6/4/17


Hemos seleccionado algunos fragmentos del Reglamento de 1900 para dar cuenta de los documentos que se producían en las escuelas de la época y su tramitación y archivo. Al leer el texto completo, puede advertirse que muchas de las normas vigentes hoy en día sobre aspectos administrativos de la organización escolar tienen -como mínimo- más de un siglo de existencia. Sabemos, desde luego, que este mismo Reglamento se basa en otros anteriores de características muy semejantes.



Reglamento para las escuelas comunes de la capital y territorios nacionales

TÍTULO VIII
De la biblioteca. - Del archivo y del museo

Art. 172. Todos los libros y documentos, referentes á (sic) la escuela, se ordenarán y custodiarán en un archivo, que estará a cargo y bajo la responsabilidad del director.
El archivo de la escuela comprenderá los siguientes libros y documentos, debidamente ordenados y coleccionados por año:
1º. Los registros y planillas de estadística designados en el capítulo respectivo; los horarios y las actas de los exámenes libres.
2º. Las notas y comunicaciones que se reciban.
3º. Las copias de las notas y comunicaciones que se manden.
4º. Las matrículas y certificados de vacuna de los niños admitidos en la escuela, mientras éstos permanezcan en ella.
5º. Los comprobantes de la distribución de útiles.
6º. Los programas y reglamentos vigentes y EL MONITOR DE LA EDUCACIÓN COMÚN.
7º. El índice del archivo.
8º. El catálogo de la biblioteca.

TÍTULO III - CAPÍTULO III
Deberes de los maestros

Art. 60.
7º. Llevar con esmero, los registros que se establecen por este reglamento, á (sic) fin de suministrar, en su caso, los datos necesarios.

Art. 62. Todo director, al hacerse cargo de una escuela, deberá recibir, bajo inventario, las existencias de la misma.

Art. 63. Son deberes especiales del director:
4º. Expedir los informes y suministrar los datos que le sean pedidos por la autoridad competente.
9º. Remitir por duplicado, en los primeros días de cada mes, al consejo escolar de su distrito, un estado del movimiento mensual, según los formularios que se le pasen, dejando copia de ellos en el archivo de la escuela. Uno de los ejemplares de estos estados será remitido por el consejo escolar del distrito, dentro de los diez primeros días de cada mes, á (sic) la oficina de estadística del Consejo Nacional; la que, á (sic) su vez, dará oportuno conocimiento de dicho estado á (sic) la inspección respectiva, para las anotaciones del caso, debiendo devolverse á (sic) la oficina originaria á (sic) la mayor brevedad.
10º. Los estados correspondientes á (sic) las escuelas de los territorios nacionales serán emitidos directamente á (sic) la oficina de estadística, de donde se pasarán, oportunamente, á (sic) la inspección respectiva para las anotaciones correspondientes; debiendo devolverse sin demora a la oficina de origen.


Art. 64. En toda escuela habrá, indispensablemente, a cargo ó (sic) bajo la vigilancia del director los siguientes libros:
Registro de matrícula.
Inventario general.
Distribución de útiles.
Registro de disciplina.
Copiador de notas.

Y, además, las planillas siguientes:
De movimiento mensual.
De pedido de útiles.
De resumen mensual de clasificaciones (sic).

Tanto los libros como las planillas serán llevadas al día, con escrupulosidad y exactitud, evitando raspaduras y enmiendas. Unos y otros deberán presentarse á (sic) todo consejero ó (sic) inspector que visite la escuela, y serán uniformes; para lo cual deberán llenarse las prescripciones anotadas al pie de ellas. El director será auxiliado en esta tarea por los maestros que él designe.

Art. 67. Son deberes especiales de los maestros:
2º. Inscribir su nombre y la hora de llegada, en el libro de asistencia; anotando también la salida, cuando por fuerza mayor se vean obligados á (sic) dejar el establecimiento.

TÍTULO V - CAPÍTULO II
Matrícula

Art. 128. Anualmente se abrirá, en cada consejo escolar, un libro de matrícula, destinado á (sic) inscribir a todos los niños en edad escolar existentes en el distrito; anotando su nombre, edad y sexo, comunión de sus padres, domicilio y demás indicaciones necesarias. (Artículo 15 de la ley). 

CAPÍTULO III
Asistencia

Art. 136. Cada maestro, al principiar la sección escolar, anotará los alumnos ausentes. En el caso de retardo de los niños, y sin perjuicio de su admisión en la clase, los directores deben llamar a los padres, á (sic) objeto de averiguar la causa de la falta y corregirla. El rechazo del alumno será el recurso extremo para obtener su puntualidad.

Art. 137. A los efectos del artículo anterior se abrirá anualmente, en cada escuela, un registro de asistencia, que contendrá las indicaciones necesarias sobre cada alumno en lo relativo al tiempo que concurra ó (sic) que esté ausente en la escuela. (Artículo 19 de la ley).

TÍTULO VI
Promoción de los alumnos

CAPÍTULO I
Disposiciones generales

Art. 142. Para constancia de su idoneidad, sea el alumno oficial ó (sic) libre, se le extenderá un certificado de promoción, que contenga los números del distrito y de la escuela; el nombre del alumno; el grado cursado ó (sic) el examen rendido; la clasificación (sic) obtenida la fecha y la firma del presidente y secretario del consejo escolar y del director de las escuelas. La inscripción de los alumnos, el examen y el certificado que puedan alcanzar, son completamente gratuitos.

Art. 143. Antes del 15 de enero de cada año, los consejos escolares remitirán al Consejo Nacional un informa del estado de las escuelas, acompañando un cuadro demostrativo de las mismas, con el de los alumnos inscriptos, el de los presentes á (sic) fin de año, y el de las clasificaciones obtenidas. En los territorios de Santa Cruz y Tierra del Fuego, debe cumplirse esta prescripción antes del 15 de julio.

CAPÍTULO II
De los alumnos oficiales

Art. 147. Al terminar el curso, los maestros elevarán otra planilla que contenga el promedio de las clasificaciones mensuales y de las obtenidas en los ejercicios escritos á (sic) que se refiere el artículo siguiente. En esta última planilla serán especificados los promedios generales obtenidos en aritmética, geografía, idioma nacional é (sic) instrucción cívica.

Art. 149. [...] De todas las planillas en que consten las clasificaciones de los alumnos, la dirección de la escuela elevará una copia al consejo escolar respectivo.

Art. 152. Los alumnos llevarán á )sic) sus padres ó (sic) tutores, en los primeros días del mes, una libreta que contenga el promedio de las clasificaciones obtenidas en el anterior; la que deberá ser autorizada por la firma del director y maestro respectivo, y devuelta a éste, una vez firmada por el padre, tutor ó (sic) encargado del alumno.

TÍTULO IX
De los útiles

Art. 174. Antes del 31 de octubre (antes del 30 de abril en los territorios de Santa Cruz y Tierra del Fuego) de cada año, los directores de escuela elevarán al consejo escolar de su distrito la planilla de pedido de útiles por duplicado, á (sic) los efectos de la provisión para el año siguiente, y en la cantidad necesaria, para evitar gestiones parciales, durante el curso escolar. Cada pedido será acompañado del inventario de los muebles y útiles existentes en la escuela.

Art. 175. Los consejos escolares elevarán a la brevedad posible, un ejemplar de cada planilla, al consejo escolar (1), pronunciándose en la columna correspondiente del formulario, respecto de las cantidades de útiles solicitados por el director; teniendo en cuenta el inventario de las existencias y el número de niños que deban recibir gratis los útiles expresados, con arreglo al artículo 40.

Art. 178. Los muebles, útiles ó (sic) textos que se mande proveer para las escuelas públicas de la capital y territorios nacionales, se remitirán, por el depósito, á (sic) los directores respectivos, con una lista duplicada, con uno de cuyos ejemplares otorgará recibo el director, debiendo aquella oficina pasar copia autorizada de la planilla, nota de remisión y su recibo, á (sic) la contaduría.

Art. 179. Al despachar toda la partida de muebles, útiles ó (sic) textos para las provincias el depósito las acompañará con la guía de carga y la factura detallada del número de objetos y su importe; debiendo pasar copia de dicha factura á (sic) la contaduría, á (sic) los efectos consiguientes; y dando aviso escrito, á (sic) la secretaría, del número de bultos que componen la carga y de la vía por donde se remiten.

Art. 180. Los directores de escuela de la capital enviarán, trimestralmente, al Consejo Nacional, por intermedio del de distrito, la cuenta de inversión de útiles, por duplicado; uno de cuyos ejemplares se reservará en contaduría, pasándose el otro al depósito, cuyo jefe, por sí ó (sic) por medio del empleado que designe, verificará oportunamente, en cada escuela, si los saldos que arrojan las cuentas rendidas, concuerdan con las existencias.
En los territorios nacionales la rendición de cuentas se hará, semestralmente, en la misma forma que en la capital; y donde no hubiese consejo escolar, los pedidos de útiles, como la justificación de su distribución, se harán directamente.

TÍTULO X
Disposiciones transitorias y complementarias

Art. 182. Este reglamento empezará a regir desde el 12 de marzo del presente año; quedando derogadas, desde la fecha, todas las disposiciones anteriores que sean contrarias á (sic) lo que en él se establece.

Buenos Aires, marzo 3 de 1900.- JOSÉ M. GUTIÉRREZ, presidente.-A. Helguera Sánchez, secretario.

Nota:
(1) Debió decir Consejo Nacional (aclaración propia)

Fuente: El Monitor de la Educación Común, Año XX, Tomo XVIII, Marzo 31 de 1900, Nº 324, páginas 184-185, 175-176, 181, 182, 183, 185-186.

26/3/17

Pre-Conferencia ISCHE sobre 
"Archivos y museos..."

