasta marzo a causa de la falta de vacantes, las polémicas aulas improvisadas de durlock y los problemas en la inscripción online en los colegios públicos. Pero lo cierto es que al edificio de Sarmiento y Pueyrredón ya van al jardín nenes de 3, 4 y 5 años en ocho salas, según publica hoy el diario La Razón, que realizó una recorrida por el colegio.

"Tenemos una sensación de orgullo porque esta gestión pudo recuperar el establecimiento. No sólo se pudo concluir con el jardín, sino que también pusimos en valor la escuela Mitre, que se encuentra pegada. Actualmente tenemos 213 nenes y hay lugar para 240", explicó el subsecretario de Gestión Económica y Estructura Edilicia del Ministerio de Educación, Carlos Regazzoni.

El nuevo jardín, igualmente, necesitará mejoras a corto plazo. De hecho, los chicos no pueden entrar por la puerta principal de la esquina de Pueyrredón y Sarmiento sino que lo hacen junto con los estudiantes de la escuela primaria, sobre la calle Sarmiento, porque hay un obrador de chapa en el frente.

Además, la entrada “oficial” del jardín está ocupada por todos los vendedores ambulantes de Once, que ofrecen desde choclos y tamales hasta accesorios para tablets y notebooks. “La recuperación de la ex escuela shopping forma parte también de la mejora del espacio público de la zona que estamos encarando. Vamos a buscar todos los medios posibles para que los chicos puedan ingresar al jardín por la esquina, que tiene una entrada muy grande y bonita”, puntualizó el funcionario macrista.

Si bien en un primer momento se había proyectado también una sala de lactario para chicos de hasta dos años, finalmente no fue construida. “El área debió priorizar la gran demanda que había entre niños de 3, 4 y 5 años”, reconoció.

Fuente: http://www.clarin.com/ciudades/escuela-shopping-funciona-jardin-infantes_0_1117088544.html

NOTAS:

(1) CARLOS MORRA (1854-1926) Nacido en Napolés como Carlo Morra Mahnes, Marqués de Monterochetta. Arquitecto. Estudió en Italia en la Real Academia de Turín y en la Escuela de Aplicación de Artillería e Ingeniería. Arribó al país en 1881 y se desempeñó como profesor del Colegio Militar y director de Construcciones Militares. También estuvo a cargo de la construcción del Tiro Federal Argentino en Palermo, (donde fue Subcomisario General de Tiro) y el Palace Hotel en la esquina de Tte. Gral. Perón y 25 de Mayo. Realizó una docena de escuelas como la Mitre, Sarmiento, Belgrano y Roca entre otras, para el Consejo Nacional de Educación; y el edificio de la Lotería Nacional de la calle México al 500, donde funcionó la Biblioteca Nacional hasta su actual ubicacion. Fue director de Obras Municipales de La Plata y presidente de la Sociedad Central de Arquitectos. Fuente: (Varios Autores: Enciclopedia Visual de la Argentina. Buenos Aires, Clarín, 2002). 
Véanse sus obras en http://arquitectos-italianos-buenos-aires.blogspot.com.ar/search/label/Arquitecto%20Carlo%20Morra

(2) Buenos Aires, 29 de abril de 2010.-

La Legislatura de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires
sanciona con fuerza de Ley

Artículo 1º.- Restitúyase a la Escuela Nº 16, D.E. Nº 2 “Presidente Mitre“, el uso de los inmuebles ubicados en su franja perimetral que fueran objeto del acuerdo transaccional aprobado por ordenanza Nº 44.832, a partir del vencimiento de la concesión vigente en el predio.

Artículo 2º.- El Poder Ejecutivo iniciará el desalojo administrativo tendiente a obtener la restitución del inmueble citado en el párrafo anterior al momento del vencimiento de la actual concesión.

Artículo 3º.- El predio referido en el artículo 1º deberá ser destinado al uso exclusivo de actividades pedagógicas propias de la institución de marras, debiendo el Poder Ejecutivo disponer los recursos necesarios para el cumplimiento de dicho fin.

Artículo 4º.- Comuníquese, etc.

JULIO RAFFO - CARLOS PÉREZ
LEY N° 3.432
Sanción: 29/04/2010
Promulgación: De Hecho del 27/05/2010
Publicación: BOCBA N° 3437 del 09/06/2010

(3) Véase reseña de un acto solidario realizado en la escuela de niñas "Presidente Mitre", el 6 de julio de 1906, en
http://repositorio.educacion.gov.ar/dspace/bitstream/handle/123456789/104409/Monitor_5385.pdf?sequence=1

11/12/14

RECORDATORIO DE LOS EX-ALUMNOS DESAPARECIDOS (2)
10 DE DICIEMBRE DE 2014

Crónica
Para conmemorar el regreso de la Democracia y el 66º aniversario de la Declaración de los Derechos Humanos, la Escuela Normal de Quilmes a través de los alumnos de 6º 1ª y 6º 3ª (divisiones del turno mañana) prepararon un árbol especialmente simbólico, que dio vida a un rincón olvidado del jardín del establecimiento.

