15/6/19

El Archivo General de la Nación 
 lanzó la Plataforma de 
 Registro de Instituciones

Ya está disponible la plataforma para el registro de instituciones que preservan documentos y fondos documentales de valor histórico

Esta iniciativa surgió en el marco del ex Ministerio (actual Secretaría de Estado) de Ciencia y Tecnología y tiene por finalidad crear un registro/base de datos que permita conocer dónde y cómo se preservan documentos históricos.

La plataforma brindará información sobre:
1.- Las instituciones
2.- Las políticas de gestión de las instituciones
3.- Los documentos que preservan

Este registro tendrá 3 niveles, quienes completen el 1 estarán en el nivel básico. Quienes completen el 2 en el nivel intermedio y quienes completen el 3 en el nivel avanzado.

A partir del registro, las instituciones pasarán a formar parte del "Sistema Nacional" y con ello podrán acceder a propuestas de capacitación o formación; pedidos de financiamiento para armar proyectos de capacitación o formación y/o financiamiento para equipamiento tecnológico.
Ya se encuentra disponible el formulario del nivel básico para que puedan adherirse al Sistema Nacional de Documentación Histórica

Por consultas sobre la adhesión, les solicitamos que escriban a sndh@mincyt.gob.ar

Seguimos trabajando para la construcción de nuevas políticas públicas para los Archivos!


ARCHIVO GENERAL DE LA NACIÓN 
DE LA REPÚBLICA ARGENTINA

El Archivo General de la Nación es el depositario de un acervo documental de incalculable valor por la cantidad y calidad de los documentos que posee. Esto lo convierte en uno de los principales repositorios de América Latina. Su patrimonio se conforma de documentos escritos, fotográficos y audiovisuales, que abarcan un arco temporal de quinientos años. En él conviven las historias públicas y privadas de quienes nos precedieron.

Su función es reunir, ordenar y conservar la documentación que la ley le confía, para difundir el conocimiento de las fuentes de la historia argentina. (Para más información ver Ley 15930).

Sus orígenes se remontan a la creación del Archivo General de la provincia de Buenos Aires en 1821, durante el gobierno de Martín Rodríguez, y por una iniciativa de su ministro, Bernardino Rivadavia. Tras la federalización de la ciudad de Buenos Aires, fue nacionalizado en 1884. En 1958, el Archivo Gráfico de la Nación (había sido creado en 1939) pasó a constituir el Archivo General de la Nación.

Es un organismo dependiente del Ministerio del Interior, Obras Públicas y Vivienda. Desde 1950 funciona en Leandro N. Alem 246, edificio que fue sede del Banco Hipotecario Nacional. Abre sus puertas, de lunes a viernes de 10 a 17, a investigadores, docentes, alumnos y público en general, ofreciendo un acervo valiosísimo y resguardando la gran memoria de la Nación. El único requisito es ser mayor de 18 años con la exhibición de un documento válido que lo acredite. El acceso es libre y la consulta es gratuita.

En algunos sectores, solamente se permite el ingreso a sala con los materiales indispensables de trabajo. Por esta razón, dependiendo del sector al que se dirija, el usuario deberá dejar sus pertenencias (bolso, cartera, mochila, cámara, etc.) en uno de los lockers ubicados en la entrada.


Fuentes: https://www.argentina.gob.ar/noticias/el-archivo-general-de-la-nacion-lanzo-la-plataforma-de-registro-de-instituciones
http://www.agnargentina.gob.ar/nosotros.html

13/6/19

CENTENARIO DEL COLEGIO NACIONAL
 DE MAR DEL PLATA
1919 - 2019


“Cultivando con honor y desinterés la tradición de la escuela argentina, fieles en el pensamiento, en la palabra y en los hechos a la función del educador, esto es, en la tarea de modelar caracteres e iluminar cerebros, martillando conceptos y remarcando ejemplos, todo lo cual se afirma en el mantenimiento de una doble misión educativa, la de reforzar, por una parte, los conocimientos del joven estudiante y por otra, encauzar sus condiciones morales porque su mantenimiento, más que una premisa ética, es la solución del problema, del problema porvenir de la Patria (Abásolo: 1946; 133). Antonio Mir, discurso con motivo de las Bodas de Plata del Colegio Nacional de Mar del Plata. 

“Frente  del Colegio Nacional de Mar del Plata ubicado en San Juan (hoy Hipólito Yrigoyen) 2047 en su época fundacional. Imagen extraída de la reseña histórica editada en 1969 al cumplirse el 50 aniversario de dicha institución”. Miguel Tobal.

Todo comenzó por 1914, cuando una comisión de vecinos visionarios tuvieron la idea de hacer trámites y acciones para que la joven ciudad tuviera su primera escuela secundaria. Recién en 1919 se concretó esa anticipada idea. No se equivocaron, pues desde ese entonces el Colegio Nacional N° 1 no dejó de crecer.

El pasado 27 de abril, el Colegio Mariano Moreno cumplió 100 años, “un siglo al servicio de la educación”. Concurrían no sólo jóvenes de la ciudad sino también de la región, Lobería, Balcarce, Miramar, Necochea, Mar Chiquita, entre otras localidades.

La comisión de vecinos integrada por Julio César y Aníbal Gascón, Vicente Constantino, Pedro Errecaborde, entre otros tuvieron la idea de proponer a las autoridades nacionales la creación de una escuela secundaria que cumpliera con la demanda local y zonal.

Se quería crear un Colegio Nacional secundario a imagen de los otros colegios nacionales. Entre las autoridades nacionales que recibieron la iniciativa estaba el Dr. Saavedra Lamas.

Recién al cambiar de gobierno nacional, en la presidencia de Hipólito Yrigoyen en 1919 y siendo ministro de Instrucción Pública el Dr. José S. Salinas, se inauguró el Colegio Nacional N°1 Mariano Moreno. Primitivamente funcionó en la Escuela N° 1 de 25 de Mayo entre San Luis y Mitre, con dos aulas cedidas al efecto, pero el aumento de la matrícula hizo mudar la institución a la calle San Luis 1957, a una propiedad perteneciente al ex intendente Fortunato de la Plaza.