El Congreso Permanente sobre Historia de la Educación ISCHE 2017 (39) se realizará en Buenos Aires entre el 18 y el 21 de julio de 2017, coincidiendo con el bicentenario de los procesos de emancipación de América Latina.

Las sesiones se organizan en torno a ocho ejes temáticos: 
1. Emancipación y colonización: pensamiento y prácticas educativas.
2. Diversos enfoques sobre procesos de emancipación y / o colonización a través de la cultura escolar y el currículum, conocimientos y programas de estudio.
3. Identidades desplazadas, migraciones y exilios en la historia de la educación.
4. Género, sexo y cuerpo en los procesos de emancipación y / o colonización.
5. Subjetividades, emociones y sensibilidades en los procesos de emancipación y / o colonización
6. Las políticas y los agentes educativos en los procesos de emancipación y / o colonización
7. Profesores, académicos e instituciones del conocimiento en procesos de emancipación y / o colonización.
8. Imágenes, gestos y sonidos de emancipación y / o colonización: hacia una historia de la educación multisensorial.

Se invita a presentar propuestas para la Pre-Conferencia ISCHE sobre "Archivos y museos sobre la historia de la educación con vistas a los procesos emancipatorios"

http://www.ische.org/cfp-ische-39-pcw-archives-and-museums/Pre-Conference Workshops

Convenido por: María Cristina Linares (UNLu, Argentina), Lucia Martinez Moctezuma (UAEM, Méjico), María Cristina Menezes (UNICAMP, Brasil).

Entendemos que los documentos, los objetos escolares y el patrimonio educativo inmaterial de los museos y archivos ayudan a construir / interpretar la historia, a entender las formas de socialización. En ese sentido, aportan materiales importantes para desentrañar los mecanismos escolares en los procesos de transculturación, hibridación, aculturación y emancipación de los pueblos.

Pero la pregunta es: ¿qué hacemos desde los archivos y museos para que estos procesos sean visibles, evidentes y socializados? Y, por otra parte, ¿de qué manera lo estamos haciendo? La forma en que seleccionamos los contenidos, la forma en que presentamos las exposiciones, la forma en que escribimos los carteles, la forma en que trabajamos con los visitantes, debiera asegurarnos de que todo lo que hacemos es impulsado por la colección y centrado en los usuarios actuales y potenciales.

Los museos y archivos de Historia de la Educación deben utilizar nuestra colección para el disfrute y la inspiración, trabajando con personas de todos los orígenes para provocar el debate y la reflexión sobre el pasado, el presente y el futuro de la educación. Los museos y archivos contemporáneos sólo pueden ser eficaces si desarrollamos nuestro trabajo en consulta, colaboración, asociación con nuestros diferentes públicos a través de proyecciones, exposiciones y programas públicos. Para ello, se deben construir canales de comunicación, transferencia y diálogo entre documentos, objetos y la comunidad. Tenemos que convertirnos en un servicio comunitario más efectivo.

Necesitamos trabajar con nuestra comunidad de maestros, estudiantes, académicos y vecinos en alianzas para compartir nuevas perspectivas sobre la colección y las maneras en que el público se involucra con ella. 
Queremos reconocer que hay una amplia variedad de perspectivas sobre todos los temas con los que los museos y los archivos trabajan, lo que refleja la diversidad en lo que hacemos. Tenemos que trabajar de una manera que nos ayude a pasar de la participación a la representación, para que nuevos públicos y sus conocimientos y experiencias se hagan evidentes en las políticas de exhibición, documentación en archivos y museos.

Este taller tiene como objetivo discutir cómo trabajamos con nuestro patrimonio y cómo nos comunicamos y trabajamos con la comunidad en los campos educativos desde la perspectiva de la emancipación política, cultural, nacional, social y pedagógica. 

Por favor envíe un resumen de una página antes del 30 de abril de 2017.

Remitan las propuestas a los tres convocantes:
María Cristina Linares (UNLu, Argentina), 25cristinamaria@gmail.com
Lucia Martinez Moctezuma (UAEM, Méjico), luciamoctezuma@yahoo.com.mx
María Cristina Menezes (UNICAMP, Brasil), menezes.mariacristina@gmail.com 

Callfor Papers – ISCHE 39 Pre-Conference Workshop Archives and museums.
Deadline: Apr. 30, 2017 | ISCHE International Standing Conference for the…ISCHE.ORG

ESCUELA NORMAL DE VIEDMA
 SU CENTENARIO

Ex docentes y ex alumnos celebraron a pura emoción el Centenario de la escuela que formó a los primeros maestros en la Patagonia. El 22 de Marzo de 1917 se iniciaron las clases en la Primera Escuela Normal de la Patagonia, la Escuela Normal Mixta de Viedma, que fue creada por iniciativa del Ing. Eliseo Schieroni y para la organización pedagógica se contó con la colaboración del Director del Colegio San Francisco de Sales: Padre Pedemonte y de los profesores: Enrique Perez Petit, Cesáreo Lopez, Nicolás Ortiz, Albertina Iribarne y María Luisa Perez, entre otros. Y los colaboradores económicos fueron: Carlos Evrat, Gobernador Interino; Felipe Contín; César Lopez; Nazario Contín y el Ing. José María Diego Contín.

(Foto: Pablo Leguizamón)

En esa oportunidad, y colmadas de de alegría por la vivencia del encuentro, Inés Ramos y Norma Pelle, pronunciaron unas palabras de reconocimiento hacia quienes hicieron posible la formación de la Escuela y recordaron las gestiones de quienes la llevaron adelante.

La institución fue fundada en 1917 y varias generaciones de maestros salieron de sus aulas. Durante varios años funcionó la sede central de la municipalidad de Viedma, hasta que se proyectó su recuperación para ser destinada al cuerpo deliberativo.

Durante la tarde se concretó un segundo capítulo en el recuerdo de las impresiones que dejó esa institución y que sirvió para el reencuentro de ex alumnos y ex docentes.

En ese momento, caló hondo la alocución de la ex alumna y ex docente Nydia Lopez Krusse, quien parafraseando al pedagogo brasileño Paulo Freire, aseveró que en este institución de formación “no sólo hubo edificios y conceptos sino también hubo gente que trabajó y se hizo amiga”.

En ambas ceremonias, el principal homenajeado fue el impulsor de la creación el ingeniero Eliseo Schieroni. Ayer, entre las distinciones, se otorgó un reconocimiento a la dirigente de la Unión Trabajadores de la Educación de Río Negro (Unter), Sandra Schieroni, nieta del fundador.

Entre los presentes, la ex profesora Nelly Fresán destacó que “había convicción para enseñar -muy distinto ahora” y fue un “mazazo el cierre porque los institutos de formación que surgieron después no remplazaron para nada a la Escuela Normal”. Se mostró conforme con la tarea realizada sobre todo porque “algunos ex alumnos que conocieron Egipto, me agradecieron que llegaron a ese país con muchas enseñanzas mías”.

Roberto “Yayo” López, de la promoción 1947 e hijo de Cesáreo -uno de los primeros profesores-, destacó que “la escuela fue un hito histórico que vale la pena recordar”.

El vicegobernador Pedro Pesatti acompañó los festejos por los 100 años de la creación de la Escuela Norma Mixta de Viedma “Eliseo Schieroni” (hoy CEM 84) que se llevaron a cabo a través de una ceremonia realizada en las escalinatas del establecimiento educativo ubicado en calle José María Guido.

El titular del Parlamento cerró la lista de oradores que también incluso a la directora del colegio Nora Girardi.


Pesatti explicó que la Escuela Normal jugó un papel preponderante en la vida social de la capital rionegrina y en su relación con el derecho a la educación que aún no estaba garantizado en la Patagonia en los tiempos de su creación.

“Esta institución formó tanto a personas de Viedma como de diferentes puntos de Río Negro y de provincias vecinas. Y esa función se mantiene aún hoy, en un tiempo donde la educación resulta ser más importante y más estratégica que nunca, de cara a los futuros desafíos que tienen los individuos”, explicó el vicegobernador.

Además, el vicegobernador reseñó que “la Escuela Normal contribuyó para construir ese mandato que nos dieron nuestros padres de continuar el secundario, fue esta escuela la que contagió a las familias viedmenses la necesidad de aspirar a una instancia de estudios superiores para sus hijos”.

De la ceremonia también participó el presidente del Concejo Deliberante de Viedma, Mario Alberto Francioni; el legislador Rodolfo Cufré; el secretario de Desarrollo Humano del municipio, Ariel Sarricouet; y la directora de Planeamiento, Educación Superior y Formación del Ministerio de Educación y Derechos Humanos de Río Negro, María de las Mercedes Jara.

Los funcionarios dejaron ofrendas florales debajo del busto de Eliseo Schieroni que se ubica en el hall del establecimiento y descubrieron placas recordatorias al centenario de la escuela.

Esta era la imagen que presentaba, hacia la década de los '50 (del siglo pasado) el frente del edificio de la Escuela Normal Mixta de Viedma, sobre calle Buenos Aires al 300, enfrente de la plaza Alsina.

El director del Museo Regional `Emma Nozzi´, Jorge Bustos, destacó el centésimo aniversario de la fundación de la Escuela Normal Mixta de Viedma, por la significación que tuvo como establecimiento pionero de toda la norpatagonia. “Tuvo una extraordinaria trascendencia, nosotros desde acá de Patagones tenemos muchísimo que agradecer porque allí está la matriz de todos nuestros maestros”, consignó.

Recordó a la agencia APP que Emma Nozzi, fundadora del museo y la principal difusora de la Gesta del 7 de Marzo, “tenía siempre un especial reconocimiento por la Escuela Normal, su escuela; hay un hermoso discurso de ella cuando se cumplieron 50 años de su promoción”.

“Ella siempre decía que la Escuela Normal fue mucho más que una escuela, la puso en el carril de su vocación y recibió una excelente formación”, aseveró.

