15/2/11

La Memoria

 

 “La memoria despierta para herir 

a los pueblos dormidos 
que no la dejan vivir 
libre como el viento. 

La memoria pincha hasta sangrar 
a los pueblos que la amarran 
y no la dejan andar 
libre como el viento. 

La memoria estalla hasta vencer 
a los pueblos que la aplastan 
y que no la dejan ser 
libre como el viento 

La memoria apunta hasta matar 
a los pueblos que la callan 
y no la dejan volar 
libre como el viento.

Todo está escondido en la memoria,
refugio de la vida y de la historia.
"  

(frag. “La Memoria” - León Gieco) 

  

Una conducta para imitar...


Donan 120 libros a la Casa de la Historia de la Educación


Publicado el 2011-02-15

El maestro jubilado Carlos Hernán Pérez Rivero entregó ayer en donación 120 libros a la Casa de la Historia de la Educación de Yucatán, que fueron formalmente recibidos por el Dr. Carlos Bojórquez Urzaiz, investigador de la Uady, a nombre del Secretario de Educación del Gobierno del Estado.
Entrevistado durante la entrega, Bojórquez Urzaiz, señaló que esta donación del maestro Pérez Rivero se realiza en el marco del inicio de la campaña “Construyamos juntos un patrimonio”, que la Casa de la Historia de la Educación emprende para incrementar su acervo. Precisó que además de los 120 libros, el maestro entregó un legajo de documentos de una controversia que él sostuvo como ciudadano ante las autoridades cuando se introdujo el agua potable en la ciudad, porque se les estaba cobrando cuando todavía no existía el servicio, situación injusta ante la que él se inconformó emprendiendo una campaña ciudadana en contra del pago, lo que provocó que las autoridades de ese tiempo adoptaran medidas de represión en su contra, ya que fue trasladado a trabajar al estado de Quintana Roo. Sin embargo, gracias a su entereza y valor como educador, logró él mismo regresar a Yucatán e incluso se le exentó de ese pago que se exigía.
Precisó el entrevistado que “Ese tipo de documentos no está registrado en ninguna historia oficial, pues son un tipo de documentos que generalmente poseen los maestros por su vida activa, ya que el maestro siempre han sido un líder natural de nuestra sociedad, y este caso lo demuestra”.
Señaló también que “Nosotros le decíamos a la gobernadora que aparte del patrimonio cultural de los mayas, el siguiente patrimonio más importante de los yucatecos es la educación, porque todos hemos sido estudiantes o tenemos familiares profesores, o algo nos ha vinculado con la educación y siempre queda un testimonio de eso; entonces el objeto de La Casa de la Historia de la Educación de Yucatán es recoger todos esos testimonios e ir incrementando su acervo, no solamente de documentos, sino también de objetos escolares”.
Ampliando sus conceptos, explicó que la campaña “Construyamos juntos un patrimonio educativo” tiene como propósito motivar a todos los profesores de Yucatán cuya documentación personal y los documentos oficiales ya no les estén sirviendo, para que consideren que se les pueden custodiar de mejor manera en esta Casa y los donen para ir incrementando el patrimonio y el archivo de la educación que alberga esta Casa de la Historia de la Educación.
“Realmente ahora tenemos archivos escolares que hemos recogido de 20 escuelas, pero hemos encontrado que hay una variedad de documentos relevantes, y colecciones de libros también relevantes, que los maestros eventualmente deciden donar, como en el caso de hoy, en que el maestro Carlos Hernán Pérez Rivero es el primero que dona”.
Agregó que “Para esta campaña `Construyamos juntos un patrimonio´ inicialmente se convoca a los maestros, pero hay unos carteles que van a aparecer en diversos lugares, incluso en los camiones y en los medios de comunicación”.
Finalmente, el doctor e investigador Carlos Bojórquez Urzaiz, quien trabaja actualmente en el proyecto “Ilustres Maestros de Yucatán”, dijo que la Casa de la Historia de la Educación es una dependencia creada por el despacho del Secretario de Educación estatal, con el apoyo académico de la UADY, de tal modo que ambas instancias participan en su consolidación. Se inauguró el 8 de noviembre, día del natalicio de Felipe Carrillo Puerto.
En el evento estuvieron presentes también la licenciada Ginón Bojórquez Palma, encargada de la Casa de la Historia de la Educación de Yucatán; el antropólogo Carlos Alberto Pérez y Pérez, director de la Escuela Secundaria Agustín Vadillo Cicero, y Cristóbal León Campos, encargado del Archivo de la Casa de la Historia.

Fuente: PorEsto


Inauguran la Casa de la Historia de la Educación de Yucatán


Mérida, Yucatán, a lunes 8 de noviembre de 2010.- En el marco de la semana cultural “Felipe Carrillo Puerto”, fue inaugurada la “Casa de la Historia de la Educación de Yucatán”, que alberga más de 20 mil documentos y continuará creciendo gracias a las donaciones de los maestros del Estado
En ceremonia encabezada por la gobernadora Ivonne Ortega Pacheco, el archivo, ubicado en la escuela secundaria “Agustín Vadillo Cicero”, recibió sus primeras donaciones de manos de María del Carmen Arias Cabrera, hija de Manuel Arias Luján, quien se desempeñó como director de la academia Marconi.
Celia Rosado Avilés entregó archivos sobre la fundación de la Escuela de Artes y Oficios y del Instituto Literario. Asimismo, el rector de la Universidad Autónoma de Yucatán, Alfredo Dájer Abimheri hizo entrega de un archivo digital correspondiente al Catálogo de Bibliotecas Universitarias.
“Lo que su gobierno hoy hace es crear al magisterio una oportunidad de reunir ese gran rompecabezas, esas grandes historias de vida, en un legado que albergará esta escuela y que cuidaremos como un gran tesoro”, expresó el secretario de Educación, Dr. Raúl Godoy Montañez en la inauguración. 
“El Gobierno del Estado invita a todos los maestros a aportar los materiales que van a ir construyendo todos estos fragmentos de la historia que le van a dar continuidad”, añadió. 
La apertura de la “Casa de la Historia de la Educación de Yucatán” se complementa con los proyectos “Escuelas de la Revolución” e “Ilustres Maestros de Yucatán”, que tienen el objetivo de rescatar el legado de las escuelas y los maestros del Estado. 
En la ceremonia, la gobernadora del Estado develó el mural Bicentenario de la Independencia y Centenario de la Revolución, obra de Adán Azcorra Montiel. 

SEGEY

La educación en Yucatán
Proyectos relevantes
Freddy Espadas Sosa (*)