Las gestiones empeñosas para lograr una nueva sede para el establecimiento fructificaron y el 10 de abril de 1920, se instaló en un amplio local alquilado en San Juan 2047 (hoy Hipólito Yrigoyen), y en poco tiempo se alquiló la casa lindera N° 2057, sedes que ocupó hasta su traslado a la calle Mitre, en un amplio solar de 5 mil varas, ofrecido por la Municipalidad a la Nación con destino al edificio del Colegio. Este edificio abonaba por el alquiler 160 pesos; los miembros de la Cooperadora le solicitaban la contribución de 1 peso a los padres de familia, recibiendo en algunos casos distintas opiniones, y frases como “que lo paguen los burgueses”…

Acto de Inauguración del Colegio Nacional; en la imagen se encuentran: el Intendente Municipal, Luciano Arrué (que ejerció del 30/4/1918 al 1/1/1920); el Ing. R. Consiglieri; el Secretario Municipal M. C. Urrutia; el Rector Julio Ortiz, el presidente de la Cooperadora, Dr. Juan H. Jara; el Presidente del Banco Nación, A. Seguí; Fortunato de la Plaza; J. Vidondo; J. Inverno; Alfredo M. Villafañe; Luis Masone entre otros.(foto Roberto T. Barili). Gentileza Lic. Angel J. Somma .

La Asociación Cooperadora del Colegio Nacional estaba constituida en 1919 por: Juan H. Jara como presidente; Tomás Nogueira como vice; José Caldararo como tesorero; el Ing, Ricardo Consiglieri como secretario; y como vocales: Francisco Moia, Crisanto Letamendía y Francisco Barrouquere. 

El entonces Intendente Municipal Luciano Arrué, dictó un decreto, refrendado por su secretario Miguel Urrutia, invitando a la población a embanderar los edificios para celebrar “el fasto acontecimiento de la inauguración del Colegio, hecho trascendental por el gran impulso que recibirá el desarrollo de la cultura pública, con las consiguientes ventajas para la sociedad en general… ”

El Ministro de Instrucción Pública de la Nación Dr. José S. Salinas, viajó a esa ciudad para presidir el acto inaugural del Colegio Nacional. Lo acompañaban entre otros, el Diputado Nacional Dr. Fermín Errea, autor del proyecto de ley sobre construcción del edificio del establecimiento, el Subprefecto Marítimo, don Juan Carlos Barla, y en Sr. Arnoldo Jáuregui, un 27 de abril de 1919. El Dr. Salinas dijo, entre otras cosas: ”Se ha creado esta casa de estudios con fatiga y dificultades venciendo prejuicios y obstáculos. No hemos podido hacer más que esto. Mañana otros lo ampliarán. Mientras tanto, mientras seáis estudiantes, hacedlo como Sarmiento y al salir de ella y entrar en el cuartel grabado en la culata de los fusiles el nombre de Belgrano”.

Los momentos iniciales fueron muy difíciles, salvados por los esfuerzos de los docentes y parte de la población que prestó ayuda. El Intendente Arrué el 7 de agosto de 1919, elevó una nota al Directorio del Club Mar del Plata solicitando un canje de tierras para instalar un colegio en el edificio de las calles Catamarca y 25 de Mayo. En 1921, los Concejales Luciano Arrué y Ricardo Consiglieri, presentaron un proyecto de ordenanza disponiendo la erección del edificio del Colegio Nacional en el centro de la Plaza Mitre.

Personal del Colegio Nacional

Para 1926 el Diputado Fermín Errea [1] fundó extensamente el proyecto destacando que el Colegio fue la concreción de anhelos de los vecinos y veraneantes. El establecimiento había cobrado ya excepcional importancia, y así se lo consideraba modelo en su género. Añadió que se había fundado con 61 alumnos y que contaba en ese momento con 180 alumnos, a los que debían sumarse 20 alumnos del Colegio San José de Tandil y alrededor de 200 que acudían en febrero a rendir exámenes complementarios. 

Corresponde al legislador por Mar del Plata el Dr. Fermín Errea, presentar a la Cámara de Diputados de la Nación el Proyecto de construcción del edificio. El mismo estaba concebido en los siguientes términos:

Artículo 1ro. : Autorizase al P. E. para invertir la suma de 300 mil $ m/n, en la adquisición de un terreno y construcción de un edificio destinado al funcionamiento del Colegio Nacional de Mar del Plata..
Artículo 2do. : La edificación deberá ser sencilla, desprovista de lujos y adecuada en el conjunto y en los detalles a las características de los establecimientos de su índole.
Artículo 3ro.: Los gastos que demanden el cumplimiento de la presente Ley, se harán de Rentas Generales, con imputación a la misma, hasta tanto sea sancionado el presupuesto general de administración.
Artículo 4to. De forma.
Firmado
Fermín Errea.


Señaló Errea que el local ocupado por el Colegio era reducido y el gasto mensual de alquiler era de 700 pesos. Finalizó sosteniendo que era necesario dotar al Colegio Nacional de Mar del Plata de un edificio con capacidad para su organización funcional y a tono con el progreso ininterrumpido de la ciudad.

El 19 de septiembre de 1928, el Dr. Fermín Errea, presenta un nuevo proyecto sobre el edificio del Colegio Nacional, ampliando la partida de 400 mil pesos que asignaba el presupuesto en vigor de la construcción de ese edificio, hasta la suma de 800 mil pesos. Esta partida fue incluida en el presupuesto de 1929. En los fundamentos sostuvo que se contaba con una partida de 400 mil pesos en el presupuesto, que no había sido utilizada por no contarse con el terreno necesario y que la donación efectuada en 1928 por la Municipalidad obligaba a arbitrar recursos para iniciar sin pérdida de tiempo la construcción.

Capilla ardiente montada en el Colegio Nacional antes del traslado del cuerpo de Alfonsina Storni
a Buenos Aires (1938). De piloto claro, el Sr. Roberto Barili

En el caso del Colegio Nacional de Comercio "Manuel Belgrano", que comparte el edificio, la piedra fundamental se colocó durante una ceremonia, el día 22 de agosto de 1943, hablando en esa oportunidad el Rector Dr. Antonio Mir y en representación de la Asociación Cooperadora Victorio González Barroso.

Se hallaban presentes entre otros el comisionado Coronel Teodolindo S. Linares, representando al interventor federal de la provincia; el Ing. Marcelo Martínez de Hoz, como delegado del Director General de Arquitectura de la Nación; el comisionado escolar Dr. Eduardo G. Carasa; el cura párroco Dr. Juan Martín Zabala; el presidente de la Asociación Cooperadora, Ing. Darío Espíndola;  padres de alumnos y numerosos vecinos; se cantó el Himno Nacional y el párroco bendijo el cofre y la piedra.

