28/10/17

GUIDO GIROTTO, DOCENTE SEÑERO [1]

Investigación y entrevistas Prof. Chalo Agnelli

Reiterar los privilegios que la República Argentina recibió con la inmigración es redundar sobre temas con los que no se puede no estar de acuerdo. Y aunque esa ola de inmigración mediterránea no era la que deseaban Sarmiento y Alberdi y otros diseñadores de la acertadamente llamada - gústenos o no todos sus logros - organización nacional, que preferían otra noreuropea y anglosajona, terminaron convenciéndose de su error. Sarmiento, por ejemplo, fue un admirador de la cultura genovesa como lo describe el Dr. Craviotto en “Sarmiento, los genoveses y la navegación de los ríos” [2]

Sobre los italianos en la Argentina hay autores que se extendieron profusamente en los nombres de artistas, escritores, músicos, industriales, políticos, docentes, educadores de todos los niveles, inventores, científicos, gremialistas, luchadores sociales, filósofos, sociólogos, médicos, fundadores de pueblos e instituciones, juristas, etc. En el ensayo “Migraciones” [3] se desgrana una pequeña cuota de esos apellidos ilustres e ilustrativos.

La colectividad italiana no sólo fue la primera de mayor empuje y crecimiento en Quilmes sino la de mayor arraigo, entre sus apellidos resuenan en Quilmes: Cairo, Craviotto, Cristoforetti, Valerga, Badaracco, Biotti, Eusebi, Ricagno, Rocca, Pedemonte, Giussani, Fornabaio, Cotta, Cella, Roverano, Fornarolli, Borzi, Bruzzone, Di Bartolo, Scialabba, Bottaro, Cichero, Oliveri, Girotto, Rosso, Torre…

Precisamente es la figura del profesor Guido Girotto que debemos recorrer para que este estrecho espacio biográfico de Maestros Señeros conserve y acreciente la calidad de sus contenidos humanos.

El profesor Girotto fue un hombre multifacético, de un dinamismo inusitado y no sólo fue fundador de escuelas, sino que se consagró a la docencia con la pasión del conocimiento y el respeto al educando. Hombres y mujeres de todas las profesiones liberales, industriales, artistas, comerciantes de todos los ramos, generaciones de quilmeños y de los vecinos partidos de Berazategui y Florencio Varela, que fueron sus alumnos, difícilmente olvidaron su bonhomía y su sagacidad pedagógica. 


GUIDO

Hijo de Vittorio Natalio (n. 23/12/1859) y de Italia Libre Fiorín (n. 11/7/1866), Guido nació el 17 de setiembre de 1887, en Padua, ciudad italiana, situada al suroeste de la región del Véneto, a tan sólo 38 kilómetros de Venecia. Padua es una de las ciudades renacentistas más importantes de Italia; fue corte de la familia Da Carrara, habitada por Dante, Giotto, Donatello y en su Universidad, fundada en 1222, impartieron cátedra, entre otros, Galileo Galilei, Petrarca, el anatomista Girolamo Fabrizi d'Acquapendente y el hematólogo William Harvey.

Apenas tenía un año Guido cuando sus padres desembarcaron en el puerto de Buenos Aires y se establecieron en la ciudad de La Plata. En la flamante capital provincial habían recalado varios paisanos del Véneto… de una ciudad milenaria a una reciente; allá estaba casi todo hecho, aquí había tanto por hacer.

La Plata estaba aún en formación, tenía tan sólo cinco años desde su fundación por Dardo Rocha, de modo que Vittorio y su mujer Italia estuvieron entre los primeros colonos de la capital en ciernes que con el empuje de la inmigración en poco tiempo adquirió una significación inesperada. Vittorio estaba relacionado a la industria del gas de origen carbónico, el "gas manufacturado " que en sus comienzos tuvo como protagonistas de la producción y el servicio al capital privado de origen extranjero.