En la esquina de Mitre y Colón hay un sector cercado que, por no comunicar con ninguna dependencia utilizable dada la obra inconclusa del edificio, permanecía abandonado a las malezas naturales y desperdicios artificiales que los inescrupulosos arrojan por arriba del cerco.

Los jóvenes, motivados por la Profesora Patricia Funes, elaboraron una pieza escultórica que llamaron "El árbol de la vida", del que penden luminosas hojas con el nombre de cada uno de los ex-alumnos desaparecidos por la última dictadura militar y la fecha del luctuoso acontecimiento.

Un poco después de las seis de la tarde se reunieron en ese sector los estudiantes, las autoridades, representantes de los Centros de Estudiantes, de Madres de Plaza de Mayo, del SUTEBA, de la ONG Aníbal Ponce, de la ONG EXANQUI, padres y público en general, para dar lugar al acto de descubrimiento de la susodicha escultura.

Asímismo, se plantaron retoños de árboles que con el paso del tiempo y los necesarios cuidados darán un entorno vegetal a la obra de los jóvenes. Uno de los alumnos que participó en el trabajo leyó, además, una poesía escrita por otro desaparecido.

De esta manera, la Escuela Normal rindió tributo nuevamente a la generación diezmada por el Terrorismo de Estado.

Parte del público presente
 
Profesora y alumnos autores de la obra

Vicedirectora Prof. Erika Villarruel


El árbol de la Vida
 
Representantes de EXANQUI y Director de la UA
Planta donada por EXANQUI
Árboles plantados hoy
Una de las hojas escultóricas con una ofrenda dejada por una amiga

10/12/14

MARCOLFA GORLERI de RIVERA

Con anterioridad ya hemos publicado algunas referencias a las hermanas Gorleri, varias de las cuales actuaban como docentes en la Escuela Normal de Quilmes, desde sus inicios. También sus hijos y sobrinos se educaron en este establecimiento y hubo quienes desarrollaron luego alli mismo su carrera profesional.

Nuestro amigo y colaborador Chalo Agnelli  ha rescatado en los Archivos del Diario "El Sol" - de Quilmes- la nota necrológica que se publicara en 1940, cuando todavía desempeñaba funciones la Sra. Marcolfa ("Marcó") Gorleri de Rivera. Habia nacido en San Andrés de Giles el 25 de abril de 1881 y fue designada en 1932 como profesora de Educación Física y Estética en la Escuela Normal. Su padre italiano y su madre francesa dieron una numerosa prole a este país, doce hijos que siguieron caminos diversos en el quehacer público o privado. Algunos de ellos se establecieron en el noreste, donde todavía se encuentran descendientes con ese apellido. Hay quienes se dedicaron a la política, otros a las fuerzas armadas de triste memoria, algunos a la educación.

"Marcó" había residido en Misiones, pues en 1931 formó parte de una comisión de damas cuya finalidad era dotar de piso a la inconclusa Catedral de Posadas, comenzada en 1904 y que habia sido erigida en lugar de la antigua iglesia parroquial levantada en 1874. Falleció en Quilmes.


Dice el  periódico: "Aunque se presumía la inminencia de desenlace fatal, siempre habia la secreta esperanza de la naturaleza del que obrara el milagro donde la ciencia se daba por vencida de nada valieron los esfuerzos para librarla del mal del la del que aquejaba. La muerte se enseñoreó una vez más sobre el espíritu delicado de una mujer bondadosa, y una mañana, casi a la misma hora en que sus afanes se fundían para preparar sus clases para la Escuela Normal, se la llevo a las regiones ignotas del infinito. 

Desde Entonces la cátedra esta vacia. Las wue eran sus alumnas añorarán a la maestra ausente que dio prestancia a las funciones docentes que consagraron sus condiciones eximias.

Las flores que rodearon su féretro eran blancas, como su alma blanca que contagio de bondadosas virtudes a los que vivieron cerca de ella. 

Más de una vez, amigas, alumnas y familiares de han de inspirarse en su ejemplo como un deber imperativo del corazón que busca el contacto de los espíritus superiores.

Paz en su tumba ".

Véanse nuestras entradas de fechas 10/08/09, 06/03/11, 10/3/11, 4/10/12, 28/7/14 y 1/10/14.

Fuentes: Diario "El Sol"
www.familysearch.org
http://www.misiones.org.ar/posadas/posadas6.htm
http://www.territoriodigital.com/notaimpresa.aspx?c=7665299208365056

EL SALÓN DE ACTOS DE LA ESCUELA NORMAL 
Y UN PAR DE INCENDIOS
Por Chalo Agnelli 

En ese impenitente redundar por el pasado con el profesor Alfredo Améndola, dador de historias curiosas sobre nuestra Escuela Normal, - tan querida para él a pesar de que enredos burocráticos no le permitieron cursar el magisterio en sus aulas - nos contaba sobre el salón de actos que tuvo la Escuela y se quemó  íntegramente para nunca más contar con uno. 