El día 27 de abril de 1944 se celebró con gran brillo el 25° aniversario de la creación del Colegio Nacional N°1. Los altos alquileres y la necesidad de agrandar el colegio hicieron tramitar un edificio propio.

De esa ubicación geográfica se pasó a Mitre y Gascón. Diez aulas iniciales, 5 en planta baja y 5 en primer piso, gabinete de física, sala de química, biblioteca, casa para el rector.

Se comenzó a construir en 1943 y las clases se iniciaron con el ciclo lectivo 1945, tal fue la premura de su construcción. Ese año inicia en este nuevo edificio en segundo año un alumno que con el correr de los años se transformaría en un alumno destacado, era el joven Roberto Cova [2]. Él escribe en 1969 la primera Reseña Histórica del Colegio Nacional “Mariano Moreno”, justo cuando se celebraban los 50 años y él ya era un reconocido arquitecto.

En 1963, se construyeron 10 aulas más, con la activa participación de la Asociación Cooperadora y siendo rectora la Sra. Profesora María Otilia Pinto de Begue.

En 1968, se inauguró el Anexo en la Colonia de Vacaciones Alfonsina Storni (cuatro manzanas delimitadas por Mariani, Daprotis, Patagones y Acevedo) El acceso al colegio era por Daprotis. El Nacional funcionaba por la tarde y el Comercial por la mañana. En 1967 se había determinado que el ingreso al Colegio se haría por sorteo, en reemplazo del examen de rigor. Cabe destacar que, de la gran demanda de alumnos y el esfuerzo de las autoridades del Colegio, surgió la posibilidad del Anexo.

En 1985 otra escuela se forma saliendo de la enorme matrícula del Nacional, fue el Colegio Nacional N° 2 Dr. Antonio Mir, hoy E.E.S. N° 23.

El Colegio transitó las luces y sombras del país, pero siempre se mantuvo de pie, adaptándose a las circunstancias y brindando lo mejor a miles y miles de alumnos en estos 100 años.

La amplitud de los espacios del edificio de Mitre y Alberti adquiere sentido al hablar de números. Allí asisten casi diariamente un total de 1.900 estudiantes y conviven cuatro instituciones. Por la mañana, cerca de 1.000 alumnos conforman la matrícula del "Mariano Moreno", mientras que por la tarde cerca de 700 hacen lo propio con el colegio "Manuel Belgrano". A la noche, son 200 las personas -entre adolescentes y adultos- que asisten al Instituto de Formación Profesional y al programa de Indicadores de Progresión de Aprendizaje (IPA).

Todo en el "Mariano Moreno" es amplio. Sus aulas, sus baños, sus escaleras, su biblioteca. No son amplios, en cambio, los ventanales. Los pocos que sí, como el de la escalera, dejan pasar la luz pero no ver lo que pasa afuera. Adentro, igual, hay mucho más para prestar atención.

De una de las tantas puertas que dan al hall, sale el director del colegio, Domingo Monsalvo y Valeria Leyros, una de las dos vicedirectoras. Ambos están por demostrar, y explicitar, el orgullo que sienten de dirigir una institución con un siglo en la educación local.

“Hay pocas escuelas como ésta en la provincia”, dice Monsalvo, mientras encabeza la recorrida por el segundo y último piso de ese edificio plagado de historia. “Y tampoco tienen bibliotecas como ésta”, afirma, y abre la puerta, prende la luz y se para a un costado, como quien sabe que está mostrando algo único e importante. Aguarda la reacción de quienes lo acompañan.

Con una capacidad para unas 40 personas aproximadamente, sólo una de las cuatro paredes no está tapada por bibliotecas. Ahí sólo hay un fresco de Juan Carlos Castagnino, que fue restaurado hace poco por el artista Daniel Santaeufemia. Junto a la imagen de hombres y mujeres a los pies de un gran árbol hay una frase de Esteban Echeverría: “Agrandar la esfera de las ideas para contribuir a la noble obra de la gran Revolución de Mayo”.

Vista actual del edificio
A fin de preservar el edificio y consolidar su valor cultural, ha sido declarado Bien de Interés Cultural incorporado al Patrimonio Cultural de la Provincia de Buenos Aires el inmueble del ex Colegio Nacional "Mariano Moreno" y Comercial "Manuel Belgrano", de Mitre 2574, que pasara a manos de la Provincia en 1994. La ley aprobada en junio de 2016 y que impulsó la senadora provincial por el Frente para la Victoria Adela Segarra, plantea en referencia al edificio del Colegio Nacional lo siguiente:

"Forma parte de un conjunto de establecimientos que dieron origen a un estilo arquitectónico emblemático en la década del 40 y que hoy es necesario reservar y revalorizar". Asimismo, indica que la solicitud "apunta a afianzar el conocimiento sobre nuestro pasado, hacer que entre a formar parte de la conciencia popular y estimular la sensibilidad receptiva que subyace en nuestra comunidad." Añade además que muchas familias marplatenses y de la zona "encontraron un lugar de excelencia para la formación sistemática en el mundo del conocimiento, que sin duda les abrió las puertas al despliegue de su potencial intelectual y humano". 

Recuerda que por sus aulas pasaron dirigentes sociales, políticos, profesionales y personalidades de renombre en el ámbito local, nacional e internacional: Catalina Daprotis, Juan Héctor Jara, Pascuala Mugaburu, Fermín Errea, Antonio Mir, Ezequiel Callejas, José Lucio Martínez, Noemí Pedrerol de Bigi, María Teresa Ruibal, J. Campos Rivero, quienes fueron activos promotores del colegio y jerarquizaron esta institución. Entre los fundamentos señala que "las instituciones educativas ejercen una fuerte impronta en la formación de sucesivas generaciones, y más aún cuando esos establecimientos son pioneros en el lugar o una región. Sus veredas, sus árboles, la estructura edilicia, el patio, el jardín y las aulas con sus mobiliarios quedan retenidos para siempre por todos y cada uno de los atraviesan el proceso educativo, ya sean alumnos, profesores o directivos". 

El agradecimiento de los exalumnos es tal que han llegado a colaborar con el mantenimiento del establecimiento, que en ocasiones varias es olvidado por el Estado. La Cooperadora, mantenida por los propios padres de los alumnos que asisten al colegio, también es parte fundamental de la red que se activa siempre que se necesita acondicionar algún espacio. “Hay puertas que tienen 70 años, pero sólo dos manos de pintura”.