Destacó además que muchas de las maestras que se formaron en la Escuela Normal “le dedicaron su vida por completo a la educación; en algunos casos se casaban y dejaban la escuela, otras que se casaban y sencillamente seguían su tarea de maestra, pero tenían eso y nada más, pero había otro grupo minoritario, donde se contaban Emma Nozzi y Teresita Rucci, que estaban mañana, tarde y noche abocadas a la educación”, algo inusual para esa época donde muchos hombres se sentían tocados en su hombría si su mujer trabajaba. “Se casaron con la escuela”, agregó.

Indicó que en general en aquellas maestras “primaba una fuerte vocación más que la cuestión económica; estaba esa cuestión de que ser maestro era un apostolado y, por ejemplo, no podía hacer paro, más allá que después esto se fue corrigiendo y yo, aparte, fui dirigente gremial docente. Mi particular punto de vista en esto es que la educación era un apostolado porque igual que la medicina el maestro debe amar a aquel con quien trabaja, si no hay amor no hay magisterio; el amor de quien sabe y siente que está contribuyendo, con los papás, a forjar una persona”

LOS ARCHIVOS

Un proyecto de extensión de la Universidad Nacional de Río Negro (UNRN), Sede Atlántica, dirigido por la Dra. Inés Fernández Mouján, comenzó a reconstruir el acervo histórico de la Escuela Normal Popular Mixta de Viedma “Eliseo Scheroni”. La iniciativa busca proteger, recuperar, organizar y resguardar el fondo documental de ese establecimiento y realizar un trabajo de ordenamiento para preservar la memoria institucional, garantizando la existencia de fuentes de información del quehacer pedagogógico y administrativo, producto de los procedimientos cotidianos y extraordinarios de la institución.

El legado de esta institución, que funcionó entre 1917 y 1969, forma parte del patrimonio del actual Centro de Educación Media (CEM) N° 84 de esta ciudad (ex Anexo Comercial de la Escuela Normal “Eliseo Scheroni”). La documentación hallada está compuesta por legajos de alumnos y docentes, libros copiadores y de actas, circulares, registros de sueldos, planos y fotografías. 

“Todo este material lo tenía a resguardo la directora del CEM 84, Cecilia Domínguez, su decisión nos permitió acceder a tan valiosa información para la historia y memoria local”, explica Fernández Mouján. Cuenta que “toda la documentación estaba en un cuarto de dos metros por dos, con un pequeño foco que emitía una muy tenue luz, entre estanterías viejas, archiveros y libros matrices con solapa de cuero; todos muy bien numerados. Así se me presentó la Escuela Normal...”.

Pone de manifiesto que el descubrimiento “nos permitió el acercamiento a fuentes de gran importancia para el acervo histórico de Viedma, porque ésta fue la primera escuela formadora de maestros de los territorios patagónicos, y esto no es poca cosa”.

Agrega que “podemos encontrar entre sus documentos las primeras palabras que dan cuenta de su fundación, del cambio de nombre, de su organización contable, las partidas de nacimiento de prácticamente todos los alumnos -observando que los primeros ingresantes eran en un número importante de origen italiano y español-, las visitas de inspectores históricos de la Patagonia, el plano completo del edificio actual y registros de actuación de las prácticas docentes”.

Entre los documentos hallados que explican el motivo oficial de su cierre está la Circular N° 114 del año 1968. En ella se hace referencia a la supresión del Ciclo de Magisterio en los planes de estudios de Nivel Medio de enseñanza a partir del año siguiente.

Los argumentos oficiales del documento indican que: “el exceso de graduados en relación con el número de vacantes en cargos docentes primarios, aconseja adoptar urgentes medidas en orden a una racional utilización de los recursos, que el actual plan de estudios del ciclo de Magisterio ya no es apto para proporcionar esa formación y por ello se hace necesario entre otras medidas la aprobación de estudios completos de Nivel Medio como condición previa al ingreso en la carrera docente”.

La doctora Fernández Mouján, como directora de ese proyecto de extensión y a partir del análisis de los escritos, da cuenta del contexto en el cual se toma esta decisión. “En 1966 irrumpe en la escena política argentina un nuevo golpe de Estado comandado esta vez por el General Juan Carlos Onganía, un golpe cívico; y es en este período (con el triunfo del nacionalismo católico ligado al desarrollismo) que se llevan adelante las primeras acciones descentralizadoras en educación, con la Reforma General del Sistema Educativo, Ley 17.878/68 que ubica la formación de maestros en el Nivel Terciario y con ello, el cierre definitivo a fines de 1969 de la Escuela Normal de Viedma”.

Una nota de color que contrasta con la drástica medida es el relato de los sucesos que en conmemoración de los 50 años de la Escuela Normal se realizan en Viedma. En ese marco, se destaca una vez más la importancia de esta institución pionera de la formación de maestros en la Patagonia.

Fernández Mouján toma como referencia de los acontecimientos el desaparecido diario “Voz Rionegrina”, que en su portada del uno de diciembre de 1967 resalta el acto de conmemoración: “Comenzaron los actos del cincuentenario de la Escuela Normal Mixta de Viedma”. Apunta la investigadora que “la crónica del acto protocolar nos dice que están presentes en el acto la directora de la Escuela Normal, el director del Colegio Nacional, el obispo de Viedma y representantes de las fuerzas armadas. Tanto en su portada como en el resto de la semana el diario pone el acento en todas las actividades que se realizaron para conmemorar el nuevo aniversario”.

Testimonio
Muchos años después de su cierre Nydia López Kruuse, ex alumna y directora del Departamento Aplicación, es entrevistada por el periodista Carlos Espinosa a quien le relata su vivencia sobre lo sucedido: “la Nación había asignado a Viedma un sitio para la Escuela Normal Superior pero a las autoridades provinciales de entonces no les interesó, se inclinaron por otra cosa y sin pensar en fundar una institución que supliera o superara a la Escuela Normal Mixta, directamente nos borró del mapa”.

Otra de las tareas que se llevan adelante dentro del proyecto de investigación-extensión, es recuperar las voces de sus protagonistas, sus egresados, hoy conocidos vecinos de la Comarca Viedma-Patagones, quienes en 1959 encabezaron una huelga que se extendió por dos meses. Reclamaban un mejor trato por parte de algunas profesoras. El conflicto finalizó luego de que llegaron a Viedma autoridades del Consejo Nacional de Educación.

Recomendamos la lectura del trabajo de la Profesora Inés Fernández Mouján, que presenta una crónica de los primeros avances de una investigación sobre la Escuela Normal Popular Mixta de Viedma (1917-1969). "Desde el inicio me propuse deconstruir su historia buscando las grietas que la tradición ocultó. Encarar este trabajo está estrechamente anudada a mi compromiso como docente e investigadora en la Universidad Nacional de Río Negro. Me interesaba enfrentar una tarea de elucidación de lo que se mantiene en reserva, en secreto, para comprender con la mayor claridad posible algunos de los motivos de su fundación-cierre y hacerlos públicos, pues considero que la historia de la Escuela Nacional Normal Popular Mixta de Viedma pertenece al acervo popular." La investigadora se ha valido, entre otras fuentes, de entrevistas orales y documentos de archivo inéditos.

Así mismo, es de interés la ponencia de Rebeca Belloso "Mucho más que un edificio", que incorpora la perspectiva de género, la cual resulta clave para analizar el proceso de formación de sujetos institucionales, en este caso, del ser maestra en aquella región patagónica.

Fuentes: https://www.adnrionegro.com.ar/2017/03/conmemoracion-de-los-100-anos-de-la-escuela-normal/ 
http://www.estoquepasa.com.ar/desarro_noti.php?cod=6513
https://www.blogger.com/blogger.g?blogID=2413040817083909950#editor/target=post;postID=7380326760234617052
http://appnoticias.com.ar/app/jorge-bustos-en-la-escuela-normal-mixta-de-viedma-esta-la-matriz-de-todos-nuestros-maestros/
http://www.noticiasrionegro.com.ar/noticia/739/un-dia-como-hoy-cumpliria-100-anos-la-escuela-normal-mixta-de-viedma
http://www.scielo.org.ar/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S2313-92772015000100010
http://www.todoespolitica.com.ar/index.php/item/4742-escuela-normal
http://www.hechohistorico.com.ar/Trabajos/Jornadas%20de%20Bariloche%20-%202008/Elvira.pdf

24/3/17

24 de MARZO

NUESTROS EX-ALUMNOS DESAPARECIDOS
 ¡PRESENTES!

















Imágenes: Actos 24/3/12, 25/3/13 y 10/12/14.

23/3/17

21 DE MARZO


SE CUENTA QUE...

San Benito (Nursia 480 - Montecasino 547) nació en una familia noble italiana y creció junto a su hermana gemela, la también santificada Escolástica. Gracias a la buena situación económica de su familia, Benito fue enviado a estudiar en Roma, donde recibió una exquisita preparación.

Pero esta formación, como más tarde diría San Gregorio Magno, no fue lo principal para el Santo quien, lejos de comulgar con el estilo de vida romano, se retiró a Subiaco, donde decidió dedicar su vida a la oración. De esta forma, San Benito estableció su vivienda en una cueva de muy difícil acceso, por lo que estuvo años sin que nadie le descubriera hasta que un día un sacerdote, guiado por Dios según San Gregorio, reparó en la presencia del ermitaño. A partir de este momento algunos pastores y campesinos, sabiendo de su pureza, lo visitaban, proveyéndolo de alimentos y recibiendo de él instrucciones y consejos.

Descubierto por la indiscreción de un sacerdote, se dejó elegir abad por un grupo de monjes que residían cerca de Vicovaro, los cuales, posteriormente, al no lograr adaptarse a la disciplina por él establecida, trataron de envenenarle.