Indudablemente, queda demostrado por los rumbos intelectuales que emprendieron sus hijos, los Girotto-Fiorín era una familia de la pequeña burguesía culta de esa provincia italiana. Eran seis hermanos: dos murieron jóvenes seguían: Guido, Américo, María y Rodolfo, que fue un respetado médico platense fallecido en 1987. Américo también tuvo un hijo, Carlos, que hoy es médico residente en La Plata. 

EDUCACIÓN 

Como sus hermanos, Guido curso los años de las primeras letras y la educación secundaria en una escuela francesa, donde tuvo entre otros muchos compañeros que trascendieron por sus logros, a otro profesor quilmeño de renombre, Gustavo Rennes, violinista y profesor de música del Instituto Williams en su sucursal Nº 9 de Quilmes. Girotto terminó la enseñanza media y podría ser que haya comenzado su carrera docente incursionando temporalmente como maestro de grado en escuelas platenses. Simultáneamente continuó estudios superiores.

Se inclinó a las ciencias médicas y en junio de 1914, se recibió de doctor en Medicina Veterinaria en la Universidad de La Plata. Tenía 26 años.

Pero su capacidad por aprender, su necesidad de saber no se sació nunca. En 1920, obtuvo el título de profesor de italiano en la escuela Normal de Profesores Nº 2, el "Mariano Acosta", [4] título con el que ejerció varios años en el Instituto Dante Alighieri. Ese mismo año comenzó la carrera de medicina que transcurrió con éxito durante 4 años, pero la responsabilidad de llevar adelante una familia, no le posibilitaron concluir la carrera, debiendo volcarse de lleno al trabajo. El 23 de julio de 1936, se graduó de profesor de Enseñanza Secundaria Normal y Especial en Filosofía y Ciencias de la Educación en la Universidad de La Plata.

Su afán de conocimiento nunca se aquietó, cuando la vida adquirió cierta holgura; en 1953, obtuvo el título oficial de traductor de italiano del Ministerio de Gobierno de la provincia de Buenos Aires. 

MATRIMONIO

María Sarah Gorostizo, [5] platense, nacida el 11 de enero de 1894, se había recibido de maestra muy joven. Con apenas 15 años, impelida por el inesperado fallecimiento de su padre que redujo en forma alarmante los ingresos de la familia, fue a solicitar un puesto de maestra y lo obtuvo, muy lejos de su domicilio, en la escuela Nº 18 de Bernal, fundada hacía apenas 3 años por Rosa Delia Frontini de Gerpe, el 16 de junio de 1906.

Una adolescente apenas emprendía todas las mañanas el viaje en el ferrocarril del Sud. Trayecto largo e imprevisible en vagones helados en invierno - sólo la 1º clase tenía una salamandra que no siempre el guarda recordaba alimentar –; sofocantes en verano, pues si abrían las ventanillas entraba el humo de la locomotora y el polvo del camino. Además se producían frecuentes descarrilamientos, provocados, a veces, por la irregularidad de las vías que en parte no estaba sobre balastro, dificultando el escurrido del agua y en tramos no se apoyaban en durmientes sino en discos metálicos que no mantenían el parejo espacio de los rieles; otras veces los descarrilamientos los generaban los animales que ambulaban libremente por los campos. Pero María Sarah con otras maestras mayores, llegaba a Bernal y caminando a la escuela. Los rieles estaban asentados sobre platos de hierro que hacían de durmientes; y como además las vías carecían de balastro, las locomotoras, coches y vagones, desde que salían de Quilmes. hasta que llegaban, cuando eso era posible, iban jugando a los descarrila­mientos y no son raros los pasajeros que aún viven y recuerdan hasta tres descarrilamientos en sólo un viaje, ni pocos los que puedan contarnos cuántas ve­ces, cansados de esperar a que el tren fuera encarri­lado, o que llegara otro para trasbordar a él, se decidieron hacer a pie el resto del viaje, sin tener motivos para arrepentirse; en cambio lo tenían aquellos que no los habían querido imitar.