Conmemoración del centenario (Fotografía puntonoticias. com)
Con motivo de tan importante celebración, se han iniciado este mes las actividades de recuperación y puesta en valor del Archivo del Colegio "Mariano Moreno" por parte del equipo "Patrimonio, historia y escuela" conformado en la Universidad de Mar del Plata.


Comenzando el rescate del archivo centenario
¡Les deseamos el mayor de los éxitos en este emprendimiento de protección patrimonial educativa!

NOTAS:
[1] Político radical que integraba el Consejo Nacional de Educación en la década de 1920.
[2] Sobre Roberto Cova, destacado arquitecto e historiador de Mar del Plata, véanse https://vencedoresyvencidos.com/se-creara-el-museo-de-la-identidad-marplatense-casa-arquitecto-roberto-cova/ ,   

Fuentes:
http://fotosviejasdemardelplata.blogspot.com/2016/06/colegio-nacional.html (parte del texto de Pablo Javier Junco y fotografías de su blog).

23/5/19


LA CHICA DEL NORMAL 

 Poema lunfardo
 Héctor Gagliardi


Héctor Francisco Gagliardi (29-11-1909 / 19-1-1984) fue un destacado poeta, recitador y letrista de tango argentino, conocido por sus poesías y textos en lunfardo. Fue probablemente el poeta que mayores ventas de libros alcanzó en la historia argentina, si se exceptúa el Martín Fierro, alcanzando un millón y medio de ejemplares.

Decía de sí mismo: “Nací en la calle Lima al 900, barrio de Constitución. Mi familia era muy pobre y papá murió cuando yo era un pibe, apenas terminé el colegio me puse a trabajar. Cuando llegué a la juventud nos fuimos a vivir a San Telmo y comencé a frecuentar un café en la esquina de Defensa y Chile; cuando con los muchachos nos portábamos mal, el dueño nos suspendía o no nos dejaba entrar o no nos servía el café. Era la época que con dos pesos en el bolsillo uno era dueño del mundo, pero costaba conseguirlos.” 

Lo llamaban “el Triste” no porque lo fuera, sino porque quienes asistían a sus recitados de poemas terminaban indefectiblemente llorando. Héctor Gagliardi se dedicó a describir, a través de versos sencillos y trillados, escenas y personajes de la vida porteña. Con su voz conseguía exaltar el sentimiento melodramático.[1] Falleció el jueves 19 de enero de 1984 en Mar del Plata, provincia de Buenos Aires, víctima de un infarto agudo de miocardio.

Varias de sus composiciones se relacionan con la infancia y la vida escolar, como el conocido poema "La Maestra", "Cinco Guitas", "La pelea", "Bolita de ojito".

Consideramos oportuno hacer una lectura crítica de esta visión de la mujer, de la maestra, de la madre, del ama de casa. Una lectura propia del siglo XXI y comprender la diferencia con la época en que este poema fue escrito y recitado, sin menoscabo ninguno por el autor ni por el texto. 

   
   Dejó de ser criatura
   cuando ingreso a la Normal,
   y ya empezó el delantal
   a marcarle la cintura;
   soñaba con la dulzura
   del novio que ya tenia
   y cuya foto escondía
   en el libro de lectura.

   Maestra por vocación,
   estudiaba sin desmayos;
   llamaba equino al caballo,
   y a un apuro, sofocón...
   estudió declamación,
   arte escénico, francés...
   y con el piano, después
   ¡cuántas siestas malogró!

   Las manos muy bien cuidadas
   las agitaba al descuido,
   y con un gesto compungido,
   por los deberes “que daban”
   en el subte protestaba
   con las demás compañeras,
   pero joven que subiera...
   si era lindo se callaba.

   Ya maestra recibida,
   con su diploma flamante,
   a la espera de vacante
   dejaba pasar los días,
   pero, con ellos se iba
   esperanza de ejercer,
   y entre maestra y mujer,
   no anduvo con mediodías.

   Lo apuró al pretendiente
   que hacía tiempo la esperaba,
   y en el Civil, rubricaba
   el mejor sobresaliente,
   él, le salió suficiente
   y de conducta muy buena,
   y Dios le mando una nena
   para ejercer diariamente.

   Se diplomó en cocinar,
   en lavado y planchado,
   y en los puestos del mercado
   hace pruebas de restar.
   Ya no puede recitar
   esos versos de Rubén...
   es que la nena, también,
   ¡no le deja respirar!

   El piano, que está enfundado,
   añora tiempos de ayer,
   cuando Schubert o Chopin
   lo dejaban descolado...
   La polilla, ha debutado
   con su tatuaje en las patas,
   que fielmente se retrata
   contra el piso bien lustrado.

   ¡Cómo ha cambiado la vida,
   los sueños de la niñez!
   cuando sacarse algún diez
   en Historia o Geografía
   le daban esa alegría
   que nada podía igualar...
   Hoy, su dicha es el hogar
   que por nada cambiaría.

   Y cuando cuelga cansada,
   en un clavito, el plumero
   que ha reemplazado al puntero
   de los tiempos que estudiaba,
   y va a dar una puntada
   mientras escucha la radio,
   la nena corre el rosario
   de preguntas continuadas.

   Deja entonces la costura
   para explicarle a la nena
   que se llama “luna llena”
   cuando es más grande la luna,
   y piensa en la criatura
   que, en los años del Normal,
   se ajustaba el delantal
   para marcar la cintura.




Fuente: POEMAS Augusto Ybarra LA CHICA DEL NORMAL H. Gagliardi


26/4/19

JUAN ÁNGEL COTTA
 el hijo del segundo Director

Esta nota es la  reproducción exacta de una publicada en el Suplemento RADAR del diario Página12 de Buenos Aires, el pasado 2 de diciembre de 2018.

https://www.pagina12.com.ar/159265-el-ilustre-ilustrador-desconocido 
02 de diciembre de 2018

Juan Angel Cotta y sus portadas para 
Los Libros del Mirasol

El ilustre ilustrador desconocido

En los años 60, la ya mítica editorial Fabril publicó Los Libros del Mirasol, una colección popular de literatura sofisticada que pobló las bibliotecas de la clase media. Sus tapas, diseñadas por Juan Angel Cotta*, son joyas en su especie, geometrías elegantísimas, cuadros expresionistas en miniatura. Cotta, que hizo 103 tapas entre 1960 y 1962, fue olvidado. Hasta que, después de un año de ardua búsqueda y recuperación, los diseñadores e ilustradores Francisco Roca* y Leandro Castelao** las reunieron en el volumen Cotta & Los Libros del Mirasol –con prólogo de Steven Heller–, que saldrá por la flamante Flecha Books, una editorial temática que apunta al patrimonio gráfico, a recuperar y poner en valor obra e itinerarios sumergidos.


