11/12/10

Irina Podgorny de Schäffner


Nació en Quilmes en 1963. Hizo sus estudios secundarios en la Escuela Normal de Quilmes, de donde egresó en 1980 con el título de Bachiller Pedagógico. Obtuvo su licenciatura en Antropología en la Universidad de La Plata (1987), doctorándose en Ciencias Naturales en la misma Universidad en 1994 , con la tesis "Arqueología y educación" (mención 10, «con recomendación unánime de publicación»; jurado: A. Rex González, J. A. Pérez Gollán y J. Panettieri).  Luego realizó un Postdoctorado en la Freie Universitat Berlin, F.U.B., Alemania. Becada por la Deutscher Akademischer Austauchdients (1994-95).

Su principal tema de estudio es la historia de la arqueología y sus museos, así como la relación que mantienen con la educación. Su investigación sobre documentos y materiales museísticos se singulariza por enfocar a los museos como sitios y a sus colecciones como objetos, cuya conservación responde a una tradición académica y social. Irina Podgorny es además organizadora y Directora del Instituto para la Educación Internacional de Estudiantes en la Universidad Nacional de La Plata, que ha canalizado un constante flujo de alumnos de diversas universidades de todo el país y del exterior.
Es Investigadora del CONICET (Investigadora Adjunta, Consejo Nacional de Investigaciones Científicas, Argentina), Facultad de Ciencias Naturales y Museo de La Plata, Universidad Nacional de La Plata) desde 1995. 

Ha sido distinguida con numerosos premios, invitaciones de prestigiosas instituciones y becas por sus estudios y publicaciones. Entre ellos:


2010 Guest Speaker, Bard Graduate Center- NYC 
2009 Profesora invitada, EHESS-París
2009 Research Fellow, Max Planck Institute for the History of Science- Berlin
2008 Newberry Library Felowship, Newberry Library
2008 Profesora Invitada, Paris 7- Diderot
2007 Premio-Beca Félix de Azara, Biblioteca Nacional- Argentina
2003 Premio Bdo. Houssay, Secretaría de Ciencia y Técnica 
2002-3 Alexander von Humboldt Research Fellowship, Berlin, Seminar für Ästhetik, Universität Humboldt zu Berlin (12 mois). 
2003 Premio Bernardo Houssay (Histoire). Secretaría de Ciencia y Técnica de la Nación (SECYT), Argentina. 
2001 Premio Bunge y Born (Arqueología-Historia) 
2000 Profesor visitante; Dep. de Historia de las Ciencias, MAST (Río de Janeiro) (2 meses) 
1999 Misión de investigación en el Museo de Historia Natural, Paris (Proyecto ECOS-SECYT) (1 mes) 
Research Fellow (DAAD Deutscher Akademischer Austauschdienst –Service Allemand d’échange Académique), Ibero-Amerikanisches Institut, Berlin (20 mois).
1992 Profesor visitante (CONICET-CSIC), Departamento de Prehistoria, Museo Arqueológico Nacional, Madrid (3 meses).

Ha publicado más de 80 artículos, varios libros propios y también compartidos con otros investigadores, dictado cursos y conferencias, aceptado reportajes, participado en Congresos y Conferencias internacionales y dirigido tesis, así como integró jurados para evaluar tesis. 
Su campo de investigación se ha expandido notablemente, abarcando Museos, Coleccionismo, Historia Natural, Antigüedad de la formación pampeana, Institucionalización de las ciencias en nuestro país, Cultura material y prácticas científicas de las ciencias naturales. 

Nos gustaría mencionar uno de sus proyectos en especial, que fue financiado por la Fundación Rockefeller entre 1996 y 1998: "Pro Scientia et patria", según aparece descripto en su CV. 

"La aparición de la actitud de disponer cosas en un lugar para crear deliberadamente la posibilidad de comprender un todo más grande y, para ilustrar la brecha entre lo antiguo y lo moderno, es un fenómeno peculiar de la historia europea. Estos espacios que, invocando a las musas, fueron llamados museos, se remontan al Renacimiento con las cámaras de estudio o studiolo y los gabinetes de rarezas de los príncipes. En el caso de la historia natural, a fines del siglo XVIII y principios del XIX, el museo, como gabinete de estudio, designa el lugar de trabajo del naturalista, que empieza a reclamar por la especificidad de su trabajo y también por la protección del Estado hacia las colecciones. Los inicios del siglo XIX coinciden con la emergencia de la anatomía comparada y con la del nuevo papel del Estado en la vida científica. En la Francia republicana, Jean Léopold Nicolas Fréderic- Georges Cuvier, al asumir la cátedra de Historia Natural en el Collège de France en 1800, defendió el plan de su antecesor Daubenton, que soñaba con organizar una colección de los seres naturales para poder realizar las comparaciones entre las formas de todos ellos. Cuvier sostuvo, además, que frente al dilentantismo de los ricos y la pobreza de los sabios, las colecciones indispensables para el progreso de las ciencias solamente se organizarían mediante el apoyo del Estado a estos últimos. En contraste con el gabinete del sabio, desde fines del siglo pasado y en el contexto de la ciencia victoriana, un museo designa una colección de objetos presentados al público general bajo la forma de exhibiciones permanentes, por lo general ligadas a la construcción de una ciencia, una historia y un arte nacionales o imperiales. En este contexto, muchos de los tesoros personales y la mayoría de las colecciones de historia natural pasaron del deleite y contemplación privados a una publicidad y un orden que se creaba con ellos. 

Integrantes: Irina PODGORNY de Schäffner; PÉREZ GOLLÁN, JOSÉ ANTONIO (Responsable); MARTA DUJOVNE; JOSÉ BURUCÚA."

También, ¿por qué no? un proyecto en curso que ha motivado intensos debates en el seno de la comunidad científica y del Museo de Ciencias Naturales de La Plata, vinculado a la recuperación del Archivo Fotográfico de la mencionada institución. 
"En un plan de recuperación del patrimonio fotográfico del Museo de La Plata, el Archivo Histórico y Fotográfico obtuvo dos subsidios de la British Library en el marco de su programa: Endangered Archives Programme.
El proyecto presentado supone la clasificación, organización y reproducción de los documentos fotográficos. Al día de hoy hemos logrado definir colecciones y, siguiendo las líneas del subsidio, reproducir por medio de la microfilmación y la digitalización de los originales aquellas colecciones relacionadas a las sociedades preindustriales.
Como resultado contamos al día de hoy con el microfilm y la digitalización de dicho microfilm en soporte CD disponibles en el archivo.
Las imágenes resultantes comprenden las siguientes colecciones:

AFO- Archivo Fotográfico General (1937)- sección 2: Antropología
ARQ- Departamento Arqueología- Colección fotográfica- Antropología
CJU- Christiano Junior
EUP- Exposición de Paris
AYE- Francisco Ayerza
BOO- Samuel Boote
BON- Bonaparte
KOG- Koch- Grünberg
GAN- Gancedo
CDV- Carte de visite

