7/8/20

Promoción 1917

1917 Segunda promoción

 de la Escuela Normal de Quilmes

por Raquel Gail  ©

 

“[Lugones] creía que solo la escuela laica y el normalismo 
garantizaban el progreso de la nación, y negaba que la cultura 
normalista  fuese una fuente de corrupción moral. Lugones 
destacaba también la relevancia cultural e intelectual del 
normalismo, la contribución que hacía a la elevación 
de la mujer y el importante rol que cumplía en 
la defensa de la nación.” (Rodríguez, L. G.)

El contexto

Acontecimientos mundiales: se está desarrollando la primera Guerra Mundial. Se dice que es el año que cambió el mundo, a causa de la Revolución Bolchevique. 


En abril de 1917 los EEUU, presididos por el demócrata Woodrow Wilson en su segundo mandato, le declararon la guerra a los imperios centrales, lo que le dio a la contienda el carácter mundial. Wilson había fundado su campaña en que se mantendría neutral en el conflicto, pese a que proveía armamento a los enemigos de Alemania. Un elemento que contribuyó al ingreso de EEUU en la guerra fue el desciframiento del telegrama Zimmermann por el servicio secreto británico, en el cual el Ministerio de Asuntos Exteriores alemán proponía a México una alianza militar a cambio de la recuperación de Texas, Arizona y Nuevo México. A ello se agregaría el hundimiento del transatlántico Lusitania el 7 de mayo de 1915 por un submarino alemán, donde murieron 123 estadounidenses. Estos hechos provocaron un fuerte rechazo en EEUU, que se preparó para entrar oficialmente en guerra al lado de los aliados. No obstante, sus efectos no se sentirían sino hasta 1918. En tanto, México continúa la guerra civil, pero EEUU se retira del territorio después de once meses de buscar infructuosamente a Pancho Villa.

El famoso afiche propagandístico del Tío Sam buscaba que los estadounidenses se enlistaran en el ejército para la Primera Guerra Mundial.

En febrero estalla la Revolución Rusa, la cual obligó a abdicar al zar Nicolás II, quedando el país bajo el mando de Aleksandr Kérenski, quien continuó en guerra contra Alemania. Sin embargo en noviembre estallaría la revolución bolchevique (25 de octubre bajo el calendario juliano), que depuso al gobierno de Kérenski. Lenin asciende al poder. Este clima de inestabilidad permitió a los alemanes avanzar considerablemente en ese país. China ya le había declarado la guerra a Alemania en agosto.

Los bolcheviques tomaron el control y firmaron el armisticio con los imperios centrales en diciembre (la Paz de Brest-Litovsk, negociada por León Trotsky) en marzo de 1918. Para obtenerla consintieron enormes sacrificios económicos y territoriales. Además, Alemania ocupó Polonia, Ucrania, Finlandia, los países bálticos y parte de Bielorrusia, dejándolos fuera de la influencia rusa. El Reich aprovechó esta victoria para enviar casi todo su ejército oriental al frente occidental e intentar obtener una victoria rápida antes de la llegada masiva de los estadounidenses. Era su baza definitiva, ya que Austria-Hungría, Bulgaria y el Imperio otomano daban muestras de desaliento ante las mayores reservas financieras y de hombres de los Aliados. 

Finalmente el 17 de julio de 1918 el Zar Nicolás II fue asesinado con toda su familia en Ekaterimburgo, por temor a que el avance de la Legión Checoslovaca hacia la ciudad, pudiera liberar al Zar. La revolución rusa, en particular luego del tratado de Brest-Litovsk, dio paso a una guerra civil, que se extendió hasta 1923, provocada por el levantamiento de grupos anti bolcheviques dentro y fuera de Rusia, que se organizaron para actuar contra el nuevo régimen. Se produce entonces la intervención aliada en la Guerra civil rusa, una expedición militar multinacional que fue lanzada en 1918. Las operaciones fueron llevadas a cabo por 14 naciones y cubrieron un enorme territorio. Pese a ello, los bolcheviques triunfan y se establece la URSS.


En Roma, es Papa Benedicto XV, quien promulga el Código de Derecho Canónico. 

En El Salvador un terremoto destruye gran parte de la capital y en Colombia una serie de sismos provoca importantes daños en Bogotá y otras localidades. Meses después, otro terremoto sacude a Guatemala. En Venezuela se descubre petróleo. 

Comienza la IIª edición de la Copa América en Uruguay, país vencedor en el grupo conformado por Chile, Argentina y Brasil. 

Aparecen los primeros "auxiliares de reconstrucción", es en este periodo cuando la terapia ocupacional pasa a formar parte activa en el tratamiento de la discapacidad física. 

Jack Ford filma sus primeras películas. Einstein estudia la absorción, emisión estimulada y emisión espontánea en átomos. Carl Jung publica “Lo inconsciente”, Máximo Gorki “Los bajos fondos”, Juan Ramón Jiménez “Platero y yo”, Antonio Machado sus “Poesías completas”. Mueren el escultor August Rodin, el escritor uruguayo José Enrique Rodó y el sociólogo Émile Durkheim, entre otros destacados intelectuales. 

Miles de soldados y civiles pierden la vida, la familia y el hogar en las arenas de la Guerra. 



En la República Argentina ocupa el sillón de Rivadavia el primer presidente radical, Hipólito Yrigoyen. Una flota de guerra estadounidense visita Buenos Aires y su tripulación desfila por las calles, siendo aclamada por una multitud partidaria de los aliados. 

Regresa al país el piloto Vicente Almandos Almonacid, quien se enroló como voluntario para la lucha aérea por los aliados, y es recibido y homenajeado como un auténtico héroe. Una nutrida cantidad de gente asalta el 12 de setiembre el Club Alemán, destrozando vidrios y muebles, luego se dirige a la Legación Alemana, a la Compañía Alemana Transatlántica de Electricidad, y al restaurante Aue's Keller. 

La campaña llega a su punto máximo cuando se publican telegramas secretos del ministro alemán en Buenos Aires recomendando hundir barcos sin dejar rastros y haciendo apreciaciones insultantes contra nuestro canciller, Honorio Pueyrredón. 

Yrigoyen defiende la neutralidad pese a que el mercante Monte Protegido es hundido por un submarino alemán. Un sector importante de la opinión pública, radicales incluidos, presiona para que el gobierno rompa relaciones con Alemania. Luego, cerca de Tolón es torpedeado el velero Oriana aunque se establece que el uso que hacía este navío de la bandera de nuestro país, era ilegal. También es hundido el carguero Toro, cerca de Gibraltar. 



Los diputados socialistas votan por la entrada en la guerra, opinión que se exacerba cuando llega la noticia de estos hundimientos, pero Yrigoyen continúa inflexible en la política neutralista. 

Ante estas agresiones, el Presidente exige a Alemania que se comprometa a respetar los navíos de bandera nacional, compromiso que el gobierno del Kaiser acepta y que se hará efectivo después de la guerra. Pero, mientras tanto, la presión de los aliadófilos es muy intensa y, en Buenos Aires, hay manifestaciones contra instituciones germanas. 

Se declara por decreto al 12 de Octubre como Día de la Raza. Además, se sancionan la ley del Hogar, para proveer tierras a los trabajadores del agro, y una ley de alquileres que pone fin al malestar de los inquilinos. Hay infinidad de huelgas por el alza del costo de vida - otro de los efectos de la guerra - pero el gobierno, en general, tiene una actitud de simpatía por los reclamos obreros. 

Durante 1917 se producen los primeros signos de reactivación tras la crisis económica que se desató en 1913. Esta crisis había traído aparejado un aumento de la desocupación, la baja en las exportaciones y un aumento de la inflación. El alivio se traduce ahora en el crecimiento de las exportaciones. Las encabezan, la producción de carne enlatada para alimentar a los soldados europeos en el frente de la Primera Guerra Mundial. Ocurre lo mismo con los textiles, para la confección de abrigos y frazadas. Esto hace subir la producción de lana y de algodón. La desocupación se retrae debido a la instalación de empresas extranjeras que crean fuentes de trabajo. Entre ellas figuran las estadounidenses International Bank of Boston, National Lead y Ford, cuyo crecimiento vertiginoso en la producción de automotores se dará a partir del 1920. Esta reactivación de la economía, paradójicamente, no trae tranquilidad al gobierno de Hipólito Yrigoyen. Al comprobar mejores condiciones en los beneficios de sus empleadores, los obreros reclaman por una porción mayor en el reparto de la riqueza. Una ola de huelgas recorre el país y obliga a Yrigoyen a mediar en numerosos conflictos. 


En mayo, el gobierno radical se enfrenta a los poderosos intereses británicos decidiendo la caducidad de las concesiones vencidas y, a la vez, la potestad oficial de fijar las tarifas. Y se sanciona la ley que establece la creación del Concejo Deliberante de la Capital Federal mediante el voto universal. Es decir que en adelante la ciudadanía porteña elegirá a sus treinta representantes. 

En otro terreno, llega el matemático español Julio Rey Pastor, que había sido invitado por la Institución Cultural Española. En La Plata, muere el 28 de febrero el gran poeta Pedro B. Palacios, más conocido por su seudónimo: "Almafuerte". 

Este año las salas de cine comienzan a competir entre sí para captar el interés del público, ávido por presenciar los estrenos que comenzarán a multiplicarse hasta constituir uno de los mayores negocios del siglo XX, además de ganarse el sitial de ser denominado el séptimo arte. Pero esto tiene una consecuencia también característica del siglo: el impulso de la publicidad es notable. En primer lugar, porque las salas anuncian sus películas en los diarios con avisos a media página tamaño sábana. 

En tanto, Carlos Gardel canta por primera vez en público Mi noche triste y, con Razzano, hace sus primeras grabaciones para el sello Max Glucksman. 

Después de siete años de ausencia, vuelve Frank Brown, el payaso más querido de la Argentina. Lo hace en su propio circo, el "Hyppodrome" donde deleitará a grandes y chicos hasta 1924. Ignacio Corsini estrena Caminito de Juan de Dios Filiberto. Y las orquestas típicas de Eduardo Arolas, Francisco Canaro y Roberto Firpo se hacen cada vez más populares. 

También aparece el primer tomo de la Historia de la literatura argentina de Ricardo Rojas, obra monumental que tardará varios años en completarse y cuyo conjunto establece un completísimo panorama de las letras argentinas desde la época colonial. 

En Buenos Aires y en Córdoba se gestaba el movimiento que estalló al año siguiente con la Reforma Universitaria, apoyado por personalidades como Alejandro Korn, Ricardo Rojas, Alfredo Palacios y José Ingenieros. 

Al asumir la presidencia Yrigoyen llevó como Ministro de Educación y Justicia a José Salinas. Uno de sus principales colaboradores fue el doctor Ángel Gallardo, que ejerció como presidente del Consejo Nacional de Educación. 


Durante su gestión se buscó mejorar las condiciones en que ejercían su tarea los maestros, incluyendo mejoras en sus salarios y mayor puntualidad en los pagos. También estableció la obligatoriedad del guardapolvo blanco para todos los estudiantes primarios. Esta gestión produjo un gran crecimiento del servicio educativo, generando plazas para los niños sin escolaridad y puestos para los maestros sin cargo. Fundó centenares de escuelas, y proveyó a éstas y a las ya existentes con tres mil cargos titulares. ​ En 1918 propuso una Ley Orgánica de Educación Pública, que no fue aprobada por el Congreso. Como ejemplo, vale decir que en un solo día se crearon 39 escuelas infantiles en el radio de la Capital Federal. [1]


Quilmes

A nivel local, el casco urbano del pueblo de Quilmes había sido declarado ciudad el año anterior. La superficie total era de 21.000 ha., de las cuales sólo 260 eran urbanas. El censo de 1914 arrojaba una población de 38.449 pobladores, la mayor parte concentrada en los núcleos urbanos. El Intendente era todavía Pablo Castro, quien ejercía el cargo desde 1911, y el Secretario de la Municipalidad Mariano R. Castellanos. A mediados de año, a causa de la intervención de la Provincia por parte del gobierno nacional, se nombró Comisionado a José Augusto Otamendi y Secretario a Severo Soria. Integraban el Concejo Deliberante Alejandro Bryce, Pablo Castro, Norberto Chavarri, Juan José Chiogna, Juan A. Etchevertz, Pedro F. Ithuralde, Horacio Jáuregui, Ignacio Pfaffemberger, José M. Ungaro, Tristán Villarruel y Federico von Werniche/Wernich. El Secretario del Consejo Escolar seguía siendo Antonio Barrera (h). Como puede observarse en la nómina de alumnos egresados ese año, ninguno de estos apellidos, pertenecientes a la dirigencia quilmeña, aparece allí. 