De Albuquerque, Nueva México, llegó ajado el Martín Fierro. Casi al mismo tiempo venía, en tránsito desde Nueva York y fulminado de tanta escala, El túnel de Ernesto Sábato. Hubo otros arribos: de Bogotá, Madrid, Chivilcoy, La Pampa y de... Mercado Libre. Todos traían el mismo sello: una flor geométrica, en blanco, negro y rojo o azul, hay 95 por ciento de seguridad que sea un diseño de Rómulo Macció. Y un desfile ecléctico de literatura deliciosamente embalada por ilustraciones de... ¿una misma mano? 

Sí, de una misma mano de una persona que pensaba que “todas las artes son esencialmente expresiones: es decir, mensaje. Entre ellas, ninguna más directa que el dibujo, ninguna capaz de mayor síntesis, ninguna que iguale el milagro de la línea que en un par de trazos certeros representa un mundo de ideas o de sensaciones, o fija indeleblemente los rasgos de carácter, o el vuelo de un ave. El dibujo, viejo como la humanidad, forma la base misma de su civilización”

¿Quién no tiene impregnadas en la retina de su memoria librera las geometrías coloridas de Los Libros del Mirasol? Aquella colección popular que, con sus obras enmarcadas en blanco por el propio diseño de tapa, lograba cuadros expresionistas en miniatura. Eran los años dorados del boom editorial argentino, que en su segundo pico de la primera mitad de los 60 sumaba autores nacionales. Hagan cuentas: ni Mafalda ni la minifalda y la doble plataforma habían irrumpido en el mundo aún. 

Pasiones compartidas

1962 arrancó con el papa Juan XXIII excomulgando al líder de la revolución cubana, Fidel Castro, cuyo ministro de industrias, el Che, había sido recibido meses antes por el presidente Arturo Frondizi en la Argentina. No duraría mucho al frente del país: ese fue otro de los motivos del malestar uniformado con Frondizi, además –y sobre todo–, de que hubiera levantado la proscripción que le permitió al peronismo ganar en diez provincias. Así, un golpe cívico militar, el cuarto de la historia argentina, lo derrocó el 29 de marzo de 1962. Siguieron meses tensos de represión y estado de sitio, con cortes de calles, a veces de transporte público, y con frecuencia de luz. El 11 de agosto fue uno de esos días oscuros.

Juan Angel Cotta se despidió de Nené Taboada, su pareja, y salió de su casa en San Isidro para visitar a su familia en Quilmes. Había entregado la tapa del Martín Fierro a Jacobo Muchnick, editor de Los Libros del Mirasol, con quien la relación venía de años: no sólo por las ilustraciones para el Club del Misterio o las colecciones de fantaciencia que Juan Angel había realizado para Muchnick en los años 50, antes que éste vendiera su propia editorial homónima a Fabril Financiera, sino, sobre todo, por otra pasión compartida: la literatura. Ambos eran traductores. Juntos se ocuparon de Arthur Miller y, para Muchnik, Cotta tradujo, entre otros, a pesos pesados como Dylan Thomas y Tomás Moro. 

“Los artistas gráficos se mantienen desconocidos por una variedad de razones, entre las que la geográfica no es menor. La historia del diseño gráfico cambia continuamente, en gran medida porque hay mucha. Y porque el mayor registro es de Estados Unidos y es eurocéntrico. La exposición a diseñadores de otras partes del mundo, aún de aquellos que tuvieran afinidades inspiracionales con la Bauhaus o el Estilo Internacional, ha sido difícil. Esto hasta el advenimiento de Internet, donde la búsqueda produce revelaciones continuas. Pero a menudo, ni siquiera Google abre las cuevas y tumbas donde antiguos tesoros enterrados esperan su redescubrimiento”. Quien lo dice es el diseñador estadounidense Steven Heller, referente de la gráfica global que prologó el volumen Cotta & Los Libros del Mirasol de la flamante Flecha Books, una editorial temática que apunta al patrimonio gráfico, a recuperar y poner en valor obra e itinerarios sumergidos. Los Libros del Mirasol son parte del acervo visual de los argentinos, una colección popular de literatura sofisticada que desde los 60 pobló las bibliotecas de la clase media. No hay registro de cuántos se imprimieron para el mundo hispanoparlante. 

Jacobo Muchnik se marchó a Europa en 1963. Y es posible que no haya historiografía siquiera de la editorial Fabril, a pesar del cúmulo increíble de sucesos argentinos que encierra desde su origen vinculado a la Compañía General de Fósforos de 1906, que devendría Compañía General Fabril Financiera hacia 1929, de cuya matriz productora de celulosa y fibra textil, nacieron los mayores talleres gráficos de la Argentina, protagonistas de las más contundentes huelgas históricas así en el 30 como en 1969. 

A comienzos de este año, dos diseñadores argentinos –uno que vive en Nueva York y otro que estaba haciendo allí una beca de estudio– le acercaron a Heller el material que habían logrado reunir, restaurar y digitalizar en un año y medio: las 103 tapas que Cotta llegó a hacer para Los libros del Mirasol entre 1960 y 1962, cuando con apenas 42 años, murió repentinamente. Hasta hoy, un referente internacional como él no conocía la obra de Cotta. Heller quedó impactado. Y enseguida aceptó prologar la obra que hace unos días junta, desde la plataforma Kickstarter, fondos para su impresión con un video precioso sobre el ilustre ilustrador desconocido.

En 2013, un dibujo muy moderno de un mate sobre fondo Cian llamó la atención de Francisco Roca frente a la ventana de la librería La Teatral, en el barrio Las Cañitas. Se la whatssapeó de inmediato a su amigo e ilustrador Leandro Castelao. No había terminado de entrar para preguntarle al librero Javier Marcarola –que monta sus vidrieras como si fueran las de una librería porteña de hace 50 años–, cuando entró la respuesta de Castelao desde Nueva York: “Eso es de Cotta”.