Respecto de la digitalización, se está realizando con una doble finalidad. Por un lado obtener masters de alta calidad y sin retoques apelando a la fidelidad del documento original y, por otro, se está armando un catálogo on line con copias de acceso que estará disponible a partir de fines de mayo. En cuanto al catálogo esperamos tener un primer prototipo para abril de 2010 sobre el cual haremos ajustes para optimizar su funcionamiento.
Museo de La Plata - Paseo del Bosque S/Nº. La Plata (B1900FWA)
Tel. (54-221) 425-7744 / 9161 / 9638 Fax: (54-221) 425-7527.
Consultas y sugerencias: museo@museo.fcnym.unlp.edu.ar "

Fuente de esta última noticia: 
www.fcnym.unlp.edu.ar/museo/archivo.html 


Recomendamos el video donde explica parte de su trabajo actual, en:
http://www.youtube.com/watch?v=SSizvFsjOXM

7/12/10

Reflexiones

Hoy deseamos someter a reflexión algunos fragmentos del artículo "Memoria, patrimonio y educación" de Antonio Viñao Frago, publicado en  Educatio Siglo XXI, Vol. 28 nº 2 · 2010


"Las diversas declaraciones y recomendaciones nacionales o internacionales sobre la protección, conservación y estudio del patrimonio histórico-cultural o, más específicamente, del patrimonio histórico-educativo, constituyen una [...] vía de promoción y apoyo de los estudios sobre este último."
[...]
"Tanto desde la perspectiva de la memoria individual, social e institucional —ya sea desde el afán conmemorativo o desde la simple nostalgia por un pasado escolar que cada vez forma parte de la biografía de un mayor número de personas durante períodos de tiempo cada vez más dilatados—, como desde el auge de los estudios sobre el patrimonio histórico-educativo o el museísmo pedagógico, todo apunta a que en los próximos años este tipo de investigaciones y estudios seguirá gozando de apoyos públicos, así como de la atención de un cierto número de profesores, asociaciones profesionales y sindicales del profesorado y establecimientos docentes."
"Sea cual sea su uso o destino, la tarea primera a llevar a cabo para proteger el patrimonio educativo, sin la que no es posible ir más allá, es su catalogación y preservación. Sin embargo, esta ingente tarea, si no va acompañada del estudio de lo catalogado y preservado, puede quedarse en el anticuariado, el fetichismo de los objetos, la crónica entendida como mera yuxtaposición de información o el museísmo pedagógico más simple. Por supuesto, la mera labor de catalogación implica, si quiere llevarse a cabo de modo fructífero, una cierta idea previa sobre el análisis y estudio de lo catalogado. Pero ello no debe hacernos perder, de vista que dicho estudio se ha de realizar en el contexto más amplio de la historia no sólo de la ciencia y de la cultura material de los centros docentes, sino también de la cultura escolar y de las prácticas académicas. Más en concreto, de los campos, disciplinas y actividades o tareas escolares. 
Todo ello supone necesariamente un marco teórico-conceptual que dé sentido a los aspectos integrantes de dicha cultura y prácticas, así como el recurso combinado a otras fuentes, intereses y enfoques (Viñao, A., 2006). Así, por ejemplo, el estudio sobre los cuadernos escolares —un objeto producto de la cultura escolar— sólo tendría sentido en el marco más amplio de los procesos de aculturación en el mundo de la cultura escrita, incluso cuando se recurre a ellos como fuente histórica en relación con un tema concreto. Igual sucede con el análisis y estudio de los libros de texto —otro producto típico de la cultura académica— en relación con aquel nicho ecológico, las disciplinas escolares, en el que dichos libros nacen, anidan y adquieren sentido.
Sin embargo, los problemas o cuestiones más relevantes que plantea la protección, preservación, catalogación y estudio del patrimonio educativo —y, en general, del patrimonio histórico y cultural— se hallan fuera del mismo. Tienen su origen en ámbitos más amplios y afectan a la memoria de las sociedades futuras, a la de quienes las compongan y a la herencia cultural de las generaciones venideras. Ello, por supuesto, afecta al patrimonio educativo pero excede, en sus causas y efectos, del mismo. No en balde guarda una estrecha relación con los cambios que están acaeciendo en los soportes y ritmos de transmisión de la memoria individual, social e institucional.
Todo cambio en los soportes y modos de conservar el conocimiento y de transmitirlo ha tenido históricamente repercusiones en la memoria social e individual, en la herencia cultural de los seres humanos, y en los modos de acercarse, de mirar y de interpretar la realidad con el fin de encontrarle algún sentido y desenvolverse en ella. La progresiva introducción y difusión de la escritura en las sociedades de oralidad primaria supuso la progresiva pérdida o desvalorización de determinados modos orales de conservación y transmisión del saber, exigidos por el uso de la memoria en una sociedad que desconocía la escritura o hacía un uso muy restringido de la misma. La introducción y difusión —también gradual— de la cultura tipográfica, tras la invención de la imprenta, originó asimismo profundas modificaciones en los modos de conservación y transmisión de cualquier tipo de conocimiento, saber o práctica. No eliminó ni la cultura del manuscrito ni la de la oralidad, sólo las desplazó considerándolas marginales, obsoletas o propias de saberes escasamente valiosos. Al mismo tiempo planteó una serie de cuestiones plenamente actuales: ¿qué parte del saber y qué prácticas conservadas y transmitidas por vía oral o de forma manuscrita debían ser impresas y difundidas con el nuevo soporte tipográfico, es decir, a través de la imprenta, del libro y de un sistema escolar y académico institucional basado en el mismo? ¿qué es lo que se consideraba suficientemente valioso, es decir, digno de ser impreso, y qué no? ¿a quiénes correspondía decidir lo que era o no valioso y, por tanto, lo que debía o no ser impreso?"
[...]
"La cuestión es muy simple: los usos que se están haciendo de los nuevos soportes tecnológicos para preservar la herencia cultural, o sea, el saber, el conocimiento y las prácticas que se consideran valiosas y que, por ser así consideradas, deben ser reelaboradas y transmitidas a las generaciones posteriores —en especial desde el advenimiento de Internet, sin olvidar la omnipresente televisión y la no menos omnipresente publicidad—, poseen una serie de rasgos que afectan, que están ya afectando, a los procesos de construcción y reconstrucción de la memoria y, por tanto, del patrimonio y herencia culturales."
[...]
"La hipótesis de la que partimos es la de que vamos hacia un estado en parte diferente de la memoria, es decir hacia una situación, ya presente, en la que los cambios acaecidos en los soportes de la memoria implican nuevos tipos de relaciones e interacciones tanto con la historia como con el patrimonio en general y, de un modo específico, con la educación institucional o formal. Nuevos tipos que coexisten con los preexistentes y que, incluso, interactúan y se modifican entre sí.
Ello afecta, por supuesto, a las políticas del olvido y de la memoria, a los modos conmemorativos, a los de escribir y hacer historia y, cómo no, a esos lugares institucionales de la memoria, tan estrechamente relacionados con el patrimonio histórico-cultural, que son los archivos y los museos. Afecta a su papel, a la concepción que se tenga de los mismos y a su actividad. Un archivo, se ha afirmado recientemente, “no es su contenido material, analógico o digital, sino el uso que se haga de él”. Y un museo “no es sólo sus salas de exposición repletas de objetos, imágenes o narraciones, sino una idea dedicada a la educación, al cambio de los valores dominantes”. Son “el uso y las maneras de acceso a la información” las que diferencian estas “dos  entidades con un objetivo muy semejante”. Sin embargo, dichas diferencias tienen a diluirse. Al fin y al cabo “un archivo expuesto es un museo y no puede haber museo sin acción archivística propia” (Marí, 2010). Ambos además, archivo y museo, confundiéndose entre sí y entrelazándose, sólo merecen tal nombre si lo catalogado y conservado es objeto de estudio y si, al mismo tiempo, es divulgado y conocido. De este modo, a la cuestión de quién o quiénes van a ser los que tomen las decisiones —de modo sistemático o aleatorio— acerca de lo que debe, o no debe, ser preservado y transmitido, y de cómo y con qué soportes debe ser preservado y transmitido, se añade la de quiénes deciden lo que debe ser estudiado y divulgado y cómo y con qué soportes deben llevarse a cabo ambas tareas. El futuro, en este punto, está abierto a diversos escenarios. Que el resultado final sea uno u otro afectará tanto a la educación y la formación de las nuevas generaciones como a su grado de libertad, responsabilidad, autonomía y sentido crítico."