La prosperidad de la ciudad se fundaba en las actividades agropecuarias, algunas industrias entre las que destacaban la que hoy conocemos como Cervecería y Maltería Quilmes (Brasserie Argentine), la Cristalería Rigolleau en Berazategui y la fábrica de papel de la Compañía General de Fósforos en Bernal; el comercio para el abastecimiento de los habitantes y los profesionales de distintos ramos, que se concentraban en el centro urbano. La ribera se embelleció con el balneario, que pertenecía a la Sociedad Anónima "Tranvía Eléctrico y Balneario de Quilmes"; este año se inaugura sobre la rambla el primer cine (biógrafo) sonoro al aire libre de la Argentina. Ya había hotel, restaurante, confiterías y pileta de natación desde 1915. Se ha formado hace tiempo la Sociedad de Bomberos Voluntarios y se publican varios periódicos. Se constituye el "Ateneo Popular Quilmes" con objetivos culturales. La ciudad cuenta con un Teatro apto para música lírica, erigido por la Societá Italiana di Mutuo Soccorso, el desaparecido Cine-Teatro Colón, en las inmediaciones de la estación ferroviaria. También existía la Asociación Española de Socorros Mutuos, ambas instituciones típicas de la época que desarrollaban acciones solidarias para las comunidades de inmigrantes.

En el extenso distrito, que comprendía lo que hoy es Berazategui, había 34 escuelas primarias dependientes de la provincia, 7 de las cuales se habían creado el año anterior, muchas de ellas infantiles. También había varias particulares, entre ellas: Colegio San Luis Gonzaga, para varones; Colegio de la Merced (Inmaculada Concepción), religiosa; High School for Girls, laica, pensada para la comunidad británica; San José, religiosa para niñas; San Jorge, internado para varones; Sociedad Educacionista Alemana, mixta, y The Grammar School para varones de la comunidad de habla inglesa. Faltaban aún cinco años para que los profesores de la Escuela Normal decidieran crear el Colegio Secundario y siete para que se fundara la primera Escuela Industrial de la región. 

                 

Los maestros graduados:

1. Pardo Camayo, Publio Constancio Alberto. El único hombre en esta promoción. Nació el 7 de agosto de 1897 en Las Flores, provincia de Buenos Aires, hijo de Ignacio Constancio Alberto Pardo Campos -empleado- y de Tomasa Teodora Camayo. Tuvo varios hermanos: Helio César (n. 1898), Frida María Celia (n. 1899), Nidia Zelmira (n. 1901), Ignacio (n. 1902), María Clelia (n. 1904) y Tomás (n. 1905), varios de los cuales cursaron sus estudios en el Departamento de Aplicación. Su hogar en Quilmes estuvo en Alsina 343 y en Mitre 520. Tuvo un promedio de 6,40. Casó con Leonilda Solari y tuvo un hijo llamado Publio Tomás (1927-2002), del cual hay descendencia. Ejerció como Profesor en la Escuela de Comercio y Manualidades de San Martín, y como Maestro en la Escuela Nº 23, del CE XVII de la ciudad de Buenos Aires. Falleció joven, en 1932 ó comienzos de 1933.

2. Bazán, Elena. Nació el 4 de octubre de 1899 en Catamarca, hija de Luis Bazán, de nacionalidad argentino y ocupación empleado, y de Severa Guerrero. Tenía una hermana mayor, María, inscripta en el mismo curso y otras hermanas en el Departamento de Aplicación, Juana (n. 1900) y Paula (n. 1904). Se graduó con 7,63 de promedio. Comenzó a trabajar en 1918 a cargo de 4º grado B en la escuela Nº 7 de Quilmes. Al año siguiente fue maestra en la Escuela Nº 6, donde renunció en octubre de 1922.

3. Bazán, María del Carmen. Hermana de la anterior, nacida el 24 de marzo de 1897 en La Rioja, donde fue bautizada. Procedía del 6º grado de la propia Escuela Normal. Se graduó con 7,15 de promedio. Maestra en la Escuela Nº 21 desde 1918, cuando fue designada en primer grado B, renunció en mayo de 1922. Previamente se le había concedido una licencia de 90 días con goce de sueldo. Estas alumnas eran hermanas menores del maestro del Departamento de Aplicación Adolfo Bazán, recibido en la Escuela Regional de Catamarca, más tarde abogado y desde 1920 Director de la Escuela Normal de La Rioja.

4. Bezzana, Cesira. Nació el 13 de junio de 1898 en Buenos Aires y residió en Moreno 320 de Quilmes. Su madre, Adela, era de nacionalidad argentina. Procedía del 6º grado de la propia Escuela Normal. Su promedio fue de 5,65 puntos. Comenzó a trabajar como suplente en 1919 de 2º grado B, en la escuela Nº 19. El 1º de marzo de 1920 fue designada maestra en la escuela Nº 12.

5. Borzi, Catalina. Nació el 26 de enero de 1899 en Quilmes, donde vivió toda su vida. Su domicilio estaba en la calle Garibaldi Nº 92. Formó parte de una numerosísima familia radicada en esta localidad. Era hija de Juan Borzi y Julia Ronconi, ambos italianos. Una de siete hermanas mujeres (María Ana (promoción 1916), Isabel, Octavia (prom. 1922), Sara, Julia (prom. 1929) y Albina) y hubo un varón, Juan, como el padre. Catalina tuvo excelentes calificaciones, su promedio fue de 8,56 puntos. Fue nombrada maestra de tercera categoría en la Escuela 14 del CE Vº de Capital a mediados de 1918, al igual que su hermana María Ana B. de Faragó. Con ella y otros colegas fundó el Colegio Nacional de Quilmes, donde todos ellos trabajaron ad-honorem durante diez años, hasta que fue oficializado. Dictó cátedras de Francés, pues había estudiado en el Lenguas Vivas, y fue Rectora del Nacional durante varios años. Integró la comisión fundadora de la Asociación Cultural Sanmartiniana en 1961 y fue miembro del Instituto Sarmiento de Sociología e Historia. También las obras de caridad la contaron como entusiasta colaboradora, entre ellas el Hogar de Ancianos San Vicente de Paul. Falleció el 12 de febrero de 1994, soltera, a la avanzada edad de 95 años.

Retrato de Catalina Borzi

6. Bruno, Lilia Nieves. Nació el 5 de agosto de 1899 en Santa Fe, y vivía en la calle Buenos Aires (hoy Nicolás Videla) Nº 193 de Quilmes. Su madre, Juana G., era una modista española. La alumna procedía del 6º grado de la propia Escuela Normal. Tuvo el mejor promedio de su curso: 8,59 puntos. A mediados de 1918 fue designada maestra de tercera categoría en la Escuela Nº 10 del CE Vº de Capital.[2] Lilia N. Bruno de Raris está entre los fundadores del Colegio Nacional y de la primera Junta de Estudios Históricos de Quilmes (1940). Dictó cátedras en el Colegio San José. Tuvo una hija llamada Lilia Esther Raris. Falleció en setiembre de 1945.

7. Cámara, Emilia. Nació el 11 de abril de 1897 en Barracas al Norte, vivía en la fecha en que se matriculó en la calle Mitre Nº 1100 de Avellaneda. Procedía de la Escuela Complementaria de ese distrito. Su padre, Daniel Cámara, era un comerciante de origen español y su madre, Dolores Delamadeleine, era argentina. Había comenzado sus estudios en 1912, con la cohorte anterior y se graduó con 6,57 puntos de promedio. 

8. Capellino, María Antonia Ángela. Nació el 25 de setiembre de 1899 en Buenos Aires, donde estaba domiciliada al momento de matricularse en Quilmes. Vivía en la calle Lamadrid 328 (hoy Olavarría, tramo entre las calles Montes de Oca y Vieytes, de CABA). Su padre era un comerciante italiano de nombre Ángel y su madre era Ana Catalina Piaggio, argentina. La niña procedía del 6º grado de la propia Escuela Normal. Tuvo un promedio de 6,45.

9. Currell, Dora Vicenta. Nació el 4 de abril de 1897 en Chascomús, era melliza de Lilia Vicenta, graduada el año anterior, y vivía en Primera Junta y Mitre, en Quilmes. Su padre Salvador Curell Bertran -barcelonés- y Magdalena Muriete Larapidé, su primera esposa, argentina, tuvieron una extensa progenie: Salvador Matías (1868). Pedro (1870-1871), Catalina Laureana (1874), Clotilde (1876), Magdalena María (1879), María Inés (1881), Pedro Julián (1882), Emilio (1885) y aparentemente otro más. Magdalena Muriete falleció en 1887 durante una epidemia de cólera que asoló Chascomús. Salvador casó al año siguiente con Cecilia Mathile, veinte años más joven. Con ella tuvo a Porfirio (1893), a Julio Francisco (1895) y probablemente a estas dos niñas. Las mellizas estaban bajo la tutela de Magdalena Curell de Arroyo, su media hermana, quien en 1912 era directora de la Escuela 10 de Quilmes. Procedían de la escuela Complementaria de Chascomús. Su promedio en el magisterio fue de 6,34 puntos. 

10. Ferrari, Dolinda Haydée. Nació el 28 de mayo de 1899 en Buenos Aires, bautizada el 5 de agosto en la parroquia de San Juan Evangelista y vivió en Las Heras y San Martín, en Bernal. Sus padres, italianos, se llamaban Lorenzo y Juana Fasce de Ferrari. Tenía hermanos mayores, Domingo y Rosa. Su promedio fue de 6,79. Apellido italiano muy extendido que significa "herrero".

11. Forbes, Jorgelina Emilia era la alumna de mayor edad del curso, tenía 21 años al iniciar los estudios de Magisterio y 25 al finalizarlos. Había nacido el 25 de agosto de 1892 en Buenos Aires. Su padre, de origen escocés, se llamaba Alejandro/Alexander y probablemente habría fallecido antes de ingresar ella a la escuela, pues su tutor era el abuelo Pedro Forbes, comerciante que profesaba la religión protestante; su madre era argentina, de nombre Alejandra/Alexandra Mella o Mela, a la sazón casada con el Sr. Julio Losada.[3] Le seguían sus hermanas Isabel y Leticia. Había hecho parte de los estudios primarios en una escuela de San Martín, donde vivía su familia, antes de radicarse en Quilmes. Procedía del 6º grado de la propia Escuela Normal, al igual que sus dos hermanas. Su promedio fue de 6,84 puntos. Tuvo también un hermano varón llamado Alejandro Ciríaco Alberto Pedro (n. el 15 de julio de 1899) y una media hermana, Clara Losada Forbes. Las alumnas Forbes vivían en Rivadavia 236. Su primer puesto fue al frente de 2º grado en la escuela Nº 6 de Bernal, donde tomó posesión el 24 de abril de 1918. Ya era Directora de la Escuela Nº 2 (luego Nº 5 de Berazategui) en 1941, año en que se inaugurara el mástil proveniente del remolcador “Albatros” (ver nota del 4/6/16 en este Blog). También lo fue en la Escuela Nº 42 de Don Bosco. Falleció el 28 de mayo de 1961, soltera, y fue sepultada en el Cementerio de Disidentes de Quilmes, junto a algunas de sus tías. El apellido es originario de Escocia, derivado de la palabra gaélica "forba" que significa campo, distrito.



12. Forbes, Isabel Cecilia nació el 14 de junio de 1894 en Buenos Aires y falleció el 3 de julio de 1962 en Venado Tuerto, provincia de Santa Fe. Promedio: 7,08. El 23 de abril de 1918 fue nombrada maestra de 4º grado en la escuela Nº 9 de Quilmes y de 6º en la Esc. Nº 19 al año siguiente. Casada en 1933 con Wilfredo Jorge Huhn (1897-1973), tuvieron sólo una hija. Se desempeñó en la docencia hasta su boda, cuando obtuvo media jubilación y se trasladó a Venado Tuerto, donde enseñó inglés en forma privada.[4] Hay descendencia. 

1918

13. Forbes, Leticia nació el 22 de agosto de 1896 en Buenos Aires y falleció en 5 de octubre de 1987 en Quilmes. Era conocida por el sobrenombre “Chicken”. Se casó con su primo Cristopher Vane Bolland (1890-1964) -capitán de marina- en 1918 y tuvo tres hijos. Hay descendencia. Promedio en sus estudios: 6,81.

Leticia Forbes a los 12 años

14. Franco, Rosa. Nació el 7 de febrero de 1898, en Buenos Aires, hija de Fernando Franco, sastre de profesión. Vivía en Centenario 230 (hoy Hipólito Yrigoyen), Quilmes. El promedio que obtuvo fue de 6,37 puntos. 

15. Fraquelli, Juana nació el 8 de febrero de 1898 en Quilmes y vivía en Mitre 889. Su padre se llamaba Juan, era comerciante, y su madre Virgina Ferrandi. Fueron sus hermanos Ángela (f. 1960), María V. F. de Jeanneret, Martín Ángel (f. 1976), Pablo y Sor María de la Soledad. Procedía del 6º grado de la propia Escuela Normal. Tenía excelentes calificaciones, con un promedio de 8,24 puntos. A poco de recibirse fue nombrada en la Escuela Nº 17 del distrito (24/4/18), a cargo de tercer grado.