Superada la asechanza, Benito de Nursia reunió a cuantos habían acudido a él de todas partes en busca de sus consejos y fundó en la región doce monasterios que muy pronto se poblaron de monjes, a los cuales dio como norma de vida la regla de San Basilio; de Roma llegaron también los patricios Tertulo y Equicio para confiar al patriarca sus jóvenes hijos Plácido y Mauro, que luego habrían de convertirse en dos de sus más ardientes discípulos y colaboradores.

Sin embargo, la paz y la tranquilidad no duraron demasiado. El envidioso sacerdote Florencio pretendió eliminarle; fracasado otro intento de envenenamiento llevado a cabo mediante un pan, trató de perjudicarle de la manera más infame, y no directamente en su persona, sino en sus jóvenes novicios, a los que sometió a la más dura de las tentaciones. El castigo no tardó en llegar, y el presbítero murió en el súbito derrumbamiento de su propia casa.

La Regla de San Benito tuvo una gran influencia en los monasterios carolingios. En la expansión definitiva de la Regla jugó un papel determinante el monasterio benedictino de Cluny que se expandió por toda Europa. Más tarde el Císter trató de volver a un estricto cumplimiento de sus preceptos al considerar las costumbres de los cluniacenses demasiado relajadas y apegadas a los bienes temporales. A San Benito de Nursia se le representa habitualmente con el libro de la Regla, una copa rota, y un cuervo con un trozo de pan en el pico, en memoria del pan envenenado que recibió Benito de parte de un sacerdote de la región de Subiaco que le envidiaba. San Gregorio cuenta que, por orden del santo, el cuervo se llevó el pan adonde no pudiera ser encontrado por nadie.

Benito, con unos cuantos compañeros, se alejó de aquel lugar y se dirigió a Campania, hacia el punto que habría de hacer para siempre famoso: Cassino, la antigua y bella colonia romana, entonces arruinada por las devastaciones de los bárbaros y la desolación de la guerra. En la Pascua del año 529 Benito destruyó el altar de Apolo que los moradores, vueltos al paganismo, habían levantado en la colina que dominaba el país, lleno de bosques sagrados, y lo reemplazó por los oratorios de San Juan y San Martín; con ello inició, mediante un acto de firmeza cristiana y romana, el futuro monasterio de Montecassino, el "Archicoenobium Casinense", donde el santo vivió durante el resto de su vida.


San Benito de Nursia, Abad de Montecassino (Frosinone, Lazio), es el patrón de Europa y el patriarca del monacato occidental, de tal manera que todas las órdenes monásticas de Occidente basan su patrón de existencia en la Regla que San Benito creó para la comunidad por él fundada. En ella se regulan minuciosamente todos los aspectos de la vida de la comunidad de monjes, vinculando la oración con el trabajo (ora et labora).

Por la inmensa labor que los scriptoria de los monasterios diseminados por toda Europa realizaron en pro de la conservación y difusión de la cultura occidental, y por las incipientes reglamentaciones que sobre los archivos de sus comunidades aparecen en la Regla, se le ha escogido como Santo Patrón de los archivos y los archiveros, celebrándose tradicionalmente su festividad el 21 de marzo.

10/3/17

Un nuevo año de trabajo


SEGURIDAD EN EL TRABAJO
Riesgos para la salud en archivos
Tipos de peligros, prevención, neutralización de las contingencias y recomendaciones para el personal, son algunos conceptos claves para fortalecer una cultura de cuidado en todo el archivo.

por Susana González
sgrestauro@gmail.com.ar
Lic. Conservación y Restauración Bienes Culturales –
Universidad Nacional de las Artes

Los archivos se encuentran dentro del grupo administrativo de “oficinas”, clasificación que no tiene en cuenta factores de riesgos que se hallan sólo en ese ámbito.

Entre los riesgos más habituales se encuentran 
los químicos, físicos, biológicos y los ergonómicos.

El reconocimiento de la exposición de riesgos, y la evaluación de pérdidas potenciales, son elementos básicos para un buen programa de salud ocupacional. Por lo general, los peligros se dividen en cuatro categorías. Los primeros son los riesgos químicos, que incluyen neblinas, vapores, gases, humos metálicos, polvos, líquidos y pastas cuya composición química pueda crear problemas.

Los físicos, entre los que se encuentran ruidos, radiación, temperaturas extremas, iluminación, vibración, microondas, rayos láser y radiación infrarroja ultravioleta. También los biológicos que considera a los insectos, moho, hongos, bacterias, virus, parásitos, gastrointestinales y otros agentes. La última categoría corresponde a los riesgos ergonómicos y tiene que ver con la interacción hombre/maquina/ambiente para que esta sea segura, eficiente y tan cómoda como sea posible. Tanto el aspecto psicológico como el fisiológico son importantes.

El mantenimiento del ambiente como primer paso La manipulación de los documentos de archivo requiere cuidados especiales, tanto para los empleados administrativos, del repositorio y los usuarios. Es importante la protección personal con guantes y mascarillas o barbijos apropiados, aunque esto no garantiza en absoluto impedir la contaminación. A nivel internacional, se acordó que el mantenimiento adecuado del ambiente es la vía más efectiva para evitar y controlar la contaminación. La reducción de la humedad y el incremento del flujo de aire inactivan y eliminan el crecimiento fúngico. Pero algo que resulta inevitable es la manipulación del material que ya ha sido contaminado antes de su ingreso, o bien por malas condiciones de guarda en el archivo. 

Factores contaminantes biológicos

Los documentos impresos son una fuente nutricional para diferentes organismos y microorganismos, no sólo porque la naturaleza constitutiva de su soporte es el papel, sino por todos los compuestos orgánicos que intervienen en su manufactura (las tintas, colas vegetales y animales, además de materiales de encuadernación como cartones, cueros y telas).

Los agentes biológicos que comúnmente afectan los materiales impresos son los microorganismos, insectos y roedores. Los hongos también son un factor de riesgo para el hombre y su desarrollo se dará cuando las condiciones ambientales le sean propicias (a partir de 22° C y humedad relativa superior al 65%.). Si el material es infectado por hongos, el riesgo de que el foco de infección se extienda rápidamente es muy elevado, ya que su reproducción es a través de esporas, transportadas por el viento o la ropa de las personas que entran en contacto con ellas. 

Los insectos comúnmente hallados en los archivos son los pececillos de plata o lepismas, los psócidos (también conocidos como piojos de libros) y las cucarachas. Las lepismas pueden tener hasta 12,5 mm de longitud; se alimentan del apresto del papel (especialmente al papel lustroso) y dañan tanto las encuadernaciones de los libros como el papel tapiz para llegar a los adhesivos subyacentes. Prefieren las áreas oscuras y húmedas que no son perturbadas por largos períodos de tiempo.

Los psócidos se alimentan de hongos microscópicos que crecen en el papel, por lo que su presencia usualmente indica un problema de humedad en el depósito. Son mucho más pequeños que las lepismas y también pueden comer engrudos y gomas, pero no producen huecos en el papel.

Las cucarachas son omnívoras, pero les gustan especialmente los materiales que contienen almidón y proteínas; se comen las páginas de los libros, las encuadernaciones, los adhesivos, el cuero y el papel tapiz. Mastican y horadan el papel y las encuadernaciones, pero también pueden manchar gravemente los materiales con sus secreciones.

¿Cómo ingresan los insectos a un archivo?

Además de los propios libros y documentos pueden acceder a través de ventanas y puertas inadecuadamente selladas o abiertas, conductos de aire y respiraderos. Las plantas cercanas a un edificio también proporcionan un excelente hábitat para los insectos, que luego pueden migrar. 

El mantenimiento de las condiciones climáticas recomendadas para la preservación de libros y papel ayudará a controlar los insectos. Se recomienda mantener un clima moderadamente fresco y seco, evitando las fluctuaciones bruscas de temperatura y humedad relativa. Estas deberían mantenerse en valores aproximados a los 20°C y 50% respectivamente. Otros métodos, como la fumigación y la gasificación, son muy utilizados en archivos para la eliminación de insectos. En general se utilizan insecticidas de base piretroides teniendo en cuenta los recaudos necesarios para evitar reacciones adversas en personas.

Los hongos tienen una gran capacidad para crecer en diferentes sustratos, en una amplia gama de condiciones ambientales, permitió a algunos de ellos colonizar tejidos vivos de animales y ser responsables de muchas formas de enfermedades. Producen metabolitos tóxicos cuando se ingieren, o alérgenos cuando se inhalan o entran en contacto de cualquier otra forma. Muchas de las enfermedades se originan por la inhalación y son de naturaleza respiratoria incluyendo la más común, la histoplasmosis, que está vinculada a ciertos ascomicetos. Los aspergilli patogenéticos o toxigénicos han sido reconocidos en todos los grupos de especies, con la excepción de siete de ellos. 

El aspergilli causa tres tipos de enfermedades; dos de ellas afectan al hombre. La micosis (primaria o secundaria) resultante de la invasión de tejido vivo por los hongos. También la alergia, que está asociada a la inhalación de la conidia u otros contactos con el hongo. Según informes médicos, los aspergillius son patógenos respiratorios.

La micosis es una infección producida por los hongos microscópicos y toman su nombre de la parte del organismo que invaden, o del hongo que las causa. En el caso de los archivos existen reacciones alérgicas por inhalación de las esporas y aunque algunas enfermedades alérgicas, como el asma, se ocasionan debido a la presencia de hongos. Existen micosis diversas que presentan síntomas característicos. Las superficiales pueden producirse por el contacto con documentos infectados (generalmente soporte papel), afectando la piel y las mucosas. Las esporas de la documentación con hongos penetran en el organismo por inhalación, y pueden producir infecciones pulmonares de diversa índole. En general las micosis son de evolución sub aguda o crónica, pueden ser letales o durar años. Entre los distintos tipos de micosis se encuentra la oculomicosis ojos (superficie de la cornea); otomicosis oído (conducto auditivo externo); subcutáneas piel (tejido celular, huesos y viseras) y oportunistas cavidades (se generan dentro de estas). 