Sugerimos la lectura íntegra del texto, que puede hallarse en: 
revistas.um.es/educatio/article/view/111951

6/12/10

Terminamos la labor por este año

Hoy, lunes 6 de diciembre de 2010, dimos por terminado el período de trabajo del año en curso en el Archivo. Tuvimos el placer de recibir la visita de un colega de las Escuelas Raggio, el Prof. Martín Acri, quien se sorprendió del tamaño de nuestro local y el volumen de nuestros fondos.
Para coronar el año, también recibimos buenas noticias con respecto a la probable apertura de la carrera de Archivística en el Distrito, y la notificación por parte de la BNM del envío de una transferencia monetaria que nos permitirá contar con recursos materiales imprescindibles para la continuidad de la tarea.
Con el propósito de despedirnos por este año, nos reunimos más tarde con algunos colaboradores a saborear un delicioso helado en esta calurosa jornada y a disfrutar de una charla informal sobre el motivo de nuestro trabajo y algunos otros temas de interés común para los quilmeños. Como siempre, Chalo nos deleitó con jugosas informaciones sobre destacadas figuras históricas de esta comunidad; por ejemplo las referencias a las maestras Catalá (s. XIX-XX) que, según descubrimos casualmente en Paraná, son antepasadas de la Prof. Marcela Ginestet, de la UNLP, con quien visitamos la histórica Escuela Normal.

María Teresa Linton, Raquel Bilbao, Laura Manolakis, Chalo Agnelli, Raquel Gail

Allí estuvimos

XVI Jornadas Argentinas de 
Historia de la Educación

"Desde el 24 al 26 de noviembre se desarrollaron en la Universidad Nacional de Entre Ríos las XVI Jornadas Argentinas de Historia de la Educación. Las exposiciones centrales estuvieron a cargo de especialistas con reconocida trayectoria nacional y de académicos extranjeros que honraron el evento. Participaron algo más de un centenar de especialistas como ponentes, entre ellos apreciados colegas brasileños y chilenos que con frecuencia comparten estas reuniones académicas. Destacamos de las mismas su perfecta organización, la cordialidad de los profesores que estuvieron a cargo de ésta y de los alumnos que los asistieron. Con la saludable confrontación de ideas que da sentido a estos encuentros y con un trabajo útil de intercambio en las comisiones de trabajo, estas Jornadas se han desarrollado óptimamente, dejando además algunos cambios alentadores en el funcionamiento institucional de la SAHE.
Con este precedente auguramos que las próximas Jornadas, a desarrollarse en la bella ciudad de San Miguel de Tucumán, en 2012, mantendrán y fortalecerán los logros académicos visualizados. Esperamos una mayor participación de los colegas extranjeros, especialmente brasileños, chilenos y uruguayos, para enriquecer los debates teóricos y favorecer la colaboración internacional, retomando el proceso iniciado en las Jornadas de Quilmes y de Rosario hace un decenio." (A. Ascolani)

Por nuestra parte, aprovechamos también la ocasión para visitar algunas instituciones y, particularmente, el Archivo de la Escuela Normal, donde la Prof. Fernández Doux y la archivera profesional nos recibieron con su proverbial cordialidad. Mostramos a continuación algunas imágenes de la visita.







4/12/10

Publicado por el matutino La Nación, de Buenos Aires:

Documentos históricos / Descubrimiento en San Miguel del Monte
Insólito hallazgo de cartas de Sarmiento
Estaban guardadas en un armario de la Escuela N° 1 de esa localidad bonaerense; incluyen consejos sobre 
enseñanza y disciplina

Viernes 3 de diciembre de 2010

Una carta manuscrita de Sarmiento, conservada en muy buen estado (Foto La Nación)