16. Giani, Elena Juana Manuela. Nació el 30 de marzo de 1898 en la ciudad de Buenos Aires, hija de Livio Giani, italiano, y de Elena Pavón, argentina. Tenía una hermana mayor llamada Enriqueta Graciosa (1895). En el Registro de Matrícula aparece bajo la tutela de Carolina F. de Giani. Vivía en Lavalle 626, Quilmes. Procedía del 6º grado de la propia Escuela Normal. Se graduó con 6,16 puntos de promedio. En 1920 comenzó a ejercer en la Capital Federal. “Nombrar maestras de tercera categoría para la Escuela Nº 13 del C. E. 20°. de nueva creación, a partir de la fecha de su funcionamiento y siempre que la inscripción haga necesario el personal, a las maestras normales señoritas: … Elena Juana Giani y...”. Contrajo enlace con Enrique Gaete. Tuvo un hijo llamado Enrique Livio Telésforo que fue militar (f. 2003) y una hija llamada Elena Carmen (f. 2009). Falleció el 20 de mayo de 1936, en Quilmes. Hay descendencia. 

17. Guarino, Francisca Antonia. Nació el 20 de julio de 1895 en Quilmes, hija de Nicolás Guarino, empleado, y de Isabel Destéfano, ambos italianos oriundos de la provincia de Avellino. Vivía en Bernal, calle Arenales (hoy Pringles) 206. Tenía una hermana llamada María Gracia G. de Bruzzone. Procedía del 6º grado de la propia Escuela Normal. Tuvo un promedio de 6,12 puntos. Comenzó a trabajar el 27 de julio de 1918 en la escuela Nº 21, a cargo de 2º B. En 1919 fue nombrada en la escuela Nº 6 de Bernal en reemplazo de Orestes Mestorino, designado para 5º grado y que poco después pasó como Director de Pigüe. Ejerció en la escuela Nº 2 (luego de 1960 denominada Nº 5 de Berazategui). Falleció en Bernal el 22 de abril de 1980, soltera. 

18. Honores, María Josefa. Nació el 4 de octubre de 1895 en la Capital Federal, hija de Julio Honores, un empleado argentino más adelante radicado en Bernal, en la calle Zapiola Nº 71. Su promedio fue de 5,86 puntos. Presumiblemente fueron sus padres quienes aparecen censados en Capital Federal, recién casados: Julio Honores de 25 años y Josefa García de 18, ambos argentinos (en la Sección 18, Subdivisión 18, 1895).

19. Inda, Raquel. Nació el 30 de julio de 1900, en Magdalena, provincia de Buenos Aires. Hija de Bartolo o Bartolomé Inda, empleado, y de Dominga Zubeldía. Los padres estaban radicados en Barracas, en la calle Puentecito Nº 345 [5], aunque eran oriundos de Avellaneda. Habían vivido un tiempo en Magdalena, donde el padre se desempeñaba como jornalero. Raquel tenía varios hermanos, Ángela Mariana (1891), Ignacio, también maestro (1893-1938), las mellizas Rebeca [6] y Arminda (1895) y María Beatriz (1898). Su promedio fue de 6,76 puntos. Inda es un apellido vasco-navarro que significa sendero, veredita, caminito.

20. Lena, Elena América. Nació el 11 de febrero de 1897 en la Capital Federal y vivía en Lavalle 582, de Bernal. Su padre, Lorenzo Antonio Lena, era argentino naturalizado y su madre, italiana, se llamaba Virginia Giuliani. Tuvo muchos hermanos: Domenico (ca. 1877), Juan Rosario (1880), José (1882), Pedro (1884), María Virginia de Pean y luego de Cirilli (1886-1977), Angélica Argentina (1888), Italia (1890), Ítalo (1891), Manuel Italia América (1893), Virginia Rosa (1899) y María Victoria (1901). La familia fue censada en la Capital Federal (1895). Procedía del 6º grado de la propia Escuela Normal pero anteriormente había hecho los cursos primarios en la Escuela Nº 1 junto con su hermana Virginia, donde tenía muy buenas calificaciones. El promedio de sus estudios de Magisterio fue de 6,46 puntos. Dos de sus hermanas egresaron con la promoción 1918. Comenzó a dictar clase como maestra de primer grado en la escuela Nº 29 de Villa Etcheverry, en 1918. Falleció el 23 de junio de 1981 en Quilmes, soltera.

21. Lisso, Clotilde. Nació el 5 de diciembre de 1898 en la Capital Federal pero vivía en Guido 117 de Quilmes. Su madre, argentina, se llamaba María. Procedía del 6º grado de la propia Escuela Normal. Egresó con un promedio de 6,07 puntos.

22. López, Sara. Nació el 21 de agosto de 1899 en Avellaneda y vivió en la calle España 119 de esa localidad y luego en la calle Vieytes 1828 de Buenos Aires. Procedía del 6º grado de la propia Escuela Normal. Su padre se llamaba José. El promedio de calificaciones de sus estudios fue de 6,73. 

23. López Godoy, Esther Liberata. Nació el 25 de enero de 1897, en Quilmes y vivía en la esquina de Matienzo y Pringles. Su padre, Manuel López, era español y trabajaba como cochero y su madre, argentina, se llamaba Honoria Godoy; se habían casado muy jóvenes en Quilmes, el año 1872, y tuvieron siete hijos antes de que naciera Esther: Josefa Crisanta (1882), Feliciana (1884), Manuel Alejandro (1886), Juan Eustaquio (1888), Juan (ca. 1889), Silvano (ca. 1891), Ricardo (ca. 1893) y Antonio (ca. 1894). Vivían en la calle Pringles 944. La joven maestra se desempeñó en 1919 en la escuela Nº 17, luego en la escuela Nº 1 de Quilmes. Más adelante fue maestra en la Nº 23 y Directora en la Nº 21.

24. Luther, Cecilia Adelaida nació el 30 de mayo de 1898 en Buenos Aires, en el seno de una numerosa familia procedente de Río Cuarto. Vivía en la calle 9 de Julio 428, con sus padres Juan (alemán) y Antonia Weber (austríaca). Procedía del 6º grado de la propia Escuela Normal. Sus hermanos mayores eran Juana, Clara, Carlota, Emilia, Juan Eduardo, Ana y Rodolfo. Emilia es conocida por su matrimonio con Carlos Gesell, el fundador de la Villa homónima en la costa bonaerense. Ana, por su parte, fue docente y directora de la Escuela Normal de Quilmes. Cecilia tuvo un promedio de 7,45. Fue designada maestra en la escuela Nº 11 del Consejo Escolar XII de Capital, en reemplazo de otra maestra que dimitió. En 1938 fue ascendida a maestra de 1ª categoría, mediante expediente 27.065/C/937. Se desempeñó como profesora de Geografía en la Escuela Nacional de Comercio Nº 5 de Capital Federal, donde renunció en 1960. Apellido alemán, derivado del antiguo nombre germánico Leuthar.

25. Moreira, Francisca. Nació el 7 de julio de 1896 en Buenos Aires, hija de Manuel Luis Moreira, empleado. Fue matriculada junto con su hermana Blanca. Ambas procedían del 6º grado de la propia Escuela Normal. Su domicilio era Coronel Salvadores 964, en Buenos Aires. El promedio que obtuvo fue de 6,14.

26. Moreira, Blanca. Nació el 20 de febrero de 1899. Su promedio fue de 6,61 puntos.

27. Nigra, Elena Margarita. Nació el 15 de abril de 1900 en Quilmes, donde estaba radicada, en la calle Torcuato de Alvear Nº 541. Hija de Juan Nigra e Isabel Manigle de Nigra, planchadora. Procedía del 6º grado de la propia Escuela Normal, aunque en otro registro aparece como procedente del Colegio María Auxiliadora [7]. Con muy buenas calificaciones, tuvo un promedio de 8,11 puntos. Contrajo enlace con Hernaldo Braga. Falleció en su ciudad natal el 17 de enero de 1973.

28. Oneto, María Luisa. Nació el 3 de agosto de 1898, probablemente en Barracas al Norte. Su padre, Fortunato, era herrero. Su madre Próspera Ferrari, era muy joven. Ambos italianos. La familia estaba radicada en la localidad de Piñero, Avellaneda, en la calle Río Cuarto Nº 419 para la época en que ingresó al Magisterio. Procedía del 6º grado de la propia Escuela Normal. Su promedio era de 6,85. Casada con Emilio Fantato, falleció el 28 de agosto de 1971 en la Capital Federal, aunque su domicilio estaba en Avellaneda. Tuvo una hija llamada Mabel Mary.

29. Palavecino, María Isabel. Oriental, nació el 10 de julio de 1898 en la ciudad de Montevideo. No obstante, su padre Juan B. Palavecino era argentino y estaba empleado. La familia vivía en Quilmes. Era la única alumna extranjera en el curso. Procedía del 6º grado de la propia Escuela Normal. Tuvo un promedio de 7,14 en el ciclo de Magisterio. Se estrenó como maestra de primer grado en la Escuela 4 de Villa España (Bella Vista), el año 1918.

30. Pierri, Anita. Nacida el 2 (o el 8) de mayo de 1898 en Campana, se recibió en 1917. Su hermana Rosario S. Pierri nació en la misma localidad el 18 de junio de 1896; vivieron con su familia en Buenos Aires, en la calle Pringles 449 y también en Zuviría 653. El padre, César Pierri, era inmigrante italiano, pintor en la Capital Federal. Su madre María Lacertosa, también era italiana, analfabeta. Tenía otros ocho hermanos, entre ellos: César (h., ca. 1888), Catalina (ca. 1892) y Antonio (1895). En el Libro de Matrícula aparece como encargado Teodoro Pierri, comerciante. Ambas habían asistido a la escuela Complementaria de Campana. En la Escuela Normal su rendimiento escolar mereció las calificaciones de Bueno o Deficiente según el período; Ana no terminó el segundo año en 1914 pero se rematriculó al año siguiente y pudo obtener su título, con un promedio de 5,26. Rosario se había graduado el año anterior.

31. Ponce de León de von Wernich, Dora Esther. Nació el 10 de marzo de 1896 en La Plata pero vivía en Quilmes, en la calle Alberdi Nº 272. Procedía del 6º grado de la propia Escuela Normal. Su madre se llamaba Etelvina Semilla de Ponce de León (1871-1923) y su padre Juan Antonio (n. 1861); Dora tenía varios hermanos: León Adolfo Federico (1891-1930), Ernestina Sofía (1892), recibida en la primera promoción, Juan Antonio (1893-1944)), Eduardo (1895-1986), Pedro (1898-1985), Eduardo Tomás (1901-1975) y otra menor, de nombre Crescencia Urbana (ca. 1901), que se graduó en 1919. Se recibió con un promedio de 7,14 puntos. Comenzó a trabajar en la Escuela Nº 11 (Villa Las Rosas) en 1918, a cargo de primer grado. Falleció en 1940, en Córdoba, como varios de sus hermanos. (Véase https://www.familysearch.org/tree/pedigree/landscape/LQ5H-HFC ).

32. Rodríguez, Celia Ramona nacida el 28 de febrero de 1898 en Buenos Aires y bautizada en la parroquia de San Telmo a los tres meses, domiciliada en la calle 24 de Noviembre Nº 2050 cuando asistía a esta escuela. Había concurrido anteriormente a la Nº 4 del Consejo Escolar VI. Su padre se llamaba Manuel Rodríguez, era uruguayo y tipógrafo de profesión. Su madre, Ramona Neyra, era española. Celia tenía una hermana mayor llamada Lidia Josefa. El promedio de su carrera era de 6,15 puntos.

33. Yaben, Cecilia. Nació el 15 de abril de 1896 en Campana, provincia de Buenos Aires. Vivió en La Plata, calle 44 Nº 691, entre 8 y 9, y luego en Quilmes, calle 3 de Febrero (hoy Alem) Nº 166. La madre -argentina- Margarita Larrouy,  se ocupaba -como la mayoría- de los quehaceres domésticos. El padre -español- era Juan José Yaben. Tenía tres hermanas mayores Daniela (Avellaneda, 1884), Josefina bautizada Josefa Cornelia (Pilar, 1887) y Eulalia A. (ca. 1892). Esta última fue maestra en el Departamento de Aplicación de la escuela. Cecilia procedía del 6º grado de la propia Escuela Normal. Su promedio fue de 6,73 puntos. Comenzó a ejercer su profesión en la escuela Nº 22 en 1919. En 1931 fue maestra en la Escuela Nº 34 que por entonces estaba ubicada en la localidad de Ranelagh. Su apellido es vasco, muy frecuente en Navarra, y significa “debajo del juncal”.


De los 33 graduados, 22 vivían en Quilmes (o Bernal) al tiempo de cursar sus estudios; 8 vivían en otros distritos (Avellaneda y Capital Federal) y de otras dos alumnas no hay indicación de domicilio en los Registros de Matrícula.