"No todo está podrido en Dinamarca", solemos decir para señalar que en medio de los frecuentes yerros y desatinos en que incurren los servidores públicos existen proyectos y acciones institucionales que representan singulares beneficios para la comunidad académica y la sociedad en general.
Ejercer un cuestionamiento sistemático, objetivo y fundado a quienes desempeñan responsabilidades públicas es un imperativo ético ineludible de quienes estamos comprometidos con la formación de la conciencia crítica de la sociedad. Sin embargo, esto no está reñido con la necesidad de reconocer aciertos y logros de quienes se aplican con esmero para impactar positivamente en el desarrollo de nuestra entidad.
Me refiero a importantes proyectos que se vienen impulsando en el ámbito de la política cultural, cuyo objetivo principal es preservar la memoria histórica a través de los recursos tecnológicos de los que ahora se disponen.
Es de destacarse lo divulgado recientemente por la Dirección de Patrimonio Cultural del ICY, la cual refiere que se han digitalizado y puesto a disposición de cualquier persona a través de internet más de 6.000 títulos de obras y documentos de primordial importancia para el conocimiento y la preservación de la memoria histórica de esta región peninsular. (D. de Y., febrero 2, Imagen, p. 2 ).
Interesa a este editorialista destacar la digitalización de materiales de incalculable valor académico relacionados con la historia de la educación en Yucatán.
Uno de los materiales digitalizados de enorme importancia histórica, que ahora cualquiera puede consultar e imprimir en la comodidad de su hogar, es La Escuela Primaria, un periódico que dirigió y editó ininterrumpidamente durante 20 años (de 1886 a 1907) esa lumbrera de la enseñanza pública que fue el eminente pedagogo cubano-yucateco Dn. Rodolfo Menéndez de la Peña.
En este periódico se encuentran profundas reflexiones y debates filosófico-didácticos sobre el nobilísimo quehacer de la enseñanza. La poesía pedagógica finamente cultivada por este ilustre personaje, cuya influencia ha atravesado tres siglos, está presente en prácticamente toda la colección que ahora se ha preservado. Otro de los materiales protegidos es la Enciclopedia Yucatanense, originalmente publicada en 10 tomos en 1944, la cual fue reeditada y aumentada en 1977 y 1980 durante el gobierno del Dr. Francisco Luna Kan.
En el volumen IV de esta obra monumental se encuentran dos espléndidos y extensos ensayos sobre la historia de la educación pública y privada en Yucatán, escritos por el Profr. Edmundo Bolio Ontiveros (desde el siglo XVI hasta 1910) y el Dr. Eduardo Urzáiz Rodríguez (desde 1911 hasta 1944).
En el volumen XI, la Profra. Candelaria Souza de Fernández nos ofrece, en sus trazos generales, una actualización de la historia educativa desde 1945 hasta los años 80.
Otro proyecto de relevancia para el campo de la educación y la cultura es la Biblioteca Básica de Yucatán, impulsada por la Secretaría de Educación, la cual consiste en la reedición de obras de autores yucatecos referidas a distintos ámbitos del quehacer humano, aunque aquí se observa una lamentable lentitud que impedirá cumplir el compromiso de publicar 50 volúmenes antes de que termine la actual administración estatal.
Cabe destacar la publicación de Ilustres Maestros de Yucatán, serie en la que se reeditan obras de los grandes pedagogos que han dado estas tierras para la posteridad, y en la cual se han incluido inicialmente las aportaciones de Menéndez de la Peña y José de la Luz Mena, prominente ideólogo de la Escuela Racionalista en Yucatán. Próximamente verán la luz obras y profundas disertaciones de José Inés Novelo, Manuel Sales Cepeda y Agustín Franco Villanueva, incluyendo una selección de la poesía pedagógica de Menéndez de la Peña.
No se puede negar que estas acciones representan la realización de un esfuerzo sin precedente sobre la materia. Qué mejor homenaje puede rendirse a los Constituyentes de Querétaro en este 94 aniversario de la Constitución, en la cual se fraguó la educación pública, laica y gratuita, que enriquecer la cultura pedagógica con el rescate, preservación y divulgación de nuestra memoria histórica. Bien lo dijo el educador de América, José Martí: Honrar honra. Enhorabuena.- Mérida, Yucatán.

(*) Doctor en Educación, catedrático y ex director de la Universidad Pedagógica Nacional en Yucatán


"El mensajero escolar"
   

Bello proyecto es el de Ilustres Maestros de Yucatán, que impulsan Carlos Bojórquez Urzaiz, Effy Luz Vázquez, Orlando Rodríguez, Manuel Uc Sánchez, Cristóbal León Campos y Emiliano Canto. Entre los productos de Ilustres Maestros está el periódico “El Mensajero Escolar” cuyo diseño estético evoca las publicaciones que abundaron en el siglo XIX. 
“El Mensajero Escolar” empezó a editarse en abril pasado y sale mensualmente, trayendo en su contenido información sobre la historia de la educación en Yucatán, como biografías de destacados mentores del pasado, artículos sobre las escuelas de prestigio que han existido y existen en el estado y semblanzas de profesores y profesoras de la actualidad, entre otras cosas de interés. Este periódico se distribuye de manera gratuita en librerías como la Juan García Ponce y en bibliotecas como la Manuel Cepeda Peraza. 
Además Ilustres Maestros de Yucatán incluye la edición de libros sobre la producción de personajes destacados de la educación, entre ellos Rodolfo Menéndez de la Peña de quien ya se editaron tres publicaciones. Este maestro, originario de San Juan de los Remedios en Cuba, dijo en 1887 que “el único peligro social es la ignorancia”, para hacer énfasis en la necesidad de invertir todo lo necesario en la educación, frase que tiene sentido hoy más que nunca. 

Virgina Carrillo, 20 de noviembre de 2010 

Los destacados nos pertenecen.

Enlace a "La escuela Primaria":
http://www.bibliotecavirtualdeyucatan.com.mx/detalle_obra.php?idlibro=161

13/2/11

Historia oral en escuelas de Puerto Rico


A continuación, damos la voz a la Dra. Sandra A. Enríquez Seiders y a sus estudiantes:

miércoles 6 de junio de 2007

Saludos. Soy Sandra A. Enríquez Seiders. Manatieña de nacimiento y utuadeña por adopción. Trabajo en el recinto más hermoso de la Universidad de Puerto Rico: Utuado. Enseño historia de Puerto Rico y de los Estados Unidos. Disfruto la investigación y la historia oral. Por varios años mis estudiantes han recogido historia oral como parte de sus cursos. Han entrevistado personas mayores de la comunidad y recopilado sus memorias en ensayos que luego son publicados en una antología. Hemos publicado cinco trabajos: Habitantes de la memoria, Historias que nunca se contaron, Manos y corazón: mujeres para la historia, Conversando sobre María Libertad Gómez y Memorias de Utuado en imágenes.
Todos los trabajos han sido publicados en mi página web: 

Introducción

"Cuando escuché por primera vez, hace más de diez años hablar de Historia Oral, y sobretodo cuando pude comprobar el interés que provoca en los jóvenes la posibilidad de construir fuentes orales me di cuenta de que la utilización de este tipo de metodología además de aportar un significado cognoscitivo, les aporta otro, el afectivo, que hace que tanto para nosotros los docentes, como para ellos , los alumnos, la tarea cotidiana se llene de pasión, que a mi juicio, es el motor que debe guiar cada una de nuestras acciones en la vida. Parala Historia Oral es una pasión."
                                                                        Laura Benabida
                                                                        Historia oral, relatos y memorias


Dice la Dra. Sandra Enríquez Seiders:
"Me llena de orgullo presentar el quinto trabajo de historia oral de mis estudiantes de Historia de Puerto Rico de la Universidad de Puerto Rico en Utuado. Esta investigación, tan valiosa como las anteriores, es algo diferente. Se trata de un trabajo digitalizado y no impreso. Igualmente, la presentación del trabajo final estará acompañada de una exposición de fotos que formarán parte de la Colección Utuadeña de nuestro recinto.
Recientemente estuve en un Congreso de Historia Oral celebrado en  Panamá y fue allí donde me enteré de un proyecto titulado Memorias de San Luis en Imágenes, realizado por tres profesoras en un pueblo de Argentina. Me pareció interesantísimo y se me ocurrió que lo mismo se podía hacer en Utuado.
Les hablé a mis estudiantes e inmediatamente iniciaron las investigaciones  que aquí se presentan. Ha sido una experiencia única y enriquecedora para todos/as.

Quiero agradecer a todas las personas que colaboraron con mis estudiantes contando sus memorias. Sus relatos enriquecieron este trabajo de investigación.
A Mercedes Rivera, artista gráfico, gracias por su empeño y dedicación en diseñar  este trabajo que estamos seguros/as que será el deleite de muchos/as.
A mis estudiantes ¡Felicidades! ¡Lo lograron!
A todos los que naveguen en este estudio digitalizado, ¡que lo disfruten!"                                                         

Dra. Sandra A. Enríquez Seiders       
  

Introducción

Enseñar a trabajar es el objetivo de la escuela.
Eugenio María de Hostos 

La educación es la base sobre la cual se levantan los pueblos. La educación impacta en la salud, en el progreso y en la cultura de la sociedad. Es por ello que cuando se hace historia de los pueblos es necesario investigar sobre el desarrollo de la educación en cada uno de ellos. Aunque siempre se ha dicho que la educación comienza en el hogar, no es menos cierto que la escuela es otro factor determinante en el desarrollo individual y colectivo del hombre y de la mujer.
Es imposible hacer historia de las escuelas sin conocer la historia “de carne y hueso” de cada una de ellas, es decir, la historia de sus protagonistas, de sus maestros/as y los/as estudiantes. Insertar la historia oral, las memorias y vivencias, en la historia oficial de las escuelas públicas del pueblo de Utuado significa humanizarla, darle vida. Eso es precisamente lo que mis estudiantes han intentado hacer a través de este nuevo proyecto de historia oral.
No se incluyeron todas las escuelas del pueblo debido a que el número de estudiantes que participó en este trabajo de investigación es menor al número de escuelas que aparecían mencionadas en los documentos consultados. Muchos/as escogieron las escuelas al azar y otros/as por la cercanía a sus casas.
Invitamos a todos/as a recorrer el pasado histórico de las escuelas que aquí se presentan. A través de los testimonios de los/as entrevistados/as muchos/as se transportarán a sus años de escuela cuando el maestro o la maestra era la autoridad, cuando los libros se compartían entre dos y hasta tres estudiantes, cuando se jugaban jacks o al chico paralizao y se servía leche en polvo en el comedor. 