Era una construcción de madera, amplia, confortable, con escenario, telones, bambalinas, 150 butacas y un piano. Estaba ubicado hacia la esquina de las calles Sarmiento y Conesa, en parte del terreno que hoy ocupa el Colegio Nacional. 

Desconocedores de la existencia de tal salón y de su malogrado fin, recurrimos a la fuente indiscutible de la profesora Raquel Gail, albacea de la Escuela en la custodia y coordinación de su Archivo, y nos puso al tanto que hubo en ese establecimiento dos incendios: el primero el 27 de setiembre de 1950 y el segundo el 8 de diciembre de 1968. 

PRIMER INCENDIO 

Fue en el primero que se quemó ese gran salón que restó a la Escuela de un ámbito donde desarrollar actos escolares y todo tipo de acontecimiento cultural; en cambio tuvimos que soportar los actos patrios en el frío y, la llovizna a veces en el amplio patio. 
  
Dice el diario "El Sol" del jueves 28 de setiembre de 1950 ("AÑO DEL LIBERTADOR GENERAL SAN MARTÍN" como se debía inicializar todos los documentos públicos por ley) [1], que el día anterior un incendio se había “registrado en el más importante establecimiento educacional de nuestro medio. En efecto, por causas que aún no han sido establecidas, estalló un violento incendio en el salón de actor de la Escuela Normal Mixta de esta ciudad, que lo destruyó totalmente, Según lo declarado por el cuida­dor del establecimiento, a la hora indicada (¿?) oyó ruidos extra­ños que provenían de aquel lo­cal y al acudir, comprobó que ya estaba envuelto en llamas. Requeridos los, servicios de los bomberos, se hicieron presentes 4 dotaciones del cuerpo local y posteriormente los de Bernal, cuyos integrantes lograron extinguir el fuego al cabo de dos horas de intensa labor, impidiendo que propagara a otras dependencias. A pesar de los esfuerzos realizados no se pudo evitar la destrucción total del local en cuyo interior había 150 butacas, un piano, carpetas, documentos y libros, todo lo cual también quedó reducido a cenizas.” 


SEGUNDO INCENDIO 

Fatalmente, pero con menos consecuencias, 18 años después se produjo el segundo incendio. Fue el 8 de diciembre de 1968, día de la Patrona de Quilmes y el mismo que tenía a toda la comunidad cristiana ocupada armando el árbol navideño. El país, con un general de opereta como primer mandatario, estaba bastante quemado, por cierto, sobre todo por las primeras chispas que se avizoraban en Córdoba y recrudecieron con el ventarrón el Cordobazo del 29 de mayo del año siguiente. 

Dice el diario “El Sol” del 9 de diciembre de 1968, bajo el título: “INCENDIO EN UNA ESCUELA” Un incendio cuyo origen se investiga, causó la destrucción de muebles y documentos de alumnos y profesores en la Escuela Normal de Quilmes. 
El siniestro se inició a la 1:10 en una secretaría de 5 por 4 metros del edificio, sito en Mitre y Conesa, propagándose rápidamente a un anexo de igual medida. Las llamas crecieron rápidamente, ya que entraron en combustión muebles, documentos, libros y papeles amenazando propagarse por el cielorraso a otras dependencias. De inmediato se hicieron presentes tres dotaciones de Bomberos Voluntarios de Quilmes al mando del jefe interino Juan Varela, los que luego de tres horas de agotadores esfuerzos lograron dominar el siniestro sin que se produjeran lesiones y evitando daños mayores. Con todo, presúmese que es importante la cantidad de documentos pertenecientes a alumnos y profesores que han sido destruidos por el fuego, como así muebles y otros efectos que no han sido valuados.” 
 

CONCLUSIÓN 


La casona que albergaba en tres turnos instituciones educativas no era apropiada para ese fin. Había sido una residencia familiar, de las más suntuosas de Quilmes de aquellos años de 1850, con una exuberante vegetación en torno, Con el correr de los años, al edificio se le hicieron numerosas refacciones, modificaciones, ampliaciones, se instaló la electricidad, que originalmente no existía, y seguramente no fue con personal idóneo. 

De todas maneras el “incendio” más grande ya tiene 36 años. Como en una época decían los jóvenes, expresión que se quedó en el tiempo: ¡es un “quemo” que a lo largo de tantos años la Escuela Normal no se haya terminado de construir! 


Investigación Chalo Agnelli 
Colaboración profesores Alfredo Améndola y Raquel Gail 

FUENTE: Diario “El Sol” de Quilmes.

REFERENCIAS:
[1] El 6 octubre de1949, por Ley 13.661 se declara "Año del Libertador General San Martín" al año 1950, en conmemoración del primer centenario de su fallecimiento.

RECORDATORIO DE LOS EX-ALUMNOS DESAPARECIDOS
10 de diciembre de 2014