Los padres eran ambos argentinos en 4 casos, ambos padres inmigrantes en 9 casos, un padre argentino y otro extranjero en 11 casos y del resto no está precisada la nacionalidad.

Algunas de las estudiantes recibieron una beca de veinticinco pesos mensuales para cursar los estudios. Entre las de este grupo estaban Elena Bazán, Lilia Nieves Bruno, Dora E. Ponce de León, Rosa Blanca Moreira, las tres hermanas Forbes, Sara López, Cecilia Luther, Francisca Moreira, Haydée Dolinda Ferrari, Lucía Bianchi, Isabel María Palavecino y Cesira Bezzana (escrito Vesania). "El Monitor de la Educación Común" publicó las disposiciones tomadas al respecto en la Sesión Nº 51ª de fecha 19 de junio de 1914, detallando el nombre y apellido de cada una de las beneficiarias, así como de los alumnos de otras Escuelas Normales. En agosto de 1915 el Consejo Nacional de Educación dispuso que las becas de ese año fueran retroactivas al 1º de marzo. 

Hubo otras jóvenes que no llegaron a recibirse el año 1917 como Emma Massa [8] o Lilia Tassano (graduadas en 1918) o María Esther Basterrechea, procedente de la Escuela Normal Nº 2 de La Plata que se dio de baja por enfermedad. [9]

Escuela Nº 1 donde funcionaba parcialmente la Escuela Normal

AVISO: Se aceptan aportes para enriquecer las notas biográficas. Favor de utilizar el espacio para Comentarios. Gracias.

Fuentes: 

Archivo Histórico "Silvia Manuela Gorleri", Escuela Normal de Quilmes.
Provincia de Buenos Aires. Archivo Histórico “Ricardo Levene”. Planillas de Calificación Anual. 
Provincia de Buenos Aires, Revista de Educación, La Plata, año 1922. 
Registros parroquiales de bautismo, Matrimonio y Defunción. 
República Argentina, Ministerio de Educación y Justicia. Boletín de Comunicaciones 
República Argentina, Revista El Monitor de la Educación Común. 
República Argentina, Buenos Aires. Poder Judicial de la provincia. Registro de Juicios Universales (en línea). 
Rodríguez, Laura Graciela. "El Estado en La maestra normal (1914): las instituciones educativas nacionales en las provincias y su impacto social y cultural." PolHis, Año 11 - número 22, Julio - Diciembre de 2018, pp. 55-82.

 

NOTAS:

[1] Revista El Monitor de la Educación Común, 1917, Expediente 3.969, pág. 89. Sesión del 21 de mayo de 1917.

[2] El Consejo Escolar V tenía sede en Montes de Oca 455, Capital Federal. Los Distritos Escolares I, II, III, IV y V son los que están en la zona sur de la Ciudad de Buenos Aires. 

[3] Comunicación de la familia. 

[4] Comunicación de la familia. 

[5] Calle que hoy lleva el nombre de Luján. Udaondo -citado por Piñeiro- cree que se refería al puente de vigas y tablones, reemplazado por una alcantarilla de mampostería, que se encontraba en esta calle, a media cuadra de Santa Adelaida, hoy Goncálvez Días, y las vías del Ferrocarril del Sud (hoy General Roca). 

[6] Rebeca se recibió de maestra en la Escuela Normal Popular de Avellaneda; ejerció en la Escuela Nº 46 de ese distrito en 1919. Se la menciona en la Revista de Educación Nº 7/1919, p. 659; Nº 7/1921, p. 657 y 672, y Nº X, octubre de 1921, p. 1089 con motivo de sus prolongadas licencias por enfermedad. 

[7] Vale aclarar que los Registros de Matrícula a menudo contienen errores. 

[8] Nacida el 7 de enero de 1897. Vivía en la calle Lamadrid 733, en La Boca. Provenía de la escuela Nº 3 del Consejo Escolar IV. Su padre, Manuel Massa, era piloto naviero, de nacionalidad italiana, y su madre, argentina, se llamaba Paula Fasce. Tuvo varios hermanos: Elmerinda, Catalina, Isidro, Elena. Se recibió en 1918. 

[9] Nacida el 31 de octubre de 1896 en La Plata.

Solicitud de creación de la Escuela Normal


Prof. Chalo Agnelli

Como decía en EL QUILMERO del viernes, 24 de enero de 2020, bajo el título, “Nueva Bibliografía para la Historia de Quilmes”, encontré (o me encontró) este opúsculo titulado, “Comunicación del Pueblo de Quilmes a la Honorable Cámara de Diputados de La Nación, solicitando la creación de una escuela Normal y un Colegio Nacional”. Publicado en los Talleres Tipográficos de “La Voz del Pueblo” (ubicado en la calle Mitre 712 de Quilmes) en el año 1911. Inmediatamente lo adquirí en la librería-anticuaria “Los Siete Pilares” de Héctor Jorge Delgado, que se halla en el pasaje Tres Sargento 422 PB 1 CABA [1] y lo ingreso en la Internet para mayor divulgación y llegada a todos los que se arrimen a la historia de Quilmes, su trayectoria educativa y la Escuela Normal.


Quilmes, Septiembre-Octubre de 1911

HONORABLE CÁMARA DE DIPUTADOS DE LA NACIÓN [2]

Los que firman, vecinos del pueblo de Quilmes, (pro­vincia de Buenos Aires) se dirigen á vuestra honorabilidad, amparados por el derecho de petición que la carta funda­mental de la república acuerda á todos sus habitantes, para exponer las razones que tienen á fin de solicitar de vuestra honorabilidad, se sancione en el próximo presu­puesto que regirá en 1912, la creación de una escuela Normal y un colegio Nacional, con residencia en esta localidad.

El partido de Quilmes posee una población mayor de treinta mil habitantes, condensada principalmente en los pueblo de Quilmes, con 16.000 habitantes; Bernal, unido al anterior, con 8.000; Berazategui, á seis minutos de dis­tancia del 1º por ferro-carril con 3.000 personas.

Tiene el distrito 26 escuelas primarias provinciales, con un total de tres mil doscientos once niños inscriptos, comprendidos entre 8 y 14 años de edad. Además cuenta con diez escuelas particulares á saber: San Jorge, San Luis Gonzaga, San José, La Merced, Salesianos, Inglés (High School de niñas), Vicen­te López, San Martín (La Colonia), Freyre, y María Auxiliadora (Bernal) con una suma de mil doscientos siete alumnos.

Quiere decir, que posee 36 escuelas primarias, con un total de cuatro mil cuatro ciento; siete niños distribuidos en los grados 1º a 6º.

Por lo que antecede, observará vuestra honorabilidad, que la enseñanza primaria está ampliamente desarrollada en nuestro pueblo y partido, haciendo que figure con ho­nor entre los pueblos de primera categoría de la provincia, equiparándose á los mejores barrios de la Metrópoli argen­tina.

Probablemente, ningún otro pueblo de la provincia, podría ofrecer una base tan sólida en cantidad y calidad de niños preparados, en instrucción primaria, para seguir con éxito la enseñanza normal y secundaria, lo que augu­raría la constitución de robustos organismos educacionales que serian gloria de la Nación.

Agréguese que los establecimientos de educación que solicitamos atenderían también, á núcleos poderosos de población diseminados entre Quilmes y la ciudad de Ave­llaneda, y los del sud de esta ciudad unidas por ferro-car­ril y tranvía eléctrico, así, como servirían al vecino pue­blo de Florencio Varela, ligado á esta por el circuito del ferro-carril del Sud.

Las características de nuestro pueblo son de las más favorables á los propósitos que tenemos en vista: su ubi­cación en terrenos altos, bañado por el gran estuario; su espléndida playa arbolada rodeada de montes y jardines, hacen que su salubridad sea excelente; tiene buenas vías férreas con los pueblitos inmediatos por las que corren más de setenta trenes diarios, así como tranvías que ligan sus diversos lugares; sus calles son empedradas é ilumina­das á luz eléctrica; su población es en extremo moral y su cultura general bastante pronunciada.

Forman parte de su población, hermosos grupos de pe­queños propietarios, industriales, comerciantes y modestos empleados que tendrían á alta honra hacer cursar á sus hijos una profesión, como la Normalista, u otra á base del Bachillerato, con las cuales sostendrían un prestigio inte­lectual y social relativamente elevado, á la vez, que les serviría para prestar beneficios positivos á la República en sus diversas manifestaciones.

Tal vez se pretenda opinar en contra de nuestra peti­ción, por la proximidad de Quilmes á la Metrópoli, pero fácil seria destruir esta supuesta objeción, teniendo en cuenta los inconvenientes y peligros que ofrece el traslado diario de una niña ó un joven, durante cuatro ó cinco años, á la Capital Federal.

Los padres nos oponemos á la asistencia de nuestros hijos por las razones siguientes:
a) Temores al viaje diario durante tantos años.
b) Falta de recursos.
c) Inseguridad de poder subvenir á, los gastos que de­manda el envió de niños, desde esta á Buenos Aires por contingencias económicas que puedan ocurrirles.
d) Al ambiente poco favorable de una gran ciudad, para estudiar.

Pero, aun cuando existen algunos padres que sin mirar en inconvenientes han deseado enviar sus hijos, hay un factor que impide en absoluto su concurrencia y es la ca­rencia de asientos disponibles en los institutos respectivos de la capital.

Podríamos citar numerosos casos concretos en apoyo de esta afirmación lo que no hacemos por creerlo innece­sario desde que han sido puestos en evidencia en múlti­ples ocasiones por la prensa periódica.

Teniendo presente que nuestro pueblo es en el hecho un barrio sub-urbano de la Capital Federal y que existen en su favor las mismas razones que las tenidas en cuenta para crear institutos semejantes en Flores, Belgrano, Ba­rracas al Norte etc., bastarían en nuestra opinión, esos mis­mos fundamentos para dejar perfectamente justificada esta petición.

Sin embargo, hay otras razones además de las prein­sertas: Nuestro pueblo envía anualmente á los exámenes libres de Maestros que se efectúan en la Dirección de Escuelas de La Plata, más de sesenta niñas, las que se preparan con todos los inconvenientes propios de la falta de recursos para costearse profesores y adquirir las obras necesarias para estudiar.

Esta cantidad de alumnas es consecuencia de la pre­disposición favorable, de la tendencia marcada y manifies­ta que se palpa en las familias pera hacer seguir á sus hijas la carrera del magisterio.

Por otra parte, creemos contribuir al progreso edu­cacional de la Nación, llevando á conocimiento de Vuestra honorabilidad, esa tendencia de los hogares quilmeños, des­de que, sabemos la necesidad evidente que tiene la República de poseer suficientes maestros preparados para formar y dirigir las legiones formidables de niños que pueblan las escuelas, necesidad de que se ha hecho eco el Honorable Consejo Nacional de Educación y el Poder Ejecutivo al inter­calar en el proyecto de presupuesto para 1912 que está á estudio de Vuestra honorabilidad, un aumento de cinco escue­las normales con radicación en Lomas y San Fernando de ésta provincia, San Rafael, de Mendoza, Neuquén y Rawson (Chubut.)

Si vuestra honorabilidad no creyera oportuno aumentar con una escuela Normal más, los gastos del presupuesto en trámite, solicitaríamos de V. H. el cambio de radicación de una de las cinco escuelas normales á crearse.

En cuanto al Colegio Nacional y siempre que hubiera inconvenientes de orden económico para la creación de uno nuevo en nuestro pueblo, nos permitiríamos recabar de Vuestra honorabilidad fundándonos en razones de progreso físico é intelectual de los alumnos, el traslado á esta de uno de los que está instalado en esa Capital.

Los firmantes, poseídos de la más alta confianza en la sabiduría que preside las resoluciones de V. H. abrigan la firme convicción que V. H. acordará lo que solicitamos en razón de sus fundamentos justicieros y progresistas.

Dios guarde á Vuestra Honorabilidad. (textual)

- - -

EL QUILMERO quiere destacar el compromiso comunitario que existía en aquel pueblo, el Capital Social que promovió el crecimiento vertiginoso que vivió Quilmes a partir de su Tercera Fundación (1852), merecido homenaje es mencionarlos: inmigrantes, criollos viejos y criollas, comerciantes, artesanos y artesanas, funcionarios, educadores y educadoras, campesinos y campesinas, labriegos y labriegas, cerveceros… todos, quienes pusieron las piedras basales sobre las que se levantó la Escuela Normal, ya centenaria, y el Colegio Nacional que dentro de pocos años también será centenario.

COMISIÓN EJECUTIVA [3]

Presidente, Doctor José M. Ungaro; Tesorero, Teniente Coronel Tristán Villarruel; Vocales: Rodolfo Labourt, Pablo Castro, Valerio Ponce de León, Dr. Severo Soria, Srs. Francisco J. Tollo, Juan V. Posadas, Drs. Juan Ithuralde, Lisandro Salas y Eduardo Sarmiento; Secretario, Atanasio A. Lanz.


