3/5/14

CUIDEMOS NUESTRO ARCHIVO (II): 
LA LUZ
Condiciones de exhibición para documentos y libros
Alejandra Odor Chávez (fragmento)

Aunque su función original no fuera propiamente la de ser objetos de exposición, es común encontrar libros y documentos exhibidos en museos o en los mismos archivos o bibliotecas que los albergan. Dichas exposiciones generalmente tienen una función didáctica o buscan atraer al público para generar un mayor acercamiento entre éste y los acervos gráficos, bibliográficos o documentales.

Sin embargo, la constante o incorrecta exposición de dichos materiales puede ocasionarles daños, por lo que deben tomarse ciertas medidas y seguir algunos lineamientos básicos para reducir los riesgos y asegurar la correcta conservación de los acervos exhibidos.

Mary Todd Glaser, del Northwest Document Conservation Center menciona cinco reglas básicas para la exposición de colecciones de papel y libros:

1. La utilización de copias o facsímiles siempre que sea posible.
2. No exponer ningún material original de forma permanente. 
3. Mantener el nivel de iluminación lo más bajo posible.
4. Utilización de filtros para minimizar la exposición del material a radiaciones ultravioleta, pues éstas son las más dañinas.
5. Asegurarse de que las vitrinas o montajes para exposición estén bien cerrados y hechos de materiales estables, que no generen ningún daño a las colecciones.

Exposición a la luz

Definitivamente, uno de los factores que más deben cuidarse durante la exhibición de materiales celulósicos es la iluminación. Si bien durante una exposición la luz desempeña un papel muy importante para generar focos de atención y distintos ambientes en las salas, siempre debe cuidarse el no exceder los niveles permitidos para la correcta conservación de este tipo de materiales.

Es indispensable recordar que el daño ocasionado por luz es acumulativo, esto quiere decir que será igual de dañino exponer una obra a altos niveles de iluminación durante un corto tiempo, que a niveles bajos pero en tiempos más prolongados.

Cada tipo de iluminación tendrá sus ventajas y desventajas, y es importante conocerlas para saber cómo minimizar éstas últimas al máximo:

a) Luz natural:

Luz de día: Es especialmente dañina por sus altos contenidos de radiación ultravioleta (UV). De este modo, debe evitarse exponer el material cerca de ventanas, o estas deben protegerse para reducir lo más posible la entrada de este tipo de radiación. Para esto pueden utilizarse cortinas combinadas con filtros UV, que pueden encontrarse como una película plástica que se adhiere a las ventanas o únicamente a las vitrinas o marcos de exposición, para reducir costos. Otra medida que puede ayudar a reducir los niveles de luz UV es la utilización de pintura blanca con contenidos de dióxido de titanio en las paredes y techos de las salas de exhibición, pues ésta puede absorber cierta cantidad de radiación UV. Sin embargo, siempre deberá combinarse con el uso de filtros.

b) Luz artificial:

Luz fluorescente: Son muy comunes en archivos y bibliotecas y una de sus ventajas es que se trata de luz fría, es decir que no emite calor. Sin embargo, los niveles de iluminación no pueden regularse y generan altos niveles de radiación UV, por lo que deben tenerse ciertos cuidados. Siempre deben buscarse aquellas que emitan la menor cantidad de luz UV (no más del 2%), y utilizar filtros UV que cubran los tubos en su totalidad (éstos pueden adquirirse en casas de material para conservación de archivos).

Luz incandescente: Se trata de lámparas de tungsteno, cuya emisión de radiación UV es mínima y en las que sí puede regularse el nivel de iluminación. Su principal desventaja es la emisión de calor (radiación infrarroja), por lo que si se utilizan, deben mantenerse en niveles bajos (con el uso de dimmers), alejadas de la obra expuesta y nunca dentro de las vitrinas.

Luz halógena de tungsteno: Son ampliamente utilizadas en museos y salas de exposición y pueden regularse los niveles de iluminación, pero producen cierta cantidad de radiación UV, por lo que también se recomienda el uso de filtros.

Otras recomendaciones para aprovechar todo tipo de iluminación y reducir los riesgos son: la utilización de luz difusa en lugar de directa sobre los objetos, pues este tipo de iluminación permite bajar más los niveles y genera un ambiente agradable; encender las luces únicamente cuando haya visitantes en la salas y cubrir las vitrinas con paños cuando la exposición no se encuentre abierta al público.

En cuanto a los niveles de luz recomendados para la exposición de este tipo de materiales, se medirán en luxes1. “El límite de iluminación aceptado para los materiales de archivo es de 50 lux, pero (…) debemos tener en cuenta que no sólo la intensidad de la luz es importante, sino también el tiempo de exposición”.2

De este modo, tomando en cuenta tanto la intensidad como el tiempo de exposición a la luz, se ha establecido un límite de 50.000 horas/lux (las horas/lux se obtienen multiplicando la cantidad de luxes por la cantidad de horas que el objeto esté expuesto a dicha iluminación). Es decir, si la obra es expuesta 10 horas diarias a 50 luxes, alcanzará el límite en 100 días (10 x 50 x 100 = 50,000). Si la misma obra se expusiera la misma cantidad de horas, pero a 100 luxes, el límite sería alcanzado en sólo 50 días, y así sucesivamente.

NOTAS:
1 De acuerdo a la Real Academia de la Lengua Española, lux es “la unidad de iluminancia del Sistema Internacional, que equivale a la iluminancia de una superficie que recibe un flujo luminoso de un lumen por metro cuadrado”.
2 Carmen Bello y Àngels Borrell, “El patrimonio bibliográfico y documental. Claves para su conservación preventiva”, p.116.

Fuente: http://www.adabi.org.mx/content/Notas.jsfx?id=387

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