9/8/16

Pasantías, Prácticas y Voluntariado

EL SISTEMA DE PASANTÍAS Y PRÁCTICAS
 EN NUESTRO ARCHIVO

Una pasantía, internado, o puesto de interno es una práctica laboral bajo poca o nula remuneración que realizan algunos profesionales, para obtener experiencia de campo. Al que realiza la misma se le denomina pasante, en tanto que a los encargados de supervisarlo se les denomina tutores.


En México, se le llama «pasante» al estudiante de cualquier licenciatura que ha acreditado todas sus asignaturas y sólo le resta presentar una tesis, una tesina, un examen profesional o una práctica profesional para obtener su título universitario.

En Venezuela se conoce como pasante al profesional aún no graduado (por ejemplo diseñadores gráficos, ingenieros, administradores, etc.) que trabajan como profesionales no titulados en una compañía en donde obtienen experiencia de campo, y se dice que éste realiza una pasantía, o práctica profesional.

En Chile, Perú o España se le llama práctica profesional o preprofesional (dependiendo si el interesado la realiza antes o después de la obtención de su título universitario), y funciona de la misma manera. En el lenguaje coloquial también se le conoce como «prácticas».

En Colombia, COLCIENCIAS define una pasantía como aquellas actividades de investigación que enriquecen el proceso de formación y aportan de manera decisiva a la realización de la tesis de doctorado. La pasantía se realiza en el exterior en una universidad o centro de investigación de alto reconocimiento.

En Argentina, mediante la Ley 26.427 se crea el Sistema de Pasantías Educativas en el marco del Sistema Educativo Nacional. Dicha norma fue sancionada en noviembre 26 de 2008 y promulgada de hecho en diciembre 18 de 2008.
Los artículos 2, 3 y 4 de la Ley explicitan el concepto y alcance de las mismas.

Se entiende como "pasantía educativa" al conjunto de actividades formativas que realicen los estudiantes en empresas y organismos públicos, o empresas privadas con personería jurídica, sustantivamente relacionado con la propuesta curricular de los estudios cursados en unidades educativas, que se reconoce como experiencia de alto valor pedagógico, sin carácter obligatorio.

Los objetivos del sistema de pasantías educativas son lograr que los pasantes:

a. Profundicen la valoración del trabajo como elemento indispensable y dignificador para la vida, desde una concepción cultural y no meramente utilitaria;
b. Realicen prácticas complementarias a su formación académica, que enriquezcan la propuesta curricular de los estudios que cursan;
c. Incorporen saberes, habilidades y actitudes vinculados a situaciones reales del mundo del trabajo;
d. Adquieran conocimientos que contribuyan a mejorar sus posibilidades de inserción en el ámbito laboral;
e. Aumenten el conocimiento y manejo de tecnologías vigentes;
f. Cuenten con herramientas que contribuyan a una correcta elección u orientación profesional futura;
g. Se beneficien con el mejoramiento de la propuesta formativa, a partir del vínculo entre las instituciones educativas y los organismos y empresas referidos en el artículo 1º de la presente ley;
h. Progresen en el proceso de orientación respecto de los posibles campos específicos de desempeño laboral.

Los objetivos del sistema de pasantías apuntarán, además, a generar mecanismos fluidos de conexión entre la producción y la educación, a los efectos de interactuar recíprocamente entre los objetivos de los contenidos educativos y los procesos tecnológicos y productivos.

El resto del texto legal especifica las condiciones en que se llevarán a cabo, las obligaciones y derechos de cada una de las partes y los organismos de contralor, entre otras cuestiones.

Empresas, universidades y organismos del Estado o supraestatales suelen ofrecer pasantías, a menudo pero no siempre rentadas. 

La Provincia de Buenos Aires había legislado el Sistema de Pasantías para los estudiantes de la jurisdicción, mediante la Resolución 13.255 del 10 de octubre de 1997. En este caso, las pasantías son "de carácter voluntario y gratuito, no generando ninguna relación jurídica o vinculo con la Organización en donde se efectúe su práctica educativa." 

La resolución provee una Reglamentación del Sistema de Pasantías, un modelo de Contrato, un modelo de Cuaderno de Informe de la pasantía, un Modelo de Certificado de Capacitación y un Modelo de nota información de Pasantías y de Certificados otorgados. 