Esperamos lo disfruten.
Sandra A. Enríquez Seiders

Agradecimientos
Mi gratitud y felicitación a todos/as mis estudiantes que completaron esta investigación. A sus entrevistados/as, gracias por sus testimonios y por su tiempo. Sin duda, sus memorias le dieron vida a este trabajo. A Mercedes Rivera, la artista gráfico, que ya es parte esencial de este proyecto, mil gracias. Su dedicación permite que el producto final siempre sea hermoso.  

Dedicatoria
Para todos/as los/as que están convencidos que la educación nos hace libres. 

martes, 18 de enero de 2011
El pasado 23 de noviembre de 2010, el Comité de Investigaciones de Asuntos de la Montaña (CIDAM) de la Universidad de Puerto Rico en Utuado celebró el primer Simposio de Investigaciones realizadas por estudiantes. En dicho evento participaron estudiantes de diferentes disciplinas como arqueología, agricultura, pedagogía, historia e incluso trabajos de creación. Todas las ponencias estuvieron acompañadas de una introducción realizada por el/la profesor/a a cargo del proyecto. Los /las estudiantes demostraron mucho entusiasmo por lo que hacen y contaron sus experiencias a toda la audiencia. Fue gratificante escucharlos/as. Todos/as los/as profesores/as estuvieron de acuerdo en continuar patrocinando eventos como estos.
Las estudiantes Cindy Bonilla y Marivette Ruiz, que participaron en el proyecto de historia oral sobre las escuelas públicas de Utuado, hicieron una breve exposición y presentaron visuales sobre sus experiencias rescatando las memorias de estudiantes y maestros/as de la escuela Celina Maestre y de la escuela vocacional Antonio Reyes Padilla. ¡Felicidades a ambas!

“Ya volvemos a la escuela anhelantes del saber….”: memorias de maestros y estudiantes de algunas de las escuelas públicas de Utuado. Proyecto de historia oral de los/as estudiantes del curso Historia de Puerto Rico (3245) - Primer semestre, año académico 2010-2011 
Dra. Sandra A. Enríquez Seiders - Diseñador Gráfico: Mercedes Rivera Pérez

Escuela Félix Seijo Rivera

                                                                                

Escuela Inocencio Montero

                                                                                

Escuela Bernardo González Colón

                                                                             

Escuela Marta Lafontaine

                                                                                

Escuela Jdith A. Vivas Pérez

                                                                          

Escuela Carmen Aponte Santiago


                                                                            

Escuela Superior Luis M. Rivera

                                                                              

Escuela Santa Isabel I y II

                                                                                  

Escuela Celina Maestre Rivera

                                                                              

Escuela Efraín González Tejera

                                                                           

Escuela Hacienda Roses

                                                                                 

Escuela Elemental Ángeles El Corcho

                                                                             

Escuela Eugenio J. Vivas

           

Escuela Sector Las Piedras en Ángeles

                                                                              

Escuela de Sabana Grande Abajo (Isabel M. Rivera)

                                                                             

Escuela Antonio Reyes Padilla

                                                                               

Escuela Monserrate Moreno

                                                                    
Ver cada uno de los relatos en:


11/2/11

Un viaje a los pasillos de la memoria bonaerense


El archivo histórico de la provincia de Buenos Aires ayuda a recorrer la historia del territorio más grande de nuestro país, desde sus inicios hasta nuestros días. Un paseo hacia el interior de un organismo estatal que todo bonaerense debe visitar antes de morir

La historia nos sirve para reflexionar sobre lo que ocurrió en el pasado y poder entender por qué sucedieron hechos a lo largo de la misma que a veces parece que vuelven a repetirse en un futuro cercano. La historia es una evolución, de ahí que no debamos asumirnos como un producto acabado, definido, sino como uno histórico en movimiento, que va integrándose con los nuevos sucesos que ocurren.

En los diccionarios, suele definirse a la historia como la ciencia que tiene como objeto de estudio del pasado de la humanidad y como método el propio de las ciencias sociales. Se denomina también historia al periodo histórico que transcurre desde la aparición de la escritura hasta la actualidad.

Para entender mejor qué es lo que nos pasa y por qué nos pasa, es siempre preferible recurrir a la historia, y es por eso que es más que viable adentrarse en aquellos lugares que guardan los documentos y archivos del pasado y saber cómo trabajan los mismos para conservar todo aquello que quedará plasmado para las generaciones venideras.

Uno de esos lugares es sin dudas el Archivo Histórico de la Provincia de Buenos Aires, un organismo dependiente del Instituto Cultural, que tiene como objetivo central ordenar, clasificar, catalogar y preservar los documentos de la historia bonaerense.

Ubicado en la calle 49 Nº 588 piso 2º de la ciudad de La Plata , en el edificio correspondiente al Centro Cultural Pasaje Dardo Rocha, el Archivo Histórico de la Provincia de Buenos Aires fue creado el 12 de diciembre de 1925 por el doctor Ricardo Levene, bajo la gobernación del radical José Luis Cantilo. La creación del mismo se motivó por el deseo de integrar en un solo lugar la innumerable cantidad de documentos dispersos en las diversas dependencias del Estado provincial, incentivando las labores de investigación histórica en la provincia.

La loable actividad de Levene para reconstruir la historia bonaerense lo llevó a ocupar dicho cargo desde su creación en 1925 hasta su muerte ocurrida en 1959. Su capacidad para amoldarse al poder de turno y de mutar políticamente, ya que pasó por gobiernos radicales, la década infame, el peronismo y luego el antiperonismo, sirvió para conformar un inestimable patrimonio documental que en la actualidad alcanza a los dos millones de documentos, los cuales ocupan mil doscientos metros lineales de estanterías. Dicho archivo abarca unos doscientos años, desde la segunda mitad del siglo XVIII hasta la segunda del siglo XX, e incluso documentos anteriores del Siglo XVII y XVI.

Entre las secciones más importantes con las que cuenta este Archivo, deben mencionarse la de la Real Audiencia de Buenos Aires, institución encargada de administrar justicia en tiempos de la colonia, muy consultada por investigadores tanto argentinos como extranjeros; los documentos de la Sala de Representantes; el libro de sesiones de la Cámara de Diputados y Senadors de la Provincia; las actas del Juzgado del Crimen; documentos y papeles del Ministerio de Obras Públicas, de la Dirección General de Escuelas y del Ministerio de Gobierno. Cuentan los que trabajan en este organismo público, que el objetivo primordial de la institución es preservar en forma ordenada el rico patrimonio que contiene la memoria de los bonaerenses para su posterior consulta y difusión.

También la Institución cuenta con una Sala de Investigadores atendida por referencistas profesionales que orientan al investigador, al docente, al estudiante y al público en general. Una Biblioteca de diez mil volúmenes sobre historia argentina y americana y otra especializada en pueblos y partidos de la Provincia de Buenos Aires, única en su tipo, que son muy consultadas por los estudiosos.

Además, posee un Taller de Conservación Preventiva y Restauración, donde se restaura la documentación más consultada que se ha deteriorado con su uso y el paso del tiempo, uno de Microfilmación, donde se ha pasado a este nuevo soporte casi el 25% de los documentos existentes en el Archivo, y otro de Digitalización, que tiene como fin elaborar publicaciones en formato digital. Una sección de Imagen y Sonido, cuyo objetivo es preservar y difundir la memoria audiovisual del pueblo bonaerense, está próxima a inaugurarse.

Causas célebres como por ejemplo la del por demás conocido Juan Moreira, entre los años 1869 y 1879. Ahí puede verse como se lo veía a Moreira en la policía bonaerense, donde se hace un detallado análisis de los rasgos fisonómicos del acusado, que se hiciera famoso en la conciencia popular y que valió también un enorme trabajo histórico sobre su figura, tanto escrito como audiovisual, siendo uno de los más famosos la película de Leonardo Favio realizada en el año 1973.