Aquellos archivos que carecen de programas integrales de conservación, se convierten en verdaderos nidos para el cultivo de hongos no sólo en soporte papel (planos, pergaminos, fotografías, cuero y nuevas tecnologías). Esto hasta ahora refiriéndonos solo a los documentos ya que debido a estas degeneraciones bacterianas los archivistas se verán severamente afectados, convirtiéndose en el mayor de los casos en víctimas inocentes e ignorantes. 

Las infecciones micóticas son causadas por hongos que pueden vivir en la piel y que pueden habitar en los tejidos muertos del cabello, uñas y capas externas de la piel. Entre las infecciones micóticas se pueden mencionar los hongos tipo moho (dermatofitos, los cuales causan infecciones por tiña) y los hongos tipo levaduras (tales como la Candida). La Candidiasis cutánea es una de las más presentadas por contacto con documentación infectada, involucra infección de piel con Candida y puede comprometer casi cualquier superficie de piel en el cuerpo, pero por lo general se presenta en áreas cálidas, húmedas y con pliegues como axilas e ingle. La Candida también puede producir infecciones en uñas o alrededor de las esquinas de la boca.

Neutralización de hongos y remoción de residuos e insectos 

Después de neutralizar la actividad fúngica la mejor manera de eliminar los depósitos de hongos e insectos es recurriendo a medios mecánicos. Se recomienda utilizar una aspiradora, en lo posible con filtro de agua para asegurarse que quedarán retenidos en ese medio. No siempre es posible eliminar todo el rastro de los hongos, porque el micelio puede estar muy arraigado en el papel. La fumigación actualmente se utiliza en raras ocasiones, porque las sustancias químicas utilizadas pueden tener efectos negativos tanto sobre las obras de arte como sobre la salud del personal 

Factores químicos de contaminación

Uno de los potenciales riesgos para la salud en el trabajo de archivo es el riesgo de contraer tétanos a través de materiales oxidados. El tétanos es causado por una toxina producida por la bacteria Clostridium tetani. Las esporas de la bacteria, que pueden encontrarse en el polvo y documentos archivados durante mucho tiempo, entran al cuerpo a través de una cortadura o punción profunda. En los archivos se presenta debido a la punción o cortadura con ganchos y grapas metálicas infectadas y oxidadas. Si se sufre una herida, debe atenderse de manera apropiada limpiándola con jabón y agua, y usando un antiséptico en ella. Si el afectado no ha recibido un refuerzo contra el tétanos en más de cinco años, deberá recibir un nuevo refuerzo.

El material soporte de los microfilms es acetato de celulosa, que en condiciones ambientales adversas tiende a descomponerse. Su degradación provoca emanación de gases de ácido acético al ambiente. La inhalación de estos gases resulta perjudicial para la salud.

Recomendaciones para el personal de archivo

Para afianzar todas las prácticas de manejo dentro de un archivo acorde a parámetros de conservación es indispensable la creación de programas de seguridad. Todo el personal debe contar con conocimientos sobre los potenciales riesgos a los cuales están expuestos. Este es el primer escalón para alcanzar un buen nivel de aplicación de las normas de seguridad. Y desde ya, acompañado por el monitoreo permanente de las condiciones ambientales, la sistematización en el uso de materiales aptos para conservación (librería y limpieza), de elementos de seguridad y protección personal, y la implementación de desinsectaciones y desinfecciones regulares. 

Las medidas de preservación como las de seguridad e higiene tienen que ser respaldadas, sostenidas en el tiempo y estimuladas en todos los niveles del personal, desde el más alto al más bajo. Si se puede lograr un ambiente estable y seguro. El siguiente paso será promover una cultura del cuidado en todo el archivo, es decir, cultivar una cultura en la que todos y cada uno sea responsable.

Uno de los potenciales riesgos para la salud en el trabajo de archivo es el riesgo de contraer tétanos, a través de materiales oxidados.

Situaciones de riesgo comúnmente presentes en archivos

-Material contaminado con hongos activos e inactivos.
-Polvo ambiental contaminado con esporas.
-Documentación con elementos de sujeción metálicos en estado de oxidación.
-Cajas y documentos con polvo de oxidación.
-Documentación y contenedores con heces y orina de roedores.
-Presencia de gases contaminantes en archivos de materiales fílmicos (negativos, retro-positivos, microfilms).

Bibliografía consultada
CONSERVAPLAN: http://www.orienta.org.mx/biblioteca/pdf/conservacion6.pdf
Monsalve Guerrero, Alexander. Manual descriptivo para el conocimiento de riesgos en el depósito de archivo. Bogotá. 2006
Novotny, Deborah. Curso de Especialización en Conservación Preventiva del Patrimonio. Rosario. 2000. (Conservadora de Libros. Departamento de Preservación de la Biblioteca Nacional Británica).
Sherelyn Ogden. Manual de Preservación de Bibliotecas y Archivos del Northeast Document Conservation Center. Sgo. de Chile. 2000.

Fuente: INTI Boletín temático Nº 24, diciembre 2016, Conservación y restauración del papel.

LAS ASOCIACIONES DE MAESTROS EN QUILMES

por Chalo Agnelli 


El primer accionar de lucha por sus derechos de los docentes del partido de Quilmes aconteció a fines del siglo XIX. En esos años se venía repitiendo la discontinuidad en los pagos de sueldos.


Juana M. Cabrera

En 1895, la demora fue de 8 meses. Los maestros de Quilmes se reunieron en la esquina de Brown y Colón, casa de la maestra Juana María Cabrera [1] en asamblea para acordar qué medidas tomar. Entre los presentes estaba el joven maestro Atanasio Antonio Lanz de 18 años, que sabía bastante de las penurias que sufría una familia dependiente de un sueldo docente, pues se crió junto a sus padres educadores en la casa-escuela Nº 4 de Berazategui [2]. El joven Lanz propuso declarar una huelga. Por supuesto que la mayoría eran mujeres y esa palabra habrá escandalizado a algunas de las presentes pues estaba muy acendrado que el título de educador tenían adosado los calificativos: ‘altruismo’, ‘abnegación’, ‘sacrificio’ y otros eufemismos que permitieron siempre a los políticos acallar las dificultades de los educadores.


Esquina de Colón y Brown, casa de la maestra Juan María Cabrera donde se realizó la primera asamblea de maestros quilmeños en reclamo por sus sueldos (Hoy Heladería "El Polo", gentileza Sr. Iván Klaic)

Los asambleístas prefirieron dejar en suspenso la medida y formar una comisión integrada, entre otras, por doña Juana, la dueña de casa, la señorita Aurora Coccaro y la señora Celestina Marty de Mac Kay, quienes debían entrevistar al Director de Escuelas Sr. Berra para que se expidiera de los causales que determinaban la demora y resolviera la situación. La única respuesta que obtuvieron fue que ‘las arcas del estado provincial no contaban con fondos necesarios para paliar dicha dificultad’.


Maestro Atanasio A. Lanz (h)
 
Las comisionadas compungidas, resignadas regresaron al pueblo, pero con el germen de la unión gremial ya en brote.

La Asociación de Maestros fue la primera agrupación gremial que formaron los docentes de la provincia de Buenos Aires. Es la más antigua del país y de Sudamérica. Fue fundada el 25 de diciembre de 1901, a instancias del profesor Jorge Susini quien fuera director de la Escuela N° 1 de La Plata. 

Por Quilmes asistieron a la Asamblea Constitutiva, donde se discutió y aprobó la Carta Orgánica, los maestros Gaspar Flesca (de la escuela Nº 1) y Atanasio A. Lanz (h) (de la escuela Nº 4).

Eran los propósitos de esta Asociación:
1.- Estrechar los vínculos del Magisterio y solidaridad gremial entre los maestros. 
2.- Hacer sentir la acción del Magisterio en todos los ramos de la actividad pública y en la confección de leyes, reglamentos y presupuestos escolares. 
3.- Asumir la defensa del asociado cuando proceda. 
4.- Establecer una forma de protección mutua que comprenda a la familia en caso del fallecimiento del asociado y proteger al incapacitado en el servicio. 
5.- Organizar conferencias científicas y pedagógicas. 
6.- Fomentar le lectura y el estudio por medio de la creación de bibliotecas, organización de certámenes científicos y literarios. 
7.- Propender por todos los medios a la educación política del pueblo. 
8.- Propender al mejor desarrollo y preparación de la juventud: 
a) haciendo que permanezcan los menores en las escuelas hasta la edad reglamentaria; 
b) haciendo que se encaminen en la ruta de la ciencia, el arte y la industria. 
9.- Propender por todos los medios a su alcance a la de federalización del Magisterio Argentino. 
10.- Adquirir bienes raíces y muebles y proceder a su venta de acuerdo con las necesidades y conveniencias de la Asociación.

En 1921, la Comisión Local estaba integrada por: presidenta, Celia V. de Steeg, vice, Rosalía E. Davel de Deambrosi; secretaria, Luisa Molina; pro-secretaria, María Atana; tesorero, Antonio Oddone; pro-tesorera, María Elena Perli; vocales: Petrona Morris, Aurora Cóccaro, Eugenia Atanassi, Luciana Lemoine y Atanasio Lanz. El local se hallaba en la calle Leandro N. Alem 72.

En 1925, se produjo otra demora, pero la Asociación ya estaba organizada e intervino. En Quilmes la participación fue tan numerosa que debieron reunirse en el cine Sarmiento (luego Rivadavia). En esta ocasión el ya inspector Atanasio A. Lanz ofreció pagar con sus ahorros, sin interés alguno, parte de los sueldos a los maestros más necesitados. La suma era de $ 8000 y con ella se aliviaron las penurias de 14 maestros, casi todos rurales.