Durante el año 2009 el Archivo se benefició con la asistencia de cuatro estudiantes de la Tecnicatura que cumplieron, 3 de ellos, las 48 horas de pasantía reglamentarias; provenían del ISFDyT Nº 8 de La Plata. Una vez inaugurada la carrera en el distrito de Quilmes (ISFDyT Nº 83) hemos abierto las puertas a los estudiantes para que realicen las Prácticas Profesionales que establece el Plan de Estudios. Así es que contamos con ellos y su docente desde 2013, lo que redunda en ventajas mutuas. Los alumnos pueden experimentar en un ámbito real de trabajo lo que aprenden en sus clases y, al mismo tiempo, contribuyen a la organización de un valioso fondo documental que no cuenta con personal idóneo a cargo.

LAS PRÁCTICAS PROFESIONALES 
EN LA CARRERA DE GRADO







EL VOLUNTARIADO

Entre las numerosas virtudes del proyecto para la preservación de nuestro patrimonio histórico escolar, está la de capitalizar la cooperación voluntaria de diferentes miembros de las comunidades educativas que, por distintas razones, se sienten impelidos a participar en el mismo.

Docentes, alumnos, ex-alumnos y otros miembros de nuestra comunidad comprometen su esfuerzo a través de contratos verbales y éticos, empeñan tiempo, se capacitan, robustecen la continuidad de la labor de recuperación del acervo documental y se hacen dignos merecedores de respeto y encomio por este hecho. En nuestro caso, como en muchos otros, únicamente a cambio de la gratificación moral e intelectual que puede reportar esta tarea.

Sin embargo, muchos colaboradores tienen otras prioridades, igualmente respetables, y su dedicación al proyecto se verá afectada, cuando no subordinada, a cuestiones ajenas al mismo. 

Los alumnos deben avanzar en su carrera, obtener su título de grado y, probablemente, partir en busca de su destino laboral. Quizás de las nuevas cohortes de estudiantes surjan algunos que deseen incorporarse y será necesario –en consecuencia- repetir la capacitación e integrarlos en los siguientes tramos del trabajo. Tendrán una visión fragmentada del proceso; no obstante, su participación será no sólo valiosa sino valorada.

También los demás participantes pueden verse atraídos por otros proyectos o, presionados por circunstancias de la vida, abandonar éste transitoria o definitivamente.


La importancia de constituir un equipo de trabajo más o menos permanente se exhibe entonces en toda su magnitud. Si bien el compromiso es institucional, la cruda realidad es que el voluntariado es un camino horadado por baches más o menos profundos, que obstaculizan una fluida circulación.

Aparece -entonces- la necesidad de establecer cargos y salarios para preservar la continuidad de un programa de rescate del patrimonio que, día a día, adquiere  mayor relieve y alcance a nivel nacional.

Tal vez no sea necesario, al inicio, pensar que cada escuela debe tener un archivista. Pero al menos las instituciones que tienen una prolongada trayectoria y conservan todo o gran parte de su fondo documental lo necesitan con toda seguridad.

Por otra parte, parece legítimo preguntarse por las políticas públicas relacionadas con los archivos y con la educación. Algunas jurisdicciones, la Pcia. de Buenos Aires por ejemplo, ofrecen preparación profesional en esta especialidad (como se ha visto más arriba), enmarcada en el sistema educativo formal. Sin embargo, no disponen de nichos laborales para los graduados, aun cuando el desarrollo de la disciplina ha demostrado hace tiempo su importancia.

El Estado debería ser capaz de responder a las necesidades de los ciudadanos, promoviendo la implementación de mejores prácticas en el sector estatal y el desarrollo de más y mejores profesionales con vocación por lo público.

A quienes trabajan con el objetivo de contribuir a desarrollar herramientas que permitan a la sociedad civil incrementar su capacidad de participación en las políticas del Estado se les torna evidente que estos momentos requieren una mayor articulación de esfuerzos de los diversos actores de la sociedad -públicos, privados, organizaciones no gubernamentales y académicos- en pos de generar nuevas y creativas respuestas para enfrentar los desafíos.






Fuentes:
Ley 26.427 en 
http://servicios.infoleg.gob.ar/infolegInternet/anexos/145000-149999/148599/norma.htm
Ducoté, Nicolás. “En tiempos de incertidumbre, es clave unir esfuerzos y compromisos”. CIPPEC, publicado en El Cronista, 16/12/2008.

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