Un dato interesante para todos aquellos que viven en la provincia, es que en su interior está toda la historia de los pueblos de la provincia de Buenos Aires, así como también la historia de distintos períodos históricos de la provincia, como por ejemplo las gobernaciones de Domingo A. Mercante, del ya mencionado José Luis Cantilo, los gobiernos conservadores en territorio bonaerense, la década infame en Buenos Aires, entre otros archivos y textos que sirven para explicar la rica historia que tiene la provincia más grande de la Argentina.

Otro de los objetivos que tiene el Archivo es el de extensión, esto es el de difundir su patrimonio cultural y sus saberes a la comunidad a la que se debe. Con la intención de cumplir una función social concreta y efectiva para todos y no solamente para el historiador o el especialista, nuestra institución desarrolla un amplio programa de divulgación histórica y pedagógica que comprende: Talleres de Historia Oral; Jornadas de Historia Bonaerense y Argentina; Muestras documentales; Cursos Básicos de Capacitación Archivística; Cursos Taller de Conservación Preventiva y Restauración; y Servicio educativo.

Por más que sea algo trillado y repetido en reiteradas ocasiones, la historia sirve para comprender el mundo en que vivimos y cómo el mundo que nos rodea ha llegado a ser lo que es. Sin dudas que el Archivo Histórico de la Provincia de Buenos Aires es indispensable a la hora de contar la rica historia del territorio más extenso del país, y es un organismo insustituible en su valía y calidad para guardar todos los archivos y documentos que quedarán para las generaciones venideras.

A través de los ricos y amplios archivos que dominan todo su interior, se pueden ampliar la cantidad de conceptos que se puedan tener sobre la provincia de Buenos Aires y todas las ciudades que componen su territorio, así como también la comprensión de las relaciones multicausales que determinaron y determinan la fisonomía actual de la provincia, la revalorización de lo autóctono y regional frente a la complejidad de lo global, la secuenciación de hechos y fenómenos del proceso histórico, social y económico provincial.

En pocas palabras, el Archivo Histórico de la Provincia de Buenos Aires es un lugar al que todos los bonaerenses deberían acudir alguna vez en su vida, porque ahí se explica las raíces y orígenes de la provincia más grande y poblada de nuestro país y comprender mejor por qué se llegó a la situación en que se está hoy en día.

9/2/11

Los 10 mandamientos de la preservación digital

10 normas que deben seguirse para afrontar la preservación de documentos electrónicos:

http://ar-chiveros.ning.com/video/video/show?id=4614456:Video:3391&xgs=1&xg_source=msg_share_video

Enviado por Federico Taboada Cardoso 

4/2/11

Charla para ser leída, reproducida y distribuida sin restricciones. Hugo Gez

Conservación Preventiva 
por Hugo Gez
Rivera (Buenos Aires)

En los repositorios, públicos o privados, como causas de pérdida o ruina de documentos tenemos explosiones, mudanzas, inundaciones, incendios, robos y aún malas intervenciones pero poco o nada se dice de la falta de interés y el abandono.

Fotografías de amigos o parientes, de viajes, de reuniones familiares o fiestas de pueblo son desechadas como papeles sin importancia porque al perderse la referencia o cortarse la cadena de información, esos retratos- de personas alguna vez ligadas a nosotros-, se vuelven absolutos desconocidos. Entonces, ¡¿para qué guardarlos?!. Lo atesorado durante décadas tiene que irse. Quiero aclarar que estoy lejos de hacer una crítica generalizada a las personas que se deshacen de lo que otros conservan; tampoco aliento a mantener todo lo viejo sólo porque es viejo. Si así fuese le restaríamos lugar, esfuerzos e importancia a objetos y documentos que sí es necesario preservar. ¿Cuáles son esos documentos? Ese es un asunto para que lo debatan los historiadores, los archiveros, los investigadores, junto con los encargados de asignar recursos. Lo cierto es que no hay espacio para guardar todo.

Las mudanzas son un flagelo para un archivo: En una ciudad, mudaron hace pocos años el archivo provincial desde un edificio del siglo 19 a un edificio nuevo dentro del cual le asignaron el sub-suelo, por supuesto. En el traslado se ignoraron todas y cada una de las operaciones que los entendidos en archivos recomiendan para estos casos. El personal que hizo el traslado en esas condiciones de premura (en sólo 6 días) y en el cual se perdió el orden archivístico, es sólo parcialmente responsable de esta conducta ignorante para con los “papeles”. Y esto está bastante extendido.

No cabe duda que al modificarse tanto nuestras costumbres, el valor de estos archivos se ha incrementado en los últimos años.

El teléfono tardó cien años para llevarse consigo la comunicación postal entre las personas y adicionalmente con ello, el placer de escribir a mano (he admirado la hermosa caligrafía que poseían los alumnos de hace un siglo). Se han reemplazado las cartas que antes tanto ayudaron al historiador a reconstruir con sus contenidos, las pequeñeces de la vida cotidiana. Hoy las cartas son tan escasas y lacónicas, que es difícil encontrar alguna que sirva como base de crónicas en el futuro. Si algo faltaba para convertir a las cartas en piezas de coleccionista, era el correo electrónico. Rescato del e-mail el hecho de que la gente se comunica más, aunque la riqueza idiomática se vea resentida. La computadora es ahora el centro de la casa-nueva máquina de escribir- entre otras utilidades. Herramienta para arquitectos y diseñadores gráficos que ya no dibujan porque no lo necesitan. Ya no se fabrica más el Letraset ni saben crear una tipografía ni usar el cemento de contacto para armar un original. No lo necesitan. Los nuevos arquitectos tampoco dibujan, tienen que dominar el Autocad.

En San Luis un periodista me contaba su manera de estar al tanto de las novedades y decía : “a la mañana me conecto a Internet y luego paso a los noticiosos que vienen desde la TV Española, BBC, CNN y todos los demás que pueda ver, según la hora”.

Han pasado sólo diez años desde que la situación de este hombre era estar obligado a depender de las agencias porteñas. Y había alguien encargado de la máquina de teletipo.

Como dije, mi recuerdo de la década de 1950 es de mucha lectura. Los adultos leían en aquellos tiempos las de interés general como Leoplán o Vea y Lea, además de las importadas, tipo Life o Post que tenían tan buenas fotografías. Yo leía las de historietas, como Tit-Bits, Rayo Rojo, etc. Llegaban a casa no menos de 10 publicaciones por semana, sin contar los diarios. La televisión, en cambio, era una curiosidad que podía verse en las vidrieras de algunos negocios; contadas familias tenían acceso a ella y limitadas a la Capital Federal. A partir de 1962, con la inauguración de los canales 9, 11 y 13, se produce un lento pero sostenido crecimiento y un desplazamiento del interés por lo escrito a favor de la TV; desde el Mundial de fútbol de 1978 su avance se hizo incontenible, remarcándose notablemente hoy.

A veces, la televisión toma en cuenta nuestra necesidad de conectarnos con el pasado y –lamentable paradoja- recurre a recortes de diarios :

De un programa sobre historia del siglo XX un crítico dijo : “...Hay también un exceso de recortes periodísticos fotografiados estáticamente por las cámaras de TV. Esto indica a las claras la dificultad o la imposibilidad de obtener materiales filmados o grabados en su momento. No es extraño. Una de las características argentinas ha sido, desde siempre, la sistemática destrucción de esos materiales. Por desaprensión en muchos casos, con premeditación para no dejar rastros de ciertos episodios o trayectorias políticas, por ignorancia supina del valor histórico de hechos y documentos que hacen a la memoria de una sociedad...” etc.

A pesar de esta toma de conciencia las cosas no están cambiando.

El primitivo Canal 7 no conserva registros de sus primeras décadas de existencia porque reutilizó las cintas de video varias veces. Aquí el soporte -triacetato- resistió mucho más que el contenido. Creo que los demás canales tampoco conservaron sus primeros años.

Fotografías

De todos los soportes donde almacenamos datos, siento que es en la fotografía donde hemos capturado el tiempo pasado y nos hemos apoyado principalmente para salvaguardar nuestra identidad. Comparte con el papel y con muchos otros materiales alojados en museos y archivos, el maltrato que pueden darle las condiciones de manejo y de guarda.