Jesús Cornejo
De la corresponsalía La Plata

LA PLATA.- Quizá fue por obra del azar o por una jugada del destino: una bibliotecaria de la Escuela N° 1 San Miguel del Monte encontró olvidados en un viejo armario del colegio una serie de manuscritos de Domingo Faustino Sarmiento, de Marcos Sastre, de Francisco Berra y de otros especialistas de la educación, que ayudarán a entender cómo funcionaba el sistema de enseñanza bonaerense durante la segunda mitad del siglo XIX y principios del siglo XX.
Se trata de 70 rollos fechados entre 1858 y 1929 que permanecieron inmaculados en un mueble (que, según un grupo de investigadores que visitó el establecimiento, no se abría desde hace medio siglo) y que fue abierto por casualidad cuando se decidió acomodar la biblioteca de esta escuela, ubicada a 102 kilómetros de la capital provincial.
Los primeros volúmenes, escritos de puño y letra por el propio Domingo Faustino Sarmiento, reúnen cartas, informes, pautas de conducta en el aula y consejos a los maestros sobre distintas cuestiones como la disciplina.
También se hallaron manuscritos de Marcos Sastre y de Francisco Berra, que fueron los primeros directores generales de Escuelas que tuvo la provincia de Buenos Aires, y que dejaron una marca indeleble en la raíces de la educación argentina.
"La verdad es que no podíamos creer el buen estado de conservación de estos manuscritos, que tienen 150 años de antigüedad. Estaban enrollados, a modo de papiros, y sólo abrimos los más antiguos, de 1858", explicó ayer a La Nación el director del Centro de Documentación e Información de la Educación bonaerense, Rafael Gagliano.
El funcionario agregó: "Ahí encontramos las cartas de Sarmiento y de Sastre. Leer el primer volumen nos dio una visión global de la magnitud del hallazgo".
Profesor en historia de la educación argentina, el especialista de la Dirección General de Cultura y Educación bonaerense viajó a la ciudad de San Miguel del Monte para hacer una primera evaluación de los documentos y certificar si, efectivamente, se trataba de manuscritos originales de Sarmiento.
"Lo primero que me llamó la atención fue una carta de 1858 enviada por el director de una escuela de Monte, que le pide a Sarmiento consejos sobre cómo debía proceder con un chico que tenía problemas de conducta. Sarmiento le respondió con un consejo muy duro: le dijo que suspendiera durante un año al chico de la escuela y que visitara a los padres periódicamente para ver cómo se seguía portando el alumno durante ese año de castigo", dijo Gagliano.

Compromiso

"Lo que hay que destacar de esta carta -continuó el especialista- no es la dureza de la sanción de Sarmiento, sino su compromiso para responder a las inquietudes de sus directores y comprometerse con el sistema educativo. Si bien esta sanción de conducta escolar no sería compartida hoy por ningún educador, hay otras soluciones como las que detalla Marcos Sastre y que implementa una especie de puntaje: los chicos con buena conducta sumaban puntos y restaban cuando se portaban mal."
Según Gagliano, los rollos contienen información correspondiente también al sistema educativo de la provincia, del siglo XX.
"Si bien la mayoría de los manuscritos son del siglo XIX, hay otros documentos que llegan hasta 1929. Pero, por ahora, sólo decidimos indagar sobre el primer rollo y esperar a los especialistas en conservación de manuscritos antiguos para poder abrir los restantes y comenzar a estudiarlos", comentó Gagliano.
Los manuscritos de Sarmiento y de Sastre no estaban por casualidad en la Escuela N° 1 de San Miguel del Monte. Sucede que, en 1944, las autoridades nacionales, en pleno auge de reafirmar los valores y la identidad nacional, como consecuencia de la Segunda Guerra Mundial, ordenaron a las escuelas más antiguas del país (N° 1) la creación de museos.
Estos museos debían contener un archivo con la documentación educativa (histórica y contemporánea) y un registro con los inventarios de artículos escolares, como libros, bancos y escritorios, y donaciones que recibían los colegios de las distintas regiones.
"No sabemos cuántos museos de estos en realidad se crearon en las escuelas N° 1. Esta es la primera evidencia material que nos indica que efectivamente existieron los archivos. No podemos decir cómo fueron a parar ahí los manuscritos de Sarmiento, pero nuestra hipótesis es que fueron girados desde la Dirección General de Educación, en La Plata, para cumplir con el mandato del gobierno nacional", explicó Gagliano.
Un investigador de la cartera Educativa bonaerense aseguró a La Nación que la Dirección General de Cultura y Educación hasta ahora no contaba con ningún manuscrito original de Sarmiento. "La idea es que, a partir de este hallazgo, podamos reunir material para fundar un archivo y museo con la historia de la educación bonaerense", concluyó.

70 Rollos manuscritos
·                                 Fechados entre 1858 y 1929 hacía medio siglo que estaban guardados en un mueble dentro de la biblioteca de la escuela N° 1 de San Miguel del Monte.

Respuestas de Sarmiento
·                                 Investigadores que vieron las cartas se sorprendieron porque Sarmiento respondía de puño y letra las consultas de directores de escuelas.

Museo educativo
·                                 Las autoridades bonaerenses procurarán reunir más material para fundar un archivo y museo con la historia de la educación provincial.



DESCUBRIMIENTOS ANTERIORES


PATRIMONIO EDUCATIVO


Hallan 26 cartas de Sarmiento en la escuela Normal 1 porteña

Por Euridice Ferrara

Manuscritos. En las misivas, Sarmiento hablaba de ascetismo y recomendaba severas normas de conducta.
En medio de los festejos por los 135 años de la fundación de la primera escuela normal de mujeres de la Ciudad y la tercera del país, la Normal 1, Pte. Roque Sáenz Peña, ubicado en Av. Córdoba 1951, se anunció un hallazgo histórico: se descubrieron 26 cartas de Domingo Faustino Sarmiento, entonces director general de Escuelas de la provincia de Buenos Aires, de febrero de 1876 a enero de 1881, dirigidas a Emma Nicolay de Caprile, fundadora y primera directora de la institución.
Directivos y funcionarios del Ministerio de Educación, afirmaron que ganaron una subvención de la Universidad de Harvard, por 10 mil dólares, para armar un archivo con éste y otros descubrimientos, como manuales escolares de principios de siglo y el diario de viaje de Cristobal Colón.
“Esta es la primera experiencia de recuperación del patrimonio educativo. La importancia de crear un centro de investigación, bibliotecas históricas con libros del siglo XIX, museos con fotos y objetos preciados de la época, dan cuenta de cómo era la sociedad y la forma de enseñanza que imperaba”, afirma Marcela Pelanda, directora del programa Huellas del Ministerio de Educación porteño, implementado en cuarenta escuelas públicas de las 700 existentes en la Ciudad.
La correspondencia histórica entre Sarmiento y la fundadora del Normal 1 (designada por Sarmiento y a quien trajo desde Estados Unidos) se hallaron en el sótano de la escuela y fueron limpiadas y restauradas por alumnos.
Refieren a temas cotidianos del quehacer escolar y dan muestras de la implementación del normalismo, modelo educativo que crea el sistema de la educación pública en la Argentina, entre 1880-1916. Subraya, el ascetismo y normas de conducta rígidas para maestros y alumnos.
La escuela Normal 1 es el caso testigo de esta inciativa: se hallaron libros manuscritos de Caprile donde se resaltan pautas de enseñanza de la época o tesis que datan de 1884 de alumnos egresados del terciario o películas del 1700.
Por este establecimiento dejaron sus huellas destacadas personalidades como Otto Krause, como profesor de Dibujo, o Alicia Moreau de Justo, alumna de Hipólito Yrigoyen. “Todos los documentos están conservados, descriptos y digitalizados por los alumnos avanzados de la escuela junto a graduados asesorados por un equipo experto”, explica Susana Lidia Pérez, rectora de la institución.
Gran parte de esta iniciativa y hallazgo se logró gracias a la Asociacion de Ex Alumnas, conformada por Susana García de 76 años, Elisa Dominguez de 80 y María Elena Pezzutti de 81. “Esto es parte de nuestra historia y nos pone felices que los chicos de hoy conozcan un pedacito de historia de los primeros educadores”, coinciden.
Las directivas del prócer
En las cartas a la directora Emma de Caprile, dama polaca con educación italiana que vivió en Suiza y Estado Unidos, se destacan normas educativas.
Solicita inventario de asistencias de esa escuela.
Pide información sobre becas y datos estadísticos.
Solicita al jefe de policía que prohíba en las librerías la compra de libros con sello de las escuelas Normales de la Provincia, para evitar sustracciones.
Nombra a maestros en sus respectivos cargos y la autoriza a instalar las cátedras de inglés, dibujo y francés.
Por resolución del Consejo General, informa que queda nombrado profesor de Filosofía, el Dr. Don Hipólito Irigoyen.