Atanasio A. Lanz (2-5-1877 / 21-10-1935) promotor de la creación de una Escuela Normal y un Colegio Nacional en una agasajo que se le hiciera en el Club Social el 28 de febrero de 1911, por un grupo de amigos, colegas y personalidades de Quilmes, con motivo de su designación como Inspector provincial de Educación (Ver su biografía en EL QUILMERO del sábado, 5 de mayo de 2012 Atanasio Antonio Lanz y Zabala - Precursor de la Escuela Normal y de la declaración de Quilmes "Ciudad").

PETICIONANTES:

Carlos Jaccometti, Carlos Fossatti, Luis E. Setti, Luis Galli, Julio Galli, José Galli, Cris­tóbal P. Galli, Nelson Buchler, Casimiro Arias, A. Sans, P. Mosteirin, Pedro F. Sorbes, José Eduardo López, José S. Escobar, Alejandro E. Pastor, Horacio A. Ithuralde, Enrique G. Flesca, F. Rodríguez, J P. Charray, José Carrillo, José L. Yart, Pedro Bertana, José Llense, Luis Navarro, Adam Ferettí, Atanasio Camporini, S. Biasso. Roberto Castellanelli, Venancio Dellaquila (hijo), Pedro Colli, Carlos Beobalo, Julio Ghermandi, José Arias, Juan Pérez. Florencio Carmelo, Spinelli, Antonio Pérez Francés, Alberto Spelzini, E. Forch, Luis Colari, Francisco Pérez, Pedro Sifredi, Ignacio Buceta, Juan Daubas, A. Mayoll, Manuel Almeida. José Succetti, S. Marini, Epifanio López, Celestino Nebbia, J. Molina, José Oraselli, Pedro Francarilla, Servi­no Regolini, Ejidio Mansi, agrimensor Peret, Luis Tadei, Luis Davate, Salvador Bianchi. Benjamín Simoi, Pedro Cretton, Noel Forcade, Marcos Islas (hijo), Ángel Conio, Francisco Alberto, M. Martínez, Carlos G. Guerrero, José Giudice, Do­mingo Camporotondo, Pedro Cairo, Esbutón Dadoico, Luis Pollarolo, Luis Smeletti, E. M. Bigot, Carlos De Pablo, Francisco Yurdo, Mauri­cio Silvestre, Carmelo Colantonio, Juan Filighera, Domingo Fuaria, Umberto Valenti, Mauro Corisi, Juan P. Poggi, J. Bossi, Tomas Otamendi, Aníbal Benguria, Eliseo Dohijó, Agustín Cavanna, O. Temis, Emilio Angeletti, Eduardo Ramini, D. Sánchez, Francisco Fosatti, José Bagma, Alberto Bagma, Antonio Cuesta, Carlos Cassan, Alberto Pesvero, Camilo Sarnei, Car­los Ghezzi, Alberto Madriana, Juan N. J. Munile, Julio Fosego, A. Boscato, Luis Santa Ma­tilde, J. Vila, P. Rouchero, Pedro Galli, Luis Isola, Santiago Brandinelli, Luis A. F. Carpena, Domingo Ventura, Isasé, Miguel Olivece, Juan Baglietto, José M. Iglesias, Ángel Saggiorati, Santiago Campana, Julio Pasott, Sebastián Duville, José M. Méndez, Miguel Grarote, An­tonio Bardelli. Manuel Isella, Emilio Maroh, Je­sús Nepote, Enrique Perinini, Mariano Escacnufero, Santos Faruello, Luis Ferrari, Andrés V. Tisonne, Guido Bossignoli, C Marchan, Cirilo Corradini, Agustín Corti, I. T. Camporotondo, Amadeo Cairoli, Ángel M. Luchelli, Wenseslao Malfatto, Pascual Gr. Malfatto, Pedro Farive, Vicente Biazza, Román Rotelo, M. Spangerber, A. Gualtruzzi. Ángel P Galli, Umberto Camprini, R. Besio, C. Yianello, Felipe Santagostino, Dardo Cristy, Ricardo Salas, C. Della Valle, Juan Bertana, Ángel Laría, R. Malffato, Pedro S. Spelzini, Desiderio Cairo, Emilio Cairo, Pedro Crubelatti, Jacinto W. Viglietti, Manuel Frade, Antonio Della Valle, Pió Lareroni, Carlos Spelzi­ni, César Espina, L. Griffa, Francisco H. Maffioli, Santiago Goñi, Santiago Laurnaga, Lorenzo Yutarro, Santiago Castelli, Emilio Sturla, Enrique Jorlaschi, Mau­ro Posse, José Gasparetto, Antonio Muratore, Rosario Damo, Guillermo Pohue, Camilo A. Draque, J. Seredi, D. Fornaroli, José S. Gones, Pedro Biso, Andrés Carvallo, Alfredo F. Balasco, Carmelo Tomasini, Juan B. Iriarte, Carmelo Cos­ta, Erminio Briga, Ángel Defranchi, Ítalo Defranchi, Antonio Della Valle, Luis C. Carbone, José Rosa (h) Norberto Urrestarazu, J. Bazterrica, F. Cribone, José Ayarbide, Carlos A. Festa. Pío Carmona, Carlos Bruzza, José Mandile, Juan C. Mezzadra, Nicolás Bottari, Carlos F. Rosa, Tomás C. Escobar, José C. Durante, Francisco A. Bacigalupo, Julio Oliveri, Manuel de Lara, Pedro Spelzini, Luis B. Canepa, Raúl Loizaga, J. Salas, Conrado Deloyzaga, Rodolfo Goya, F. Benedetti, Roberto A. Girado, Luis M. Santiago, Pedro F. Rotelo, Venancio Dellaquila, Mariano Persichini, Juan Nobi, Erminio Álvarez, Faustino Hafssoli, Ernesto Fornaroli, Antonio L. J. Rollez, Juan Guillón, Clemente Gómez, Gualdo Fer­nández, Urbano Rodríguez, M. J. Prom, Artu­ro O. Duarraoino, E. Collet, Victorio Estévez, Alfredo Gaillad, Félix Generi, Enrique Durante, José De Diego, José Cerrin, Juan Banio, San­tiago Massa, Salvador Iriart, Miguel Elías, Fe­lipe Pascual, Pedro de la Puesta, Pablo Fraquelli, Luis M. Semeopale, H F. Ledesma, M. G. Martínez, José Manuel García, Santiago A. Pollini, Desiderio Garibotti, Tomas C. Borzi, Virginio Villani, Francisco Fortunato, Manuel Martínez Bey, Ángel Cavanna, Juan Oropesa, Juan Manuel Moqueira, Francisco P. Arguindegui, Felipe S. Lagouarde, M. Arrieta, A. Eloy, Sebastián Fragui, Bernardo Llerena, Arturo L. Ortiz, Luis Cabo, A. Gorostieta, Crescencio Berger, José Montero, Os­car de León, Pedro Criscuolo, Carlos J Cabrera, Francisco, Bossi, Emilio Capolotti, Pedro Lagazzio, Víctor Negrusi, Juan Perando, Francisco Lagazzio, Germán Flora, Emilio E. Orgi, Ernesto Prom, Garlos A. Cerutti, A. Venturini, Luis Carbone, C. A. Quarracino. M. Rocca, Arturo Rodríguez, Bonifacio L. Legarre, S. Boats, A. Bernasconi, Juan B. Solari, Victorio Lanata, Luis García, Juan Ísola, Faustino Enríquez, Manuel T. Valdez, Francisco P. Alippe. Augusto C. López, Sebastián Semeopale, José Murillo, Marcelo Fornaroli (hijo), Adolfo Dellaquila, Eduardo M. Florencio, Manuel Lucero, A. Cincotta, José J. Amigo, Umberto Carbonetto, Vi­cente Bogs, Hilarión G. Wilde, Manuel Gamo, Martín M. Ourracarriet, D. Iparraguirre, Beltrán Etcheto, Ramón Rodríguez, Paulino Gaitán, Luis Foracchia, Pe­dro Viola, Juan Alion, Eduardo Palacios, Bar­tolo Gaggia, José G. de Vicente, Benito Fullana, Enrique Ferri, José Rago, Adolfo Lucetti, Ju­lio Lucetti, Mauricio Sangara, José Lupica, Fe­lipe Albonico, Miguel Canessa, C. Colombo, Aurelio Rositi, José B. Busio, I. S. Stupinengo, Pedro Setti, Francisco Mayoli, Juan Mezzadra, Pedro Luchechelli, Amadeo Comiberto, Mateo Savotti, Juan Álvarez, Pedro Pavese, Pedro Figueredo (hijo), Custodio Lertora, I. Rosendi, S. Spelzini, R. Marotias, Ciríaco Santamaría, Do­mingo Lertora, Luis Márquez, Manuel Conde, E. Gorostieta, A. Talón, Julián Latos, Pedro Castagnongo, José Traverso, J. P, Angeletti, José P. Apecechoa, Celestino Margni, Emilio P. Iturralde, Tomás D. Escobar, Ramón de Udaeta, Arturo Grasso, Santos Ferraro, Serafín Berbeni, Emilio C Iturralde, Ramón Dapena, Francisco Alborguetti, Juan Cesio, Benigno Iglesias, A. Ramos, Luis Pozoni, Julián Ochera, León Del Campo, Manuel S. Bacigalupo, Santos Vadellos, Luis F. Arata, Juan Carlos Godoy, Basilio Poso, E. Figueroa, Juan Daubas, Juan Champasenue, M. B. Corral, Ramón Dapena, Antonio Alonso, Jo­sé Mansi, Lorenzo Tirso, Juan Santoriun, Fernan­do Fortau, Enrique Cesa, Alfredo A. Bertoni, Pedro A. Bossi, Pedro Becario, J. M. Conde, S. Bardolli, Mariano R. Castellanos, Manuel Echavarría, Alberto F. Vega, David H. Sol, Domin­go F. Oddone, E. Vicini, Casimiro Firpo, R. Madrid, D. Doreste, Guillermo Tollo, J. R. Wilde, Jorge Godoy, E. Durante, José M. Ma­rino, Carlos Navarro, Juan C. Hasperué, Pablo A. Oberto, A. Rufini, Marcelo González, I. Musolini, Miguel Racciadone, R. Godoy, Juan Cutela, Juan Haran, Hipólito Oddone, Ignacio Od­done, L. Navarro, Juan Alfredo Comin, S. Cutela, Pedro Basilio, Juan Ithuralde, M. Amaral, A. Sormani, F. J, Grecco, Juan Bonefout, Nazario Rebolé, Francisco Rebolé, Víctor F. Fornabaio, M. Rebagliati, A. J. Pío, J. A. Esco­bar, C. Korner, M. Gorostieta, Juan Dellaquila, J. Demarchi, Celestino Hasperué, I. Diaz, M. Daniel Angeletti. Luis Ricagno, Juan A. Méndez, Francisco Méndez, Victorio Cairoli, J. Bech, Silvio Scandola, Pedro Negrusi, Alberto Núñez, A. P. William, Giacomo Scaba, Ernesto Corbetto, Juan Varela, Santiago Fiorentini, Juan B. Gualtrussi, Teofilo Gualtrussi, Juan Bossi, A. P. Bernasconi, C. D. Castro, N. Parodi, Francisco Gami, Juan P. Marzoli, Fermín Vergara, Ma­riano Giaimo, Guillermo Laudrich, José Levi, Jo­sé Márquez, Luis Zanotti, Gustavo Rennes, P. Sansianibarrena, Domingo Sosa, Pablo Cristóforo, Manuel Huisi, Jorge Arado, V. Ponce de León, E. Guilini, Bernardo Doyenart, Aníbal Escobar, Juan A. Hasperué, Guillermo Zoppe; Rodolfo Lobartier, Florentino Dreifus, Hermenegildo Claps, Emilio Learre, Daniel Dellavia, Leopoldo Heron, Domingo Devincenci, Marcelo Fornaroli; Carlos G. Simonelli. J. Steed, Euge­nio Altube, Leonardo Iglesias, Guillermo Coleman, Justo Garay, Mardano Faney. P. N. Vázquez; Serafín Cortés, C. Rannazzo, Francisco E. Chama, Santiago Bacciadone, S. Rolleri, R. Lobato, J. Dreich, J. Barda, D. Agati, J. Biaggio M. Cabola, S. Cabolo, A. Marazco, M. Maderna, A. Rinaldi, A. Messina, M. Márquez, P. Negruzzi, E. Mauri, P. Cairo, A. Fiotto, I. Fiotto, Juan Ricagno, A. Gabini, G. Miche, Siro Doglia, León Badoti, S. Seredi, Juan Novo, P. Ircani, A. Peña, F. Albonico, G: Sanovaggio, L. Ceroni, J. Ramini, M. Petrone, F. Spuchanio, J. Fortunati, J. Añol, L. Felipe, B. Gramini, Félix E. Fornabaio (hijo), Raúl J. Otamendi, A. Grigera, J. Giorgetti, L. Mariani; J. Fresone, J. Giaimo, J. Cavanna, O. Pescio, M. Sasso, J. Rajardi, José de la Giovanna, Juan Androli, Juan Francaque, Emilio Zanotti (hijo), J. Figari, Andrés A. Peláez, Do­mingo Piosel, Anselma Casini, Sebastián Furristi, Juan Rodríguez, H. Echelini, G. Spelzini, Máximo Real, Atilio E. Ramini, César Consoli, S. Armesto, Juan R. Sturla, Santos Angeletti, Cosme S. Scott, José Méndez, P. Basson, L. Leonardi, G. Marchi, Antonio de Benedetti, R. B. Varela, J. de Benedetti, Luis Santa María. G. Bucholi, E. Traverso, G. Mortola, A. D. Cole, M. Ferro, F. Musopapa, E. Cuadrio, Bruno de Mi­guel, Miguel Viñaqui, Ángel Santin, E. Barselo, Antonio Norbello, Juan Bucani, A. Salas, E. Gregori, Nicolás Lagruchin, Julio Valerga, D. Dapena, José