En el año 1987, Grant Romer (del Museo Internacional de la Fotografía) decía “En 20 años más la fotografía, tal como la conocemos ahora, ya no existirá. Será sobre soporte electrónico”. La fecha llegó y es evidente el acierto del pronóstico . Es un hecho innegable que la película está siendo reemplazada. La cámara se convierte poco a poco en un periférico de la computadora y el negativo desaparece dentro de una tarjeta con cierta cantidad de bits de información.; pero creo nunca desplazará del todo a la fotografía analógica, que aún goza de buena cantidad de adeptos.

En cortísimo tiempo los diarios innovaron drásticamente la manera de trabajar sus imágenes. Repentinamente comenzaron a imprimir en color y suspendieron el uso de película y de papel blanco/negro cambiando a película negativa color. Ese fue el primer paso. Hacia 1992 todavía se revelaba blanco y negro (cada fotógrafo lo hacía al regresar de una nota). Poco después se instaló una reveladora de negativos color automática y se estaba y eliminando el positivado. Los fotogramas ingresaban directamente vía escáner a la memoria de la computadora y allí se hacía la elección de las imágenes y el encuadre, etc. Esto generó dos tipos de archivos: el de la película y el de las imágenes seleccionadas para la publicación. En esos años ya se ensayaba el uso de las cámaras digitales, costosísimas y enormes. Su presentación “oficial” por lo menos para los diarios de Buenos Aires fue con el Mundial de Fútbol de Francia.

Un problema a futuro para la conservación de las imágenes.

Por un lado, la película color es más sensible a la degradación que el blanco/negro. Por otro lado el almacenamiento en CDs de las imágenes seleccionadas pudieran quedar inaccesibles a causa de la mutación de los elementos técnicos de lectura, tal como ha sucedido con el disquette y antes con el floppy de 5.25”.

Los negativos pueden conservarse, ya que se sabe que por cada 5 grados Celsius que baja la temperatura en el sitio de almacenamiento, se le da a los negativos una duplicación en su esperanza de vida.

De este modo, si una película que es almacenada a 25 grados y 40 % de HR tiene una vida hipotética de 1 año, a 20 grados es de 2 años, a 15º será de 4, a 10º será de 8 y así sucesivamente hasta llegar a la temperatura de un freezer a 15 grados bajo cero, en que la esperanza de vida es de 250 años. Pero ningún diario enfría sus negativos. Algunos ni siquiera los mantiene más allá de los 10 años porque el espacio de guarda es escaso, así que salvo raras excepciones los diarios no son lugares donde uno pudiera encontrar fotografía histórica.

Hoy, el 90% de quienes desean ilustrar las primeras décadas del siglo XX lo hacen en el AGN con la colección de Caras y Caretas. Si esta situación la proyectásemos 100 años en el futuro ¿de qué dispondrá el imaginado historiador para ilustrar su artículo sobre los comienzos del siglo XXI ?

Muchos soportes, como el de las cintas de audio y video, al igual que los CD, son de plásticos que se ven afectados por la temperatura, la humedad, el polvo y la abrasión y, en algunos casos, por campos magnéticos. Los discos fonográficos de pasta negra son frágiles y pesados. Deben guardarse verticalmente sin permitirles inclinarse; son inmunes a campos magnéticos pero muy sensibles al polvo y al desgaste producidos por las púas. Si la información que contienen es valiosa deben reproducirse una última vez para grabarlos en cinta o en digital.

“Guardar en lugar fresco y seco”

Los CD (discos compactos) pueden tolerar bastante bien las condiciones normales de uso sin un daño inmediato siempre que el ambiente de guarda no supere los 25º Celsius y una HR del 45% pues los lentos cambios químicos no se detienen. La temperatura provoca cambios tales como oxidación de las capas metálicas reflectoras, desvanecimiento de los tintes, deterioro de los polímeros (son policarbonatos) que sirven de soporte y recubrimiento.

Si la temperatura de almacenamiento desciende y es inferior a 10º C, su expectativa de vida aumenta enormemente.

Hasta que haya mayor información este conservador repetirá lo que Kodak dice en sus manuales: que sus CD grabables, para alcanzar el límite de uso necesitan 200 años en un ambiente controlado y 100 años en un ambiente común de oficina, siempre que esté protegido de la luz y en su estuche. Para propósitos de prueba esta Compañía fija que el fin de la vida útil de un disco es: Errores detectados en un período de 10 segundos con un límite de 50 errores (BER - block error rate- max 50). A pesar de esto, discos con más de 50 errores continúan siendo perfectamente leíbles.

Dejando de lado los rayones, incendios, inundaciones y pérdidas, la esperanza de vida de estos discos es bastante larga, tan larga como para enfocar nuestra preocupación hacia las máquinas que los puedan leer ¿existirán de aquí a 50 años ?. Si alguien va a enterrar una cápsula del tiempo y quiere poner un CD musical, hágalo con su correspondiente lector y audífono. Dudamos que lo puedan descifrar si no le acompañan de tal aparato.

En cualquier caso, si mantenemos fresco y seco un ambiente, estaremos extendiendo la “vida” a los elementos que estamos tratando de preservar. Determinamos que un ambiente es fresco cuando su temperatura no sobrepasa los 21ºCelsius en verano. Un ambiente seco es con una humedad relativa no mayor del 45 %, tanto en invierno como en verano, es decir, con cualquier temperatura.

Mientras más cálido y húmedo es el ambiente de guarda, más rápido se producen las reacciones químicas de deterioro. En este sentido, prácticamente todos los materiales orgánicos se parecen.

Duplicación

Otra manera de prolongar la vida de la documentación fotográfica es la duplicación, ya sea por medios digitales o por medios analógicos, preservando los originales retirándolos de la consulta y evitando el manipuleo. Económicamente es más ventajoso duplicar por medios digitales. La conservación del patrimonio a largo plazo es un problema que hay que encarar urgentemente y ya se han hecho intentos desde el punto de vista digital y los resultados son francamente prometedores. Sólo falta un poco más de estabilidad en el diseño de los discos, dicho en otras palabras, todavía la industria está balbuceando en cuanto a encontrar un disco de “larga vida”. Aún así, los disponibles sirven como un seguro contra la pérdida de los acervos pero no descartando o abandonando jamás los originales, como alguna vez se propuso.

Además la digitalización es un lugar del que no se vuelve: una vez embarcados en ella, parte del presupuesto anual deberá ir a parar a la actualización de esa tecnología. Estaremos usando la mayor de sus ventajas si evitamos la consulta de las piezas originales y las reemplazamos por duplicados digitales.

A partir del uso de estos sustitutos preservaremos los originales, generalmente en estado de fragilidad, permitiendo que se mantengan estabilizados en envases adecuados.

Básicamente los procesos de manejo de la imagen digital comprende tres etapas: la captura, el procesamiento y la salida.

La captura) es el escaneo en el cual la máquina lectora o escáner divide la imagen en diminutas losas o unidades de información.
El procesamiento es la conversión de esta información por medio de un programa especial para imágenes.
La salida es la impresión, es decir la reconversión de la información en puntos por medio de una impresora.

El trato del documento que va a ser escaneado ha de ser cuidadoso. Por un lado tenemos el manejo de un documento en delicadas condiciones al que hay que extraer de su protección, colocarlo en el escáner y luego volverlo a su lugar. Hay que trabajar con la mesa despejada y pedir ayuda en caso que dos manos no sean suficientes para sostenerlo con seguridad.

Por otro lado, la luz de la lámpara del escáner puede llegar a afectar en algún grado su estabilidad. Aquí tenemos que balancear entre un daño leve, si es que hay alguno, y la salvaguarda que significa no manipular más el original en la consulta, tenerlo disponible en zonas remotas que de otro modo jamás accederían a esas imágenes y además hacer intercambios con otros repositorios.

Si el original fuese muy frágil o engorroso de manejar, como por ejemplo un álbum, hay la opción de capturarlo mediante una cámara con respaldo digital. Esta operación no pone en peligro la pieza si se hacen las cosas correctamente en lo referente a la iluminación.

Una vez digitalizado el documento tenemos la posibilidad de corregir cualquier defecto producto de sus años que pueda impedir su plena apreciación, pero apelando a la ética que debe prevalecer para evitar su falseamiento (un documento antiguo debe lucir como antiguo). Debemos respetar el Código de Ética de la Conservación.

La consulta del original se reservará para algún especialista cuando la pantalla del monitor o una copia impresa no provea toda la información buscada.

