2/6/15

Se presentó en la USAL el número 6 de la revista "Huellas en papel"

El 27 de mayo pasado, Liliana Rega, editora de la revista y directora del sistema de bibliotecas de la Universidad del Salvador (USAL), hizo la presentación del último número publicado de Huellas en papel en el Museo Botica del Ángel, gestionado por esa universidad. El acto se debió a las características especiales que reviste este número: la puesta en valor y difusión de los libros que pertenecieron al artista Eduardo Bergara Leumann, fanático de la música rioplatense y creador del espacio Botica del Ángel. Huellas en papel es una publicación cuya vida está necesariamente ligada a la vida del Archivo y Biblioteca Históricos de la USAL. De aparición semestral, su objetivo es la difusión académica, no es una revista para el debate de la especialidad bibliotecaria o archivística. [Fuente: Iris Bajú]

Fuente: http://www.sai.com.ar/bibliotecologia/boletin/j/bie119.htm

Prácticas de … preservación

Desde el año 2012 la RedBUS puso en marcha el Programa Memento – Plan de Preservación del Patrimonio Bibliográfico de la USAL – cuyos objetivos son:

* Poner en conocimiento de las comunidades académicas y del público en general el valor del patrimonio que guardan las Bibliotecas y Archivos de la USAL.
* Preservar la herencia bibliográfica que diferencia a la USAL del resto de las universidades de Argentina.

A partir del presente número ponemos a consideración de los lectores esta nueva sección destinada a difundir las “buenas prácticas” de: preservación; conservación; restauración. La Técnica Susana Cagliolo nos acerca información destinada a divulgar algunas acciones tendientes a garantizar el cuidado de las colecciones.

La manipulación cuidadosa de los documentos es uno de los elementos clave en el cuidado de los libros, y se trata de una acción de preservación. La preservación de documentos tiene como objetivo hacer más lento el proceso de envejecimiento natural e inevitable de los mismos, de modo que pueda reducirse al máximo el riesgo de destrucción.

Limpieza de libros (parte 1)

Técnicas de limpieza manual de libros para ejemplares que sólo presentan depósito de polvo:

a. Preparar un área ventilada y cómoda donde realizar la limpieza, si es posible trabajar con aspiradora.

Usar guantes de algodón.

Limpiar las tapas y lomo con un trapo seco, que se debe reemplazar a medida que se ensucie.

Para limpiar la cabeza, frente y pie del bloque de texto (Ver Solapa Huellas en Papel, Año II, No. 3, 2013) mantener cerrado el libro y pasar por los mismos un pincel chato de cerdas flexibles desde el lomo hacia fuera.


Para limpiar el interior del libro: apoyar el libro sobre una mesa, abrir la tapa y soplar aire con una perilla de goma sobre las bisagras y pliegues del bloque de papel. Si es necesario ejercer mayor presión, pasar una porción de algodón que se descarta al terminar cada libro.

Si detecta algún ejemplar afectado con insectos o microorganismos, se deben aislar los libros de ese estante, y tratarlos en otro sector por medio de los procedimientos apropiados. Lavar y desinfectar todas las herramientas y materiales antes de continuar la limpieza del resto de la colección.

Limpieza de los libros (parte II)
Qué hacer cuando incorporamos libros usados a nuestra biblioteca

Presencia de hongos

Nuestra biblioteca no suele estar compuesta solamente de libros nuevos. Solemos comprar libros en ferias o librerías de usados, y los que tenemos suerte recibimos en regalo libros de familiares y/o amigos que se deshacen de los mismos.

En el número anterior de Huellas en papel hemos visto cómo limpiar los libros que ya tenemos en nuestra biblioteca. En esta oportunidad trataremos las mejores prácticas a seguir en el momento que un “nuevo usado” llega a nuestras manos.

