8/11/11

Margarita Companc de Perez Acuña

Primer Libro de Fojas de Servicio


MARGARITA COMPANC DE PEREZ ACUÑA
Profesora de Francés


Margarita Ana Amanda Companc de Pérez Acuña, francesa, nació el 5 de agosto de 1877 en Lyon. Se recibió en su país natal en el Colegio de las Hermanas de San José, el 25 de Julio de 1893. El censo nacional levantado en 1895 la registra en Capital Federal, al igual que su padre, viudo, de 50 años de edad, aunque en distinto domicilio. En el Territorio Nacional de Santa Cruz tenía campos en la zona de Turbio Viejo, donde criaba ganado Jersey.

Antigua Escuela Nº 1 de Río Gallegos (W. Roil)

Ramón Lista
Según declara en su foja de servicio, fue nombrada Directora de la única Escuela en Río Gallegos por el Honorable Consejo Nacional de Educación el 6 de junio de 1896, en reemplazo de María Raggio de Battini, puesto que desempeñó hasta el 30 de noviembre de 1899, aunque Juan Bautista Ballinou la cita como Directora de la escuela ya en 1894. Baillinou también menciona a su padre como miembro de la Comisión examinadora de la escuela ese año. La escuela mixta para "Puerto Gallegos" o Gallegos, había sido solicitada por el gobernador del Territorio, Sr. Don Ramón Lista en febrero de 1888 y aprobada por el Consejo Nacional de Educación el mes siguiente. 


La aceptación de la renuncia puede leerse en El Monitor de la Educación Común, Año XIX -Tomo XVI, Buenos Aires, septiembre 30 de 1899, Núm. 318 (pág. 874). Su vinculación con la Patagonia se reeditará a lo largo de su vida por diferentes motivos, la que da cuenta del entrañable afecto que sentía por dicha región. 


Designada en la Escuela Normal de Quilmes como catedrática de Francés el  23 de abril (según otras fuentes el 1 de marzo) de 1912, a los 34 (32) años, ya estaba casada y era madre de Alicia Estela Perez Companc, que naciera en 1909 y falleciera en 1996. Esta última también fue profesora de Francés en la escuela, como se detallará en otra nota. Margarita se retiró para disfrutar los beneficios de la jubilación el 23 de octubre de 1937.

Entre las fotografías que obran en nuestro archivo, está identificada en una del año 1926. Su estatura parece entre mediana y baja, a juzgar por las personas que la rodean, y su porte es entrado en carnes. Llevaba el cabello más bien corto y peinado hacia un lado.

Era hija de Domingo Companc y Lidia Gassilloud de Companc; este ingeniero francés, a quien el historiador Lenzi califica de "pionero", ayudó a construir el ferrocarril desde Río Gallegos a Río Turbio a fines del siglo XIX, colaborando con el gobernador de lo que hoy es Santa Cruz, el general Edelmiro Mayer. Tales servicios, que el Estado se comprometió a pagar con campos en la Patagonia, sólo se hicieron efectivos en 1941, momento en que su nieto Carlos Perez Companc los reclamó judicialmente. Cuando la ciudad de Comodoro Rivadavia cumplió 100 años de vida, se recordaba -en sus festejos- cómo los pioneros que buscaban desesperadamente agua en un suelo desértico hicieron un pozo en 1907 y brotó petróleo. El primer Companc que pisó el país fue testigo de aquellos sucesos. Pero la relación del grupo empresario con el "oro negro" fue muy posterior.


El mito dice que el imperio nació con aquellas tierras reclamadas, pero otras versiones sostienen que valían poco y que en realidad Carlos y Jorge salieron de pobres cuando hicieron una colecta entre prestamistas para viajar a Estados Unidos a comprar cosméticos y medias, pero volvieron con cuatro barcazas varadas de la II Guerra Mundial. El hito fundacional del grupo es 1947, cuando se constituyó la naviera. Entonces Goyo tenía 13 años y sus "hermanos" entre 33 y 39. 

Margarita contrajo enlace con Ramón Pérez Acuña en 1907, con quien tuvo 3 hijos: Alicia, Carlos y Jorge Joaquín. En 1946 adoptó legalmente un niño de 12 años, que luego fue conocido como Jorge Gregorio "Goyo" Perez Companc. Era hijo legítimo de Benito Bazán y Juana Emiliana Molina y había nacido el 23 de agosto de 1934. Hay otras versiones respecto de su filiación. Estudió en el Colegio La Salle, en Buenos Aires, Argentina. Margarita Companc es considerada la verdadera impulsora del próspero grupo económico, por cuanto educó a sus hijos prácticamente sola. Su marido, Ramón, aparece distante de la familia. 

Se dice que el origen de la fortuna, hasta hace poco administrada por “don Goyo” (como es llamado con respetuosa familiaridad por sus empleados), se remonta a 1946, cuando los hermanos Carlos y Jorge Joaquí­n Perez Companc obtuvieron el mencionado préstamo que sumaron a la indemnización que les pagó el gobierno por unos terrenos expropiados, para adquirir en Estados Unidos a precio de remate 4 barcazas sobrantes de la II Guerra Mundial, que utilizarían para trasportar carga entre Buenos Aires y el sur del paí­s.