Al emprender una digitalización a gran escala, según el tamaño de la colección, se debe hacer una justipreciación de sus componentes pues debe incluirse en el presupuesto la posibilidad de que parte de esa colección deba tener su duplicación sobre película fotográfica blanco y negro procesada para larga duración, el consiguiente aumento del tamaño del archivo, como así también dejar de lado algunos documentos que no sean de nuestra competencia y haya que darles nuevo destino o incluso darles de baja. Proceder con mucho cuidado en este punto y consultar a especialistas en archivología. No descartar fotografías porque carecen de datos tales como fecha, lugar o identificación de personajes, su valor de documento, a pesar de quedar muy disminuido, no se ha perdido del todo.

Papel

Desde mediados del siglo 19 la calidad del papel en general y del papel para libros y diarios en particular, ha ido decreciendo en la misma proporción en que ha crecido el consumo. Para satisfacer la demanda de pulpa, se comenzó a emplear madera en lugar del algodón que se usaba hasta ese entonces y que se volvió cada vez más escaso. La madera contiene lignina como constituyente de la fibra que, al degradarse, debilita la ligazón entre ellas dando un producto final quebradizo y débil.

La fabricación de la pulpa puede ser encarada por medios mecánicos o por medios químicos siendo esta última opción más costosa pero obteniéndose una mejor calidad ya que permite eliminar la lignina y otras impurezas.

Según la ANSI, que es el instituto de normas norteamericanas, para que un papel sea considerado PERMANENTE, debe cumplir estos requisitos:
- Debe tener un pH de 7.5 o mayor.
- Debe contener una carga de carbonato de calcio o de otro álcali.
- Debe estar libre de impurezas químicas y, mejor aún, contener algodón u otra fibra larga.
- Debe ser resistente a los dobleces y a las rasgaduras.

El uso de un papel neutro o levemente alcalino asegurará la longevidad de los documentos escritos en él, siempre y cuando la tinta con la cual está escrito sea la adecuada. En las tintas, tanto sean caligráficas o transportadas por las cintas de las hoy desaparecidas máquinas de escribir o impresoras de computadoras, hay una gran carencia de datos por parte de los fabricantes.

El Estado argentino no ha sido asesorado para que se comprenda la conveniencia de usar papel permanente en los casos que sea necesario escribir documentos. Se podría hacer mediante el IRAM (Instituto Racionalizador Argentino de Materiales ) que es el encargado de sugerir a los fabricantes de papel las normas que deben ser aceptadas y puestas en práctica para la obtención de un producto acorde a las especificaciones internacionales. En otras palabras, aquí no se ignora el “cómo” sino el “para qué”.

Los hongos, los insectos, los roedores y el hombre son agentes biológicos de deterioro del papel.

(Cabe aquí recordar que las fotografías comparten con el papel mucho de su deterioro por su constitución, añadido a esto su inestabilidad debido a su complejidad).

Para crear un ambiente que sea hospitalario para papeles y fotografías debemos poner nuestra atención en:
-Monitoreo de la temperatura (T) y de la humedad relativa (HR).
-Control de la T y de la HR mediante aparatos adecuados estableciendo parámetros realísticos, compatibles con nuestras posibilidades económicas previendo reparaciones a corto, mediano y largo plazo.
-Controlar la radiación (ultravioleta, luz visible, infrarrojo) que cae en las obras sin olvidar que el tiempo de exposición está en relación directa a la intensidad de la luz que reciben.
-Poluentes atmosféricos (calidad del aire). Sobre todo evitar el humo del cigarrillo en las áreas de guarda y exhibición.
-Equipo para detección de humos y de agua en prevención de incendios, cortocircuitos e inundaciones (filtraciones por techos y caños).
-Seguridad mediante cámaras de TV en circuito cerrado en prevención de daños por vandalismo y robo.

Así como la humedad presente en la atmósfera de una sala es siempre relativa con respecto a la temperatura, al modificar una, se modificará la otra. Por lo tanto es primordial que la temperatura se mantenga lo más estable posible para evitar la oscilación de la humedad que es la causal del estrés en la estructura de los materiales. (Ver Vitrinas).

Las temperaturas varían a lo largo del día y a lo largo de las estaciones (independientemente del aislamiento y de la climatización, aún mecánica); pero es posible que algunas áreas sufran estas variaciones con mayor violencia que otras. Es por eso que antes que nada, debemos saber cuáles son los parámetros naturales de las salas, por lo que efectuaremos mediciones y anotaciones cuidadosas y diarias en el transcurso de todo un año, lo que permitirá obtener un registro de cuántas zonas climáticas tenemos en el edificio y cómo se comportan unas con respecto a las otras. Al saber este dato alojaremos en las salas más estables los materiales más frágiles de nuestra colección.

Entre los materiales frágiles se cuentan los textiles, los documentos escritos, obras de arte sobre papel y las fotografías.

Climatización activa, climatización pasiva:

Sabemos que para climatizar una casa o una sala tenemos dos opciones. Instalamos un acondicionador de aire o la aislamos del exterior.

Activa:
La climatización mecánica: Estas son instalaciones complejas de calcular y de instalar. Costosas de mantener.

Pasiva:
Climatización proporcionada por aislamientos en techos y paredes, por ejemplo: toldos, cortinas y persianas. No intervienen aparatos que necesiten de electricidad para su funcionamiento. La orientación y ubicación de las salas dentro del edificio es importante a la hora de seleccionar la que ha de climatizarse.

Tanto la climatización pasiva como la activa tienen ventajas y desventajas:

La climatización pasiva no depende de la electricidad para mantener dentro de parámetros aceptables el ambiente de la sala. No hay costosas instalaciones que mantener. Esto sí ocurre con la climatización activa que si falla puede que pasen meses y hasta años conseguir su reparación, con el perjuicio que puede significar para los materiales que allí se guardan. En el repositorio de un Observatorio, donde se guardan negativos fotográficos muy importantes, la rotura del equipo de la cámara refrigeradora -que no volvió a funcionar por cuestiones presupuestarias- provocó más daño que si jamás hubiesen instalado tal cámara.

Para ser efectivas y no provocar saltos en las condiciones atmosféricas con el consiguiente estrés para los objetos que se guardan, tienen que estar en servicio las 24 horas del día. El encendido y apagado diario produce variaciones de HR y temperatura llamadas “diente de sierra” por el hecho que las agujas de los aparatos que controlan estos datos suben y bajan de acuerdo a la puesta en marcha y detención del equipo. También es llamado “ciclado térmico” y se forman sobre todo en los microclimas del interior de cuadros con vidrio o en vitrinas.

La climatización pasiva es la mejor elección pero –lamentablemente- no toda la geografía del país, ni todas las salas de un museo son adecuadas para este tipo de solución.

La climatización activa, por su parte, al permitir parámetros imposibles de alcanzar pasivamente, tendrá que usarse con materiales más delicados, en condiciones más extremas de humedad y temperatura y en instituciones con presupuestos adecuados y permanentes.

Una tercera alternativa la brindaría una buena climatización pasiva ayudada por ventiladores de techo que mantendrían el aire en continuo movimiento impidiendo la formación de bolsones de aire estancado en los lugares más elevados. Tanto el aire húmedo como el caliente tienden a subir y estacionarse en lo alto.

Hay en el mercado argentino aparatos deshumectadores que funcionan muy bien en ambientes de hasta 50 m cúbicos.

Ninguna de estas posibilidades podrá ser elegida ni funcionará correctamente, si no establecemos primero la medición de HR y T en forma continuada y metódica, anotando los registros a lo largo del año para poder enterarnos qué está sucediendo con el interior del edificio y con las condiciones atmosféricas del exterior. Para esto están disponibles estaciones meteorológicas automáticas que recogen y guardan docenas de datos en su memoria y luego los grafican en una computadora.

El deterioro es un estado hacia el cual se dirige todo lo orgánico que existe en el planeta. Impedir que esto suceda es imposible. Pero este proceso de oxidación puede ser retrasado o acelerado, según las condiciones de guarda o almacenamiento que le brindemos a nuestros objetos.

Energía+Agua

Casi todas las reacciones físico-químicas que sufren los materiales y que se conocen bajo el nombre genérico de envejecimiento, necesitan primordialmente de dos factores: energía, que inician las reacciones químicas y agua, que las facilitan.

El agua es obtenida de la humedad presente en el aire y la energía la provee la temperatura ambiente o la luz o ambas.