Maestra María Sarah Gorostizo

En esos cruces de estaciones, andenes y vagones ferroviarios Guido Girotto puso el ojo en la joven maestra y un buen día con la pudorosa cautela que exigía la época la siguió a prudente distancia hasta que la joven entró en su domicilio. Volvió a su casa y redactó una respetuosa esquela en la que “prendado por sus encantos” solicitaba a Sara y a su familia autorización para visitarla.

Se casaron el 20 de diciembre de 1913, y para evitar los trastornos de los viajes convinieron establecer su hogar en Bernal. En 1914, nació Beatriz Zulema y en 1916, Élida Esther. Habitaban una propiedad en Zapiola y Boedo. A partir del 16 de marzo de 1927, Sara fue directora de la escuela N° 36 “Mariano Moreno” – que se había fundado en la calle Pringles entre Guido y Solís, en la propiedad de O. Castellani. En noviembre de 1929, la escuela se muda a la calle Blas Parera entre Magallanes y Amoedo.

ESCUELA SAN LUIS GONZAGA

El profesor Doroteo Yoldi, en 1910, había, fundó en Quilmes, con el apoyo del Pbro. Manuel Bruzzone, una escuela para varones primaria y secundaria llamada San Luis Gonzaga; en sus aulas comenzó Girotto a ejercer en la zona. 

EL NACIONAL

El 11 de febrero 1922, tras una convocatoria del director de la Escuela Normal profesor José Sosa del Valle, se creó el Colegio Secundario de Quilmes, mixto, de segunda enseñanza, incorporado al Colegio Nacional Pueyrredón de la ciudad de Buenos Aires, que al poco tiempo devendría en el Colegio Nacional Juan Manuel Estrada. Entre los convocados estaba Guido Girotto junto a otros sonoros apellidos de educadores quilmeños: Fortunato, Cornelia y Sarah Cichero, Angélica Morales Gorleri, Ana María Borzi de Faragó, Catalina Borzi, Evaristo y Antonio Iglesias, Antonio y Eduardo Colombo y Doroteo Yoldi en cuya escuela San Luis Gonzaga comenzó a funcionar el Colegio. 

El profesor Girotto, como todos los docentes mencionados, hasta el reconocimiento oficial el 12 de octubre de 1930, ejerció “ad honorem”, restando tiempo a otras actividades remuneradas en bien de este pueblo que hacía apenas 8 años que era ciudad. En sus manuscritos, el profesor Girotto cuenta que se iniciaron las clases el 16 de marzo de 1922, a las 16.00, y que él dictó esa misma tarde Geografía de primer año. El 11 de octubre, comenzó el turno vespertino en el edificio de la Escuela Normal.

Simultáneamente, desde el 16 de mayo de 1910, se desempeñaba como veterinario en el ministerio de Agricultura de la Nación, función que alternó con trabajos para la Dirección de Remonta del Ejército Argentino y como sub-inspector de frigoríficos (24/6/1919). Sus trabajos lo llevaron a recorrer el país desde la Quiaca hasta Tierra del Fuego donde estuvo 3 años consecutivos trabajando, unas veces como veterinario, otros como inspector de frigoríficos. Incluso visitó las Islas Malvinas. [6]

Los profesores Girotto y Bottaro, en el centro sentados

En 1942, ingresó al plantel de Colegio Comercial que dirigía el benemérito Agustín Bottaro, luego Escuela Nacional de Comercio de Quilmes y en 1957, en la Escuela Normal Mixta Almirante Guillermo Brown. Una de las anécdotas más repetidas de su paso por las aulas era su buena predisposición para cubrir la imprevista ausencia de algún colega. Allá corría la secretaria tras el profesor Girotto que ya había acabado su jornada y le pedía cubrir la hora de historia o la de música para que los alumnos no ambularan peligrosamente por el edificio hasta la hora siguiente; no hacía falta rogarle, don Guido siempre estaba dispuesto y hasta halagado. Sin la preparación previa de estrategias didácticas, sacaba de su cúmulo de lecturas el tema que estaba desarrollando el profesor titular y sin excepciones quedaba más que lucido ante el alumnado. A él todo le interesaba; por la amplitud de su cultura general no había tema sobre el que no pudiera verter una acertada opinión o una conexión con circunstancias relacionadas y asociaciones sorprendentes.