Casatta, Jacinto Bighelli, Atanacio Molina, Umberto Zanotti, Abrahan Breard, Juan Salas, Valentin Nesato, E. Flesca, R. Smith; J. Castañeda, F. Altube, Juan Antonio Cabrera, B. Natto: H. Matozo, Juan J. Salas, Rodolfo Martí­nez, Venancio Gil, Fermín Jeanneret, S. Jeanneret, Jaime Modox; R Carriola, V. Bruzza, S. Arencibia. S. O. Molinari, C. Gigliani, J. Guardo, A. Leonardi, J. Cardini, J. Garbarini, J. F. Sosa, G. Vasallini, Juan Ferrotti, U. Vaggiotto, B. Pérez, A. Zenone, J. Pollidrotti, L. Caprinosa, F. Casiriotti, P. Vuzini, D. Dagatti; José Julio Borro, Nicola Lufrien, Juan Amigo, Rolando J. Cose, A. González, A. Albonico, M. Fanroso, L. Calumi, Q. Barbosa-, D. L. Ceronegh, A. Wilches, F. García, J. Valerga, Luis C. Cámera, J. Brown, F. Laplena, J. E. Rosello, F. Mezzadra, B. Bretti, G. Siolanso, E. M. Canova, L Chapuer, Carlos Dellagiovanne, R. F. Saas, A. Levanti, Saturnino Iriarte, Car­los Angeletti, Eloy Álvarez, J. V. Mich, J. A. Giménez, Carlos Morelli, C. A. Prom, José Bremo, C. R. Draque, Ra­fael Saulles, Carlos Quesada, Arturo Bernasconi, Ernesto Sarmiento, L. Jeanneret, Juan Elisart, L. Castasena, F. Draque, A. C. Alen, Cristalería Rigolleau (Berazategui F. C. S.), Pedro Magoia, Diego Mármol, Felipe Vaquena, Dimas Castro; Manuel Canal, Esteban Tuello, Amado Cereceda, Paulino Vega, Antonio García, Aníbal Angelo, Manuel Dosante, Juan Miranda, Ramón Silva, Santos Vanallo, Francisco Usategui, Juan Martín Hernández, José Lorenzo, José Breas, Baltazar Maqueda, Ernesto Vital, Fran­cisco Barón, Domingo Pucharelli, J. Lensina, Mariano Pietionave, Luis Benítez, Gregorio Bache, Isidoro Ampe, Luis Ceroni, Ricardo García, Emilio Díaz, José Torres, Francisco Romero, Severino Saigos, Ramón Pages, Luis Aders, Diego Bernengo, Enrique Olguín, José Barloto, Ángelo Fedele, José Gradaille. Santos Neri, Luis Rollusi, Adolfo Martin, Felipe Amorello. José María de la Fuen­te. Emma Segurola, Vicente Pazo, San­tiago Pereyra, Próspero Camerano, Ca­milo Pérez, Pascual Sandonate, José Ci­rilo, Antonio Verosi, Ignacio Pérez, Jo­sé María Fernández, José Lentini, Emi­lio Silva, Pío Iglesias, Ricardo García, Paulino Vicente Miguel García, Manuel Cortez, Esteban Rodríguez, Luis Braceo, Albino Cortez, Domingo Parisi, Manuel Secco, Salvador Pamerano, Perfecto Piñeiro, José García Valindi, Juan Lucco, Arturo Taralo, Salvador Biandum, Fran­cisco Martínez, Gabriel Braña, Saturnino Andrés, Gregorio Valtunelli, Juan Blan­co, Juan Cistaro, Ángel Palimioso, An­tonio Bragríbez, Pablo Fernández. Jesús Launa Alpio, José Acerbo Castigliosi, Salvador Testa, Francisco Buya, Manuel Gómez, Pedro Buya, León Delsa, Francisco Sanelli, José Bartolo, Alfredo Bimi, José Berilo, Eugenio González, Car­los Leman, José Bionti, Domingo Laldonato, José Carlos Antonio Ceyarote, Pedro Munairo, Giacomo Campos, Enri­que Montes, Baldomero Arias, Alberto Cortez, Celestino García, Al­bino Manuchi, Pedro Martínez, Otaviano Baleriano, Germán Díaz, Domingo Benárdez, Luciano Lozano, Justo Sanz, Leopoldo Solís, Emilio García González, F. Fornaroli, Manuel Gambaldi, Enrique Talutti, Carlos Acerbo, Jules Batte, Luis Ceroni, Luis Aders, Leonardo Pantaleón, Piera Sosa, Salvador Rearte, Gabriele Bonchi, Adolfo Gonma, Andrés Rodríguez, Pe­dro Pamesana, Vicente Aditire, Joaquín Ufano, Alberto Tizar, Arcangelo Mina, Pablo Granada, Casimiro Olivares, Rosario Emanpato, Ilario Merlo, Juan Manuel Vicente D‘Aquila, Francisco D‘Aquila, José De Paye, Antonio Billar, Jesús Gar­cía, Agustín Vini, Cale Amepane, Héctor Marcherini, Bernardo Martino, Ricardo Lozano, Gregorio Lorenzo, Juan Alpini, Francisco Machado, Miguel Tirao, Antonia Prenechi, Mario Domenico, San­tiago García, Ángel Laguna, Bautista D. Pluma, Mariano Beller, Antonio Dellagiovanna, Andrés Crecencio, Rosolino Pruro, José Amón, Antolín Rodríguez, Francisco Lucio, José Meanenetti, Segun­do Soppe, Antonio González, Vicente Stagna, Felipe D'Aquila, Emiliano Marchum, Juan García, Demetrio García, Máximo Rodríguez, Rosario Cormujano, Marceli­no Menéndez, Vicente Scafaticio, Enrique Strowani, David Troviani, Molonguia Cheener, León Fourvel Rigolleau, G. Bonet, J. E. Deambrosi, M. Gauna, Roberto Cambonie, A. Fagnis, Luis Parma, Pedro Iglesias, Emile Pagnoul, José Sade, Zonis Bache, Jules Laffut, Juan Mallín, J. Martell, J. B. Collaso, Ernesto Conessell, Antonio Basbeso, Máximo Guevara, Juan Echer, Ju­lián Buffenano, Alberto Lemoin, A. Duar­te, A. Carmerano, Antonia Berardo, Farello Buatti, Fabio Fabris, Manuel A. Quiñónez, José García, Antonio Collazo, Nicola Danide, J. Bagot, Domingo Fogi, José Auviña, Luis Riva, Juan Leonye, José Gival, Félix Frenot, Gregorio Piñero, Felipe D’Aquila, Velvain Bondier, J. Oblignon, J. Mambert, Luisa Volpini, Augusto Muñoz, Amelia Fernández, Juana Caligari, Carmen Guillen, E. Geraz, Teresa Barrani, Delia Fernández, Carmen Vidal, Francisca Latouada, Asperoza Gómez, Josefa Melesi, Ana Colantoni, Pedro Bremer, Manuel Darrigó, María de Martínez, L. Monttoso, Manuel Moreno, Antonio González, Enrique Gui­nea, Francisca Vidal, Eugenio Massana, José Sánchez, Jesús Domínguez, Jesús Dononson, Horacio Roja, Manuel Castanyeta, Luis Cambusechini, Juan Cameira, Juan de La Fuente, Celia Vázquez, Anto­nia Ezpineta, Concepción Guena, J. A. Sevé, Pedro Forgang, Juan Reslarit, Jo­sé P. Montagna, Juan Broi, Vicenta Cortese, Epifanio Bosca, Daniel González, Máximo Pérez, Nicolás Bourman, Alfonso Movillo, Ramón Mongay (hijo), Eugenio Gericeira, Francisco Cortese, José Blanco, Vicente Vistuccini, Manuel Monte, Vicente Sastre, Alberta Viega, Pedro Rodríguez, Narcisa Parada, Calagera Camborini, Martín Teleofomo, Gumercinda Mosqueira, Bernardo Abelenda, Antonio Abelenda, José Himies, José J. Gercar, Pedro Pablo Poggi, An­tonio Krojzl, Gebert Faroslav, Jon Kalivoda, Josef Simeccek, Emilio Setriaro, Maricino Karproki, Asear Fielesse, Se­gundo Díez, Vicente Lija, Ricardo Einas, Joanes Sibels, Caetano Mangeri, Pedro Moncia, Ángel García, Julián Sonoquieta, Paulo López, J. Andrade, Ramón Ve­ga, Manuel Vituru, Antonia López, Julio Orbiso, Juan Rudini, Francisco Blanco, José Coimano, Adolfo Fernández, Toinai Flórez, Pedro S. Iturralde, Rocío Galati, Francisco Mare, Vicente Cascallares, Venancio Marinelli, Pedro Pisano, Rafael Golje, Vital Merlo, Jesús Hesia, Josepho Demaneckaly, Giuseppe Chillemi, An­selmo Cesare, Julio Constantin, Antonio Vituro, Giuseppe Catania, Arturo Castales, Secondo Casulo, Francisco Vidal, Salvador Previto, Romano Franiesen, Alejandro Vicente, Pedro Perlot, Alfonso Fantini, Lucas González, Francisco Baquette, Francisco Sambuco, Ramón Vázquez, Guillermo Shuy, Pedro Scafra, J. M. Videla, R. V. Lanz, Modesto H. Matozo. Lucas Rodríguez, Pedro Sampin, Antonio Gubillo, J. A Videla, Atanasio Lanz, Ignacia Lanz, Juan Pintos, Deljok Camino, Pedro S. Oyanarte, J. E. Frenk, José Castelaro, Julián Sánchez, P. García Conden, F. Zab, Aníbal Sermioli, Leonardo Lacava, Santiago Garbauna, Gaspar Sanguinetti, Miguel Ferrazzuolo, Miguel Costa, José Caliriñe, An­tonia Díaz, Pedro Carlomagno, Héctor Zengostita, J. Valdettari, Eugenio Bagnarelli, Alejandro Cejas (hijo), Alberto Cortés Arteaga, Pedro Varlati, Juan Scandreoli, Pablo J. Argentino, Juan Mocagatto, Victoriano C. Vega, Francis­co Vesane, J. Schulton, Orteban Monon, Pedro López, Eduardo Fuentes, Juan E. Migliorini, Emilio Baglietti, Cirilo Beni­to, Jacinto Ortiz, Juan G. Ferro, Spiro Ungaro, M. Castro, Juan Rodríguez, F. C. Angeletti, Eduardo Scarmatin, Héc­tor Spadari, Pedro Echaire, Eugenio Seguín, Silverio Lacava, Carlos Lacava, Lorenzo Fullana, Miguel Forantino, En­rique Della Ciorecoli, Pacifico Valle, Bartolomé Dasso, J. B. Derraso, José Trinca, Varcico Martínez, José Polvillo, Salva­dor Lombardo, Miguel Sueze, Vicente Marconi, Miguel Botondo, Luis Joé Bacciadone, Juan Valdettaro, Francisco Traverso, Domingo Viaz Finca, Juan Valdettaro; Francisco P. Alegre, Andrés Benito, Gerónimo Olivari, P. Luchelli, L. Vidal, R. Miller, P. Sarries, Tomás Olcere, Faustino G. Ávarez, F. Heffer, Gustavo Menet, Luis Bernardino, Santiago G. Ginochin, Ricardo Genedi, Luis R. Costa, Pedro J. Vila, Antonio Viola, Luis Ulva, C. Campagnoni, Juan Rojja, Ernesto Angelosi, Valentina Emainiez, Domingo Frambuni, H. Lombardo, Francisco Mazzuco, Enrique Pectrazzini Chaparro, O. Cklalfen, Pedro Cabragia, Luis Vila, Zudail Gar­cía, O. Falombini, J. Renardi, Pedro Scotti, José González, Santiago Vezzulla, Victorio Garcia, Carlos Badarenoe, Juan Scola, Ernesto Pietro, Julio Gar­cía, Conrado López, Sebastián Tiscornia, José López, Rodolfo Duarte, Manuel Giménez, Domingo Falcone, Vicente Lonza, Alfonso Román Rey, Al­berto Pitré, Guillermo Pitré, Juan Martínez, Martin Vinet, José Boedo, An­tonio Ponce, Cristóbal Galli, Ramón Bai­lón, José Capalbo, Francisco González, Antonio Medina, Santiago Miguel, Gre­gorio Miguel, Ramón Suárez, Guillermo De Pablo, Juan Terba, Amalia Letamendi de Otamendi, Roberto Otamendi, Antonio Capelli, J. Videla, Dolores Carranza, Be­nito Duhalde, Carlos A. Oddone, Guiller­mo O. Roumeau, Máximo Juay, Pedro Chiodi, Bartolomé Garay, Constancio Pé­rez, Pascasio Olazazarre, Manuel Calumi, Ramón Calumi, Manuel Pastoriza, Carlos C. Lucco, Alejandro Olivero, Santia­go J. Deambrosi, Enrique E. Soneyra, Nicolás Helmer, Joan A. Volpini, Antonio Franchino, Martin F. Alberro, Aní­bal Berazategui, Juan Carmorano, Ma­nuel Barrabino, Rafael Danielli, Lorenzo A. Lena, Pedro Lena, Rafael de Castro, Julio Jeanneret, Máximo A. Cañete, San­tiago Etcharry, Emilio Buchailli, Fran­cisco Volpini, Segundo Irurtia, Ejisto Bagnasco, Santiago Badaracco, A. Le­na, M. L. de Peau, Ítalo Lena, Pedro Pean, Lázaro Scartazini, Joaquín Zaba­la, Umberto Bordone, José B. Escola, Clemente Lucco, Romualdo Trino, Car­melo Cocimano, Anselmo Cerzey. Juan A. Dellagiovanna, José Cocimano, Metón Corves, Francisco Bianchi, Ventura Ta­je, Manuel Fernández, Juan C. Volpi, Raúl Manolio, Martín Lucco.