La luz provoca lo que suele llamarse deterioro fotoquímico; es por eso que hay que cuidar la calidad de la luz filtrando la radiación (UV) y regulando la cantidad (luxes) al exhibir obras de arte y objetos delicados y por supuesto llevar la cuenta del tiempo al que estén expuestos.

Por ejemplo: si exhibimos una fotografía o un textil o una peineta de carey, con una lámpara dicroica que entrega 600 luxes a un metro de distancia, debemos multiplicar esa cantidad por las horas en que dicha obra es mostrada, supongamos que es a partir de 10 de la mañana hasta las 21, es decir 11 horas. Esto nos da 6600 luxes por día. Si la obra se exhibe un año, (unos 300 días), tendremos casi 2 millones de luxes. El daño producido por la luz es irreversible y este efecto es acumulativo. Se acelera en 6 veces si iluminamos con luz natural diurna en lugar de hacerlo con luces de tungsteno.

Es fundamental regular la cantidad de luxes que recibe un objeto en exhibición. Un límite general ilustrativo podría ser 50 luxes en una hora. Hay recomendaciones precisas para la iluminación de acuerdo con la delicadeza de los materiales y aún 50 luxes pueden ser demasiados. Hace unos años se pensaba que filtrando las ondas más cortas, el daño quedaba eliminado. Hoy se sabe que el resto del espectro también es perjudicial. No hay que cuidarse solamente de la longitud de onda corta de la luz (UV), sino de todo el espectro visible.

El envejecimiento es más notable en objetos de poca calidad o inestables. Por eso los papeles ácidos de los diarios y de los libros de ediciones económicas, muestran un deterioro superior (se vuelven amarillentos y quebradizos) a una carta o un billete. El papel para escribir y el papel para imprimir dinero es de buena calidad.

Curiosamente en las copias fotográficas sobre papel albuminado, las que muestran primero sus signos de desvanecimiento, es decir pérdida de densidad general, son las que estaban “vírgenes” de exhibición. Si el azar nos pone frente a una serie de hermosas fotos sobre papel albuminado no exhibamos sino sus duplicados.

Vitrinas

En un ambiente cerrado, con un volumen de medio metro cúbico y a veces menor, es casi imposible no cambiar violentamente las condiciones de HR y temperatura cuando se encienden sus luces, sobre todo si son dicroicas. Hay que evitar este tipo de lámpara o por lo menos asegurarse que la distancia entre ésta y la parte más cercana del objeto sea suficiente como para no generar desecación (deshidratación). Evitar a toda costa el uso de vitrinas en que las lámparas estén contenidas en su interior.

Un modo seguro de iluminar una vitrina es con fibra óptica, en la cual el proyector se encuentra fuera de ella y las fibras transmiten una luz sin temperatura y sin UV. Últimamente apareció en el mercado una luz muy prometedora: el led (diodo de emisión de luz). Es fria y sin UV. Son pequeñas, trabajan con un voltaje bajo y son buenas reproductoras del color.

El flash en el museo

Agrego un comentario a esta charla acerca de un enigma común que circula entre el personal de museos: “prohibido usar el flash”.

Si a alguien se le ocurre preguntar porqué está prohibido usar el flash en el museo, es probable que no hallen una respuesta satisfactoria. Está prohibido y no hay nada que discutir.

Pero vamos a tratar de explicar esta regla. El flash emite un destello que es más o menos potente según el modelo y cuya duración es de una milésima (1/1000) de segundo o menor. Esto quiere decir que, para completar un solo segundo de exposición de esta luz (que tiene tanto UV como la luz del sol), serían necesarios al menos mil disparos continuos. Perece una cifra impensable para un museo.

Posiblemente la prohibición se originó en Europa donde se usaba hace muchas décadas el polvo de magnesio, con la consiguiente incomodidad producida por el abundante humo e incluso por el peligro de provocar un incendio.

Es absolutamente recomendable que todos los museos tengan confeccionado su inventario fotográfico. Por tal motivo el uso del flash debe dejarse para empleo del museo.

Por eso y por otras razones debiera desalentarse su uso por parte del público visitante a pesar de no poder culpar al flash de deterioros debidos a la luz.

Las otras razones son de índole bien diferente:
a) la obtención de fotografías para la venta (tipo postales) fuera de la injerencia del museo y
b) la obtención de fotos de piezas valiosas para su eventual robo.

Atmósfera

La pureza del aire es otro factor importante en nuestra intención de brindar un ambiente lo menos agresivo posible.

Que la atmósfera en nuestras ciudades ha cambiado en el último medio siglo no es novedad para nadie y a pesar que la prohibición de incinerar los residuos domiciliarios ayudó en alguna medida a limpiar el aire de las partículas más pesadas (el hollín), la causa principal de polución sigue siendo el parque automotor.

Los gases ácidos -resultantes de la combustión de los motores- han aumentado sensiblemente de acuerdo con las mediciones efectuadas en esquinas céntricas de la ciudad*.

Buenos Aires tendría una de las atmósferas más dañinas si no fuese que está atravesada por fuertes vientos durante muchos días del año. En otras ciudades ya es un problema encontrar un ambiente limpio porque no hay conciencia que el aire es uno sólo. La quema de campos con caña de azúcar en Tucumán, de residuos domiciliarios en Córdoba, de neumáticos y de plásticos en San Luis, etc. nos puede obligar a cerrar el acceso del aire exterior en la sala de almacenamiento y permitir sólo el ingreso de aire que haya pasado a través de filtros de carbón activado.

Las ciudades tienen algunas áreas más contaminadas que otras; si por milagro se encara la construcción de un nuevo repositorio, éste se debería ubicar en zonas abiertas donde los vientos puedan disolver la concentración de gases. Desafortunadamente se los instala en edificios en desuso y absolutamente inadecuados. Es entonces que las cajas se aparecen como indispensables para proteger a los objetos del ambiente.

Cajas

Es importante no dejar expuestos los documentos al aire del recinto sino dentro de cajas, fabricadas -en lo posible- con materiales neutros, libres de acidez tanto sus cartones o plásticos como los adhesivos. Aún si sólo tenemos cajas de baja calidad donadas por los comerciantes del barrio, las usaremos igual, interponiendo entonces una barrera entre el contenido y la caja mediante el uso de un papel con carga alcalina o una fina lámina de Mylar-D o Melinex-516 con el fin de evitar la interacción con los elementos nocivos presentes en los envases. A veces debemos optar por lo posible en lugar de optar por lo ideal. Es muy evidente, con el paso del tiempo, la protección que da a las colecciones el estar dentro de cajas, aunque éstas no sean de calidad museológica pero debemos cambiarlas por cajas buenas en cuanto se pueda.

El polvo que se acumula sobre libros, papeles y fotografías es un factor de deterioro que se evita usando cajas. Este polvo es sumamente agresivo para las vías respiratorias pues está constituido en un gran porcentaje por microácaros que viven de los restos de otros insectos y de la piel que los humanos perdemos diariamente. Así pues, es conveniente tomar precauciones para evitar respirar polvo cuando se hace la limpieza de una biblioteca que lleva algún tiempo sin ser aseada. El uso de barbijos de papel o de máscaras con filtro es de rigor para estos trabajos.

También es conveniente el uso de una aspiradora que tenga al menos tres filtros (uno de tela y dos de papel) para impedir el reingreso al ambiente de la suciedad aspirada. Vale la pena invertir dinero en una aspiradora con filtro bacteriológico . Si hay elementos delicados o muy deteriorados es conveniente no usar toda la potencia de succión de la aspiradora para evitar la rotura de los bordes o esquinas.

Limpieza rutinaria

La limpieza rutinaria es la mejor manera de hacer preservación y esto debería estar planificado y programado específicamente.

Tener en cuenta estas recomendaciones generales:
- No tocar las fotografías, revistas o libros con la mano desnuda, sino con guantes de algodón. Cambiar frecuentemente los guantes para no ensuciar los documentos.
- No retirar los libros de su estante enganchándolos con el dedo en la parte superior del lomo. Esto provocará una rotura innecesaria. Debe haber suficiente espacio entre estantes como para introducir la mano hasta traer el libro hacia nosotros y luego tomarlo cómodamente.
- No comer, beber o fumar en las áreas dedicadas a la guarda, consulta o limpieza de los materiales del archivo pues atraerán insectos. Dedicar una zona o área específica para tomar los refrigerios.
- Si hay radiadores de calefacción debajo de los anaqueles de la biblioteca, deben desactivarse pues su calor alterará el agua en equilibrio que tiene el papel. 
-Al decidir calefaccionar una sala donde hay documentación, eliminar el uso de las pantallas infrarrojas de gas y las de gas de kerosene, que a la vez que provocan un cono muy pronunciado de calor, ceden al aire los residuos de la combustión del hidrocarburo, agua, entre otros. Usar calefactores eléctricos de aceite.