NOTICIA DE 2009
(FRAGMENTO)
Una bolsa de nylon cubierta de polvo, y tirada junto a rollos de láminas viejas y pilas de libros amarillentos en un rincón del depósito de las Escuelas Raggio, en Nuñez, contenía una joya histórica: una veintena de planos auténticos del Teatro Colón de 117 años de antigüedad en un estado de conservación óptimo. 
[...]
Cuando encontramos los planos, en noviembre pasado, no le dimos más importancia que la de una carpeta con planos antiguos", dijo Fernando Piaggi, profesor de Maquinarias de la escuela y fundador hace dos años, junto a Martín Acri, profesor de Historia, del museo y archivo del colegio. Además de los planos, se encontraron 50 cartas de Domingo Faustino Sarmiento, la bandera usada para la inauguración de la escuela en 1924 y una película sobre un día de clase, de 1922. 
Marcela Pelanda, coordinadora del programa del Ministerio de Educación porteño que se está desarollando en otras cinco escuelas de la ciudad, informó que los planos hallados se editarán en un libro que se ofrecerá para el centenario del Teatro Colón. Además, dijo que quedarán "donde fueron encontrados porque la intención del programa es rescatar el lugar central que tuvieron y tienen las escuelas en la vida cultural del país". 

Publicado el el Blog "El Quilmero" el día de hoy:

Hemos destacado en rojo algunos nombres de personalidades que actuaron en la escuela Normal de Quilmes.

LAS UNIVERSIDADES DE QUILMES


UNIVERSIDAD FEMENINA DE QUILMES

Nació con el objetivo de “aumentar los conocimientos culturales, domésticos, y perfeccionar la idoneidad de la mujer en las tareas del hogar”. En febrero de 1930 el Consejo Nacional de Educación del gobierno radical creó la escuela de adultos Nº 153, pero el golpe de estado de junio la cerró arbitrariamente. Esto produjo una reacción en el alumnado que, aún los pocos meses de clases, había encontrado el ámbito de aprendizaje y trabajo que tanto se había anhelado. Así fue como un grupo de madres, vecinas y docentes quilmeñas se hacen eco y comienza a reunirse en la escuela Nº 1 para cubrir esta carencia. De estos encuentros surge la “Asociación Pro Cultura de la Mujer” con el objetivo de fundar una institución de educativa que por su plan de enseñanza bautizaron “Universidad Femenina de Quilmes”.
Dicha Asociación estaba integrada por: presidenta. Saturnina A. de Field, vicepresidenta, Lola R. de Sáenz; tesorera, María L. R. de Oddone; pro tesorera, María Esther Perli, secretaria, María Emilia Civra; por secretaria, Clotilde R. de Pérez y vocales: Eugenia Gorleri, María Josefa Lombán de Casado, María Elodia Garay, Elena Capurro de Barrera Nicholson, Julieta Moreno Saravia, Dolores Rocca Smith, Rosa Fernández de Jacobucci, Josefina J. P. de Rodríguez.
La primera acción fue obtener un espacio y consiguen que el Director General de Escuelas de la provincia Prof. Pedro Álvarez autorice ocupar en turno vespertino las aulas de la escuela Nº 1, situación que respetó su sucesor el Dr. Eladio Carranza. El intendente Dr. Emilio Caset, el presidente del Consejo Escolar Victoriano Imizcoz y el presidente del Concejo Deliberante Lorenzo Dalla Vía, allanan las dificultades propias del inicio de las tareas. La municipalidad destina una subvención mensual de $ 300 (equivalente en esa época a un sueldo acomodado) y también el comercio y la industria local acompañan económicamente el proyecto.
La inauguración se realizó el 31 de mayo de 1932. Fue designada presidenta de la universidad ad honorem la profesora Crescencia de Molina.
Los exámenes finales se rendían ante comisiones formadas por caracterizados docentes y profesionales de Quilmes. El personal directivo y docente estaba integrado por; presidenta Crescencia López Oliveros de Molina (vicedirectora del Normal de Quilmes); secretaria, Dolores Rocca Smith; grados primarios, María Esther Llull Risso (luego directora del High School); corte y confección, María Luisa Villen, Cresa M. de Silva Chaix y María Cristina M. Ibarra; labores, Hilda Sardi, María Alodia Garay y Gloria M. de Garay; tejidos, María Ignacia Cuttela, Teodolina Altube; enseres domésticos, Elisa Fowler; sombreros, Emilia Maggiani; bordado a máquina, Elsa Preneste; dactilografía Julia Altube de Arbert; taquigrafía redacción comercial, Nélida Villafañe; francés Margarita P. de Mathews; inglés, María Magdalena Leoncini; dibujo, María Ignacia Aranguren; arte decorativo, María España; piano, Rafaela Tropeano; guitarra, Juan Cirioli; primeros auxilios y puericultura: los doctores María Julia Tarquini de Brizzio, Ruth Lauers, Pascual Montagna, Emilio Caset y Héctor Abrines. Todos ejercían ad honorem.
Venían jóvenes y aún mujeres maduras de todos los rincones del partido. Las clases, mediante un sistema combinado de puertas abiertas, se dictaban de 17:30 a 20 hs. Se tomaban pedidos de trabajos en los diferentes cursos lo que generaba una salida laboral.
Semanalmente durante los meses de setiembre, octubre y noviembre se dictaban conferencias públicas por parte de los mismos integrantes de la institución como de personalidades de la cultura, el comercio y la industria, locales y venidos de la Capital Federal y La Plata, con la finalidad de mantener actualizada a la mujer en el amplio espectro de la vida comunitaria.
La oferta era amplísima y de acuerdo a los parámetros que la sociedad tenía destinados para la mujer en esos años. Resultó un disparador positivo para abrir el estrecho campo de posibilidades en el que podía desarrollarse y al que podía acceder la mujer que no fuera el magisterio, la enfermería, el servicio doméstico, los empleos de costura o de obreras en las pocas industrias que incorporaban mujeres. Además de la construcción en la imaginaría femenina de que fuera de la casa, fuera del círculo familiar había un mundo para desenvolverse libremente y crecer. Así lo manifestaron mujeres, hoy ancianas que concurrieron a esa Universidad.
La comisión era elegida anualmente en asamblea. En 1935 presidía la comisión la señora Armida A de Rodríguez Jáuregui; vicepresidenta, Josefina P. de Rodríguez; tesorera, María Josefa Lombán de Casado (directora del Normal), por tesorera, Hermelinda Cuttela, vocales: Petrona A. de Paúl, Leonilda Ch. de Caset, Aurora B. de González, Haydee O de Torres, Elisa A. de Cosio, Carmen S. de Arens, Florentina Sáenz, secretaria, María Inés Silva, suplentes Angélica P. O. De Ricagno y Rosalía E. Davel de Deambrosi.
En los primeros cuatro años hubo un promedio de 34 cursos con 847 alumnas por año.
La Universidad Femenina de Quilmes cerró sus puertas en 1943, por carecer de edificio propio, por la escasa colaboración de la sociedad que había agotado su voluntarismo, por la reducción de la oferta y por la baja matrícula.