Rosalía Davel de Deambrosi

Uno de los conflictos de mayor dimensión se suscitó en abril de 1940; [3] Rosalía Davel de Deambrosi como presidenta de la Asociación acompañada por Luis Castelli y Dolores Carró Emparanza elevaron un reclamo contra la ley de escalafón que perjudicaba a los docentes y había mucha insatisfacción en las escuelas. Solicitaron que se dispusiera lo pertinente para que las bonificaciones del escalafón se computaran por períodos y no por el total de los servicios prestados, como así también reclamaron que se considerara sueldo íntegro, las licencias por maternidad, obtenidas antes de que la ley de presupuesto estableciese ese beneficio. Posteriormente se reunieron en La Plata con el Director General de Escuelas Dr. Mariano Malla Villanueva, el inspector general Sr. Evaristo Iglesias y con el subinspector Pérez Duprat que convinieron en lo justo de los pedidos y les confirmaron que a la brevedad se atenderían los reclamos. Atanasio A. Lanz fue vicepresidente de la comisión central de esta agrupación en la Provincia y presidente de la comisión local en distintos períodos. 


El Prof. Ricagno entre el Prof. Cotta y el Dr. Alfredo Palacios

FUENTE
Agnelli, Chalo “Maestros y Escuelas de Quilmes” Ed. Jarmat. Bernal, 2004.
Periódicos: ‘Norte’, ‘La Verdad’, ‘El Sol’

NOTAS
[1] Hija de inmigrantes canarios. Nacida en Quilmes en 1866, fallecida en Córdoba en 1954.
[2] Hoy Escuela N° 1 de Berazategui.
[3] Periódico Norte del miércoles 17 de abril de 1940.

Publicado por Blogger para EL QUILMERO el 3/02/2017

13/2/17

Nota ya publicada el 26/9/15


 HACIA LA FOTOTECA DIGITAL DE LA ESCUELA NORMAL DE QUILMES

Ponencia presentada en la 11ª Jornada de Fotografía Histórica de Quilmes el 1º de setiembre de 2012 ©


Las tareas de Recuperación y Puesta en Valor de la documentación que constituye el acervo del Archivo Histórico de la Escuela Normal de Quilmes, en las que me encuentro gustosamente involucrada, se iniciaron en setiembre de 2006, con un proyecto diseñado gracias a la preocupación de un grupo de alumnos del Profesorado de Historia. Desde entonces hemos trabajado sin pausa pero con la lentitud que nos impone la circunstancia de ser un reducido grupo de voluntarios, que ni siquiera se ha mantenido fijo en el tiempo. 

Este acervo contiene, además de los documentos textuales propios de una institución educativa, una cierta cantidad de fotografías, exactamente 566 positivas, 16 diapositivas y una fotografía enmarcada de la primera promoción de maestros; algunas de ellas remiten a la inauguración de la Escuela, en el año 1912. Para nuestra fortuna, la mayor parte se encuentra en buen estado de conservación. 

En este momento estoy presentando ante Uds. por primera vez, un proyecto que he diseñado y que se desglosa del mencionado al comienzo, que podríamos denominar “Hacia la Fototeca Digital de la Escuela Normal de Quilmes”

Pienso que “la imagen fotográfica juega un importante papel en la transmisión, conservación y visualización de las actividades políticas, sociales, científicas o culturales de la humanidad, de tal manera que se erige en verdadero documento social.”[1]

Acompañaré esta presentación con imágenes de nuestro archivo para enfatizar algunos aspectos.
Justificación preliminar: 

Quiero citar a del Valle Gastaminza: “La fotografía no es una copia fiel de la realidad, no es sólo una reproducción de algo que existe o ha existido. La fotografía es una representación icónica mucho más codificada de lo que habitualmente se admite. Y aunque se acuñen frases que pasan a ser estereotipos que la definen como la “cristalización del instante visual”, el “certificado de presencia” o la “reproducción no mediatizada”, lo cierto es que la fotografía se separa mucho de la realidad o, incluso, de la percepción humana de la realidad: en primer lugar, la fotografía elimina cualquier información… no susceptible de ser reproducida por medios ópticos. Además, reduce la tridimensionalidad característica del mundo real a la bidimensionalidad propia del plano, remarcada por el cuadro, elegido por el fotógrafo, como límite infranqueable y con una remarcable alteración de la escala de representación. La fotografía, salvo mediante recursos convencionales de lenguaje visual, no reproduce el movimiento, más aún, detiene el tiempo y, además, elimina o altera el color. Es decir, que consideramos a la fotografía como un documento integrado por soporte e información transmisor de un mensaje codificado que exige un esfuerzo decodificador por parte del destinatario. Por todo ello hay que insistir en que, cuando analizamos fotografías, no analizamos la realidad sino una representación de la realidad, si bien es cierto que se trata de una representación que percibimos muy fiel pese a los códigos. 

Ahora bien, dejando al margen las fotos manipuladas o trucadas, lo que sí puede afirmarse es que lo que aparece en una fotografía estuvo ante el objetivo de la cámara, la fotografía es lo que fue, lo que existió en un momento dado. Desde [una] perspectiva documentalista esta dimensión testimonial e histórica es enormemente importante, es lo que confiere a la fotografía su función de memoria individual y colectiva.”[2]

Las fotografías son –entonces- representaciones de la realidad traducidas en conocimiento humano, por lo que transmiten información relevante para cualquier estudio, ya que aluden a aspectos de una época, lugar o sociedad determinados y a las características de los individuos.[3]

“Los cambios más llamativos que se han producido en los últimos años en la investi­gación en historia de la educación tienen que ver, sobre todo, con las fuentes utilizadas. La incorporación de fuentes orales y visuales, como objeto de estudio o como fuente histórica, gracias en gran parte a las nuevas tecnologías, nos ha permitido ampliar [la variedad de] los temas estudiados”.[4]

Los historiadores de la educa­ción construyen historias sobre lo que constituye el pasado y, conscientes de ello o no, esas historias están influidas por el lugar que tienen dichos investigadores en el presente. Un lugar que no sólo es geográfico, sino temporal, social, vital, emocional, etc.[5]

Ciertamente, “la imagen se ha convertido en una fuente esencial para los historiadores... A través de su estudio se puede acceder a otros niveles de análisis en los procesos de reconstrucción del pasado.”[6]

En este aspecto, “lo verdaderamente interesante es comprender cómo las imágenes se relacionan con otros conceptos… `Es imposible producir una explicación al margen del marco lingüístico porque las imágenes que se despliegan y se interpretan en campos sociales, institucionales y políticos están discursivamente saturadas. Pero, al mismo tiempo, es necesario reconocer la irreductibilidad de la imagen al texto (o viceversa)´ (Nóvoa, 2003: 70).”[7] Volveremos sobre la cuestión lingüística más adelante. 

“Las imágenes, como toda fuente, hablan a quien sabe preguntarles. En este sentido, Sachetto (1992) dice que los objetos de la escuela son objetos huella que nos informan de lo que ha sucedido en los establecimientos educativos y tienen su propia memoria”.[8] Siguiendo a este autor, consideramos las fotografías de nuestro acervo histórico como parte de esos objetos que debemos interrogar para comprender el fenómeno educativo de otras épocas. 

Carmen Sanchidrián Blanco[9] plantea tres propósitos que se ven favorecidos con la incorporación de imágenes a la investigación histórico-educativa: 

1) Ir más allá de la descripción del escenario educativo. “Querer saber más de más cosas” son sus palabras. Hacer buenas preguntas sobre el pasado como requisito imprescindible para obtener buenas respuestas. Puede que ni siquiera así las obtengamos, pero si no sabemos preguntar, no podremos obtener respuestas, ni buenas ni malas. El talento del historiador consiste precisamente, en encontrar preguntas y decidir por dónde y cómo buscar las respuestas, en detectar lo que es prometedor. 

2) Ampliar los espacios y los tiempos que estudiamos. Deberíamos esforzarnos por ampliar nuestros temas, y no sólo en el tiempo, como señala la autora. En nuestro caso, dado que se trata de imágenes fotográficas y no de cualquier tipo de iconografía, los límites temporales los determinan la fundación de la escuela como inicio y la actualidad, siempre escurridiza hacia el futuro, como finalización. La historia de la educación no se ocupa sólo de la educación escolar (sistema educativo), pero ésta sigue teniendo un fuerte protagonismo, sin abandonar la educación familiar, social, etc.... 

3) Aprovechar el potencial evocador y el componente emocional de las imágenes. “El contenido de la imagen fotográfica -en su calidad de intrigante documento visual-, puede ser al mismo tiempo revelador de in­formaciones y detonador de emociones”[10]. El uso de las fotografías en las investigaciones va frecuentemente unido al uso de fuentes orales y entonces la carga emocional y la subjetividad son mayores porque, como dice Burke, “contar la historia de una fotografía en el contexto de la historia de la educación es un acto emocional: tiene que ver con la experiencia individual”. Frente a fotos escolares, la mayoría de las personas nos hablarán de su escuela, de su educación, de su familia, de sus relaciones con sus hermanos, de sus juegos… incluso viendo fotos que no sean suyas. Les ayudarán a evocar sus experiencias, las compararán con lo que ellos ven en la foto (que puede distar de lo que nosotros vemos)… Cuando sea posible, preguntaremos a los protagonistas de la foto acerca de ella, ¿qué recuerdan? ¿Qué pasó antes y después de la foto? Esa foto ¿te recuerda tu escuela? 