Además de sus memorables clases de lengua italiana, dictó, desde 1918, anatomía, fisiología e higiene, zoología, sociología, pedagogía, lógica y filosofía y desde 1930, geografía, disciplina, esta última que le apasionó hasta los últimos días de su vida, pero no sólo de una manera teórica, sino que la vivió en incontenibles viajes por todo el país y por el extranjero.

Su trashumancia empezó mucho antes, pero en 1958, hizo el primero a Europa con su esposa, y el último fue en 1971, a los 84 años, siempre rigurosamente organizados previamente por él, nunca con 'tours', que según decía 'conducían al viajero como ganado'. Además de Europa, estuvo en: Uruguay, Brasil, Chile, Paraguay, el Senegal africano y las ciudades más significativas de los Estados Unidos de Norteamérica. Periplos que compartía con colaboraciones a medios gráficos quilmeños donde plasmaba sus experiencias de viajero incasable.

En 1965, después de 58 años frente a alumnos fue cesado en sus funciones por “exceso de edad”. Fue un duro golpe pues estaba en condiciones de dar mucho a la educación a pesar de sus 78 años, le costaba imaginar su vida sin un aula llena pujante de vida joven. En un primer momento se resistió y apeló ante cuanta autoridad pudiera revertir el cese, pero en febrero de 1966, le llegó el retiro definitivo.

Siguió ejerciendo la educación a través de varias conferencias que presentó en la Sociedad Española de Quilmes en cuya Agrupación Sinfónica - que luego se llamó “Maestro Leonardo J. Gay” – donde tuvo sus amigos más cercanos: Juan Pollak, excelente pianista austro-italiano, Juan José González, violinista - ambos ingenieros de profesión - y el padre de este último don Ricardo A. González, notorio escritor.

Sara y Guido hicieron correr la docencia en la sangre de sus descendientes. Sus hijas se casaron, Beatriz con Emilio Premoli y Élida con Héctor Escobar; también orientaron su vida hacia la educación. Beatriz fue maestra en la Nº 9, luego pasó como vicedirectora a la Nº 39 en el barrio San Salvador de Berazategui (hoy Nº 9) y de allí a la Nº 19, con la misma jerarquía, donde se jubiló.

Élida fue dos años maestra en la localidad de Navarro, donde viajaba semanalmente, en esos años los nombramientos no se acomodaban, como hoy, al domicilio del docente; podía llevar años alcanzar un cargo titular de modo que un rechazo significaba dilatar una situación más acomodada en la carrera; luego pasó a la escuela Nº 39 de Berazategui, donde estaba su hermana, y de allí a la Nº 13 de Quilmes.

Los Girotto dejaron 3 nietos y 8 bisnietos (él conoció 6) Entre sus nietos Enrique Premoli es un concertista de piano de reconocida trayectoria, recibido en el Conservatorio Superior de Música “Manuel de Falla” y uno de los fundadores, junto con su prima Haydee Trinca de Eusebi, de la Fundación Filarmónica Quilmes.

Prof. Girotto a los 90 años

El benemérito profesor Guido Girotto falleció el 25 de junio de 1979, tenía casi 92 años de una vida plena y rica en conocimientos y en experiencias que supo prodigar a manos llenas. Sara lo siguió el 5 de marzo de 1983, también, dejando a su paso por la vida una secuela de mujeres y hombres que se formaron en su magisterio.