Efectivamente, ya con El arte de cebar de Amaro Villanueva en mano, Francisco comprobó en los créditos que la imagen de 1960 era de Cotta. No lo conocía y pensó: qué buen seudónimo. Leandro, ilustrador en grandes diarios como The New York Times, The Times o la revista The New Yorker, algo sabía de Cotta. Lo asociaba con una cierta modernidad periférica e identificaba sus dibujos. “Después comprobé que es una fija: a todo el mundo le suena, o vio algo en la facultad, por leve que fuera, pero nadie sabe bien quién es”, acierta Francisco en torno al desafío en que terminó convirtiéndose haber dado con este eslabón perdido... ¿de qué?


La cara oculta del mirasol

Sus primeros dibujos publicados son de 1939 y aparecieron en las revistas Páginas de Columba y Cascabel. A partir de 1944, Cotta comenzó a publicar trabajos en Rico Tipo y El Hogar, también ilustraba cuentos infantiles en Chiquititos. En 1946 dejó su actividad como profesor del Lenguas Vivas para dedicarse por completo a la traducción y la ilustración: fue jefe de redacción de la revista Chicas y adscripto a la dirección de Muchnick Editores. Entre 1953 y 1954 Cotta y Oski aparecen en un catálogo de artistas gráficos en Estados Unidos. Cotta integró la Primera Muestra de Humor Gráfico argentino en 1955, en la Galería Picasso, con Garaycochea, Dante Quinterno y Divito, entre otros. También expuso con sus amigos Alberto Breccia y Ricardo de Udaeta. “Creo que dibujar es un medio de expresión, un lenguaje. Y en el siglo XX debemos hablar el lenguaje del siglo XX”, dijo. 

No es mucho más lo que aparece de Cotta en internet o lo que se puede develar asistiendo al Museo del Humor. Aunque, ya en julio de 1953 los críticos de arte de la Gebrauchsgraphik lo habían rastreado en la remota Buenos Aires como poseedor de un enorme potencial: “De todos los jóvenes talentos entre los artistas gráficos argentinos, Cotta es el más ingenioso y original”, consignó la prestigiosa revista alemana. 

Ese dato lo encontraron hace meses los editores de Cotta & Los Libros del Mirasol a través de un rastrillaje intensivo: “Hicimos todas las búsquedas online posibles, por época, por nombre, por editorial, año, ilustradores cercanos”, cuenta Roca. Y así ubicaron una nota donde Sigwart Blum, un residente alemán que escribía desde Buenos Aires sobre gráfica e ilustración, se refería a Cotta así en el número 7 de aquella revista especializada, el 1 de Julio de 1953.

Reunir todas las tapas que Cotta hizo para Los Libros del Mirasol les llevó un año y medio y un buen presupuesto en compras y envíos a estos dos diseñadores de 27 y 39 años, que se conocieron como estudiante y docente en la UBA. “Cuando empezamos la búsqueda, no sabíamos que Cotta había completado 103 tapas en casi dos años, ni que la colección siguió cuando él murió. Es que la editorial Fabril Financiera era un poco misteriosa: por ahí imprimía 5000 y se guardaba dos mil que sacaba después...”, va ofreciendo Francisco la data del mismo modo que la encontraron: de a poco.

Por una frase al pasar en un diario se enteraron que Cotta era muy bueno cantando tangos reos y que todo su sentido del humor lo imprimía en sus dibujos. Pero recién pudieron ponerle cara y cuerpo el año pasado a este seguimiento discontinuo de tres años en torno a una obra plástica tan variada y excelente, muy cercana en trazo y espíritu a las vanguardias europeas de comienzos de siglo. Eso fue posible cuando Francisco ubicó a una sobrina, Graciela, que amablemente aceptó encontrarse con él en un café del conurbano sur. 

Así supieron que Cotta era hijo de Juan Manuel, un maestro de Quilmes que fundó escuelas en Dolores y en La Pampa, donde la familia pasó la infancia para volver a la ciudad recién en 1920. Que Juan Angel se hizo profesor en el Instituto Nacional de Lengua Inglesa y enseñó siete años en el Lenguas Vivas, que antes que trabajar como ilustrador en revistas y editoriales ya era traductor. Y que los últimos 26 años de su vida los dedicó al dibujo, la pintura y la ilustración. 

Graciela le dio algunas fotos: “Era re fachero, bah, pintón como se decía en su época”, se ríe Francisco. Y le contó que tenía un don de anfitrión muy importante, era el núcleo de las fiestas, el hermano perdido, el tío más querido y una suerte de embajador de la familia, que murió de un modo prematuro e inesperado. Aquel 11 de agosto de 1962, durante los apagones del golpe militar, antes de llegar a Quilmes –donde lo esperaba la familia y especialmente su sobrina, que había cumplido 15 años–, Cotta no vio una garita y murió al chocarla.

“A Graciela la encontré a través del blog de su mamá y la llamé”, dice antes de revelar que Juan Angel era el hermano de la famosa cocinera Blanca Cotta quien, a los 93, sigue trabajando en su columna de gastronomía con la ayuda de su hija. Juntas aceptaron escribir un perfil sobre Juan Angel para el libro. Además del prólogo de Heller esa fue la última bendición para el libro, cuya preventa online eligieron hacer desde una plataforma estadounidense no sólo porque Leandro vive allá, sino para darle mayor alcance internacional. 

“Entendimos”, dice Francisco, “que además de su gran talento plástico, era un hombre serio en el sentido de la solidez, de la formación, donde también había algo muy importante con el idioma, era una autoridad”, agrega, para sumar que sabía divertirse: “Por la rama materna, eran de familia escocesa, y él tenía un show en el que se ponía un kilt. Además está el humor de sus primeros dibujos, a los diecinueve años, en Páginas de Columba”. Ya no hay congéneres que hoy puedan contar más de él. 

Cotta & Los Libros del Mirasol es un volumen con tapa dura y una cubierta que reproduce la portada de Hijos y amantes, de D.H. Lawrence. Como una marea buena que lo trae de vuelta a la superficie, el libro recorre de a una página todas las tapas ilustradas por el expresionismo cálido de la mano Cotta.

Así aparece otro eslabón perdido de la cultura visual argentina, una cantera donde los hachazos de la historia interrumpida a golpes militares, la falta de registro o archivos y a veces, simplemente, la vida, ocultan tesoros.