A los daños provocados por el uso intenso y a veces descuidado de los documentos, agreguemos el deterioro debido a la inestabilidad intrínseca de algunos materiales donde las moléculas se acomodan hacia formas más estables pero perdiendo en el camino las características de origen y perturbando los objetos vecinos o que están en íntimo contacto.

Este fenómeno de estabilización se produce en muchos materiales dentro de un museo o archivo fotográfico. Sucede con los protectores de plástico que contienen PVC (cloruro de polivinilo) usado en la fabricación de algunos álbumes (tapas y fundas) para guardar fotografías y en las planchas porta-diapositivas. A veces se lo encuentra en cajas rígidas para diapositivas.

El modo más sencillo para identificar estos plásticos y evitarlos es valernos del olfato: si huele, por leve que sea este olor, no utilizar.

Ciertos adhesivos entran también en esta categoría de elementos aparentemente inocuos pero capaces de alteración, migrando hacia el interior del papel y apareciendo por la otra cara, dejando manchas indelebles, tales como la “plasticola” o el cemento de látex.

Las cintas de presión transparentes tienen esta característica (tipo Scotch). Jamás fijar una etiqueta o hacer una reparación con estas cintas ni aún con las de mejor calidad. Las cintas de papel con adhesivo marca Filmoplast, se pueden usar, siempre y cuando no toquen el documento.

No usar las bandas elásticas pues se disuelven y forman una pasta imposible de quitar. Los clips y los broches metálicos se oxidan, manchando papeles y textiles.

Por lo tanto hay que remover de nuestra colección las cintas adhesivas, clips, broches metálicos de cualquier tipo, banditas elásticas, sobres de correo o de papel madera (papel kraft) que pueden ser usados para guardar fotos en su interior. Tampoco hay que usar hilos para atar paquetes de documentos, papeles y fotografías, pues se hunde en los materiales causando roturas. Atar con una cinta de algodón de al menos 1 cm de ancho, y luego poner en cajas.

En este repaso de resguardos, vamos yendo desde lo íntimo, es decir lo que está en contacto con el propio soporte del original, hacia afuera. Estemos atentos a cualquier interacción entre las protecciones y el objeto. A veces despertamos reacciones en una pieza que está sin abrigo, al aire, simplemente porque lo enfundamos en un material con el que hay incompatibilidad, como por ejemplo los negativos de nitrato en fundas de plástico. Si a esta combinación le agregamos temperatura, ya tenemos un problema. Pero este ejemplo es muy particular y lo uso sólo a modo ilustrativo ya que cada caso debe ser estudiado por separado.

Continuando con la cadena de protección:
Tenemos el primer envoltorio, el sobre, que colocamos en cajas, que a su vez se acomodan en muebles metálicos.

No usaremos muebles de madera “aglomerada” porque despide gases fenólicos que afectan las fotografías.

La sala elegida donde ubicaremos estos muebles no debe tener ventanas ni problemas de humedad en las paredes. No deben pasar cañerías. Que no tenga posibilidades de inundarse. La instalación eléctrica debe ser nueva y con disyuntor. La electricidad no debe interrumpirse en el repositorio, tenemos ventiladores funcionando y posiblemente un deshumectador, una estación meteorológica, etc. Por si hubiese un apagón general, hay que instalar una luz de emergencia.

En muchos repositorios que he visitado, en lugar de invertir en hacer una buena instalación eléctrica, cortan el suministro cuando el personal se retira a las 5 de la tarde y entonces ni pensar en recoger datos con la estación meteorológica ni que las cámaras de vigilancia funcionen, ni las alarmas, ni las baterías de las luces de emergencia, etc, etc.

Ya dijimos que la ubicación de la sala en el edificio tiene que ser interna para que la temperatura no oscile demasiado, cosa que ocurrirá si el sol cae sobre ella durante parte del día. Sabemos que los ambientes destinados a guardar archivos son los más despreciados como “la salita de la terraza” o el subsuelo. Hay que evitar poner documentación en esos lugares tan inadecuados y no debemos tener aprensión de poner nuestros documentos en salas cerradas si nos aseguramos de tener el aire en movimiento y con la humedad por debajo del 50 %. Si hay olor “a encierro” es porque algo está ocurriendo y debemos buscar la causa. Si hay elementos tales como nitrato o diacetato de celulosa, entonces sí buscaremos de tener una renovación del aire en lugar de tener sólo movimiento del aire.

Para concluir, recapitulemos algunas causas de pérdidas en el acervo:
Es nuestra responsabilidad advertir a los funcionarios (a todo nivel ) acerca de:
*El manejo de los tiempos, si se trata de mudar un archivo;
*Advertirles de los daños que provoca la luz si se trata de organizar una exhibición prolongada de fotografías delicadas u otros papeles (respetar las recomendaciones del conservador);
*No disponer arbitrariamente de los bienes museológicos “estéticamente atractivos” para adornar sus oficinas. Elegir cuidadosamente el sitio a colgar las pinturas. Nunca sobre las estufas.

A veces me pregunto qué sentido tiene elaborar planes y buscar soluciones incluso sofisticadas desde el punto de vista de la conservación, cuando en realidad no hay una política coherente de guarda y preservación de nuestra herencia cultural, que esté generada al máximo nivel de gobierno y a resguardo de cambios en el Gabinete. Si esa práctica no nace arriba, donde suceden las cosas, cómo podemos pedir a gente común que sean concientes del valor de una fotografía. En la investigación que hicimos junto a Gustavo Tarchini para la publicación del libro “Santiago del Estero-Fotografías 1872/1955 ” nos pudimos enterar que por lo menos cinco grandes Estudios de fotografía se deshicieron de sus archivos en esa ciudad en los últimos 40 años. Al punto tal que Santiago del Estero prácticamente no tiene memoria gráfica. Lo mismo podemos apreciar en el libro de Darío Albornoz (Rescate de los fotógrafos ambulantes e instalados en San Miguel de Tucumán ) donde casi todos los entrevistados hablan de “cajas y cajas de negativos de vidrio que tuvimos que tirar por voluminosos y pesados”.

En Villa Mercedes, el archivo que el fotógrafo francés Meuriot había reunido a lo largo de sus décadas de trabajo, se perdió junto con las placas que iban agregando sus seguidores en el Estudio que sucesivamente estuvo a cargo de Perinelli, Ansaloni y Perales, respectivamente, archivo estimado en unas 40.000 placas como mínimo.

Nosotros, los interesados en la preservación nos hacemos preguntas; pero quienes deberían interrogarse son los directores de archivos, museos o bibliotecas, buscando obtener respuestas como si fuesen detectives: ¿Hacemos lo posible para interesar a los funcionarios que manejan el presupuesto destinado a Cultura? ¿quiénes en mi ciudad guardan documentos? ¿de qué tipo son ? ¿están consultables ? Los repositorios que ya conozco ¿tienen políticas de preservación, consulta y acopio de nuevos documentos ? ¿alguien podría ayudar a financiar un proyecto de salvaguarda ?”

Todo el tiempo se están generando documentos. Por ejemplo la música folclórica del interior de la provincia de San Luis, las que tocan los conjuntos semiprofesionales, músicas que no están escritas, de transmisión oral, que en la mayoría de los casos son de autor anónimo ¿alguien las recoge? . Estas músicas, con el paso de los años van desapareciendo junto con los guitarreros sin dejar ese legado a salvo del olvido. Sería interesante que algún benefactor colaborara con esos músicos para que pudieran hacer registros grabados y asegurarse de dejar ese documento en algún lugar adecuado que naturalmente se me ocurre es el Archivo Histórico Provincial, para disfrute y estudio de las generaciones por venir.

Es importante y urgente comenzar una tarea de concientización desde la escuela primaria, con los niños más chicos e interesarlos en conservar su patrimonio cultural, pues ellos serán nuestros funcionarios en el futuro. Conseguiremos por añadidura elevar la calidad de vida, que de eso se trata en definitiva.

Gracias.
HGG/ 2007

Tomado de: www.me.gov.ar