Chalo Agnelli 
Quilmes, agosto de 2009


NOTAS 
[1] Aportes generales de su nieto el profesor Enrique Premoli.
[2] Serie Archivos y fuentes de información Biblioteca Sarmiento. Dirección de Cultura de la Municipalidad de Quilmes.
[3] Del autor de esta biografía, Ed. Jarmat. 2007.
[4] En la Ciudad de Buenos Aires, en el Barrio de Monserrat, en una casa situada en Balcarse y Alsina (antes Potosí), conocida por la Casa de Cambaceres, fue fundada en 1874 la Escuela Normal de Profesores Nº 2 "Mariano Acosta" Hoy en Urquiza 277.
[5] En el libro “Maestros y Escuelas de Quilmes”, Pág. 153, 1º edición, dice erróneamente Gorostiza.
[6] Nota a dos páginas de El Sol del 6 de febrero de 1979.


5 comentarios:

alberto dijo...
Este artículo llegó a mis manos de casualidad, enviado por un amigo. Me movió las fibras más profundas de mi ser. Fui alumno de la Escuela Nacional de Comercio de Quilmes, cuando estaba en la calle Alsina, promoción de Peritos Mercantiles del año 1964 Turno Mañana. Tuve al Dr. Guido Girotto, como profesor de Higiene y alguna otra materia más, que no preciso. Tengo de este magnífico maestro, imborrables recuerdos. Gracias a la nota, pude precisar la edad que tenía cuando era nuestro profesor. Sospechaba en mi memoria, que era mucha y lo pude comprobar. Siendo una persona muy mayor, mantenía un espíritu jovial y se hacía querer por sus alumnos.


Raquel Gail dijo... 
¡Qué interesante reseña de la vida de este notable profesor, al que tuve en Geografía de primer año de la Escuela Normal!
Naturalmente, a los 13 años era difícil saber cuáles eran los méritos y cualidades de un docente, más allá de lo percibido en las horas de clase.
Muchas gracias, Chalo, por descubrirnos tantos detalles.
Cordialmente
Raquel


CHALO dijo... 
Alberto, Raquel, me alegro ser puente para conectarse con un pedacito de sus pasados. Eso intento con estas biografías recuperar en la memoria de la gente a aquellos que trazaron un camino en la historia local. Gracias por el comentario.


SUSANA CRAVA dijo... 
Raquel gracias a vos pude recordar a este genial docente, no tuve el gusto de ser su alumna, pero siempre lo recuerdo paseando por la calle Rivadavia y saludado cortésmente a todo el mundo pues seguramente la mayoría de los que lo cruzábamos pudiéramos ser sus alumnos. Un placer poder vivir estos recuerdos.


Juan Carlos Passalent dijo... 
Fui alumno del Comercial de Quilmes egresando en 1968 y recuerdo muy bien al profesor Girotto deambular por la escuela, a pesar que no ejercía ninguna cátedra. Sin embargo, recuerdo vagamente haber asistido a alguna de sus clases cuando cubría alguna ausencia. Por otra parte. conocía a su familia, ya que los Premoli era vecinos contiguos de mi casa (también ubicada en el solar que ocupó la casa del Dr. Wilde en calle 25 de Mayo). Enrique un par de años mayor que yo, y también ex alumno de Comercial, fue quien me facilitó casi todo el material de estudio, libros, apuntes y, cuándo no, alguna explicación) requeridos por la escuela. También recuerdo sus sesiones de ensayo de piano acompañando mis tardes de estudio. También se sumaba Haydée Trinca de Eusebi con su canto, el piano de Enrique se encontraba ubicado en la sala en la cual, anteriormente, el Dr. Wilde atendía a sus pacientes. 
Todo un emotivo recuerdo para esa gran familia Girotto-Premoli. ¡Gracias Chalo!

Fuente: Blog El Quilmero, miércoles, 10 de febrero de 2010

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