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ADDENDA DEL BLOG:

* Juan Ángel Cotta, que había nacido el 12 de abril de  1920 en Buenos Aires, era un hombre de muchos talentos y con una sólida formación. Inicialmente se ganó la vida como traductor literario, mientras trataba de hacerse un lugar como caricaturista en los periódicos y las revistas de la época. Se había graduado como Profesor Nacional de Inglés, con el premio al mejor alumno en 1942. Dictó clases de idioma durante corto tiempo en la Escuela Normal de Quilmes, en la Escuela Normal Nº 2 y en el Liceo Militar "Gral. San Martín".

Pronto se encontró entre los mejores humoristas gráficos e ilustradores de los años 40 y 50, y su contribución también le trajo reconocimiento y premios. Colaboró con la Revista "Rico Tipo" y con la Editorial Estuario. Una mirada rápida a su estilo, revela un gran conocimiento y compromiso con las vanguardias artísticas de la época. Fue premiado en 1948 por el Salón de Dibujantes y recibió en 1951 la Medalla de Oro en el Salón de Directores de Arte.

El 11 de agosto de 1962, un accidente automovilístico lo privará de ver impreso su último trabajo: la tapa para una edición del “Martín Fierro”, que se convirtió así en su obra póstuma.

Pueden verse algunos de sus dibujos en el siguiente enlace:
https://ilustracion.fadu.uba.ar/2016/09/13/juan-angel-cotta/

** Leandro Castelao es un ilustrador nacido en Buenos Aires. Estudió Diseño Gráfico en la Universidad de Buenos Aires donde enseña tipografía e ilustración. Su mirada oscila entre lo real y lo imaginario, lo racional y analítico con una fuerte carga de fantasía.

Juan Manuel Cotta y esposa Ángela, Nené Taboada con su esposo Juan Ángel Cotta, 
y la madre de Nené (Gentileza Graciela Skilton Cotta)

Véanse también 
https://www.kickstarter.com/projects/flecha/cotta-and-los-libros-del-mirasol/posts/2343604
https://www.clarin.com/cultura/recuperando-juan-angel-cotta-ilustrador-desconocido-detras-libros-famosos_0_t2nk6b-8q.html
https://elquilmero.blogspot.com/2012/09/evocacion-un-maestro-juan-manuel-cotta.html
https://www.domestika.org/es/blog/1637-las-portadas-de-cotta-retoman-la-palestra-editorial
https://graffica.info/cotta-y-su-lugar-en-la-historia-grafica/
https://theworldnews.net/ar-news/recuperando-a-juan-angel-cotta-el-ilustrador-desconocido-detras-de-libros-muy-famosos
https://intuitivo.com.ar/cotta-los-libros-del-mirasol-devuelve-a-cotta-a-su-lugar-en-la-historia-grafica-argentina/
https://ilustracion.fadu.uba.ar/2016/09/13/juan-angel-cotta/ (Contiene muchas ilustraciones de Cotta)
https://www.frizzifrizzi.it/2018/11/26/juan-angel-cotta-un-illustratore-quasi-dimenticato-ora-celebrato-da-un-libro/

 Por Chalo Agnelli
 viernes, 26 de abril de 2019

El 19 de marzo de 1852 Martín de La Serna [1] juez de paz del partido de Quilmes y Pago de la Magdalena pide al gobernador de Buenos Aires don Vicente López y Planes la división del extenso partido de Quilmes en dos: al NE y NO - sobre la superficie de los tres primeros cuarteles de la antigua jurisdicción de Quilmes - Barracas al Sur - y al SE y SO, Quilmes, limitados por el arroyo Domínico. O sea, el Partido de Barracas al Sur y el Partido de Quilmes en una extensión menor. El primer juez de paz designado para Quilmes, por el gobernador, fue don Andrés Baranda, [2] un terrateniente y hombre con proyecciones de progreso de la época. Fue tan fructífera su administración que luego fue electo por sus vecinos varias veces, casi hasta pocos días antes de su muerte. Uno de sus aspectos más característicos fue la preocupación por la educación y rodearse de gente positiva para acompañar sus funciones como el preceptor Robustiano Pérez que lo acompañó como secretario del juzgado y luego de la Municipalidad.[3]

Don Andrés Baranda

QUILMES PIONERA DE LA EDUCACIÓN POPULAR 

En 1960, Don Andrés Baranda y los municipales que lo acompañaron ese año, impulsados por la campaña orquestada por el Departamento de Escuelas lanzaron un Acuerdo Municipal implantando la obligatoriedad de la enseñanza primaria, adelantándose 15 años a la Ley de Educación Común N° 888 de Buenos Aires, promulgada el 26 de setiembre de 1875 y 24 años a la la Ley 1420 de educación común, gratuita, obligatoria, gradual y laica que se promulgó el 8 de julio 1884 (Baranda no pudo ver este triunfo pues falleció en 1880), bajo la presidencia de Julio Argentino Roca y como Ministro de Justicia, Culto, e Instrucción Pública el Dr. Eduardo Wilde, sobrino del Dr. José Antonio Wilde que en 1860 era municipal (concejal) junto a Pedro Costa, Juan García, Benito Risso, Mariano Solla, Bernardo Zerdani, a quienes no hay que olvidar pues acompañaron el Acuerdo de don Andrés Baranda. 

ANTECEDES NACIONALES Y PROVINCIALES [4]

El 16 de octubre de 1854 se había promulgado la ley de municipalidades la que creaba en su capítulo 39, artículo 33, una Comisión de educación a la que le correspondía la ilustración intelectual y moral de ambos sexos, quedando a su cuidado las escuelas de primeras letras, las de artes y oficios, los asilos y las obras de beneficencia. El 23 de febrero de 1855, el Consejo de Instrucción Pública, tendría a su cargo la dirección de la enseñanza primaria y los estudios universitarios, siendo su presidente el Rector de la Universidad. 

Ante la ineficacia de dicho Consejo, se dictó el decreto de 7 de junio de 1856, el que "considerando que el desarrollo de la instrucción primaria costeada por el Estado, hace indispensable una activa y continua vigilancia sobre los establecimientos en que ella se da, y a pesar del celo y la inteligencia con que lo desempeña, siendo el cargo de jefe del Departamento de Escuelas el Rector de la Universidad" agrega que no siendo posible que él sólo pudiera contraerse a ambas tareas, termina nombrando a Sarmiento en el cargo de Jefe del Departamento de Escuelas en el que actuará hasta 1861. 