LA UNIVERSIDAD POPULAR [1]

Fue creada en 1938, por la Juventud de Obreros Cerveceros en el ámbito de la Escuela Nº 17 gracias a una cesión de la Dirección General de Escuelas de la Pcia. Es el antecedente de la actual Universidad Nacional de Quilmes (UNQUI).
Estaba subvencionada por la Cervecería Argentina con $ 50 m/n y la Municipalidad con $ 40 m/n. La administraba una comisión y un consejo de instrucción de cuatro profesores, presididos por el director Nicolás Cinnadomo. Los miembros del Consejo eran: el Dr. Guido Girotto, profesor de italiano, notable educador quilmeño de extensa trayectoria; profesor de francés Mordy Strugo (periodista de la revista "La Urraca"), de castellano Francisco Míguez, de taquigrafía, el escultor Antonio V. M. Rocca, de alemán Bernardo Meyer; de inglés, Mercedes Ayala de Hutchinson y Luis Ricagno.
Se dictaban 12 materias: electrotécnica, a cargo de Harry Randich; matemática a cargo del Ing. Guillermo P. Margni; dibujo responsabilidad de Juan Correa; corte y confección por las señoras Rosa Alfonso de Cabanés y Josefina Varela; bordado, Srta. J. Alfonso. Además, se dictaban técnica bancaria, cinematografía y fotografía.
Los docentes no cobraron sueldos, tan sólo las mujeres en los primeros tiempos recibieron una suma por viáticos
La Universidad Popular perduró hasta poco después de 1945. Problemas de tipo político, entre otros, determinaron su cierre su definitivo.
Estas Universidades no tuvieron un carácter nacional ni académico, pero fueron foros de formación permanente que orientaron a muchos jóvenes y determinaron la vida de muchos adultos de la zona sudbonaerense. A su vez son otra muestra del alto valor que todos estos Educadores sentían por sus profesiones, su altruismo y su compromiso comunitario.




[1] Tomado de “La Colonia . el segundo barrio de Quilmes” de quien suscribe (Héctor Agnelli).

2/12/10

El peso de los Archivos

Leímos en el matutino La Nación, de Buenos Aires:

Lunes 29 de noviembre de 2010

Acumulación de expedientes / Programa de alerta temprana 
La matemática permitiría prever el colapso de los juzgados 
Avisaría con anticipación la probabilidad de que el peso del papel amenace los juzgados

Nora Bär

Las noticias dadas a conocer en las últimas semanas acerca del peligro de colapso de los juzgados porteños, como el que aloja los tribunales previsionales, en Marcelo T. de Alvear al 1800, ofrecen una increíble ilustración del clima de pesadilla que recreó en sus novelas Franz Kafka.
Con 35.000 nuevos pleitos anuales y 400.000 expedientes esperando resolución, el peso del papel acumulado amenaza peligrosamente con superar el límite de 270 kg que, según el Instituto Nacional de Tecnología Industrial, no debería transgredirse si se pretende mantener a salvo la integridad de los edificios.
Pero si es imposible detener el febril ingreso de expedientes (ni siquiera lo logró una feria judicial de tres semanas autorizada a pedido de los juzgados), el licenciado Ricardo Miró, matemático "residente" del Poder Judicial, acaba de desarrollar un sistema que daría una señal de alerta meses o años antes de llegar a estas crisis terminales.
"Ya son cuatro las oportunidades en que hay edificios judiciales que colapsan por el peso de los papeles acumulados -cuenta Miró-. Estuve trabajando durante los últimos cinco años en este tema y desarrollé una serie de algoritmos que permitirían anticiparse a esta suerte de «tsunami» judicial."
Contra los maremotos no hay nada que hacer una vez que llegan a la costa, pero se pueden predecir con boyas de alerta. Los algoritmos formulados por Miró permiten crear una suerte de "boyas virtuales" que emiten la llamada de peligro y permiten arbitrar medidas excepcionales para acelerar el tratamiento de los casos.
Para esto, Miró se valió de la teoría de caminos al azar y del algoritmo conocido como Ruina del Jugador (que consiste en calcular la probabilidad de que un jugador arruine al contrario en un juego a un número indeterminado de partidas, cuando ambos lo inician con un cierto capital).
"Si se tomaran en serio estos pronósticos -dice Miró, que fue invitado por la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA a exponer este trabajo-, la administración judicial podría prepararse adecuadamente para atender las ondas de demandas con meses o años de anticipación."
El matemático, que confiesa sentirse angustiado por las dilaciones que están condenadas a sufrir en oscuros anaqueles las demandas de jubilados, afirma que es posible predecir inteligentemente la descomunal acumulación de expedientes de modo que las autoridades de la Justicia tengan argumentos sólidos para contratar abogados despachantes y así multiplicar la capacidad de procesamiento paralelo en los juzgados y disminuir la probabilidad de colapso o cancelarla.
"En este trabajo me baso en estudios sobre la difusión de un matemático croata muy distinguido, William Feller -explica Miró-. Los problemas de difusión son muy importantes en física. Por ejemplo, si uno tiene un secante y le tira un chorro de tinta, la mancha se va expandiendo hasta que se seca. Haciendo una asociación con lo que ocurre en los juzgados, esto sería equivalente a la finalización del tsunami. Pude modelar ese proceso y cuantificar cuál es la probabilidad de ingreso y de resolución de los expedientes. Lógicamente, siempre entran más que los que se resuelven. Si la probabilidad de avance es menor que la de resolución, el colapso está más lejano. Este programa mide la duración promedio hasta el colapso y lanza una llamada de alerta. Ya cuando el edificio cruje no hay salida, por lo menos para la tecnología con que contamos ahora. Lo interesante es anticiparse."
Miró trabaja desde hacía alrededor de veinte años en el cuerpo de peritos contadores de la Corte Suprema, donde aporta técnicas estadísticas para analizar grandes masas de datos. El sistema lo desarrolló en su casa y en sus horas de descanso.
"[El matemático, físico y astrónomo italiano Joseph-Louis de] Lagrange decía: «Si una teoría científica no se puede explicar a la primera persona que pasa por la calle, no está terminada» -dice Miró-. En este caso, los abogados no tienen por qué entender este sistema. Igual que cuando uno va a someterse a una tomografía computada no es necesario que entienda la «transformada de Radón-Calderón», que se usa para el escaneo sagital y para reconstruir la imagen... El sistema incluso podría alimentarse automáticamente y monitorearse desde una oficina de estadística. Simplemente con ingresar cuántos expedientes entran y cuántos se resuelven, uno ya sabe cuándo se está acercando al colapso."