Y otras trescientas firmas más que no se han podido descifrar.


El 23 de octubre de 1912 se hizo realidad esta solicitud con la apertura de la Escuela Normal Mixta y el 11 de febrero de 1922 se funda el Colegio Secundario Quilmes, luego Colegio Nacional. [4]  




Este ejemplar, para su consulta, se hallará en el Museo Bibliográfico Documental “Bibliotecario Carlos Córdoba” de la Biblioteca Popular Pedro Goyena, San Luis 948 e/Larrea y Azcuénaga.

Compilación, escaneo, tapeado Prof. Chalo Agnelli
Colaboración Alejandro Gibaut

NOTAS

[1] Tel.: 4516-0150 – L a V. de 11 a 20 hs. // lospilares@yahoo.com.ar // www.7pilares.com.ar/
[2] Se conserva la ortografía de la época.
[3] Los nombres y apellidos fueron tomados de firmas para la realización del opúsculo, de modo que varios son confusos o no han sido transcriptos correctamente. Quien compila, reconociendo algunos de estos apellidos por ser de familias contemporáneas aún, después de más de un siglo, ha corregido unos pocos.
[4] Ver en EL QUILMERO del miércoles, 7 de octubre de 2009 El Colegio Nacional de Quilmes - 90 AÑOS - Origen

3/7/20

Haciendo Memoria

INGRESÉ EN 1975
Por Claudia Cesaroni


Ingresé al Normal de Quilmes en 1975, sin conocer a nadie. Llegaba allí desde la humilde Escuela 47 de Bernal, y tanto el edificio como las personas que lo habitaban me resultaban hostiles. Soy tímida, aunque no parezca, así que no enganchaba con nadie.

Hasta que un día se acercó una piba, y me dijo, de sopetón: "¿Querés ser mi amiga?"

Le dije que sí, ella me sumó a otra amiga, y formamos un trío, con centro en Marcela, que siempre anda haciendo eso: uniendo amigas.

De ese primer año antes del horror, me acuerdo también de nuestra "celadora", que yo amaba. Se llamaba Amalia Pfisterer, era grandota, y me encantaba abrazarla en los recreos y contarle mis dramas de entonces.

También me acuerdo de los preceptores de los que todas estábamos enamoradas platónicamente, con los que me la pasaba apostando sanguches del kiosko de Carmen Curtis a favor de River, ellos por Quilmes. Casi siempre ganaba yo.

También me acuerdo que los chicos más lindos estaban, como siempre, en 1ro. 1ra., y que ninguno me daba bola.

"Necesito alguien que emparche un poco y que limpie mi cabeza...
Que cocine guisos de madre, postres de abuela y torres de caramelo."
Marcela y Fabiana me regalaron para mi cumpleaños un disco de unos pibes que para mí eran desconocidos. Yo escuchaba Alta Tensión y Música en Libertad (y en ese colegio cheto me gastaban un poco por eso), así que ese regalo tenía una especie de función pedagógica.

Yo lo amé, y es uno de los pocos que conservo. Me acordé de todo esto recién, cuando me duchaba, y empecé a tararear porque sí, o porque no, una canción de ese disco.

Nosotras nos la pasábamos cantando Natalio Ruiz por los pasillos de la escuela, pero el tema que me vino es este.

Gracias amiga del alma Marcela Villar por esa pregunta, por ese disco, por los 45 años desde aquel ¿querés ser mi amiga?


2 de julio de 2020

5/4/20

Marta Cora Noziglia


 Por Graciela Linari




Casi nonagenaria - dicho con ad­miración y respeto - Marta Cora Noziglia enfrenta su "primera vez".

Maestra egresada en 1947, de la Escuela Normal Nacional de Quilmes, esta abuela varelense, emprendedora y acti­va, disfruta de la publicación de un libro. Su primer libro. Un hijo de papel en el que recoge retazos de sus más de treinta años de trayectoria docente. 

"Historias de pupitres", tal el tí­tulo, aclara desde el comienzo que "no es un libro, sino que quien vuelve sus páginas descubre a un ser humano con sus dudas, aciertos y errores", como acla­ra un breve texto manuscrito que inserta en la primera página, texto que, además, permite admirar la caligrafía prolija y nor­malizada de las maestras de antaño.


Iniciada en la docencia hace se­tenta años en una escuela privada cerca­na al Aeropuerto Internacional de Ezeiza - que aún estaba en construcción - debu­tó al frente de un sexto grado con un "ho­rror" ortográfico. Los nervios del primer día le hicieron escribir en el pizarrón la primera consigna: tema "Los Berbos", consigna que raudamente, ante la ver­güenza del momento, transformó en propuesta educativa. Dirigiéndose a los alum­nos que le habían señalado el error les dijo que había sido intencional para veri­ficar si estaban atentos y descubrían la equivocación.

Cuenta la autora en esta primera anécdota que allí descubrió una herra­mienta útil para involucrar a los estudian­tes en el aprendizaje, incentivándolos a involucrarse en la búsqueda del conoci­miento.

“SOY NADA MÁS Y NADA MENOS QUE MAESTRA...”

Página a página del breve librito, Marta va enhebrando historias... su pri­mer día como maestra, cuando al dirigirse hacia la escuela le pareció "que el sol bri­llaba más que nunca", también cuando al concluir otra jonada entendió que los términos del aprendizaje se habían inver­tido y que era ella quien había recibido enseñanza ese día, lo que la llevó a com­prender que "en toda duda siempre hay una esperanza oculta".

Jugar con las palabras... iniciar­los en la versificación... narrarles cuen­tos para ayudarlos a encontrar en ellos líneas de conducta... preservar la ino­cencia de aquellos pequeños de guarda­polvo blanco que abrevaban en sus pala­bras y en su ejemplo... Y al llegar la tarde, “la hora de. dar a los niños el último adiós” [1], la despedida... Tema, esta vez, "Los Verbos". Aprender, ayer aprendie­ron, mañana otros aprenderán; amar, tan­to como aquel pequeño que un día, dis­traído, en vez de «señorita» le dijo «mami»; dar, alegría, belleza, sangre; re­cordar, hacer memoria cuando la vida los llame a pasar al frente; partir, acción difí­cil, decir adiós y triunfar, lograr lo que ambicionamos: ser felices.

Quedan en esas páginas algunos momentos de su larga vida, escritos so­bre antiguos pupitres, testigos mudos de ya envejecidos guardapolvos blancos...

Marta, feliz, triunfadora. Nada más y nada menos que una maestra.

Graciela Linari

Tomamos esta página de la revista “Palabras con historia” de Graciela Linari, de marzo de 2018, que fue publicada en el Blog "El Quilmero" el 2 de abril de 2020 y el 3 de agosto de 2019

NOTA
[1] Del poema «Adiós a la maestra», de Pedro B. Palacios.

ADDENDA

Obrera sublime,
bendita señora:
la tarde ha llegado
también para vos.

¡La tarde, que dice:
descanso!…la hora
de dar a los niños
el último adiós.

Mas no desespere
la santa maestra:
no todo en el mundo
del todo se va;

usted será siempre
la brújula nuestra,
¡la sola querida
segunda mamá!

Pasando los meses,
pasando los años,
seremos adultos,
geniales tal vez…

¡mas nunca los hechos
más grandes o extraños
desfloran del todo
la eterna niñez!

En medio a los rostros
que amante conserva
la noble, la pura
memoria filial,

cual una solemne
visión de Minerva,
su imagen, señora,
tendrá su sitial.

Y allí donde quiera
la ley del ambiente
nimbar nuestras vidas,
clavar nuestra cruz,

la escuela ha de alzarse
fantásticamente,
cual una suntuosa
gran torre de luz.

¡No gima, no llore
la santa maestra:
no todo en el mundo
del todo se va;

usted será siempre
la brújula nuestra,
¡la sola querida
segunda mamá!

Pedro Bonifacio Palacios 1854-1917 (Almafuerte)

********************************

ENTREVISTA PUBLICADA EN "CIUDAD EN LÍNEA" 
EL 1 DE ENERO DE 2018
 Por Alejandro César Suárez



Nacida el 9 de agosto de 1929 en Villa Vatteone, Florencio Varela, Marta Noziglia tuvo seis hermanos: dos mujeres y cuatro varones. Todos ellos estudiaron piano, que una profesora iba a enseñarles a domicilio, pero el más destacado fue «Chiquito»: el recordado Alberto, escritor y jurado de los Premios Mi Ciudad. También estudió Humanidades pero abandonó la carrera al casarse con Eduardo Cerullo, con quien tuvo tres hijos: Gustavo, Sergio y Esteban. Tiene nueve nietos y cinco bisnietos. Su vocación fue la docencia y la ejerció durante más de tres décadas. Su memoria asombra y su vitalidad es una alegría para su familia. Hasta no hace mucho, manejaba la moto de agua de uno de sus hijos, y a los 88 años, acaba de editar su primer libro, «Historias de Pupitres», donde reúne vivencias de su paso por las aulas, aunque reconoce que siempre fue una gran lectora y la literatura y la poesía la apasionaron desde muy joven. En su charla, nos cuenta que cuando Gabriela Mistral ganó el Premio Nobel alguien le preguntó en forma despectiva: «¿Usted es nada más que maestra?» Y ella contestó: «Nada más ni nada menos que maestra». Marta también es así: ni más ni menos que eso.