ACUERDO MUNICIPAL [5]

Siendo la prosperidad de los pueblos el fruto del cultivo de la inteligencia de la juventud; y la educación de las masas la base de toda su felicidad; la MUNICIPALIDAD resuelta á favorecer á todo trance su desarrollo, lo mismo que á reprimir la culpable apatía y neglijencia de algunos padres, quienes, desoyendo la voz de la razón, de la equidad y de sus propias conciencias, menosprecian los medios fáciles que se les brinda para alcanzar sin sacrificio, las inestimables ventajas que resultan de la educación de sus hijos,-- da acordado:

Art. 1° Todos los padres de familia están obligados a educar á sus hijos, ya sea en enseñanza particular, ya en las Escuelas Públicas.
2.° La edad que deben tener los niños para concurrir á las Escuelas Públicas, es de 6 hasta 12 años,
3.° Queda nombrada una Comisión Inspectora, presidida por el Municipal En­cargado de la Educación, la cual, ausiliándolo en cuanto tenga relación con dicho ramo, pasará mensualmente un informe circunstanciado de sus operaciones á dicho Municipal, y él lo trasmitirá á la Corporación. ’
4.° El Municipal Encargado del ramo espedirá certificados para el ingreso á las Escuelas Públicas, especificando si ha de ser gratis ó no.
5.° El estipendio será de 20 pesos mensuales, y 10 para los de primeras letras. La mitad se asigna al Preceptor y el resto se destina á gastos del Establecimiento.
6° En casos de indijencia, á mas de la enseñanza gratuita, la Municipalidad costeará papel, libros y demás útiles; y á mas 10 trajes al año, por ahora, que serán distribuidos discrecionalmente por la Comisión
7.° Las excusaciones serán oídas por el Municipal del ramo y sometidas por él á sus colegas de la Comisión Inspector, para que vistas, se resuelva lo conveniente.
8.° Para la mejor organización, ningún niño que actualmente se eduque en dicha Escuela, ó que ingrese en adelante podrá retirarse sin que sus padres den previo aviso al Preceptor de su intención de sacar […] Municipal Presidente de la Comisión.
9.° Queda prohibido en todo el Partido el ejercicio de Preceptor ó Preceptora, sin la correspondiente licencia por escrito de la Municipalidad, firmada por su Presi­dente y el Municipal de Instrucción Pública: los contraventores serán penados, como corresponde.
10.° Los que rejenteasen Escuelas particulares deberán pasar antes de espirar el mes de Abril, y en adelante cada tres meses, un Estado del número de alumnos de am­bos sexos que tengan á su cargo, con especificación de su edad, cuartel de su residen­cia, como también en el que se halla el Establecimiento y ramos de enseñanza.
11.° El Preceptor de la Escuela Pública pasará igualmente al Municipal del ramo un Estado trimestral del movimiento de su Escuela.
12.° Habrá un Registro al cargo del Secretario de la Municipalidad en que se anotarán dichos Estados.     
13.° Los padres de familia que residiesen en el primer Cuartel y no hiciesen concurrir á sus hijos á la Escuela, yá pública yá privada, sin haber previamente presentado sus excusaciones al Municipal Presidente de la Comision Inspectora, y obtenido la escepcion que les cupiese, quedarán sujetos á lo que la Municipalidad dispusiese para obligarlos al cumplimiento de esta resolución.
14.° El presente Acuerdo empezará á tener efecto ejecutivo desde el 1.° de Mayo de presente año.

ANDRES BARANDA
Robustiano Perez,
Quilmes, de 1860.
- Imprenta de la Reforma Pacífica -




LEY DE EDUCACIÓN COMÚN 

La Ley de Educación Común tiene como antecedente más lejano un proyecto, que a pedido del Gobernador Mariano Acosta, presentó el 25 de setiembre de 1872, el Jefe del Departamento de Escuelas, don Antonio Malaver al entonces Ministro de Gobierno, Federico Pinedo bajo el título de "Proyecto de Ley Orgánica de la Educación Común para la Provincia de Buenos Aires". El proyecto fue presentado por el Gobernador a la Asamblea Legislativa el 3 de octubre del mismo año. En la realización de tal proyecto Malaver aprovechó la experiencia educacional europea, norteamericana, nacional y naturalmente de la misma provincia. 

GRATUIDAD Y OBLIGATORIEDAD 

Las bases fundamentales del proyecto consisten en la gratuidad y obligatoriedad de la enseñanza primaria y la dotación de fondos y rentas propios de la educación común que aseguraran, en todo tiempo, recursos suficientes para su sostén, difusión y mejoramiento. 

IGUALDAD DE GÉNEROS 

Por su parte el diputado Varela impugnó el artículo 39 en el que se establecía, diferencia entre el hombre y la mujer, pues a, en lo relativo a la concurrencia a la escuela, una diferencia entre el hombre y la mujer, pues no encontraba causa justificada para ello. El artículo sancionado quedó redactado de la siguiente forma: Art. 39: "El deber escolar dura 8 años para los varones y seis para las mujeres, principiando para unos y otros a los seis años cumplidos, salvo debilidad de cuerpo o espíritu". 

El proyecto de ley fue aprobado en la Cámara de diputados el 10 de agosto de 1874. Senadores lo aprobó el 14 de setiembre de 1875 y promulgada el 26 del mismo como ley N° 888 de Buenos Aires, siendo don Carlos Casares gobernador de la provincia.

Investigación y compilación Prof. Chalo Agnelli

FUENTES

Agnelli, Chalo. (2004) “Maestros y Escuelas de Quilmes” Ed. Jarmat. Bernal 2004.
Barba, Fernando Enrique (1968) “La ley de educación común de Buenos Aires de 1875”, en Trabajos y Comunicaciones. Vol. 18, p. 53-65

NOTAS

[1] Ver en EL QUILMERO del jueves, 8 de junio de 2017 MARTIN JOSÉ DE LA SERNA, EL JUEZ DE PAZ DE QUILMES QUE FUNDÓ AVELLANEDA
[2]Ver en EL QUILMERO del lunes, 2 de mayo de 2011
DON ANDRÉS BARANDA, UN FUNDADOR DEL QUILMES DE ANTAÑO
[3] Ver en EL QUILMERO del lunes, 5 de abril de 2010
ROBUSTIANO PÉREZ - MAESTRO FUNDADOR DE LA ESCUELA Nº1
[4] Barba, F. E. “La ley de educación común de Buenos Aires de 1875”
[5] Conservamos en este documento la grafía y la ortografía de la época.