1/12/10

PRIMER CONGRESO DE ESTUDIANTES NORMALISTAS

BUENOS AIRES 25 AL 31 DE OCTUBRE DE 1919


            Una iniciativa de los alumnos de la Escuela Normal de Profesores de la Capital Federal (actual “Mariano Acosta”) permitió que hacia fines del mes de octubre de 1919 se reuniera en Buenos Aires el Primer Congreso de Estudiantes Normalistas.[1]  La sede en que se realizó el acto inaugural y las sesiones posteriores, fue la “Escuela Normal de Maestras Nro.4”, merced a la autorización concedida por el Dr. Avelino Herrera director entonces del establecimiento.

            La respuesta a la convocatoria hizo que al comenzar las deliberaciones estuvieran presentes delegados de 14 establecimientos normales y un crecido número de asistentes que en forma activa y a través de trabajos concretos participaban en las distintas comisiones temáticas. También se recibieron una importante cantidad de  adhesiones escritas

Los delegados:
  
INSTITUCION
NOMINA DE DELEGADOS
Escuela Normal de Profesoras
Delfina Varela Domínguez; Laura Mircoli, Zulema Díaz Lazcano; Leonilda Griffero; Modesta Aracama; Irma Oest; Irene Ortiz.

Escuela Normal de Profesores
Pedro Echarte; Abel Díaz; Vicente Allende; Arístides  Matéu: Hugo Calzetti; Juan Pablo Curuchet, Avelino Ugarteche, Vicente Violante, Luis R. Manzione; Juan Cambriglia; Américo Ghioldi.

Escuela Normal del Profesorado de Lenguas Vivas
Maria Luisa Redoano; Berta Lamay; Victoria Silva Jonas, Rosa Donato; Justa Barceló; Celia Betta; Adelina de Negri.

Escuela Normal de Maestras Nro. 3
Maria Luisa García; Clelia Maniglia; Rosa Blanco; Luisa Fernández; Teresa Arriaga.

Escuela Normal de Maestras Nro. 4
Edelvina del Carmen Alarcón; Celia Fó Montaner; Elvira Colombo; Paula Datri; Hipatia Echeverría.

Escuela Normal de Maestras Nro. 6
Renee Humblot; Iberia Pujó; Bherta Flores; Raquel Panigazzi.

Escuela Normal de Maestras Nro. 8
Elvia D’Elia; Luisa Andalfato; Amelia Bratosevich; Paulina Escardó.

Escuela Normal de Maestras Nro. 9
María Luisa Tapia; Elisa Sosa; Flavia Castellano; María Gutiérrez Diez.

Escuela Normal de Lomas de Zamora
Elena Lavabre; Patricio J. Rodríguez; Abraham Jangla; Agustín Lugano;  Antonio H. García.

Escuela Normal de Quilmes
Elvira Peña; Adelina Consiglio; Domingo Parenti; Luis Ricagno; Alejandro Camaño.

Escuela Normal de 25 de Mayo
Armando Lucangioli; Alberto Fortain.

Escuela Normal de Mercedes
Pedro Barrancos.

Escuela Normal Popular de San Martín
Carlota Serraz; María Inés Soler; Aurora Duro; Manuel Artacho.
Escuela Normal de Santa Rosa (La Pampa)
Pedro Fernández Accedo; José S. Berón.


Acto inaugural.

            Resulta llamativa la presencia de acreditados personajes del ámbito educativo, tales como Pablo Pizzurno, Ernesto Nelson, Jorge A. Boero, José V. Zubiaur, Leopoldo Lugones, el Director anfitrión Avelino Herrera y el presidente del Consejo Nacional de Educación D. Ángel Gallardo [2], a quién se designó Presidente honorario del Congreso y a quien se invitó a hacer uso de las palabras de apertura. Otra presencia que destacan las informaciones es la del señor Julio V. González, principal dirigente de la recientemente fundada Federación Universitaria Argentina. La inauguración formal estuvo a cargo del estudiante Vicente Allende, de la Escuela Normal de Profesores, Presidente efectivo del Congreso, que destacaría el esfuerzo que implicaba su convocatoria y la importancia que ellos le daban. Decía Allende:
            “...los estudiantes de las Escuelas Normales se reúnen en su Primer Congreso, para estudiar serios problemas que se refieren al niño, a la escuela, a los maestros, al gobierno y a la dirección de la enseñanza.”[3]

El temario a considerar.

            El Orden del Día. establecía se conformaran las Comisiones de Trabajo para considerar un temario que constaba de diez puntos:

  1. Nacionalismo en la enseñanza.  Un tema nada fácil. Se discutió un  trabajo presentado por Abel Diaz que originó un  importante debate, dentro y fuera del Congreso. Las deliberaciones tenían lugar a menos de un año de los hechos ocurridos en la Semana Trágica de enero de 1919, de allí que algunos medios se mostraban hostiles al debate, y a la resolución que a ese respecto se proponía desde el Congreso.  Se acusaba a los participantes de antinacionalismo por cuanto en sus conclusiones señalaban que “la única forma en que la escuela puede hacer obra de verdadero nacionalismo es educando al hombre en el amplio concepto de la verdad científica y de la justicia social.”[4]
          En su discurso de cierre del Congreso Leopoldo Lugones había coincidido y reforzado estas ideas. Decía que no había que confundir la patria con el ejército, y que la enseñanza nacionalista que algunos propician, en realidad esconde el deseo de que se haga propaganda militarista. Y agregaba: nosotros somos los malos patriotas porque creemos en una patria sin militarismo y sin ignorancia y la deseamos grande para albergar en ella a todos los hombres del mundo que deseen habitarla.[5]