Suele decirse que las fotografías nos muestran, nos permiten ver la escuela, los niños, los maestros, el ambiente…, pero, y esto es importante, muchas veces pasa lo contrario: las fotos nos ocultan la escuela porque se hacen para ofrecer una determinada imagen de cómo era, de cómo eran los niños, de cómo era el maestro, de los materiales escolares, etc.; nos quieren dar una cierta imagen, no reflejar la realidad. 

Pero incluso estas fotos nos dan informa­ción. Vemos al alumno (o al maestro), cómo está vestido, su actitud, la posición de las manos, su mirada, los objetos del entorno… y vemos qué quieren mostrar y qué no nos quieren mostrar. Desde que existen las fotos, se han utilizado como un factor esencial para facilitar o evocar el recuerdo, un determinado recuerdo, y también para facilitar un determinado olvido. 

Como he señalado más temprano, nuestro patrimonio es limitado. Tengo la idea –quizás la ilusión- de que podremos acrecentarlo con la colaboración de la comunidad y, de ese modo, reunir una mayor cantidad de objetos fotográficos para estudiar el pasado de nuestra escuela. 

A partir de lo expuesto es que me planteo no sólo la posibilidad sino también la necesidad de elaborar e intentar llevar a cabo este proyecto, al que me gustaría denominar, como señalé, “Hacia la Fototeca Digital de la Escuela Normal de Quilmes”

¿Cómo he concebido esta Fototeca? 

La he pensado integrada por dos colecciones: la primera, conformada por la digitalización de las piezas que efectivamente pertenecen a nuestro patrimonio material. 

La segunda, con las digitalizaciones que ya hemos comenzado a hacer, de fotografías que son propiedad de un indeterminado número de individuos, quienes nos facilitan el proceso de crear el patrimonio virtual del archivo fotográfico. Mi contribución personal, además de la idea, es el aporte de numerosas imágenes pertenecientes a archivos particulares de mi propio entorno. Ya contamos aproximadamente con un centenar de documentos fotográficos virtuales. 

Vale decir que, con la digitalización, pretendemos crear un sistema automático integrado de recuperación y difusión de información que mejore las características de conservación, tratamiento y acceso del patrimonio material de este Archivo, así como su enriquecimiento con el almacenamiento de un patrimonio virtual que desconocemos en cuanto a volumen, propiedad y ubicación. 

Los obstáculos que enfrentamos 

Por el momento hemos advertido algunos obstáculos que pasaré a enumerar, y cuya lista con toda probabilidad se incrementará a medida que avancemos en el desarrollo de la tarea. 

Los referidos al patrimonio material que nos ocupa tienen que ver con la datación e identificación de personas retratadas, pues imaginamos que será bien difícil, y en muchos casos imposible, identificar individuos cuyas imágenes quedaron fijadas hace cien años, u ochenta o noventa. 

De hecho, tenemos un álbum, del que ignoramos quiénes y cuándo lo prepararon, con referencias cruzadas en las imágenes del primer director y del primer vicedirector, confusión que se esclareció gracias a la consulta con sus respectivos descendientes. 

Pero la mayoría de las fotografías no tienen indicación alguna que nos auxilie en esa tarea; en cuanto a las que sí las tienen, puede haber errores como en el ejemplo citado. 

Por otra parte, los individuos identificados y, en ocasiones las fechas, remiten a circunstancias y concepciones reputadas como significativas en la época. Pero es harto difícil encontrar los nombres de los numerosos rostros de niños y niñas retratados en tanto y en cuanto formaban parte de un grupo escolar, un grado, una división. A menudo ni siquiera se señala el curso que se ha inmortalizado para la posteridad. Hay numerosas fotografías de los actos del vigésimoquinto aniversario (año 1937), incluso las hay en los diarios del momento, pero… ¿quién es este pequeñito o aquella muchacha, quién fue –quizás- debería decir? 

La preeminencia que tenían los adultos por sobre los niños, los maestros por sobre los alumnos, en la conceptualización social de otrora, dará lugar posiblemente al reconocimiento de ciertas figuras manteniendo en el anonimato a otras. 

Pueden surgir también dificultades para reconocer los espacios, pues la Escuela Normal cambió de sede en dos oportunidades y los edificios fueron refaccionados muchas más veces. 

La fotografía por sí sola, sin elementos que coadyuven a hacer la descripción de la misma a los fines de la investigación histórica, que son los que nosotros perseguimos, puede ser valorada como un testimonio estético del pasado pero es de poca utilidad para reconstruir la vida educativa e institucional. 

No me detendré en los aspectos vinculados a las técnicas fotográficas empleadas, pues no tengo ningún conocimiento al respecto. Aquí en el auditorio, sin duda hay muchos expertos en la materia. No obstante, admito que el dominio de esos saberes contribuye enormemente a resolver algunos de estos problemas. En 1910, por citar una fecha, las escenas se “preparaban” para consolidar una toma fotográfica que requería una cierta cantidad de tiempo; décadas más tarde ya podíamos hablar de “instantáneas”. Hoy los recursos tecnológicos permiten obtener fotografías y filmaciones con múltiples dispositivos de acceso relativamente generalizado. No se fotografía lo mismo de entonces, ni con iguales propósitos, en las escuelas. 

También considero un obstáculo la necesidad de preservar adecuadamente estos materiales, pues si bien estamos informados acerca de los procedimientos recomendados, nos resulta difícil munirnos de los elementos necesarios porque el proyecto no tiene financiamiento. 

Deseo hacer mención, así mismo, del obstáculo para hacer una digitalización de buena calidad que, como acabo de decir, vinculo a la falta de financiamiento. Pero como estoy aquí para hacer una primera presentación de la idea, me apresuro a decir que también buscaremos soluciones para ese problema. El tiempo dirá si seremos capaces de hallarlas. 

La idea de digitalizar el acervo fotográfico tiene el sentido de brindar el acceso a cualquier persona interesada en este rico material, y de someterlo sólo una vez a la manipulación que implica el procedimiento, preservando así las unidades físicas de eventuales daños. En consecuencia, también debemos encontrar un depósito virtual –nuevamente, sin costo- para ubicar las imágenes resultantes debidamente catalogadas, clasificadas y descriptas según los usos establecidos por la disciplina archivística. He aquí otro obstáculo. 

La descripción de piezas fotográficas de archivo está bastante normalizada, pero se requiere tiempo de trabajo y conocimientos específicos para hacerlo; no advierto aquí un obstáculo pero sí una circunstancia que amerita ser tenida en cuenta en la concreción del proyecto. Ya hemos hecho una primera elección en este sentido, pero tal vez haya que modificarla. 

En cuanto al patrimonio virtual que podemos llegar a constituir, la lista de preocupaciones se amplía. 

Lo primero que debemos plantear es la definición de claros objetivos del proyecto; la selección de sistema de captura, proceso y almacenamiento; la definición del sistema de recuperación requerido y de las fases de implementación; la definición del sistema de coordinación del proceso de captura digital con el proceso de descripción documental; la definición del sistema de almacenamiento, proceso y acceso requerido y el estudio de los recursos y tiempo disponibles junto con la viabilidad del proyecto.[11]

Como dije hace poco, ya hemos recibido algunas imágenes digitales de piezas que no pertenecen al archivo propiamente dicho, gracias a la gentileza de miembros de la comunidad local que han conocido y comprendido la idea. Estos aportes fueron los que despertaron la inquietud para concebir el proyecto. 

Surgen las mismas dificultades ya mencionadas sobre la identificación individual, salvo quizás uno, dos o tres rostros por unidad, pues los propietarios son frecuentemente familiares de alguna persona allí fotografiada y pueden aportar ese dato, y a veces -no siempre- la fecha. 

Un adecuado inventario del patrimonio virtual debería incluir –entre otras informaciones- el asiento de la pieza original, de la misma manera que se hace con el material concreto que obra en nuestro archivo. Las preguntas que hay que responder sobre este particular son: ¿dónde se encuentra tal o cual fotografía? ¿A quién pertenece? ¿Cuándo fue tomada? ¿Quién la facilitó para enriquecer al Archivo Digital, al que podemos llamar “donante”? ¿Cuándo ingresó al Archivo Virtual? Y, luego, las características de la pieza original, su estado y la descripción del contenido. 

Con el transcurso del tiempo, una porción de esta información puede modificarse y probablemente no lo sabremos. Incluso la pieza puede cambiar de propietario, perderse o destruirse en el futuro. Pero seguirá alojada en nuestro repositorio virtual. 

Por otra parte, respecto de esta segunda colección, hay que diseñar una campaña de difusión que permita recolectar las imágenes, y registrar todos los datos posibles a efectos descriptivos, como detallé. También estamos analizando una convocatoria que resulte apropiada y exitosa. 

El análisis y la descripción del documento fotográfico: 

Como dice Sánchez Ortega, “el análisis documental del contenido de las fotografías comprende dos niveles: el análisis morfológico (aspectos técnicos y compositivos de la imagen) y el análisis de contenido (el objeto fotografiado y los significados). La representación surgida del análisis documental de una fotografía no va a ser reemplazar la imagen, ésta solo consiste en un acercamiento al mensaje de la fotografía, por lo que se intenta que esta aproximación sea cada vez más cercana al documento original”.[12]

Es sabido que “es relevante el conocimiento de los elementos formales (líneas, contorno, color, textura), los objetivos fotográficos, el tiempo de exposición, la iluminación y el encuadre, que componen la fotografía y lo que la conjunción de éstos enuncia, para así comprender los significados en su combinación”.[13] Pero a nuestros fines, pensamos centrarnos en el análisis del contenido. 