Preocupados por echar a andar la mininaviera, los varones Perez Companc y su hermana Alicia aceptaron distraídamete al entenado Gregorio, entonces de 12 años de edad y adoptado por doña Margarita Companc, madre de los empresarios. La compañía naviera de los hermanos tiene un lugar en la historia desde que Jorge y Carlos Pérez Companc decidieron llevar a los integrantes de la Expedición Científica de 1951 a la Antártida, sin cobrar absolutamente nada.

Poco tiempo después la matrona falleció. La promesa se cumplió cuando tenía 24 años y, por esas paradojas de la vida, Gregorio no sólo perpetuó la fortuna, sino también el apellido: ninguno de sus hermanos adoptivos se casó ni dejó descendencia. Él, en cambio, tuvo siete hijos. Alejado ahora del ámbito terrenal de los negocios, en diciembre de 2009 transfirió a sus descendientes la administración de las numerosas empresas que le pertenecían. 

Según cuentan allegados al grupo, fue Margarita Companc de Pérez Acuña quien decidió incorporarlo a la familia, obligando a sus hijos a prometer que lo tratarían como a un hermano más. De acuerdo a esta versión, ella fue su tutora y poco antes de morir (el 8 de junio de 1958), no sólo hizo jurar a sus hijos biológicos que lo registrarían como un Perez Companc, sino también que lo incluirían en los directorios de las empresas y en la sucesión.


Margarita, devota católica, hacia fines de la década del 50 pidió a sus hijos mayores, los doctores Carlos y Jorge, que destinaran un millón de pesos para levantar diez capillas en la provincia de Santa Cruz. Por allí trasegaba el padre José María Brasesco en esos tiempos. También es considerada la más importante de las bienhechoras del Colegio San José de Martínez.

"La actividad bancaria en la Argentina",
disertación del Dr. C. Perez Companc,
1970
La verdadera prosperidad asaltó a los Perez Companc más tarde, en 1959, cuando abandonaron las actividades marítimas para consagrarse a la explotación de un yacimiento petrolero concesionado por el gobierno. Ese año murió, sin dejar descendencia, Jorge Joaquí­n, médico. Carlos, abogado, falleció mucho después, en octubre de 1977; desde hacía tiempo presidía el Consejo de Administración de la UCA (Universidad Católica Argentina Santa María de los Buenos Aires). 

En cuanto a “Goyo”, de sus obras en la Patagonia, una llama la atención más por su audacia que por su tamaño: al oeste de San Julián, en plena meseta desértica santacruceña, ha encontrado agua y sembrado alfalfa para alimentar ganado. Todo San Julián se modificó por su toque mágico. Es el pueblo más cercano a la mina de oro y plata Cerro Vanguardia, de la que es copropietario.

En verdad, a Perez Companc lo llaman El Cardenal por su profunda fe católica y por su acercamiento a la jerarquía eclesiástica. Una de las particularidades de su grupo empresario es el estilo imbuido de austeridad mística, y otra, las obras benéficas que gran parte de las veces no tienen publicidad: cuando Margarita murió los hijos crearon la Fundación Perez Companc en su memoria, y se supone que la entidad gasta 15 millones al año en ayuda social. Con excepciones: entre otras cosas, sus donaciones le permitieron al Opus Dei construir en Pilar la Escuela de Dirección y Negocios de la Universidad Austral, el campus y una clínica de alta complejidad; adquirir las instalaciones que la Universidad Católica tiene en Puerto Madero; abrir escuelas en todo el país; financiar al Instituto Fleni e incluso levantar la capilla de Escobar a la que asiste la familia. Todos esos aportes se canalizaron a través de la Fundación Perez Companc, que, como sus benefactores, tampoco permaneció al margen de la controversia. 

Una tragedia conmovió a la familia Perez Companc. Un día después de que María del Carmen Sundblad Beccar Varela de Perez Companc, “Munchi”, cumpliera 42 años -en 1984-, su hija mayor, Margarita, murió en un accidente en Santa Cruz, a los 19 años. La familia intentó superar el drama y fortaleció su fe con Nuestra Señora de la Patagonia, la Virgen de la que era devota la madre de Goyo, Margarita.


Mucho mas podría escribirse acerca de esta familia, pero nuestro interés se centra en la labor pedagógica de la profesora de Francés durante su desempeño en esta escuela. 

Libro de Actas 1930-38, Acta 19, F. 184, 3/12/34
La mayor parte de su carrera estuvo a cargo de 6 horas cátedra. Las profesoras María Magdalena Vanhulente y Juana Salles de Fanade fueron suplidas o suplentes de Margarita Companc de Pérez Acuña en diferentes oportunidades en las que debieron hacer uso de licencias.



Investigación: Raquel Gail 
Fuentes periodísticas varias y documentos de la Escuela Normal de Quilmes.
Baillinou, Juan Bautista. Patagonia, una herencia vacante. Ed.de autor, Río Gallegos, Provincia de Santa Cruz, Año 2000, 708 p., ilust.
Lenzi, Juan Hilarión. Historia de Santa Cruz. Editor Alberto Raul Segovia, Río Gallegos, Pcia. Santa Cruz, noviembre 1980.
El Monitor de la Educación Común. Buenos Aires : Consejo Nacional de Educación. 1887. - Año 8, no. 121, (pág. 804 y 805)
El Monitor de la Educación Común, Año XIX -Tomo XVI, Buenos Aires, septiembre 30 de 1899, Núm. 318 (pág. 874).
Majul, Luis. Los Dueños de la Argentina. Buenos Aires, Editorial Sudamericana, 1994


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