  1. Ética profesional. Trabajos presentados por las estudiantes María Luisa Redoano y Leopoldina Ubal Caubet. 
  1. Proletariado Intelectual.  Se discutieron las ponencias de Vicente Allende, Juan Pedro Curuchet, Hugo Calzetti y Vicente Violante. 
  1. Planes de estudio.  Esta Comisión convocó numerosos trabajos y sus ponentes procedían de establecimientos diversos. Estuvieron Zulema Díaz Lascano (Normal de Profesoras), Delfina Varela Domínguez (ídem), Victoria Silvia Jonas (Lenguas Vivas), Rosa Blanco (Normal 3), Dante Luciani (Normal de Profesores), Pedro Echarte (ídem), Alberto Iacobucci (ídem), Guillermo Gianello (ídem), Domingo Parenti (Normal de Quilmes), Fermín Estrella Gutiérrez (Normal de Profesores), Hugo Calzetti (ídem) y una ponencia de la delegación de la Escuela Normal de Mercedes.
Entre las propuestas del Congreso se recomendaba dedicar al menos una hora semanal al intercambio intelectual entre profesores y alumnos; comentar libros, realizar conferencias; concurrir a exposiciones, etc. Un trabajo  sobre Puericultura  presentado por  la alumna Delfina Varela Domínguez consito interés en los participantes: se abordaba el tema de la educación sexual, y recomendaba especialmente su aplicación en  las escuelas de varones.
Sobre la enseñanza de la Historia se rechazó fuera un simple catálogo de nombres, héroes o hechos, para elevarse al rango de una verdadera ciencia normativa. Debe mostrar objetivamente los elementos de solidaridad social y humana en la sucesión del tiempo y en el espacio localizado. Un delegado de 25 de Mayo, Armando Lucangioli, propuso (y así se aprobó) repudiar la historia dramatizada [que] trae aparejada el avivamiento de odios y prejuicios ancestrales.

  1. El dogmatismo en la enseñanza.  Se discutieron las ponencias de María Luisa Redoano y de Ana Ubermann. Aquí se llamaba a rechazar y combatir el dogmatismo por intolerante e inflexible y afirmar el espíritu científico.
  1. Clasificaciones, exámenes, asistencia y docencia libreOtro debate intenso. Cantidad o calidad; reemplazo de las notas por trabajos monográficos, investigaciones, seminarios; en que casos asistencia regulada o asistencia y docencia libre. Se mencionan algunos ponentes pero sin identificar procedencia. Algunos provienen del Lenguas Vivas, Rosa J.Donato,  otros en cambio son del Normal de Profesores, J.P. Curuchet, Américo Ghioldi, Alberto Fesquet, Domingo Morinelli, José Vidal, etc..
  1. El gobierno de las Escuelas Normales.  Creación de un Consejo Directivo (Director, Profesores, delegados estudiantiles electivos). Presentan trabajos Vicente Allende, Alberto Fesquet y Gaspar Mortillaro, de la Escuela Normal de Profesores.
  1. Reglamento Interno de las Escuelas Normales.  Las ponencias son de Paulina Rosemblit, Catalina Peretti, Gaspar Mortillaro y Domingo Parenti. Otra vez el tema de las calificaciones: se postula su supresión y se propone que en reuniones periódicas los profesores cambien impresiones sobre el desarrollo de los cursos. Se sugiere un reglamento interno que evite la minuciosidad normativa por perjudicial y se habitúe el alumno a vivir en libertad.
  1. Coeducación.  Presentaron ponencias Fermín Estrella Gutiérrez y Matilde Fernández. Se reclamó insistir en procura de la coeducación.
  1. Mutualismo estudiantil. Se rechazaron las ponencias de Fermín Estrella Gutiérrez y Juan Pablo Curuchet que postulaban una forma símil mutualista para la organización estudiantil y se aprobó en cambio que “El Primer Congreso de Estudiantes Normalistas resuelve designar una comisión de siete miembros a fin de organizar una Confederación de Estudiantes Normalistas”.  Se llamaba construir Centros donde no los hubiera y a avanzar en una organización nacional.
El cierre del Congreso.

            El 31 de octubre de 1919  Vicente Allende, presidente del Congreso y quien había dado las palabras de bienvenida, se encargaría de despedir, en especial a los delegados que se comprometían a cumplir con las resoluciones adoptadas. En  esa última sesión se produce la alocución de Leopoldo Lugones que mencionábamos más arriba y que es aplaudida en forma entusiasta por los asistentes.

Fermín Estrella Gutiérrez, un protagonista, delegado de la Escuela Normal de Profesores, recordaría ese momento, pues fue allí cuando conoció a Lugones. También recordaría que ese improvisado y elocuente discurso,  respondió a una invitación que le hicieran los estudiantes allí reunidos. Sus palabras ante ese enorme “público juvenil”, fueron “un canto a la patria, a su suelo y a sus tradiciones liberales y democráticas. Le habíamos pedido su apoyo,  y lo dio, con toda el alma, generosamente. Habló como un iluminado, andando de un extremo a otro del escenario, brillantes a ratos los anteojos, el brazo derecho subrayando con energía las palabras.” [6].

 Fuentes de información:

Astolfi José Carlos. Historia de la Escuela Normal de Profesores Mariano Acosta. Buenos Aires,  Asociación de Ex Alumnos de la Escuela Normal de Profesores Mariano Acosta,  1974. (321 p.)

Estrella Gutiérrez Fermín. Recuerdos de la vida literaria. Buenos Aires, Losada, 1966.

Primer Congreso de Estudiantes Normalistas. Buenos Aires, 25 a 31 de octubre de 1919. Conclusiones Aprobadas. Buenos Aires, Imprenta Mercatalli, 1920. (32 p.)

  
Profesor Carlos Alberto Suárez
Buenos Aires, Octubre de 2009


[1] En el año 1912 los estudiantes de la Escuela Normal de Profesores habían promovido la creación de un Centro de Estudiantes Normales. En dos numerosas  Asambleas  realizadas en junio  y agosto de ese año en una sala teatral,  se concretó el intento que tuvo una efímera duración (1912-1913).
[2] El discurso pronunciado por Ángel Gallardo fue publicado en El Monitor de la Educación Común,  tomo LXXI, año 38, nro. 563,  pp.67-71.
[3] Primer Congreso de Estudiantes Normalistas. Buenos Aires, 25 a 31 de octubre de 1919. Conclusiones Aprobadas. Buenos Aires, Imprenta Mercatalli, 1920, p. 8
[4] Idem
[5] Idem, pp. 12 y 13. [Cabe aclarar que por entonces Leopoldo  Lugones sostenía y defendía  ideas que años más tarde abandonaría para aprobar el golpe militar de 1930.]
[6] En Recuerdos de la vida literaria (Buenos Aires, Losada, 1966), (p.44)

Agradecemos al Prof. Carlos Suárez el envío de esta nota para su publicación.