Los elementos mencionados, incluidos en el análisis morfológico de la imagen, adquieren valor y significado dentro del cuadro; está claro que su utilización y combinación influyen en el contenido y en su interpretación.[14]

“El análisis documental de contenido es un conjunto de operaciones a través de las cuales se estudia tanto el contenido como la forma de los documentos, que surge con el propósito de orientar a los usuarios sobre la información disponible y facilitar el acceso y la consulta de ésta. De este proceso se origina un nuevo documento (secundario), como representación, que permite la recuperación del documento original y su difusión. Este análisis requiere de determinadas competencias y habilidades que le permitan al analista explorar las interioridades del documento”.[15]

Seguimos a Félix del Valle Gastaminza al adoptar criterios para realizar el análisis documental del material fotográfico.[16] Ésa es la opción que hemos privilegiado por ahora. 

La consideración documental de la fotografía debe tener en cuenta que ésta difícilmente puede desgajarse de un contexto específicamente documental (lugar de aparición, pie de foto, material textual o visual complementario, etc.) por lo que habrá que estudiar las relaciones entre el documento y el contexto. No olvidemos que estas colecciones digitales forman parte de un Archivo Histórico, no sólo iconográfico sino primordialmente textual. Esta relación y otros aspectos inherentes a la fotografía hacen de ésta un documento de carácter polisémico, sujeto a muchas interpretaciones, a veces, tantas como lectores, por lo que su lectura e interpretación correctas en un entorno documental plantean muchas dificultades.[17]

El tiempo dispuesto para esta ponencia no me permite abundar en detalles, pero quisiera destacar que todos los aspectos tomados en cuenta por del Valle Gastaminza al proponer un método de análisis del contenido de la fotografía en un lenguaje documental me parecen pertinentes. Enuncio brevemente: 

1. Objetivos de la operación. La misma fotografía no sería tratada igual en un banco de imágenes de carácter profesional o histórico (como es nuestro caso) que en la colección particular de un fotógrafo. 

2. Lectura del documento y de todos los materiales que lo acompañen: pie de foto, reverso, autor, textos complementarios, fuentes externas, etc. Comparación con otras fuentes. Evaluación del significado principal del documento. 

3. Identificación de elementos fotografiados con la mayor precisión posible no omitiendo ningún dato aunque pueda considerarse obvio. 

4. Personas protagonistas de la fotografía (si las hay): de la forma más completa posible, sus nombres o apodos, los cargos, las funciones que desarrollan, etc. Si son personajes anónimos se les puede identificar por pertenencia a grupo de edad, profesión o función. 

5. Lugares. Nombres geográficos, tipos de espacios, calles, plazas, ámbitos, precisiones ambientales, estacionales, meteorológicas presentes en la imagen. 

6. Designación de los objetos presentes en la fotografía, tipologías o marcas. 

7. Descripción de la situación presentada en la fotografía, de las actitudes características de las personas fotografiadas, de las relaciones espaciales. 

8. Especificación del contexto de la fotografía. Aunque no esté presente, señalar el contexto histórico, político, social, cultural en el que se sitúa la fotografía si consideramos que ese dato es relevante para su recuperación. 

9. Estudio de las connotaciones. Esta es la parte más subjetiva del análisis. 

10. Evaluación de la pertinencia de los conceptos candidatos a entrar en la ficha de descripción, obtenidos en los puntos anteriores. El criterio a seguir tiene un carácter fundamentalmente práctico. 

11. Traducción al lenguaje documental. Tras analizar en una fotografía la denotación, la connotación y el contexto, habremos obtenido una serie de nociones y conceptos representativos de su contenido que habrá que transformar en descriptores (onomásticos: personas físicas y jurídicas; geográficos; temáticos, y cronológicos). 

12. Redacción de un resumen textual de la fotografía. Debe ser muy descriptivo y en su redacción debemos tener en cuenta qué es lo que incluimos, de tal manera que no aparezcan elementos anecdóticos en detrimento de otros más trascendentales. Es importante ordenar la información definiendo desde las primeras palabras quién o qué protagoniza la fotografía, dónde, cuándo y en qué circunstancias contextuales ha sido tomada y qué representa. 

Toda la información extraída del proceso debe presentarse en una ficha de representación elaborada a medida del sistema documental en la cual cada información deberá ir en su campo correspondiente. Por ello señalé antes que volveríamos sobre la cuestión lingüística. Del Valle nos suministra algunos ejemplos muy precisos a este respecto. 

El autor hace, también, algunas propuestas de gran interés sobre los bancos de datos fotográficos, aprovechando las ventajas tecnológicas disponibles en la actualidad. Establece como más apropiada la realización de las fichas de análisis correspondientes para cada representación mediante un programa de gestión de bases de datos documentales, así como la captación mediante escáner y compresión de todas ellas y su introducción en un soporte magnético u óptico. El sistema debe permitir la visualización rápida y simultánea de las imágenes recuperadas de forma que el proceso de selección sea ágil. La creación de lazos y relaciones entre imágenes, factible con técnicas de hipermedios o en HTML, podría contribuir –además- a ampliar las búsquedas a partir de otras imágenes, lo cual sería un paso adelante en la solución del problema de tratar con palabras el lenguaje visual. Efectivamente en muchas páginas de Internet se da acceso a las fotografías a través de otras fotografías. Una foto reducida puede dar acceso a la misma foto ampliada o a otras relacionadas con ella.[18] Esta es una alternativa que debemos analizar a la par de otros sistemas de gestión de datos. 

En resumen: 

Estimo que la creación de un Archivo Fotográfico Digital es altamente enriquecedora para el patrimonio institucional y local, así como para las eventuales investigaciones histórico-educativas o de otro orden que puedan apelar a estos documentos, entre otros, como fuentes. 

Igualmente, considero viable el proyecto aunque no sencillo en esta etapa de gestión. Adhiero a la postulación de Lara López, cuando dice que es urgente trascender la fotohistoria “para hacer una historia más global, en la que la fotografía sea una fuente más que coadyuve al conocimiento histórico”.[19]

Tengo muy presente que esta ocasión me ha permitido un breve pero muy valioso espacio para exponer nuestro propósito, el que deberá ser minuciosamente desarrollado y perfeccionado en otros contextos. 

Por dicho motivo quiero expresar a los organizadores y al auditorio la oportunidad y la atención que me han brindado, y aceptaré muy gustosa todo tipo de sugerencias u observaciones que contribuyan a concretar tan ambicioso plan. 

Nada más por mi parte. Muchas gracias. 

NOTAS: 

[1] del Valle Gastaminza, Félix. “Dimensión documental de las fotografías”. (2002) 
[2] del Valle Gastaminza, Félix. “Dimensión documental de las fotografías”. (2002) 
[3] Sánchez Ortega, Naydelín. “De la fotografía como representación de la realidad a documento representado: el análisis documental de contenido”. 
[4] Sanchidrián Blanco, Carmen. “El uso de imágenes en la investigación histórico-educativa”. (2011). 
[5] Sanchidrián Blanco, Carmen, op. cit. 
[6] Sanchidrián Blanco, Carmen, op. cit. 
[7] Sanchidrián Blanco, Carmen, op. cit. 
[8] Sanchidrián Blanco, Carmen, op. cit. 
[9] Sanchidrián Blanco, Carmen, op. cit. 
[10] Báez Allende, Christian y Piñeiro Fernández, Javier. “Más allá de las imágenes. La fotografía como documento histórico”. 
[11] del Valle Gastaminza, Félix. “Dimensión documental de las fotografías”. (2002) 
[12] Sánchez Ortega, Naydelín, op.cit. 
[13] Doucet, 2008, p. 52, citado por Sánchez Ortega, Naydelín, op.cit. 
[14] Sánchez Ortega, Naydelín, op.cit. 
[15] Sánchez Ortega, Naydelín, op.cit. 
[16] del Valle Gastaminza, Félix. “El Análisis documental de la fotografía”. (2001) 
[17] del Valle Gastaminza, Félix. “El Análisis documental de la fotografía”. (2001) 
[18] del Valle Gastaminza, Félix. “El Análisis documental de la fotografía”. (2001) 
[19] Lara López, Emilio Luis. “La fotografía como documento histórico-artístico y etnográfico: una epistemología” (2005).

Bibliografía:

Abbruzzese, Claudio Guillermo. “La fotografía como documento de archivo”.
Ancona Lopez, André Porto. “Contextualización archivística de documentos fotográficos”.
Ancona Lopez, André Porto. “El contexto archivístico como directriz para la gestión documental de materiales fotográficos de archivo”.
Báez Allende, Christian y Piñeiro Fernández, Javier. “Más allá de las imágenes. La fotografía como documento histórico”.
Bustos, Liliana. “Los archivos fotográficos, sus particularidades, una propuesta de trabajo interdisciplinaria”. (2005)
de las Heras Herrero, Beatriz. “La historia a través de la imagen: la fotografía como fuente de memoria”.
del Valle Gastaminza, Félix. “Dimensión documental de las fotografías”. (2002)
del Valle Gastaminza, Félix. “El Análisis documental de la fotografía”. (2001)
del Valle Gastaminza, Félix. “Perspectivas sobre el tratamiento documental de la fotografía”. (2002)
Diodati, Lilian. “Una interesante sociedad. La concurrencia entre Historia e imagen fotográfica”. (2009-2010)
Lara López, Emilio Luis. “La fotografía como documento histórico-artístico y etnográfico: una epistemología”. (2005)
Lobato, Mirta Zaida. “Memoria, historia e imagen fotográfica: los desafíos del relato visual.
Martín Nieto, Eva. “El valor de la fotografía. Antropología e Imagen”.
Miguel Montoya. “Fotografía e historia”.
Pantoja Chaves, Antonio. “Las fuentes de la memoria. La fotografía como documento histórico”.
Sánchez Ortega, Naydelín. “De la fotografía como representación de la realidad a documento representado: el análisis documental de contenido”.
Sanchidrián Blanco, Carmen. “El uso de imágenes en la investigación histórico-educativa”. (2011)
Vélez Rodríguez, Evelyn. “`Claridad´ y la fotografía como documento histórico”. (2011)