-¿Qué trabajo tenían sus padres?
-Mi papá era ferroviario y mi mamá, ama de casa.
-¿Cómo eran?
-Papá era muy católico y faltar a misa era un pecado. A la noche recorría las habitaciones a ver si habíamos dicho las oraciones. Mi hermana Amelia dirigía el Rosario. Íbamos caminando desde Villa Vatteone a la Iglesia de la Plaza, que era la única que había. Yo le pedía a Dios vivir cerca de la Iglesia… Ahora vivo a dos cuadras y no voy más. Mi papá murió a mis 18 años, y yo le preguntaba a mi hermano Pepe por qué no íbamos más a misa. Me contestó: «porque papá era la sustancia y nosotros la cáscara vacía». Como mi marido era evangélico me hice evangélica. Me gustaba leer la Biblia. Pero después nos hicimos ateos. Y más tarde, agnósticos. Finalmente volví al catolicismo.
-¿Quién cocinaba?
-En casa el que más cocinaba era mi papá, que ya estaba jubilado. Como buen italiano hacía polenta, fideos. Teníamos muchos árboles frutales, y yo me la pasaba arriba de los árboles comiendo naranjas y mandarinas.
-Parece que le hizo bien…
-Sí. Nunca me resfrié en mi vida, nunca tuve una gripe.
-¿Cómo era aquel Florencio Varela?
-Nos conocíamos todos. En las noches de verano nos sentábamos en las puertas de las casas con los vecinos, los mayores conversaban y los chiquitos jugábamos… Pasaba el panadero de la panadería de los Rodríguez con la jardinera, casa por casa.
-¿Recuerda alguna anécdota?
-En los terrenos de Mayol había muchas historias. El campo era enorme. Llegaba hasta Progreso, desde la Avenida Sarmiento. Él era de la sociedad de Buenos Aires y tenía estancias en otros lugares. Tuvo varios hijos con una mujer que vivía ahí, aunque nunca los reconoció. Una de esas hijas era Teresa Selva, que era bellísima. Y como no la había anotado no podía conseguir empleo. Pero un escribano la terminó inscribiendo, calculando su fecha de nacimiento, que no sabía. Esa mujer fue mi madrina y con ella andábamos a caballo. Mayol tenía un burro que se llamaba Pitágoras y era bravísimo. No podías tocar el alambrado porque se venía como loco, porque era guardián… Uno no se podía ni asomar. Un día lo mataron y Mayol estaba enloquecido. Nunca se supo quien lo mató. Mayol hizo el primer cine de Varela, el Cine Palais, en la calle Sallarés. Y quería construir un túnel desde su casa hasta Sallarés, para ir al cine. Una vez había un hombre arreglándole un molino, subido a la punta, con una pipa en la boca. Y Mayol le apuntó desde abajo y le sacó la pipa de un tiro. Era así de loco. Otra anécdota… Antes a los muertos los llevaban en una carroza, con caballos, por la avenida Sarmiento, que era de barro. Dos por tres los cajones se caían. Una vez un cajón se cayó tantas veces que lo terminaron enterrando en la avenida. Y los familiares iban a ponerle flores ahí. Después el asfalto le pasó por encima.
-¿A qué escuela fue?
-Fui a la Escuela 10. Tuve maestras muy exigentes, sobre todo respecto a la Educación. Nos enseñaban a dejar pasar a los ancianos primero, a darles el lado de la pared, a levantarnos cuando entraba una persona mayor… Y también se enseñaba mucha Historia Argentina.
-¿A qué jugaba?
-Jugábamos mucho en la calle, que era de barro. A la escondida, a la mancha, a las figuritas… Fue una infancia muy linda, no había peligros. Y a la noche nos gustaba hablar de la luz mala, de los fantasmas. Yo vivía en 3 de Febrero y Florida. La Directora nos hacía firmar a los alumnos pidiendo que asfaltaran la calle… La calle Progreso se llamaba así porque era la única empedrada. Después asfaltaron todas las de alrededor y esa quedó con las piedras…
-¿Quiénes eran los amigos del barrio?
-Los Vaccaro, los Cerignale: Nelly y Chola eran muy buenas. La mayor era Elvira, que era muy linda, y Rosita. Nair era de mi edad. Yo las quería muchísimo. Y los hermanos, Pedrito y Pilo.
-¿Tuvo algún juguete especial?
-Un triciclo que le había pedido a los Reyes y me lo trajeron.
-¿Dónde hizo la Secundaria?
-Como no había donde estudiar en Varela, a mi hermana Matilde la pusieron pupila en un colegio de monjas en Quilmes. Cuando yo terminé sexto grado quería estudiar, pero tuve que esperar que se recibiera Matilde, porque no se podía pagar. Di examen en una escuela normal de Quilmes que era gratuita, e ingresé. Iba con Susana Albarellos. Ella siguió bachillerato y después fue una muy buena médica. Y yo seguí para maestra. Me recibí a los 18 años. Era vanidosa y me creí que era algo extraordinario.
-¿Cómo tuvo su primer trabajo como docente?
-Mi hermano Héctor que trabajaba en La Plata como Inspector del Instituto de Menores le pidió a la esposa del Ministro Pistarini un empleo para mí. Y me nombraron en una escuela privada que era de ella, cerca del Aeropuerto de Ezeiza. Íbamos en un colectivo a buscar alumnos de varios lados. Yo tenía quinto y sexto grado. Vivía ahí de lunes a viernes. Los sábados me llevaban a Temperley y de ahí viajaba a Varela.
-¿Cómo fue su historia con Evita?
-Un día nos mandaron un montón de afiches de Perón y Eva Perón, porque la señora Eva Perón venía de visita a la escuela. Hicimos engrudo y los pegamos por todos lados. Cuando llegó, iba subiendo y dijo «qué alegría me dan, chicas, es el único lugar del aeropuerto donde veo fotos mías»… Era muy linda, muy blanca, un poco más baja que yo. Entonces se le acerca el Ministro de Educación, que era Menéndez de San Martín y tocó los afiches y le dijo a ella que estaban recién pegados… Después entraron a la Dirección y vio ahí un gran retrato de Pistarini y de su esposa. Y se ve que se enojó. Como nosotras éramos todas maestras jóvenes, queríamos ser maestras del Ministerio de Educación, y le decíamos: «Señora ¿Nos nombra?». Nos preguntó si estábamos afiliadas y le dijimos que sí, aunque no era verdad. Cuando se fue, fuimos a afiliarnos y no pudimos por el domicilio. Resulta que después nos citaron desde el Ministerio y fuimos diez maestras. Ni bien entramos el ministro nos dijo: «confiesen, ¿Cuánto hacía que habían pegado las fotos?». «Es que quisimos engalanar la escuela», le respondimos. A los pocos días nos citó Eva Perón, al Ministerio de Trabajo. Ahí conocí a Hugo del Carril y a Juan Duarte. Cuando entré, ella tenía un cuaderno de un alumno mío y en él estaba un parangón entre Sarmiento y Pistarini que me habían pedido que hiciera en el colegio, que redactó mi hermano «Chiquito», y yo le había hecho copiar a todos. Cuando Eva lo vio me preguntó: «¿Y esto?» «Yo recibo órdenes», le contesté. Y me dijo: «la única figura que hay que resaltar es la de Perón»…
-¿Dónde siguió su carrera?
-Cuando la escuela pasó a ser del Estado enviaron dos interventores y a nosotras nos tomaron en el Ministerio de Obras Públicas. Ahí estuve un año y medio. Y un día me llegó un telegrama para que me presente en la residencia de Olivos. Asustada, fui, con mi hermano «Chiquito». Ahí me recibió un tal Renzi , que era el Secretario de Eva Perón, para decirme que me había nombrado en una «Escuela Láinez». Láinez era un ministro que creaba escuelas en distintas provincias. El 31 de octubre de 1951 me llegó el nombramiento en una Escuela Láinez de Monte Grande, con una carta del Secretario de Eva Perón donde decía que ella me había nombrado. La carta no le gustó mucho a la directora. Al principio se creían que yo era una espía, pero después se dieron cuenta de que no. Con mi trabajo le pude comprar un lavarropas a mi mamá que era algo no muy usual en esa época. Tuve los dos puestos hasta que renuncié al Ministerio.
-Hubieron otros colegios…
-Sí. Después pedí traslado a Varela. Y me nombraron en la Escuela 10. Por un tiempo tuve los dos trabajos. Corría a tomar el tren y me iba a Monte Grande. Mis hijos se acuerdan de que les cocinaba apurada y les ponía la ropa sin planchar. Y que les decía que «se les iba a planchar con el calor del cuerpo». Y también trabajé en la Escuela 2, en la 19, fui directora en la 10 y vicedirectora en la 14, donde me jubilé.
-¿Dónde conoció a su marido?
-En el cumpleaños de María Rosa Rocafull. Yo tenía unos 22 años. Me vio y parece que le gusté. Tiempo después hubo un baile, y María Rosa iba a ir con el novio pero no la dejaban si yo no iba con ellos. Me llevó y ahí lo volví a ver, aunque tenía novia y me quedé toda la noche sin bailar. Después, la novia se fue y nos acompañó hasta Constitución. Cuando se peleó con ella empezó a venir a Varela y nos pusimos de novios. Decía que se enamoró de esta ciudad, más que de mí…. Me llamaba «Alemana»…
-¿Cómo empezaron con la imprenta?
-El padre de mi esposo era encargado de una imprenta. Y él trabajaba en el mismo lugar. Cuando el padre murió lo echaron. Así que construimos en Villa Vatteone un galponcito, nos compramos una máquina y una tipografía. Era el año 1953 y yo todavía trabajaba en Monte Grande. Yo acomodaba los volantes que se imprimían. Más tarde Eduardo, gracias a Fonrouge, pudo entrar a la imprenta del Congreso, donde había una máquina que sólo él sabía manejar. Se jubiló ahí.
-¿Está contenta con la vida?
-Sí. Pero sufro mucho la soledad. Todos están muy ocupados. Las épocas cambiaron, y la tecnología hizo que la gente en lugar de tener más tiempo, tenga menos. Desde que me mudé a este departamento, tengo que estar sentada o acostada, así que salgo mucho a caminar. Pero acá no viene nadie… Me vienen a buscar mis hijos y me llevan a comer o a pasear. Siempre soy optimista. Pero al cumplir 88 años me doy cuenta lo poco que me falta.
-Nunca se sabe…
-No, nunca se sabe pero lo pienso. Y no me asusta la muerte. Creo en la reencarnación. Yo pienso que rige el libre albedrío y uno elige hasta dónde nacer. Yo les digo a mis hijos que en el futuro me voy a llamar Indira. Y que voy a nacer en el campo. Cuando encuentren una nena que se llame Indira, esa voy a ser yo… Yo no quiero que me entierren un un cementerio parque, sino en el cementerio de Florencio Varela. Mi marido siempre me llevaba a ver ahí una lápida muy graciosa que decía «A mi querida, abnegada y obediente mujer»… Yo nunca fui obediente. Antes las mujeres eran sometidas, ahora eso cambió.
-¿Qué le diría a Dios si lo tuviera enfrente?
-Le pediría consejos para ser una buena persona. Que me guíe. Es un ser superior y tiene que guiarme. Y lo voy a obedecer.

22/3/20

Mabel Beatriz Harsich

MABEL BEATRIZ HARSICH 
 SU PARTIDA
 Por Ana María de Mena 

Hija del autonomista Rodolfo Harsich, fue vecina de Bernal durante muchos años, y de Ranelagh hasta que el martes 17 de marzo se detuvo el corazón de Mabel Beatriz Harsich de Slingo. 


Se había graduado en Quilmes como Maestra Normal Nacional (promoción 1959) y solía recordar con una sonrisa el revoltoso conflicto por la educación de 1958 de “laicos y libres”.

Ejerció la docencia y luego ingresó a la Municipalidad de Berazategui donde desarrolló la carrera administrativa. Era Jefa de Despacho de la Secretaría de Bienestar Social, cuando fue nombrada Directora de Cultura en 1976.

Armó un equipo de trabajo rescatando empleados de otras áreas municipales y logró la incorporación del Prof. Pedro C. Costa. Con él y el maestro Gerónimo Narizzano, emprendió un itinerario novedoso e inolvidable para ella y para quienes entonces nos desempeñamos en Cultura.

Poco después empezó la historia del Centro Cultural “León F. Rigolleau”, cuya apertura la tuvo como una de las protagonistas.

Por la inconsciencia, por ignorancia de los horrores militares de esos años, cometimos muchas imprudencias de las que, por azar, no tuvimos que arrepentirnos. Y ella lidió con el viento en contra de quienes gobernaban.

Asistió a cursos y seminarios y obtuvo el Master en Cultura Argentina de Presidencia de la Nación, dictado por Sara Facio, Alicia Terzian y Oscar Barney Finn, entre otros. También fue Secretaria del Circuito Cultural del Gran Buenos Aires.

Esos primeros años de entusiasmo, buenos tratos, sin presupuesto ni nepotismo, pero apasionados y con imaginación, sentaron las bases de un crecimiento imparable. El tiempo fue dispersando el grupo inicial y fue sumando nuevos valores.

Mabel siguió afrontando desafíos. Se capacitó, creció, viajó y más de una vez las arbitrariedades le dieron ganas de dar un portazo. Pero la sostuvo la familia que siempre fue su prioridad, y no claudicó.
La había formado con Santiago Slingo, con quien tuvo tres hijos: Fernanda, Gabriela y Pablo. 

A ellos y a los deudos, va el abrazo a la distancia, el propio, el que se sumará a aquel equipo formado por ella y muchos otros, y a quienes desean acompañar su despedida.


Dino Pazzelli, Martín Castro, Ángel Palmero, Mabel Harsich, Ana María de Mena, Félix Berdyszak, y un Prefecto, funcionario municipal, escuchando al Maestro Gerónimo Narizzano, en una muestra (diciembre de 1976) 


Ana María de Mena/Marzo 2020
Foto: Centro Informativo Berazategui 

Ver en EL QUILMERO del jueves, 17 de mayo de 2018, El Centro Cultural “León Fourvel Rigolleau” 1978 - 24 de mayo - 2018 (Colaboración)


Fuente: Blog El Quilmero, 20/03/2020

9/3/20

Irene Dora Leanza

IRENE DORA LEANZA
 Promoción 1957

Semanario La Palabra
15 de junio de 2012

Recordatorio divulgado por el Ing. Rodolfo Cabral