La regla básica indica que previamente a su guardado, todos los libros deben estar limpios y descontaminados, para evitar la propagación de suciedad y plagas al tomar contacto con otros. Sin importar si recibimos un solo libro o una caja, debemos evaluar el grado y tipo de suciedad presente: puede haber polvo, hongos, insectos o microorganismos; pero también hay que considerar el estado de los embalajes ya que los mismos anticipan las condiciones físicas en las que se encuentra el contenido (obviamente, la caja se descarta). Si se evidencian deformaciones, roturas, suciedad o mojadura, se deberá trabajar en un entorno aislado. Es importante definir un espacio para realizar las tareas de limpieza teniendo en cuenta que sea iluminado y ventilado; es conveniente buscar lugares abiertos, como patios, balcones, terrazas, mientras el clima lo permita. En caso contrario, es posible trabajar sobre una mesa cubierta con papel, cerca de una ventana. Es importante tener en cuenta que para todas estas prácticas debe utilizarse papel color blanco para evitar que el mismo tiña al libro.

Debemos tomar consciencia que la manipulación de los libros presenta un alto grado de riesgo para la salud humana. Los libros son portadores de un sinfín de microorganismos transmisores o generadores de enfermedades (desde una alergia hasta una leptospirosis). Por ello se deberá utilizar guantes de algodón y barbijo. Considerar la limpieza posterior de la vestimenta usada.

¿Y si nuestro “nuevo usado” tiene hongos…? Tranquilos, es posible solucionarlo. Veamos cómo:

Hay que tener en cuenta que los hongos se generan a partir de la humedad, y que es altamente probable que la mayor parte afectada del libro sean las tapas. El tratamiento deberá ser el siguiente: primero, limpiar las partes donde esté presente la pelusa de hongos utilizando algodón en seco, que se descarta a medida que se va ensuciando; luego, limpiarlas con algodón apenas humedecido en alcohol etílico al 70%, ya que el alcohol en esta concentración es fungicida y antibacteriano. Reiterar este procedimiento hoja por hoja si hay seguridad que la tinta de impresión no es soluble en esta solución. En caso contrario, sólo trabajar las hojas en seco (Ver debajo la ilustración explicativa).

Si la humedad es leve, sólo con una limpieza en seco y la aireación se puede combatir. Para lograrlo se deja el libro afectado aireándose en un lugar abierto (periódicamente se mueven las hojas). No se utiliza bajo ningún concepto aire caliente. Verificar que esté seco por completo antes de guardarlo, sino se corre el riesgo de una nueva contaminación.

¿Cómo limpiar las hojas con hongos? Detrás de la primera hoja impar afectada, se coloca una lámina de polipropileno1 para evitar la transmisión de humedad y una friselina o papel absorbente sin textura para favorecer el secado. Luego se procede a la limpieza con el algodón apenas humedecido en alcohol. Esperar unos minutos hasta que seque la hoja.

Colocar una friselina o papel absorbente sin textura y dar vuelta la hoja para continuar el proceso con la siguiente página impar. No olvidar desplazar la lámina de polipropileno al reverso de la página.


A - Aplicación de solución de alcohol y agua.
B - Folio a tratar.
C - Friselina o papel absorbente.
D - Film de plástico.

En caso de recibir los libros y no contar con tiempo para aplicar estas prácticas es posible colocarlos envueltos en polipropileno(bolsas con cierre, film adherente) en el congelador hasta que puedan recibir tratamiento. De esta manera se evita que avance la proliferación de microorganismos en los materiales.Tener en cuenta que se deben descongelar a temperatura ambiente sobre papel absorbente o tela y no pueden manipularse hasta estar completamente descongelados.

¡Muy bien, ya estamos libres de hongos! Pero también aparecieron algunos bichos…

El procedimiento para el tratamiento de libros con insectos será abordado en el próximo número de Huellas en papel.

Fuentes: http://p3.usal.edu.ar/index.php/huellas/article/view/3094/3708 y http://p3.usal.edu.ar/index.php/huellas/article/view/2346/2915

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